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Pistorius se va al cine

2013 febrero 22
por Ana Vozmediano

Pistorius está libre. El juez se ha compadecido de un ídolo nacional cuyo mérito deportivo levantó tanta admiración y ha decidido que por unos cuantos dólares, pueda pasear por la calle, ir al cine o comer en un restaurante. Incluso, ligar con un bellezón al que, más tarde y dada su capacidad para correr mucho con piernas ortopédicas, puede llevar a la tumba con un par de carreras y un montón de lágrimas.

Ella, la periodista Uxue Etxebeste lo resumía hace nada en su columna nocturna y en su blog, no era una ídolo deportiva ni había ganado ninguna competición. Lo que sí había hecho es acudir a una especie de Isla de los Famosos a la surafricano y, una vez hecho el gasto, su presencia inunda las televisiones porque la productora no ha retirado el programa.

Esto provoca que Pistoriuos parezca un condenado tristón con su impecable traje y ella, muerta y enterrada, una mujer llena de vida que se pasea, casi seguro, en un bikini perfecto y lucha por sobrevivir en un ambiente más o menos hostil.

La Justicia, en este caso vuelve a plasmarse, no es igual para todos. Una carrera deportiva, un braguetazo con expectativas o un acta ante notario sobre supuestos pagos protege mucho, muchísimo. Vale para una cuenta en Suiza, para amarrar a las más altas esferas de cualquier estado y, lo que es peor… Para acabar con la vida de una mujer sin que, siquiera, se tenga en cuenta el agravante de violencia machista o ejemplo deleznable de quien fue un ídolo con encomiable afán de superación y se ha convertido en un asesino consentido.