Aupa txikelake!!

¡Vaya equipazo que tenemos! ¡O es que… supimos competir a pesar de la lluvia!! La cosa es que después de 33 años, ¡el Atlético San Sebastian vuelve a estar entre los 5 mejores equipos nacionales!! Todo un logro la verdad. Y eso se debe a que la gente siente los colores, la gente anima a sus compañeras, la gente está pendiente de los resultados de los demás equipos… la gente pelea por ese punto tan importante. Y eso nos lo han inculcado desde txikis, pero ahí están siempre Rafa Puignau y José Martin Pérez (nuestro Martintxo), para recordárnoslo en cada ocasión. Las palabras que nos ofrecen antes de cada encuentro, son el motor para que todo esto funcione, y funcione tan bien además.


Las marcas no fueron demasiado buenas, exceptuando a nuestra Capitana Amaia Dublang, que para ir un poco a contracorriente, a su aire más bien, nos deleitó con un Récord de Euskadi. Y es que Amaia, a pesar de que pasa de los 30 al igual que yo… ¡sigue mejorando!! ¡y lo que le queda!! Y eso que yo ya intento pillar su secreto, ya que las pesas las hago con ella a las órdenes de nuestro querido Parro (José Luis), pero… ¡no hay manera!! A lo mejor algo tiene que ver su “hombretón de 2 metros”, y lanzador Aitor… Y tampoco nos podemos olvidar de otro Récord que cayó, el del 4X100m del Club. Estas velocistas sí que nos van a dar más de una alegría, porque la generación que viene… ¡es más rápida que inmediatamente!!


En fin, que el resto del equipo intentamos hacerlo lo mejor que pudimos (las saltadoras incluso con la suerte de competir en seco en el velódromo), y ¡así es como conseguimos colarnos entre los 5 mejores!! Ahora, ¡nos queda una última competición para superarnos! AUPA TXIKELAKE!!

El mal trago de Isinbaeva

Isinbaeva se lamenta por fallar en un salto en la final de Qatar. [EFE]

Fue duro ver perder a Isinbaeva. Ver cómo una atleta que ha solventado tantas y tantas veces esos terceros intentos in extremis, una pertiguista de los pies a la cabeza, que disfrutaba saltando, y que a su vez nos hacía disfrutar a todos los demás, no era capaz de sobrepasar un listón casi medio metro por debajo de su mejor marca. Fue realmente duro. Era como si en vez de ser Elena fuera otra persona, con el mismo aspecto físico, con la misma forma peculiar de saltar… pero sin esa “cosa” que hace diferentes a los grandes de nuestro deporte. Y, aunque comprobar que el salto de 4,60m no le valía ni siquiera para subir al podio se nos hizo duro a todos, más duro se me hizo, a mí por lo menos, la calificación.

Elena nunca ha tenido problemas, ya que al ser tan sumamente superior a todas nosotras, normalmente le basta con pegar un salto en la altura requerida para la calificación y recoger sus bártulos para volver el día de la final. Esta vez fue diferente. Muy diferente. Nunca, y repito, nunca, ni siquiera cuando hizo los 3 nulos en el Mundial de Berlín del año pasado la había visto así (y eso que aquella misma noche, en la cena, me acerqué a ella para preguntarle lo que le había ocurrido, y ella, muy tranquila me respondió que eso le podía pasar a cualquiera. Eso sí, que solamente una vez). Estaba ella sola ante el listón de 4,55m con 2 nulos encima. Se le vio fuera de sí, con los ojos medio llorosos, y con un Vitaly (su entrenador) que no paraba de hablarle y animarle, mientras Elena movía la cabeza de izquierda a derecha negativamente. Estaba pasadísima. Y aunque supo salir de esa complicada situación, no fue como siempre. No lo hizo con la solvencia habitual.

Todo esto se me ha hecho tan duro, por un lado porque es una chica a la que conozco, y con la que compartí un mes y medio de entrenamiento cuando estuvimos en Formia (Italia). Conocí a la Elena de fuera de las pistas, conocí a la persona, y eso hizo que le cogiera un cierto cariño. Y por otro lado porque, aunque a otro nivel, me he visto reflejada en ella. Esta pista cubierta me he sentido menos pertiguista que nunca, era como si esa herramienta que tanto aprecio estuviera en mi contra, no quisiera ayudarme. Y creo que Elena está sintiendo algo parecido, no consigue que ella y la pértiga sean una para que todo fluya. Así que desde aquí, no me queda más que mandarle todos mis ánimos y confiar en que se recuperará en breve y volverá a deleitarnos con esos saltos tan maravillosos que solamente ella consigue realizar.

PD: Por otro lado también tengo que felicitar a Fabiana Murer por su gran actuación, ya que también tengo el placer de conocerla, y sé lo duro que han trabajado tanto ella como su entrenador (y pareja) para llegar donde han llegado. Es una chica sencilla, humilde, y agradable de la que me alegraré de todo lo que consiga.

Con una semana de meditación…

Ha pasado ya una semanita desde el fátidico finde en Valencia. Me refiero al Cto. de España, por supuesto. Es verdad que me traje una medalla de oro, pero no porque yo hiciera una buena actuación, sino porque nadie más lo hizo mejor que yo. Y soy consciente de que podía haber ocurrido… pero no fue así, y de lo malo-malo, un título es un título, y hace ilusión.

En cuanto acabó la competición, el sábado, tenía ganas de desaparecer del mundo, de no ver una pista de atletismo en tiempo, y ¡ni que decir de una pértiga! Quería olvidarlo todo por un tiempo, y perderme en algún sitio, lejos de Donostia (y sobre todo del velódromo), para oxigenar mi cerebro y coger ganas para afrontar el aire libre. Lo hablé con Jonkar, y como esta semana él no podía librar, decidimos que la semana que viene nos iríamos unos días por ahí. Pero entonces… esta semana ¡tocaba entrenar! Porque descansar 2 semanas… ¡eso es demasiado para un atleta!! Así que no me quedó otro remedio. El lunes fuimos a la pista pensando en jugar un poco en el foso de arena con la pértiga… y ¡acabamos saltando en la colchoneta de pértiga con 6 apoyos!!

Ya sé que lo de los 6 apoyos suena a chiste, pero… ¡¿sabéis cómo lo gocé?! Me sentía con poder, no tenía problemas en cambiar de pértiga, incluso si Jonkar me retaba en algún detalle, le contestaba: “¡el siguiente te lo hago!!” ¡toda txulita yo!! Y esque así es como se siente y se comporta una pertiguista  de verdad, y así es como realmente vuelvo a sentirme después de una pista cubierta que no quiero más que olvidar… y ¡de 3 entrenamientos de pértiga que no he hecho más que disfrutar!!

Espero que siga contándoos buenas noticias a lo largo de estos meses…

Un muxu,

Con muchas ganas ante el Campeonato de Euskadi

Kaixo…

Antes de nada creo que os debo una disculpa a todos aquellos que leísteis el blog, pero sobre todo a ti Antxon. Os debo una explicación. En un principio era cierto que no pensaba acudir al Meeting de Valencia, ya que, como claramente lo expresé, no estoy en mi mejor momento, y no me gusta ir a una competición en la que me van a dar por todos los lados. Además, no me veo merecedora de ninguna compensación económica por parte de la Federación, cuando no soy lo que se espera de mí.

Fue mi mánager el que me llamó para decirme que había hablado con la Fede y que estaban interesados en que fuera. Yo le expliqué mi situación, y él, aun sabiendo que iba a salir perdiendo, me dijo que la decisión era mía, y que estaba conmigo.

Más tarde, en la pista, Ramón Cid (mi compi blogista) volvió a comentarle que desde la Fede le habían dicho que querían que fuera aunque sabían que no estaba pletórica. Decidí entonces hablar yo misma con ellos, y poniendo yo unas condiciones que aceptaron, me convencieron para ir. Cambié radicalmente de perspectiva. Ya me parecía que era mucho mejor competir en una gran competición en Valencia que en la Copa de Euskadi de Clubs, en la que no iba a tener rival alguna. Y así fue.

Aunque me ganaron las 4 extranjeras, me vino bien para situarme un poco más en la pista, verlas a ellas saltar, y coger muchas, muchísimas ganas para yo coger el mismo camino. El de querer saltar de verdad, desde dentro, alturas que realmente considero dignas para mí. Y ¡aquí estoy! ¡con mogollón de ganas de hacer unos buenos entrenos esta semana, para competir en el Cto. de Euskadi!!

Un enorme muxu!!

PD: Gracias a toda esa gente que me ha escrito para darme ánimos, de verdad que se agradecen. Un muxu extra para vosotros!!

Renuncio al Meeting de Valencia

Aupa gente,

Después del Cto. de Gipuzkoa del sábado, me había hecho ilusiones de poder acudir este finde a Valencia, al Meeting. Pero va a ser que no. No es que el sábado estuviera espléndida, ni mucho menos, pero vi un poco de luz en este camino tan oscuro que me está tocando recorrer. Y por eso he ido hoy a la pista, a saltar con 14 apoyos y a buscar unas sensaciones mejores de las que tuve en la competición. Y ha salido todo al revés.

No tenía ninguna sensación de salto, y aunque intentaba hacerlo, me frenaba. Me frenaba y me volvía a frenar. Así que no nos ha quedado otra que quitar carrera, poner 10 apoyos y buscar otra vez la Naroa pertiguista que en algún lado está escondida. Y ha merecido la pena. No ha salido un buen entrenamiento, porque lo cierto es que me ha costado la vida pegar un buen salto, pero al final lo he conseguido, me he vuelto a sentir pertiguista por un momento, y eso me hace pensar que a lo mejor el miércoles que volveré a saltar, puedo recuperarme un poco más. A ver.

Lo de Valencia ha quedado atrás, porque a una le gusta ir a los “grandes” encuentros cuando está bien, y no para que le pasen por encima como una apisonadora… pero saltaré aquí, en la Copa de Euskadi de Clubs, y aunque todavía está por ver con cuántos apoyos, buscaré hacerlo mejor que la semana pasada.

Un muxu.

Naroa

Estoy cabreada

Aupa de nuevo,

Aquí estoy, tres días después de mi escrito, y dos días después del “maravilloso” comienzo de temporada. La verdad es que no recuerdo ninguna en el que las cosas empezaran tan mal. Bueno, ha habido muchas competiciones en las que comienzo muy pero que muy perdida, pero luego suelo tener la habilidad de darle la vuelta a la situación y acabar con competiciones dignas. Esta vez no ha sido así. Me he quedado “jodida”. Me ha cabreado mucho la competición, más bien yo misma, el hecho de que no fuera capaz de solucionar los problemas que aparecieron… me siento realmente estúpida. Cuatro metros. Eso es lo que hubo. O lo que fui capaz de sacar. Un auténtico desastre.

Ahora, lo único que me apetece es volver a coger una pértiga en las manos, plantarme en el pasillo y demostrarme a mi misma que soy capaz de hacer las cosas bien, de sentirme pertiguista de nuevo, y recuperar esa confianza, que por algún motivo, he dejado escapar. No quiero nada más. Es lo único que deseo en estos momentos. Así que, hoy a la tarde me daré una nueva oportunidad, y espero demostrarme que todavía sigo siendo una campeona, y no aquello que fui el sábado en Valencia.

Un muxu para cada uno.

Nervios por el debut

Kaixo denei,

Ya ha llegado uno de esos momentos de la temporada que generan algo de nervios y también algo de dudas. El debut. Este ‘finde’ viajo a Valencia con mi super equipo, el Atlético SS, a disputar la Copa de la Reina, una competición por clubes con bonito nivel, en una buena pista y con un montón de ganas de ponerme en el pasillo de saltos.

Os preguntaréis cómo estoy. Pues yo también me lo pregunto. La primera competición siempre genera incertidumbres. Siempre te preguntas si las cosas saldrán bien después de meses de entrenamiento. En mi caso quizás tengo más dudas porque vengo de una temporada donde las cosas no salieron muy bien. Por eso es un reto este arranque y tengo muchas ganas.

Según los entrenamientos, creo que es el momento de comenzar a competir. Después tengo idea de saltar en el Mitin de Valencia y en el Campeonato de España. Podría hacer alguna otra competición pero eso lo decidiremos después de esta primera prueba. Y por supuesto… ¡ahí está el Mundial! donde espero competir, siempre y cuando me vea en un nivel correcto para mis posibilidades.

Los problemas de espalda, que fueron el incordio el año pasado, han desaparecido. No me puedo quejar para nada. Estoy muy bien… toco madera. Pero os tengo que confesar que me ha costado darle la vuelta al tema. Cuando he cogido kilos con las pesas o he saltado entrenando con una pértiga algo “durilla”, parece que mi cabeza me decía “Naroa ten cuidado, no vaya a ser que te hagas daño…”. Y me costaba darle caña a los entrenos. Darlo todo. Eran entrenamientos que estando bien los debería hacer sin mucho problema, pero había algo que me frenaba. Era como si cuando un coche marcha en tercera y vas a meter la cuarta te avisara “Ehhh, no te pases que no sé si estoy preparado…”.

Está claro que no eran topes físicos, porque me encuentro bien, sino topes psicológicos. Desde hace aproximadamene mes y medio eso ha desaparecido. Estamos digamos que “satisfechos” de cómo está yendo todo y de ahí que hayamos pensado que es el momento de saltar. Es primordial que vuelva a ser la Naroa de antes, la Naroa sin problemas físicos, pero sobre todo, la Naroa que lo daba todo. Que sea capaz de dominar la situación y que no sean los dolores, aunque sean psicológicos, los que me frenen. ¡A ver si en un próximo comentario os traigo buenas noticias!

Un muxu para cada uno de vosotros.

Real Sociedad

Hace tan sólo unos días que la sección de atletismo de la Real Sociedad organizó una entrañable comida de viejas glorias. Esta informal reunión, en un bonito rincón de la parte vieja Donostiarra, dejó en mí tan grata sensación, que no he podido evitar el utilizar este espacio (siempre vacío por la inactividad de mi niña), para escribir unas líneas.


Nos dimos cita sesenta y tantos ex-atletas, que observando nuestro aspecto, poco o nada desvelaba un pasado atlético ¿qué ha sido de todos esos cuerpos longilíneos y musculados? ¿de aquellos hombres que fueron capaces de las mayores hazañas, siendo el orgullo de nuestro atletismo? Gentes que aún hoy encabezan los ranking con grandes títulos en sus historiales, a pesar (en muchos casos) de no contar con medios, ni mucho menos, parecidos a los actuales. De los allí presentes los más afortunados peinaban canas, otros lucían amplías frentes y también los había que las entradas habían avanzado inexorablemente hasta encontrar una salida por la parte posterior de la cabeza. Algunos llevamos nikis anchos para disimular la aparición de esa curva, mal llamada, de la felicidad. Suerte que nuestra experiencia atlética y la vida posteriormente te enseñan pronto que hay cosas con las que uno no puede luchar, y debes adaptarte: una, la genética y otra, el paso del tiempo… ¡que no perdona! Aunque no por ello dejamos de tener muy buen aspecto, y siendo optimista, decir que si salimos tan perjudicados en las comparativas, no es por otro motivo que antaño estuvimos… ¡divinos de la muerte!


Puntualmente, fuimos agrupándonos frente a la puerta del restaurante, una puntualidad heredada de cuando atletas quedábamos prácticamente a diario entre las dos majestuosas torres de “nuestra Anoeta”. Allí fuimos encontrándonos con nuestros antiguos compañeros, con nuestra vida, un pasado enriquecedor que tanto nos ha marcado. Los abrazos, apretones de manos y las conversaciones (todas ellas cargadas de emotividad) afloraban por todas partes, hasta que asomó por la calle Embeltran la imperturbable figura de uno de los protagonistas: “Ignacio Altuna”. Se presentó como siempre, sereno, erguido y estiloso, parece mentira que tan poco volumen puedan desprender tanta presencia. La llegada de este gran entrenador a las pistas siempre determinaba el momento de empezar a calentar, y ahora, pasados los años, parece que necesitábamos de ese embrujo especial y  respetuoso para adentrarnos en el comedor.


Nos fuimos sentando sin orden ni concierto. En una comida así no existe un lugar estratégico, ya que cualquier compañía es agradable, en cualquier sitio encontrarás acomodo para revivir esas grandes historias, algunas convertidas en leyendas, todas ellas vinculadas al mejor de los deportes (el atletismo) y a un gran club (la Real Sociedad). Yo no sé cuantas veces se repitieron frases como: “¿Te acuerdas de…..?”


Todos habíamos abandonado la práctica de nuestra gran pasión, todos habíamos encauzado nuestras vidas por donde el destino y nuestra capacidad nos habían permitido, incluso algunos,  han tenido que sufrir los varapalos de la vida, pero allí estábamos… y estábamos por agradecimiento, por una deuda contraída con un deporte, con unos entrenadores y unos compañeros que habían alimentado nuestra existencia, dotándola de recursos y de mayor adaptación para superar las adversidades; de una mayor capacidad volutiva y de un saber vivir motivados. Algo que no se aprende en la escuela y que nosotros tuvimos la oportunidad de experimentar, unos sobre tartán y otros sobre ceniza. Unos dando vueltas y otros cayendo sobre fosos de arena. Unos pasando obstáculos y otros lanzando artefactos.


A nivel personal decir que me llevo dos momentos imborrables de aquel encuentro: uno conocer personalmente a esos pioneros, que nos precedieron en el salto ayudado de una pértiga, atletas como Illarramendi, o los hermanos Zalacaín, de los que tanto había oído hablar. Atletas que por fortuna para uno, no conocieron las benevolencia de la fibra de vidrio o de carbono, de lo contrarío,


Hoy el Récord de Guipúzcoa no estaría en cinco poco, sino en bastante más. Y el otro momento, que creo nos satisfizo a todos, fue cuando Altuna nos dedicó unas palabras a todos los presentes, unas palabras cargadas de nostalgia y de una realidad patente en aquella sala, llena de personas y personajes extraordinarios en lo deportivo, y magníficos en lo personal: “Chicos…  hace ya muchos años de mi retirada, y me llena de orgullo deciros que en todos esos años que compartimos esa ilusión atlética, años de mucho esfuerzo y poca disponibilidad de medios, tengo que reconocer que… ¡HICIMOS UN BUEN TRABAJO! ¡A LA VISTA ESTÁ!”


Sólo quisiera poder terminar estás líneas, diciendo que me siento orgulloso de pertenecer a este grupo, y aunque probablemente muchas veces en mi vida no haya estado a la altura, siempre intentaré alcanzar lo aprendido de todos vosotros, eskerrik asko!


**Artículo enviado por Jon Karla Lizeaga, entrenador de Naroa Agirre

Otro Récord de Isinbaeva

Un día le pregunté a Vitaly Petrov (entrenador de Bubka y ahora de Isinbaeva): -“¿Cuánto tiempo habrá que esperar para ver alguien tan bueno como Sergey?”- A lo que me contesto: -“los ha habido tan buenos como él, más altos, tan rápidos, técnicamente buenísimos. Lo que no encontrarás es alguien con su cabeza, su nivel competitivo, ambición, profesionalidad, capaces de competir con ese nivel de concentración (de fuerza interior)”.

Creo que si dentro de unos años le preguntamos al bueno de Petrov: -¿Para cuándo otra Isinbayeva?, intuyo que la respuesta será muy parecida.

Un pequeño recordatorio:

Yelena se desmarca del resto de mortales en el año 2004, cuando ya en pista cubierta comienza con su colección de plusmarcas Mundiales. El broche a aquella extraordinaria temporada lo conseguirá en la gran cita (JJOO de Atenas), donde no se conforma con proclamarse Campeona Olímpica, sino que además nos brinda todo un Record del Mundo (4,91 m.). A los meses de esta gran hazaña reaparecerá en su Santuario (Donetsk) con nuevo record del Mundo de P.C. y hará otra nueva gesta venciendo el Europeo de Madrid de P.C. con nuevo Record del Mundo de P.C. (4’90 m.).

 El 2005 es el año de su más absoluto dominio, no parará de hacer Record y dejará para la historia, ser la primera mujer en sobrepasar un listón colocado en 5 metros (de momento ha sido la única). Ella ya había dado muestras de estar en disposición de conseguir superar esta gran barrera. Recordar su extraordinario Record batido ese mismo año en la Peineta de Madrid (4’95 m), con viento en contra. Pero será el 22 de Julio (Londres), cuando, por fin, se deshoja la margarita. Aquel año la atleta de Volvogrado, nos estaba malacostumbrando, haciendo del Record del Mundo una especie de capricho, que se puede pedir a la carta para el disfrute y buen degustar de los aficionados a del mejor postor. Pero será nuevamente en la alta competición, en el Mundial de Helsinki donde sacará a relucir su gran carácter competitivo y ganará en un día frío (12 grados), húmedo (chispeaba por momentos) y desapacible (liguera brisa en contra), donde nos humille al resto, imponiéndose con un margen de medio metro (nuevo Record del Mundo “5’01 m.”), la medalla estuvo en 4,50 m.

Después de concluir la temporada 2005, empiezan las desavenencias con su entrador. Ella no ha querido nunca hacer público los motivos que forzaron la ruptura, y yo no seré quién las desvele, sólo decir que se han dicho muchas mentiras sobre este tema. Finalmente, asesorada por el antiguo Zar, ahora dirigente “Sergey Bubka”, decide trasladarse a Formia para ponerse en manos de Petrov. Abandona su hogar, su novio, su familia y se marcha a un país del que lo desconoce todo (idioma, gente, cultura), además de tener que adaptarse a todo un sistema nuevo de entender el salto con pértiga. Son dos años difíciles, de muchos cambios, mucho trabajo que no da fruto. La gente los cuestiona, dudan de que el cambio termine con esta gran atleta, pero ella se aferra en su trabajo incesante, tiene fe en el proyecto y persiste. Son dos años inmersa en la soledad de entrenar sola, siempre sola, sin un grupo de entrenamiento. Alejada de sus seres queridos (para colmo rompe con el novio), pero ella sigue entregada en su sueño de volver a volar, planificando un futuro mejor, para cuando se retire, después del Mundial de Moscú 2013, ante sus paisanos. Entonces comenzará su verdadera vida, comenzará su gran proyecto; ¡Tener una familia numerosa! (así nos lo confesó una vez).

 Como dato de su alto nivel de exigencia (casi militar), os diré que después de tres años residiendo en Formia nunca ha visitado Roma (no conoce el Coliseo, el Foro, la Fontana, el Vaticano), y eso que lo tiene a 1 hora en tren. Tampoco ha estado nunca en Nápoles (a 40 Kilómetros), Pompeya (a 60 km), o el Palacio Real de los Borbones, en Caserta, ¡que lo tiene al lado!

Un día le pregunté: – ¿Por qué no vas a visitar estas maravillas, un día que no tengas que entrenar?-, ella dudo, para finalmente decirme que el día libre es para descansar y luego poder entrenar más, si fuera a esos sitios, se cansaría. Nosotros (Naroa y yo), como comprenderéis nos quedamos……..para finalmente justificarlo con un……¡son Rusos!

A pesar de tanto inconveniente, el 2006 se hace con la victoria en Goteborg (Cto. Europa) y en el 2007 repetirá puesto en el Mundial de Osaka. Pero la gente queda decepcionada, ¡todos queremos más! (como dice la canción).

La gran Yelena reaparecerá en el Meeting de Roma (el año pasado), donde logra su primer Record de la era Petrov, saltado 5,03 m. de manera magistral. Culminará el año como a ella le gusta, venciendo con autoridad en unos JJOO, los de Beijing y con nuevo Record del Mundo (5,05 m), como diría Gerardo Cebrian ¡¡¡Formidable Yelena!!!

Hemos tenido que esperar mucho tiempo, muchas competiciones para ver la primera cagada de esta gran atleta. Cagada que se ha encargado ella misma de acallar, de disimularla de la mejor de las maneras. Batiendo otro gran Record, a la primera de cambio. 

Yo no tengo palabras, no encuentro calificativos.

**Artículo enviado por Jon Karla Lizeaga, entrenador de Naroa Agirre

Berlín, una experiencia dura

Acabamos de llegar de Berlín. Una experiencia dura, frustrante, en la que tuvimos que padecer una calificación durísima (mejor nivel de la historia), con Naroa en uno de los momentos más bajos de su carrera. Nunca perdimos la esperanza, confiábamos en el milagro de la calificación (lástima ese primer intento en 4,50 m ¡qué cerca estuvo!). Pero irremediablemente la lógica se manifestó de forma contundente y tuvimos que ver nuevamente la final desde la grada.

Todo esto ya lo sabéis, lo que quiero contaros es cómo se queda un atleta que no logra sus objetivos, que no consigue sus propósitos. Y lo cierto es que el momento que todos esperamos, ese deseo que pisar por fin el azul tartán Berlinés, de exhibir ante el mundo todo nuestro talento y horas de ensayo y trabajo, se convierten, de repente, en una especie de mal sueño, una situación desagradable de la que sólo quieres despertar, pero no se puede, ya que por desgracia es totalmente real ¡Hostia, la he cagado!.

Son momentos difíciles, en los que tienes ganas de huir, ocultarte, no sé…….dan ganas de inventarse una excusa (lesión o qué se yo), pero debes ser honesto, comportarte como un verdadero atleta y reconocer tus defectos y debilidades, el no haber estado a la altura. No permitir que la vanidad te juegue una mala pasada y ante todo ser humilde, no queda otra. Sabes que alguno aprovechará para criticarte, dudar de ti, incluso quién vaticine el final de tu carrera, pero también aparecerán quienes de verdad te valoran, aprecian, y sabrán darte esas palabras de aliento, que aunque en caliente no sirven de mitigador del dolor, con el paso de las horas, días, van poco a poco haciendo su efecto.

En el Estadio Olímpico (precioso, por cierto) llaman la atención los triunfadores, esos atletas que gracias a sus gestas pasarán a la historia de nuestro gran deporte. En el hotel llama la atención, el silencio, las caras de frustración, esos grandes deportistas como Isinbaeva, que intentan sobrellevar lo mejor posible los momentos previos al fracaso, y el tiempo pasa lento, muy despacio. Y es entonces donde dejas de ser un gran atleta y te conviertes en más humano, un ser vulnerable deseoso de abandonar la expedición y volver a casa con los tuyos, al arropo de los seres queridos.

Después de un gran campeonato, ves a muchos atletas muy tocados, heridos por unos resultados que no justifican tanto sacrificio. Pero bueno, esto es así y para que unos ganen, otros deben perder. Es la ley del deporte. Además el tiempo ayuda a que las heridas cierren y cicatricen, pero sobre todo, el amor a este deporte, abre las puertas a nuevas ilusiones, a nuevos retos que nos harán vivir motivados y sentirnos afortunados nuevamente, por el simple hecho de practicar este gran deporte que es el ATLETISMO.

**Artículo enviado por Jon Karla Lizeaga, entrenador de Naroa Agirre

Diario Vasco

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