Diario Vasco
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Etiqueta: música
La música que revive: recuento de un magnífico Mojo Workin' Weekend
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Ricardo Aldarondo | 20-03-2017 | 17:39 |0

(Versión extendida del reportaje publicado hoy en El Diario Vasco)

“Esto es un lujazo. No sabéis lo que tenéis aquí. Yo vengo desde Burgos una vez al año a San Sebastián, y no precisamente para ver los fuegos artificiales”. Entusiasmos como ese, expresados por foráneos o locales, se podían escuchar por doquier en las dos noches centrales del Mojo Workin’, en las que la sala de Gazteszena, abarrotada a más no poder, fue una celebración gozosa y efusiva de la época dorada del soul y el rhythm & blues, con algunas de las figuras que la cimentaron en los años 60 reviviendo el esplendor de aquel tiempo en plena y contemporánea forma. Y para todo tipo de gentes: veinteañeros mods perfectamente trajeados, sexagenarios moviendo el esqueleto como probablemente no hacían hace años, expertos en soul de toda edad y procedencia y cuadrillas que tienen apuntada ya la cita del Mojo Workin’ como el mejor party del año, forman parte del variopinto público.

Otro síntoma del fervor que despierta el Mojo Workin’: mientras tocan los ‘teloneros’, no hay nadie en el bar y la sala ya está a tope. Ocurrió tanto con el fogoso soul de TT Dynamite como con la

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Cinco canciones de acercamiento a Brenda Holloway y el Mojo Workin'
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Ricardo Aldarondo | 13-03-2017 | 11:25 |0

Pocos festivales hay como el Mojo Workin’ que se labren su propio material como una pieza de orfebrería única; que rebusquen en lo que ningún otro festival ofrece, para rescatarlo de nuestro olvido. Nombres que emergen de antiguos y maravillosos carteles para recordar que están vivos y que van a cobrar nueva vida en una actuación exclusiva, con músicos muy alejados de su americana tierra, pero muy cercanos a esta que les acoge. El Mojo Workin’ esa inmersión en el soul clásico en un party non-stop (y este año de cuatro días) ya está aquí, desde el jueves.

Cuando vi los nombres programados para esta edición comenzó el procseo de rememoración Recordaba a Brenda Holloway como una voz menor (borren inmediatamente el epíteto), ahogada por tantas otras voces más legendarias, exitosas y determinantes para el devenir de la música en los años 60 desde la casa madre, Motown. Acudí para despejar brumas a uno de los ejemplares de esa biblia del libro-disco que es la colección The Complete Motown Singles, que recoge sin mentir en su título todas las caras A y B de ese infinito pilar del soul.

Ahí estaban, en el volumen 7 de la colección, correspondiente a

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Cass McCombs, tejedor de estilos y tiempos
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Ricardo Aldarondo | 31-01-2017 | 20:31 |0

Empezó tranquilo, con la suave y algo irónica cadencia de Bum Bum Bum, como despreocupado de formalismos en esos primeros minutos de contacto con el escenario. El público se apiñaba ayer tarde en la recoleta sala Kutxa Kultur Kluba (San Sebastián) acogida por su excelente sonido. Se despreocuparon también pronto quienes tenían el recuerdo de un Cass McCombs más hosco en su anterior visita a San Sebastián, en Ulia, y con ese fantasma de hombre reservado y algo imprevisible que le rodea.  Pero todo fue plácido y bien conjuntado en la docena de canciones un poco descamisadas, como su cuello, que ofreció el californiano. Descamisadas no por imperfectas, sino por sueltas, volatineras, abiertas a aires distintos a los guardados en disco, fluyendo por distintos estilos que se iban construyendo con la inspiración del momento, y del cuarteto tan bien conjuntado en el que se presentó inmerso.

Ni siquiera se plegó a centrarse en su último y espléndido disco, Mangy Love: picoteó en cuatro o cinco temas, pero se dejó lamentablemente fuera maravillas como Laughter is the Best Medicine. Pero sí emergieron sus mejores tramos soul, caso de Opposite House. Prefirió

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No todo es bailar y cantar: siete musicales tristes
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Ricardo Aldarondo | 23-01-2017 | 01:56 |0

Curiosamente, mucha gente sale de La La Land (La ciudad de las estrellas) manifestando unas irrefrenables ganas de cantar y bailar o asegura haber recuperado la confianza en el musical como antídoto contra el decaimiento, una viagra para el espíritu. No todo es comedia, ni mucho menos, en La la land, pero algo hace que los aspectos más amargos, que no son pocos, queden superados por la alegría que se asocia al acto de cantar y bailar. Sin embargo no todo musical es alegre, y hay unos cuantos ilustres ejemplos en la historia del género que más bien se hunden en el drama, proclaman el desánimo o reconocen el dolor de los sueños diluidos. He aquí siete de ellos.

Ha nacido una estrella (A Star Is Born, George Cukor, 1954).

En el triunfal título se esconde un revés amargo. En este magnífico musical de George Cukor, que también se puede considerar un melodrama con números musicales, la estrella interpretada por Judy Garland se eleva mientras su mentor y luego marido interpretado por James Mason se hunde en el alcohol y la depresión. Este número divertido y terrible al mismo tiempo resume las dos caras de un filme desgarrado y conmovedor, especialmente en su

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Siete alegrías de 'La La Land'
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Ricardo Aldarondo | 17-01-2017 | 00:30 |0

1. Plano general. Daba miedo un musical en manos de Damien Chazelle, Whiplash logró su efecto de seducción con un montaje de redoble y platillo, picado hasta lograr efectos deslumbrantes, acordes con todo el sustrato de prestidigitación que tenía la película. Temíamos un disparate a lo Chicago. Afortunadamente en La La Land sabe lo que maneja, y hace todo lo contrario: casi todos los números están montados en plano secuencia (real o no, que después de Birdman ya no se sabe) y con grandes movimientos de cámara, para dejar que las coreografías y los movimientos de los actores se vean y la sensación de volar sobre el escenario se transmita adecuadamente, a la vieja usanza.

2. Lección de jazz. En Whisplash, Damien Chazelle transmitía una idea de la música bastante equivocada e irritante, equiparando la calidad artística al más difícil todavía, haciendo de la velocidad el máximo objetivo con un sentido atlético, no musical, y sometiendo el aprendizaje al sufrimiento. Para ser un genio de la música hay que sangrar y competir, esa era la máxima. En cambio La La Land ofrece una lección de amor hacia al jazz, primaria y superficial si se quiere, a lo

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De Tindersticks a Sr. Chinarro, a cada cual mejor
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Ricardo Aldarondo | 18-04-2016 | 18:11 |0

Los astros se conjugaron para soltar lluvia y fastidiar el plan de ver a Tindersticks en el anfiteatro de Miramon (dentro de la programación Music Box de la capitalidad cultural), pero también para darnos una alegría y resolvernos a algunos el terrible dilema que teníamos y permitirnos ver el otro concierto en principio programado a la misma hora en el Dabadaba, el de Sr. Chinarro. Finalmente Tindersticks en Tabakalera, y a continuación y justo al lado Sr. Chinarro en el Dabadaba, fue un plan redondo que hubiera valido por toda una jornada en el mejor festival indie del mundo: fueron dos conciertos extraordinarios, cada uno en lo suyo, imposible designar al mejor.

Era la cuarta visita de Tindersticks a San Sebastián, aunque quizás pocos se acuerden de la primera, en 1999, en el Victoria Eugenia como las dos siguientes, y con lucido programa doble: Arab Strap ocuparon entonces la primera parte con un Aidan Moffat ejerciendo su pose de lazy man como nunca. Volvieron en 2009, y en 2012 dejaron incluso un legado: su disco Live in San Sebastian, con ocho de las canciones de aquel concierto en el que tuvieron el mismo telonero de este sábado, sensible constructor de capas

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'Psicosis' en plan folk o las per-versiones de Bill Frisell
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Ricardo Aldarondo | 05-04-2016 | 18:19 |0

Sinuoso, flotante, como de country espacial, el sonido de la guitarra de Bill Frisell puede envolver y transformar casi cualquier cosa dando brillo nuevo a lo más barrido. Este Don Limpio soñador pero con nervio sigue siendo de lo más gratificante y sorprendente que aflora por los territorios del jazz (por decir algo), con periodicidad constante. Su ya larga obra, tres decenas y media de discos propios y un centenar largo de colaboraciones, es espléndida, siempre distinguida.

Su último quiebro lleva un título bastante manido, When You Wish Upon A Star, y contiene una propuesta aparentemente tan poco original como tomar algunos temas de películas y reproducirlas a su modo. Pero todo convencionalismo acaba ahí. Era de esperar, por otro lado, sabiendo cómo se las gasta Bill Frisell quien, sin recurrir a la facilona táctica de ponerlo todo patas arriba, consigue que el concepto de ‘versionear’, tan cansino en los últimos tiempos, vuelva a ser excitante y hasta deslumbrante.

Tómese Psicosis, por ejemplo, la archiconocida creación de Bernard Herrmann, que aparece aquí en dos temas. Si parecía imposible imaginarla de otro modo que con la tensión casi histérica

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Nick Lowe toma el puente con su voz conquistadora
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Ricardo Aldarondo | 28-03-2016 | 17:36 |0

Nada hacía presagiar que aquello pudiera funcionar: Nick Lowe solo con guitarra acústica al aire libre y gratis, como ‘gancho’ para un festival que se presumía multitudinario, el Stop War que ha montado la capitalidad cultural de San Sebastián 2016, en medio de un puente (el de María Cristina) y de la ciudad. Pero la voz única de Nick Lowe logró ayer domingo lo inesperado: que el público estuviera en silencio y con atención reverencial (al menos en la zona más cercana al escenario), como embelesado por la delicadeza y rotundidad con que el veterano británico que fue estandarte de la new wave y se dejó seducir (para engrandecerlos) por sones americanos en la madurez, desgrana cada una de sus canciones. Todas las palabras, cada una de las inflexiones de su voz, tienen importancia y entrega por un intérprete que, sin dramatismos ni rimbombancias, canta observaciones agudas sobre el exterior ( ‘People change’, ‘What’s Shaking on the Hill?’) o el interior (‘Sensitive Man’, ‘House For Sale’, profundas y conmovedoras historias de corazones rotos como ‘I Live in a Battlefield’). Cuánta sabiduaría con tanta sencillez.

Sin necesidad de aplacar al público,

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Tracey Thorn sola, un recopilatorio con sentido
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Ricardo Aldarondo | 07-12-2015 | 17:21 |0

No entiendo, y me asombra, que en estos tiempos en que se supone que no se compran discos porque la gente prefiere el zapeo y accesibilidad del streaming, o las marejadas del pirateo, se sigan vendiendo y produciendo en gran cantidad y con despliegue publicitario, discos recopilatorios. Me refiero sobre todo a los socorridos ‘grandes éxitos’, que siguen en los grandes escaparates aunque sea con anzuelos como un segundo disco de rarezas o conciertos, o dos o tres temas nuevos del grupo separado hace tiempo. Y también a esa estridencia infumigable de los discos que antes llevaban la pegatina de ‘anunciado en TV’, subproductos salidos de programas de efímero éxito, contenedores a granel de las canciones de éxito del año y demás. Hoy cualquiera se puede hacer su playlist de favoritas, y si se trata de ‘grandes éxitos’ su disponibilidad será total, lógicamente. Pero ahí están los recopilatorios más banales coupando anuncios, vitrinas, espacio vital.

Pero como siempre hay una balsámica excepción a la regla, Tracey Thorn acaba de publicar uno de los pocos recopilatorios que no solo tienen sentido y merece pagar por ellos: se podría decir que es absolutamente

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Sly & Robbie y Nils Petter Molvaer: gran sesión con trastienda #Jazzaldia 6
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Ricardo Aldarondo | 29-07-2015 | 10:36 |0

PUNKT DONOSTIAN 3
Músicos: Sly Dunbar (batería), Robbie Shakespeare (bajo), Nils Petter Molvaer (trompeta), Eivind Aarset (guitarra), Vladislav Delay (Live sampling, teclados). Remezcla: Mungolian Jet Set, feat. Erland Dahlen, Jan Bang. Lugar: Teatro Victoria Eugenia. Fecha: 25-VII-2015. Asistencia: 635 personas.

Con toda su solera, el Victoria Eugenia ha acogido el rincón más experimental de este Jazzaldia. Tres sesiones a medianoche bajo la marca y manera del festival noruego PUNKT, que proponía la unión entre diferentes y el concierto con trastienda: después de la interpretación en sí, un grupo de remezcladores que aparecía al levantarse el fondo del escenario, reconstruía lo escuchado anteriormente, aunque el remix se parecía poco al original. La tercera cita fue la más concurrida, porque contenía mitos: Sly & Dunbar, la pareja rítmica de Peter Tosh, Bunny Wailer y de la mayor parte de las grabaciones de la era dorada del reggae, unidos al trompetista Nils Petter Molvaer, cuya brumas y ecos ya hemos conocido en varias ocasiones en el Jazzaldia.

Foto: Lolo Vasco / Jazzaldia

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John Zorn: corto pero intensísimo #Jazzaldia 5
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Ricardo Aldarondo | 29-07-2015 | 10:08 |0

JOHN ZORN, BILL LASWELL, DAVE LOMBARDO: BLADERUNNER TRIO
Músicos: John Zorn (saxo), Bill Laswell (bajo eléctrico), Dave Lombardo (batería). Lugar: Auditorio Kursaal. Fecha: 26-VII-2015. Asistencia: Unas 1.000 personas.

No se agotaron las entradas pero estaba prácticamente lleno el Auditorio en su formato reducido, con el cortinón que elimina la tercera zona, como en los dos conciertos previos (el de Jamie Cullum sí estuvo al completo). El de John Zorn era el más caro de los cuatro del ciclo del Kursaal, 45 euros frente a los 18 de Golson o los 30 de Cullum: Zorn se hace valer. El saxofonista neoyorkino regresaba en formato trío después de la gran cuadrilla de músicos que se trajo hace dos años para su Masada Marathon. Era uno de los nombres más esperados de esta edición, no en sentido numérico, pero sí por el fervor que provoca entre iniciados.

Fue también el concierto más corto: a los 55 minutos ya se estaban despidiendo, aunque alargaron la concesión diez minutos más en dos bises, el segundo realmente arrancado por la insistencia del público. Son las peculiridades de Zorn: corto pero intensísimo. Ya había llegado con sus peculiaridades.

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The Bad Plus Joshua Redman, la suma que multiplica #Jazzaldia 4
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Ricardo Aldarondo | 27-07-2015 | 17:46 |0

THE BAD PLUS JOSHUA REDMAN
Músicos: Reid Anderson (contrabajo), Ethan Iverson (piano), David King (batería), Joshua Redman (saxo). Lugar: Auditorio Kursaal. Fecha: 25-VII-2015. Asistencia: 1.100 espectadores.

RICARDO ALDARONDO
Tienen tanto el trío como el solista amplias trayectorias y sólidos reconocimientos como para recibir ovaciones cada cual en su camino. Joshua Redman ya estuvo en el Jazzaldia tres veces en los años 90, su era de despegue. The Bad Plus, hace seis años, demostraron las grandes posibilidades de su moderna visión del clásico formato de trío. La fórmula que juntos despliegan ahora poco tiene que ver con la tradicional suma de un solista a un grupo. Esta es una suma que multiplica: el trío se convierte en cuarteto, porque la interacción es similar entre todos ellos por mucho que Joshua Redman lleve un cierto papel melódico estelar, pero además el gran potencial de cada músico crece exponencialmente con los otros. Ese “plus” del trío con el que juegan para nombrar esta asociación que parecía ocasional pero muy consolidada, dice mucho.

Larguirucho y muy delgado, mucho más que en su juventud, con esos dedos extensos que acarician el

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Culmen de la trinidad de Cullum #Jazzaldia 3
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Ricardo Aldarondo | 26-07-2015 | 23:49 |0

La sorpresa fue considerable: en el tercer y último show de Jamie Cullum en este Jazzaldia, el de la plaza de la Trinidad. El inglesito salió acompañado por una poderosísima sección de metales, con la potencia y el sabor de una big band. Solo piano, bajo, batería y los metales. Así que, para quienes proclaman que cuánta repetición de Cullum, hay que aclarar que ninguno de los tres shows en esta visita ha sido igual que los de las anteriores. Lo de DJ y el concierto en solitario eran absolutamente inéditos, y esta banda tampoco tenía que ver con las anteriores, ni en formación ni en sonoridad. Quienes exigían más jazz también tuvieron respuesta, pues el Cullum de la Trinidad estuvo claramente escorado al swing y al jazz, aunque con su repertorio habitual, dosis de pop y hip-hop ‘acústico’ incluidos.

Además de su historia de amor arrebatado con San Sebastián, y su capacidad como showman y entertainer de masas, Jamie Cullum es un gran músico, que pone la música por encima de todo lo demás. Salió al escenario dispuesto a todo, y lo dio todo desde el primer instante, no sólo en su comunión con el público, sino en su inagotable expresividad. Así fue

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Marcos García, codirector de 'Vinyland': "Todos los padres deberían educar musicalmente a sus hijos"
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Ricardo Aldarondo | 26-12-2014 | 10:54 |0

Cualquiera que sea aficionado al rock y aledaños en Gipuzkoa sabe que Bloody Mary, en Irún, es, más que una tienda de discos, un tótem, una referencia ineludible como lugar de peregrinaje para el coleccionista de discos, un incansable dinamizador de la música en todas sus facetas. Juancar García, siempre sonriente detrás del mostrador, no solo vende discos, organiza conciertos y giras de grupos de todas las latitudes que alimentan buena parte de la escena local y más allá.
Bloody Mary cumplirá 25 años en 2015, y ese ha sido uno de los detonantes de una película muy especial que se gesta en los últimos meses en Gipuzkoa, ‘Vinyland’. Está escrita y dirigida al alimón por Mikel Insausti, toda una institución de la crítica de cine vasca desde las páginas de Gara, y el joven de 19 años Marcos García, hijo de Juancar, pero ya autónomo como cineasta. En esta docuficción, narran la historia de un coleccionista de discos, José Luis Olabeaga, aficionado apasionado a la música y personaje ineludible del ambiente musical local.

Mañana se desvelan las primeras imágenes, con el estreno del trailer de ‘Vinyland’, en una fiesta que se celebra en Psilocybenea

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Manett en un campo de libros: el disco y el concierto
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Ricardo Aldarondo | 10-12-2014 | 16:55 |0

Creímos que harían cuatro o cinco canciones en formato menor por cumplir el protocolo de la presentación del nuevo disco. Pero los getxotarras Manett se marcaron todo un concierto de una hora (o más) con abundantes sorpresas, revelador del gran abanico de posibilidades que esconden tras su humilde y afable actitud.

Manett presentaba el viernes pasado su segundo disco en Moonpalace Records, otra joyita táctil y sonora, en un entorno igualmente cercano y exquisito, la librería Garoa de San Sebstián en uno de sus múltiples e incesantes actos. Ya habíamos escuchado, degustado y disfrutado a fondo ese álbum titulado Caravan que se abriga en una portada hecha a mano, como es habitual en el one man label Juanra Moonpalace. Pero esta vez en tricromía y con estampados muy definitorios del contenido: sencillez y artesanía, paisajes country americanos y encanto clásico ensoñador. Así son las canciones de Manett, pero con múltiples variedades: si en principio pueden encuadrarse en el alternative country, tiran para muchos lados inesperados, a veces se vuelven genuinamente británicos en una vertiente más pop, y así Calexico se abrazan con Teenage Fanclub, por citar

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