Diario Vasco
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Etiqueta: Intxaurrondo
León Benavente, la furia amigable que iluminó Intxaurrondo
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Ricardo Aldarondo | 05-06-2017 | 10:04 |0

Dudé si ir al concierto de León Benavente, no porque no supiera que el suyo es de los mejores directos que puede dar ahora mismo el rock español, sino porque todo no puede ser. Pero por casualidad me encontré en la mañana del sábado con Gregorio Gálvez, que se confesó inmediatamente fan total y versado, y me incitó a no perdérmelo. Como Gregorio, 40 años después del apogeo de Club 44, sigue siendo maestro que enseña, orienta y guía y, sobre todo, contagia pasión, fui a Intxaurrondo, cuando en la taquilla estaban con el cartel de ‘sold out’ entre manos. Antes habían actuado los donostiarras Pet Fennec pero lamentablemente no pude verles.

Y como vienen contando las crónicas durante el año largo que el cuarteto lleva de gira imparable, lo de León Benavente fue arrollador, eufórico, pasional, excitante, tan feroz como, sobre todo, amigable. Fue curiosa la división involuntaria, pero feliz, que un problema técnico ocasiónó en el concierto. En la primera parte, se confirmaron todas las bondades que proclamaba Gregorio: ese sonido con aroma a los 80, pero de un modo radicalmente distinto a lo que se suele definir como sonido de los 80. Y en absoluto

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Cracker: Disfrute al natural
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Ricardo Aldarondo | 07-05-2017 | 18:21 |0

(Versión ampliada de la crítica publicada en El Diario Vasco el 6 de mayo de 2017).

Músicos: David Lowery (voz, guitarra), Johnny Hickman (guitarra, voz), Bryan Howard (bajo), Carlton (Coco) Owens (batería), Matt ‘Pistol’ Stoessel (guitarra steel). Primera parte: Los Bracco. Lugar: Centro Cultural Intxaurrondo, San Sebastián. Fecha: 5 de abril de 2017. Asistencia: 250 espectadores.

La acumulación de conciertos en la noche del viernes y el hecho de que algunos espectadores llegaban del de Loquillo explicaban el vacío inicial. Pronto la sala alcanzaó buena entrada y ambiente cálido,  que Los Bracco ya se encargaron de cimentar, contundentes y convincentes como siempre, con su estupenda ración de rock & roll versátil, hasta el soul- funk de SayonaraTraficantes.

Los californianos Cracker nos desarmaron y conquistaron desde el primer instante y por el flanco más melancólico: salieron solo David Lowery con guitarra española, Johnny Hickman acariciando la eléctrica y Matt ‘Pistol’ Stoessel con la steel y emocionaron con la bella y grave Dr. Bernice y la versión del Loser de Grateful Dead que ya grabaron hace años. Y desde ahí todo fue un

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...y The Stranglers reconquistaron San Sebastián
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Ricardo Aldarondo | 08-04-2014 | 17:48 |0

Y 30 años y medio después, The Stranglers volvieron a conquistar San Sebastián y alrededores por la otra esquina, por Intxaurrondo y se repitieron algunas circunstancias: sala abarrotada (el Centro Cultural Intxaurrondo con sus 500 localidades se quedó pequeño, y algunos fuera sin entrada), calor y fervor entre el público, y un concierto compacto y rotundo, convincente de principio a fin y muy por encima de lo que se pueda esperar de un grupo que lleva 40 años actuando, y con dos bajas en su formación clásica, aunque perfectamente asumidas.

Muchos ni siquiera conocían la sala de Intxaurrondo, aunque ya han pasado por allí muchos nombres recomendables y hasta imprescindibles. Pero The Stranglers sacaron de casa, o devolvieron a la sala de conciertos, a muchos que ya las frecuentan poco. Y conocieron las estupendas cosas que nos brinda con frecuencia el circuito Donostikluba y Ginmusica. Predominaba entre el público la generación que está ahora alrededor de los 50, pero también los había más jóvenes, algunos tanto como para tratar de cumplir rituales de baile punk. El diálogo “¿Les viste en el Autódromo”, “No me dejaron mis padres, tenía 16 años” o bien

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Neil Halstead en San Sebastián (y Zarautz): más vale pájaros que plátano
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Ricardo Aldarondo | 25-03-2014 | 18:36 |0

Uno tenía una sensación algo agridulce ante el concierto de Neil Halstead del pasado viernes: cualquier ocasión de escuchar a uno de los mejores songwriters de las últimas dos décadas en mi opinión, es de celebrar. Pero como venía embarcado en una gira con el encargo de tocar entero el disco Velvet Underground & Nico o sea, el del plátano, no podíamos evitar la nostalgia de no poder escuchar algunas de las decenas de canciones extraordinarias que ha creado Halstead, con Slowdive, Mojave 3 o en solitario. Estas iniciativas de invitar a un grupo a que reviva un disco de un grupo ajeno tienen su gracia y su intriga, pero frustran un poco cuando se trata de artistas que no tienes muchas ocasiones de ver en directo. Claro, que el disco a acometer era otra joya, así que apetecía, y mucho, de todos modos la cita en Intaxurrondo (San Sebastián), otra de las bendiciones que nos va trayendo el circuito Donostikluba.

Y es que, además, da casi lo mismo lo que cante Neil Halstead con ese prodigio de voz, que no tiene seguramente ninguno de los atributos que se les exigen a las grandes voces, más que pura belleza y sentimiento. Canta quedo, canta suave, y te echas a temblar

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Celebrando las canciones y la alegría de Edwyn Collins: el concierto en San Sebastián
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Ricardo Aldarondo | 25-03-2013 | 02:11 |0

Alegre, divertido, emocionante y ¡rockero! Quién lo iba a pensar tratándose de una formación reducida, supuestamente acústica e intimista. Edwyn Collins venía a San Sebastián (al Centro Cultural de Intxaurrondo, en el circuito Donostikluba) dentro de una casi frenética gira española (¡un concierto cada noche!) de cinco fechas (a la que sigue otra docena de bolos sin parar en UK), solamente acompañado por  James Walbourne (guitarra) y Carwyn Ellis (teclado y guitarra). Hubo intimismo y momentos emotivos, sí, pero también pasión, furia eléctrica y hasta baile pogo en la primera fila. Así de intenso fue el concierto de un Edwyn Collins sobre el que evitaremos reincidir en todo eso que gusta tanto de la superación de sus limitaciones físicas y las secuelas de las dos hemorragias cerebrales: Edwyn Collins es un cachondo, se podría decir, que se parte de la risa consigo mismo y con sus compañeros, a los que toma el pelo durante el concierto, aunque las palabras no le salgan tan rápido como la ironía que produce su mente y se trasluce en su mirada. Un músico, igual que lo era antes de la enfermedad, entregado en la interpretación, emocionado con sus canciones

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