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Una serie de catastróficas desdichas. De Ben Johnson a Justin Gatlin

2014 marzo 31
por Karel López Gómez

 

Ben Johnson no merece presentación. No la merece por su tenebroso pasado. Todos los lectores de este post saben quién fue Ben Johnson y qué hizo. Lo que pocos sabrán es lo que ocurrió en 1989 en San Sebastián con el canadiense. Mi buen amigo Juan Carlos Hernández lo cuenta a la perfección en su blog de El Diario Vasco (Ben Johnson, Johnson ven). Johnson, tras su positivo a las horas de ganar exhibiéndose los 100 metros lisos de los Juegos Olímpicos de Seúl, fue recibido con honores en San Sebastián durante la celebración de las ‘Seis Horas de Euskadi’. Claro está, con un contrato de tres millones de pesetas por dar la salida y pasar unas horas en el Velódromo. Fue su primera aparición pública tras el escándalo. Se aplaudía a un hombre tramposo, a un “atleta” entre comillas. Pero eso fue en 1989 y de los errores se puede aprender.

 

Ayer se produjo otro acontecimiento del que tendríamos que avergonzarnos. Con el número 100 a la espalda, prueba en la que fue campeón olímpico en 2004, el atleta estadounidense Justin Gatlin realizó el saque de honor en El Madrigal. El partido entre el Villarreal y el Elche comenzó con un bochornoso espectáculo en el que todo un campeón olímpico (subcampeón del mundo el pasado año) también recibió un submarino amarillo a modo de regalo. ¿Bochornoso? Lo que pocos saben es el oscuro pasado de Gatlin.  Dio positivo en 2001. Volvió pletórico. Ganó los Juegos, el Mundial, igualó el récord mundial (más adelante renunció a él), etc. Un gran historial, pero… en 2006 fue cazado nuevamente. ¿Credibilidad de Gatlin? Aunque tenía que haber sido sancionado de por vida, finalmente, el castigo fue de cuatro años. No soy nadie para juzgar las sanciones. Ha cumplido con su condena, cierto, que compita si quiere y que le vaya muy bien, pero su pasado está ahí (y no se ha equivocado solo una vez). Que las autoridades le reciban como a un héroe…

Gatlin presenció el encuentro desde el palco presidencial y durante su estancia en España ha sido recibido, por ejemplo, por la alcaldesa de Elche. Se le ha tratado como a un héroe. ¿Un atleta tratado como héroe en España? ¡Qué maravilla! Pues no. Gatlin estaba aquí promocionando a la marca que le patrocina (también al Villarreal). No pienso citarla. Deduzco que unos cuantos miles de euros han tenido la culpa de su visita. No aprendemos. Si la marca quiere patrocinarle, ético o no, es libre de hacerlo. Pero que las autoridades, que los políticos… le reciban como a un héroe y con premios y honores…

El Villarreal, en la portada de su sitio web, habla de “invitado de honor”. Se destacan sus logros, aunque no se dice nada de sus, al menos, dos incursiones en el oscuro mundo del dopaje. Ayer, además de los aplausos de un público que no conocía la verdadera historia de Justin Gatlin, seguro que se embolsó un buen puñado de euros.

La historia del siglo XX de Ben Johnson se repitió en pleno siglo XXI, cuando la credibilidad de España en materia de dopaje está por los suelos. Cada día más.

Quizás el homenaje (los honores) lo merezcan los atletas del Playas de Castellón, que llevan no sé cuántos años siendo el mejor equipo masculino del país.

La montaña rusa del deportista

2014 marzo 27
por Karel López Gómez
Montaña rusa

Os pediría que cerrarais los ojos, pero sé que es imposible continuar con la lectura de esta forma que tanto nos puede hacer pensar. Quiero que imaginéis que la situación que a continuación os voy a contar es real, que la estáis viviendo en primera persona.

Llegas a un parque de atracciones por primera vez en tu vida y su atracción estrella es la montaña rusa más larga del mundo. Te montas, te abrochas el cinturón, bajas la barra de seguridad y comienzas la aventura; te embarcas en una nueva experiencia jamás vivida. Arranca el viaje. A pesar de los primeros temblores, del miedo que recorre cada una de las partes de tu cuerpo, ya no hay vuelta atrás. Y la aventura continúa hasta que el tren se detiene.

Ahora quiero que os pongáis en la piel de un deportista cuya vida se asemeja a la mejor y más emocionante montaña rusa del mundo. Es un tópico, sí. Pero también es una realidad. Su vida es una montaña rusa porque un día se encuentra a punto de alcanzar la cumbre y su mirada no es capaz de atisbar dónde se sitúa el punto en el que comienza la bajada, el momento exacto en el que los raíles de su vida llegan al punto de inflexión. Ni siquiera se ve la bajada mientras sube y sube sin cesar.

Pero, de pronto, llega un día en el que el tren alcanza la cumbre; la burbuja que no deja de flotar se confunde con las nubes, pero el nubarrón descarga. ¿Y qué es lo que pasa en la cima? La adrenalina comienza a recorrer todo tu cuerpo y contemplas, con los ojos bien abiertos ayudados por el fuerte viento que azota, la caída que se aproxima. Y ya nada puedes hacer. Tú estás arriba y tienes una visión privilegiada de todo lo que está abajo. Pero ¿sabes? Desde la cumbre, desde ese instante en el que parece que el tren se va a detener en la cima, en el punto de inflexión, se ven el resto de rampas que componen el recorrido de la montaña rusa.

La montaña rusa llega a su fin; siempre lo hace. Y curiosamente, ese final se encuentra en el punto más bajo del trayecto. Llega el momento de soltarte el cinturón y, mareado, salir de la atracción. Pero ¿sabes qué? El parque de atracciones cierra tarde, tú eres joven y aún es pronto, por lo que puedes volver a montarte. Por eso, vuelves a hacer cola. No te quieres ir a casa. No quieres abandonar la aventura. Y no lo haces porque has hecho un gran esfuerzo por estar ahí y aún es pronto.

Pero hay veces en las que esa cola parece interminable. Pero nunca lo es. Todo tiene un final, y más si hablamos de tiempo (¿tiene la vida un fin? Sí que la tiene). De pronto, llega el momento de volver a montarte, de abrocharte el cinturón nuevamente y… de volver a comenzar la subida. Y curiosamente, disfrutas más que la anterior vez. ¿Por qué? Porque la añorabas, porque ya no tienes miedo, pues sabes que no hay peligro. Ahora ya sabes que llegará un momento en el que alcances el punto de inflexión; también sabes que llegarás a tocar fondo… Pero ¿y lo que disfrutas por el camino? Esa adrenalina que te acompaña, que se apodera de ti, ese gusanillo que recorre todas y cada una de tus arterias… es superior a cualquier miedo que pueda obstaculizar tu camino. De hecho, tiene tanta fuerza que revienta los obstáculos que surgen en el camino.

Y ahora piensa que eres tú, imagina que tú eres ese ‘deportista’ o esa persona que acaba de salir, mareada y descolocada, de la atracción. Piénsalo, imagínatelo. Te acabas de desabrochar el cinturón… Y estás confuso pues no sabes qué rumbo tomar: el del final de la cola o el que te lleva a casa. Pero recuerda que aún es pronto y si es necesario puedes tomarte un respiro, un tiempo, para tomar la decisión adecuada.

Pero, de pronto, ¿sabes qué es lo que pasa? En la cola hay una persona que te llama, una persona que te quiere acompañar en la aventura (en los trenes de las montañas rusas nunca vas solo). Inexplicablemente, te diriges hacia esa persona y te vuelves a poner en la cola. ¿Y sabes qué? Que ese pesado camino, esa larga cola metafórica que te lleva hacia la aventura, es más ameno si tienes cerca a gente que te acompañe.

Y, rápido, como pasa la vida misma, llega el momento de volver a montarte en la atracción, de volver a empezar. Y, recuerda, cuando el tren emprende su marcha, pronto se encuentra con la primera rampa que sube y sube, lentamente, sin que parezca que hay un final, sin ver nada más alrededor, con la emoción recorriendo, otra vez, todo tu cuerpo. Todo empieza de nuevo, pero ya tienes conocimientos adquiridos. Los tienes y los aprovechas.

Esa es la vida del deportista, sea bueno o sea malo. Es una montaña rusa, con sus altibajos, con sus cumbres, con sus puntos de inflexión y con los momentos en los que tocas fondo. Si el tren se quedara completamente parado en ese instante en el que antes de alcanzar la cumbre avanza lentamente, la aventura no tendría gracia, pues el fuerte viento que azota en la cumbre apagaría la llama de la ilusión.

El futuro, cara a cara en San Sebastián

2014 marzo 21
por Karel López Gómez

Ana Peleteiro y Fátima Diame serán, sin duda, las grandes estrellas del Campeonato de España junior que a lo largo de este fin de semana se disputa en el Velódromo de San Sebastián. Está claro que el atletismo español necesita estrellas. Todo deporte las necesita si quiere salir del agujero. Y Peleteiro y Diame lo son. Y tiene pinta de que lo serán aún más. En San Sebastián, históricamente, el atletismo ha tenido mucho éxito. El Cross Internacional de San Sebastián y los 40.000 espectadores de los que yo solo he oído hablar, el Meeting indoor con atletas como Sergey Bubka (con récord del mundo incluido), Carl Lewis… Diame y Peleteiro no son lo mismo, evidentemente. No nos engañemos, pero por algo se empieza y, desde luego, son el futuro del atletismo español.

El estatal junior de este fin de semana será una ocasión única para ver a las dos, a Peleteiro y a Diame. Además, y aunque su exhibición particular vaya a llegar en el foso (Peleteiro en triple y Diame en longitud), el campeonato brindará al espectador un cara a cara de gran nivel en 60. La favorita es Diame, nacida en 1996, aunque seguro que Peleteiro, de 1995, se lo pone difícil. Pase lo que pase, seguro que dentro de unos años, cuando ambas brillen (mi confianza es plena) este duelo será recordado. Y no solo es mi confianza, también es la de Ramón Cid, quien ayer en la rueda de prensa de presentación del campeonato (en la que Cid y Mikel Odriozola ejercieron de perfectos embajadores de la ciudad. Espero que pronto de eventos de mayor trascendencia), habló de los Juegos Olímpicos de Río al referirse a Diame y Peleteiro. El tiempo dirá, como siempre, pero pinta bien.

La aparición estelar de Ana Peleteiro llegó en 2012, durante la disputa del Campeonato del Mundo junior de Barcelona. En el Estadio Olímpico de Montjuic, la saltadora gallega logró una auténtica proeza al vencer en la prueba de triple salto tras un concurso en el que estuvo por encima de los 14 metros. Pero lo más sorprendente de todo es que la atleta que ahora milita en el F.C. Barcelona era dos años menor que sus competidoras, ni siquiera era junior. Peleteiro logró la mínima para los Juegos Olímpicos de Londres, aunque no fue. Ya tendrá tiempo más adelante…

Fátima Diame, en cambio, se presentó al mundo atlético más tarde. Aunque llevaba meses prometiendo, la atleta del Valencia Terra i Mar se hizo famosa hace justo un mes. Fue el Campeonato de España absoluto de Sabadell el que le encumbró. La valenciana llegó a la ciudad catalana como una de las estrellas del campeonato. Y no defraudó. A pesar de su juventud, venció con total autoridad en las dos pruebas en las que participó: 60 y longitud. El único doblete del campeonato y lo lograba una niña de 17 años. Los que saben de esto esperan que su gran velocidad sea aprovechada en el pasillo de longitud. Ahí es donde más alegrías puede dar Diame.

En definitiva, las dos grandes promesas del atletismo español (no me olvido de Eusebio Cáceres y Bruno Hortelano) estarán en la pista cubierta donostiarra a partir de mañana. El oro de Diame en la longitud y el de Peleteiro en triple parecen seguros, pero sobre la recta de velocidad es donde se mirarán y se retarán. Son el futuro, aunque también el presente. Quizás no en 60, tal vez no coincidan muchas más veces en la misma prueba, pero ambas son ya parte de la historia del atletismo español. Y lo que les queda… “Pocas veces coinciden dos figuras como Diame y Peleteiro en la misma generación”, decía Ramón Cid.

Hay futuro en el atletismo guipuzcoano

2014 marzo 10
por Karel López Gómez
Nora y María

Este post lo título así porque realmente lo creo. Hay futuro. Al menos en Gipuzkoa lo hay. El tiempo dirá, me dará la razón o no. Pero realmente lo creo. Y para ello me baso en los resultados del Campeonato de España juvenil disputado este pasado fin de semana en Valencia. Digo que hay futuro porque han participado 28 atletas guipuzcoanos, una cantidad excelente. Y no solo eso. La participación ha sido de calidad. Siete medallas y cuatro puestos de finalista más entre los atletas nacidos en 1997 y 1998. Aunque en otras categorías la situación pueda ser preocupante, al menos entre los juveniles la situación es buena. Y si nos comparamos con otros territorios el balance es muy positivo, aunque aún se puede mejorar más, claro.

Y si hay que destacar algo de eso es el gran nivel mostrado en las vallas. Entre los mayores los resultados son excelentes (Errandonea fue plata en el estatal absoluto de Sabadell con tres guipuzcoanas en la final y la ausencia de Arrieta en mujeres; y Maiza, a pesar de su lesión, cerca de la final entre los hombres), pero lo son mejores aún entre los juveniles. Nora Orduña ganó con récord de España (8.42) y María Mujika fue la mejor segunda e siempre (Mujika ganó la longitud y fue segunda en vallas). De hecho, el ránking de todos los tiempos es claro. Orduña es la mejor vallista juvenil española de la historia y María Mujika, la segunda mejor con 8.47. Y tercera es otra guipuzcoana: Teresa Errandonea, hasta este año la plusmarquista española con 8.52. Y también es muy interesante lo de los chicos. Juanjo Garrantxo ganó también las vallas. Y durante toda la temporada ha rozado el récord español de un tal Eusebio Cáceres… Y a punto estuvo de pasar a la final su compañero en el Txingudi Adrián Mazo. De dos posibles, dos oros en vallas para Gipuzkoa.

También merece especial mención el nivel mostrado por los velocistas. Itoitz Rodríguez, del Lasarte (LOKE), equipo con ¡seis atletas en Valencia!, ganó el 400 con un auténtico marcón (48.99) y Adrián Rocandio fue plata en 200 con 22.50. Un gran alivio ver que entre los jóvenes hay velocistas de garantías. Y entre las féminas, otra perla a modo de velocista que crece en el Txindoki. Ainhoa Argandoña fue bronce con 7.81. ¿Cuántas guipuzcoanas hay ya por debajo de 8 segundos? Se dice fácil… Y en peso, tres guipuzcoanos participaron en hombres con dos finalistas (Joseba Berasain e Imanol Mendizabal). En chicas también hubo una representante.

Y si hay que hablar sobre algo negativo, eso vuelve a ser el fondo. Ni un solo representante en 1.500 y 3.000. En chicas, una atleta en 800 (mediofondo) y en chicos, lo mismo. Quizás esa sea la mayor laguna, como lo fue también en el absoluto.

El Atlético San Sebastián, gracias a sus dos primeros puestos (Orduña y Mujika), dos segundos puestos (Mujika y Rocandio) y al cuarto puesto (López, aunque este atleta es vizcaíno) obtenidos, ha sido el tercer mejor equipo, solo por detrás de potencias como el Playas de Castellón y el A.D. Marathon.

Son datos positivos. Es solo una categoría, aún faltan por competir en sus respectivos estatales de pista cubierta los cadetes y los junior, pero los datos del juvenil son muy positivos. Aún no han publicado la clasificación por federaciones, pero estoy convencido de que Gipuzkoa estará en los puestos cabeceros. Insisto en que el tiempo dirá si estos atletas continúan su excelente progresión y son capaces de dar la talla dentro de unos años. Pero ahora quedémonos con estos excelentes datos: siete medallas y cuatro puestos de finalistas más.

Hace unas semanas publicaba un post titulado La delicada situación del atletismo guipuzcoano’. Viendo los resultados de este campeonato creo que, al menos en cuanto a juveniles se refiere, la cosa no está tan mal, aunque claro, el problema de la continuidad puede seguir siendo un problema. Ya veremos.

*La foto es de José Martín Pérez. 

El gran salto que cambió su vida hace quince años

2014 marzo 7
por Karel López Gómez
FRANCE TRACK WORLDS

Ya han pasado quince años. El 7 de marzo de 1999, en Maebashi (Japón), uno de los mayores talentos que el atletismo español ha tenido y tendrá voló hasta los 8,56 metros en salto de longitud. Era un Campeonato del Mundo de pista cubierta y Yago Lamela, aquel tímido chico de la melena, establecía un nuevo récord de Europa. Un salto que cambiaba su vida por completo, un salto imborrable de la mente de los miles de aficionados al atletismo. Ese es mi primer gran recuerdo atlético. Un salto que levantó del sofá a todos los que lo veían desde su televisor.

Aquel gran brinco no le valió el oro. Lamela se puso líder, superaba al poderoso atleta cubano Iván Pedroso, pero este voló hasta los 8,62 metros minutos después. De todas formas, el asturiano fue plata, plata mundialista.

Aquella plusmarca europea duraría diez años. En 2009, el alemán Bayer le arrebató el récord con un salto de 8,71 metros. Eso fue el 9 de marzo. Dos días después, Lamela decía definitivamente adiós al atletismo, a una carrera profesional repleta de lesiones y quebraderos de cabeza que le llevaron incluso a la depresión. Pero Yago ya había hecho historia. Su talento no había pasado desapercibido. Lamela cautivó al público español. Ha sido y es uno de los mayores prodigios que el atletismo español ha tenido, un ídolo de masas que logró que un estadio repleto, el de la Cartuja de Sevilla durante el Mundial al aire libre de Sevilla (1999), coreara su nombre. Él respondió con una nueva medalla de plata.

El salto que cambió su vida llegó en un Mundial de pista cubierta. Precisamente hoy, quince años después, comienza otro, el de Sopot (Polonia). Su relevo generacional, el alicantino Eusebio Cáceres, no está en la cita polaca.

Lamela logró cuatro medallas en campeonatos del mundo, dos en pista cubierta (Maebashi y Birmingham) y dos al aire libre (Sevilla y París). Hoy se cumplen quince años de aquel gran salto de Maebashi, de su 8,56. Y qué menos que recordarle.

A dar la cara en el Mundial con ‘pocos’ atletas

2014 marzo 6
por Karel López Gómez

Son pocos, solo trece. Pero no es un número tan escaso si se compara con otros países. España acude al Campeonato del Mundo de pista cubierta de Sopot (Polonia) como la novena selección con mayor representación de todo el planeta. Estados Unidos y Rusia lideran ese ránking de número de atletas inscritos, seguidos por el país anfitrión, Polonia.

El Europeo al aire libre de Zurich también está a la vuelta de la esquina y eso influye. Ya se sabe que lo que realmente les importa a muchos atletas es la temporada descubierta (de hecho, muchos pasan de la cubierta), en donde también hay suculentos premios económicos en juego. Sin embargo, en Sopot, a partir del viernes a las 10:00 horas y durante el resto del fin de semana) también habrá varias estrellas mundiales. Tampoco ayuda a que el número de atletas que cada país lleva sea numeroso el hecho de que la IAAF, más preocupada en organizar un “meeting bajo techo de gran nivel” en lugar de primar la esencia de lo que significa un Campeonato del Mundo (lo comentaba el otro día con Ramón Cid y parece que las federaciones están bastante asqueadas con este asunto), estableció en su día unas mínimas un tanto, ¿cómo llamarlas?, imposibles. Basta con ver el número de atletas inscritas, por ejemplo, en triple salto femenino. Se pueden ahorrar la calificación tranquilamente.

En cuanto a la selección española, van los que se lo merecen. Yo no soy partidario, como muchos dicen últimamente, de llevar solo a los atletas que opten a medalla. Francia parece que ha pensado así. Van solo siete y cuidado con todos ellos. Los componentes del equipo español son: la eterna Ruth Beitia (altura), Kevin López (800), Mark Ujakpor (400), Borja Vivas (peso), Úrsula Ruiz (peso), Isabel Macías (1.500), Adel Mechaal (1.500), Jackson Quiñónez (60 vallas), Antonio Abadía (3.000) y el 4×400, formado por el propio Ujakpor, Samuel García, Daniel Andújar, Lucas Bua y Pau Fradera. Aquí Ramón Cid, el director técnico, tendrá que elegir. Ya que si Kevin López no pasa a la final, también es una gran opción.

La única posibilidad clara de medalla parece, nuevamente, la de la veterana capitana Ruth Beitia. Aunque la prueba de altura estará apretadísima. Beitia puede ser medallista de oro o quedarse con la miel en los labios con un cuarto puesto (como en los Juegos Olímpicos). Pero lo único seguro es que la cántabra llega en un tremendo estado de forma. Este año ya ha saltado dos metros. Cid me dijo el lunes que la ve “mejor que nunca. Desde que hace dos años decidió regalarse unos años más en el mundo del atletismo, parece que se ha quitado una mochila y ahora salta sin una gran carga encima”. Kuchina, Vlasic y la polaca Licwinko, rivales de Ruth.

La otra opción de medalla, aunque esta parece bastante más complicada, es la del sevillano Kevin López. Si pasa a la final todo puede pasar, aunque claro, primero tiene que lograr meterse. Y en semifinales no será nada fácil con un sistema en el que accede el ganador de cada una de las tres semis y los tres siguientes mejores tiempos. Pero una vez en la final… cualquier cosa puede pasar. Una carrera lenta, rápida… ¡Es un 800! Aman parece imbatible y los dos polacos (Lewandowski y Kszczot) llegan muy fuertes y juegan en casa. Pero insisto, un 800 es un 800 y más en pista cubierta.

Pensar en medallas de los demás atletas parece impensable. Incluso resulta difícil ver opciones serias de obtener un puesto de finalista (entre los ocho primeros) entre el resto de españoles. Quizás Borja Vivas en peso pueda hacer algo. Pero claro, es un Mundial, son cientos de países y el tema es muy complicado. Por eso decía antes lo de que hay que llevar a todos los atletas posibles, tenga opciones de medalla o no. No hay que menospreciar a un atleta que pueda ser el décimo del mundo. Es una lástima que Eusebio Cáceres haya estado lesionado durante los últimos meses y se haya quedado fuera de la selección (contaba con mínima desde el pasado año, aunque su estado de forma actual no es, ni mucho menos, el mejor). Cáceres hubiera sido un candidato claro incluso para el oro.

Reinas del atletismo guipuzcoano

2014 febrero 24
por Karel López Gómez
Sabadell 2014

 

El L Campeonato de España absoluto de atletismo en pista cubierta ya es historia, pero la resaca que deja no se me olvidará fácilmente. He tenido la suerte de acudir a Sabadell y de vivir in situ desde una posición privilegiada la actuación de los atletas guipuzcoanos. He charlado con ellos (desde aquí también quiero agradecer todas las muestras de cariño recibidas por parte del conjunto del atletismo guipuzcoano), me he puesto nervioso con sus actuaciones y he vibrado con sus éxitos en las bodas de oro de los campeonatos de España de bolsillo, de los cubiertos, aquellos en los que el atleta siente al público, casi literalmente, en la chepa. Pero en esto me centraré en un post más adelante…

¿Éxitos? Lo cierto es que sí. Es un éxito que el territorio histórico más pequeño de España obtenga cuatro medallas en el estatal absoluto: un oro, dos platas y un bronce. Y es mayor el triunfo del atletismo guipuzcoano si tenemos en cuenta que han sido cuatro las medallas de chocolate obtenidas. ¡Cómo duelen los cuartos puestos, eh! Aunque a veces, esas desilusiones que impiden al atleta subir al podio, ese sabor agridulce que recorre todo su cuerpo y que le impiden sonreír, tiene más de azúcar que de vinagre. Y el ejemplo lo vi el sábado en la joven Nora Orduña. 16 años, cuarta y más feliz que una perdiz. ¿Llorar? ¡Para qué! “Que he quedado cuarta de España absoluta con ¡16 años!”, debía pensar. Lo cierto es que me impactó, y mucho, su sangre fría, su serenidad y su madurez. Lo mismo me pasó con Maialen Axpe (insisto que estas experiencias las seguiré narrando próximamente en este mismo espacio).

A lo que iba. Han sido cuatro las medallas. Hay que sumarle cuatro cuartos puestos (en la edición impresa de hoy de El Diario Vasco hago balance del campeonato. El nivel ha subido respecto al año pasado). Pero hay matices muy importantes y que deberían preocuparnos. Las cuatro medallas han sido de mujeres. Los cuatro cuartos puestos, también. Es una tremenda demostración de que nuestro atletismo femenino está bien. Pero el masculino no lo está. Un solo puesto de finalista, el del combinero Asier San Sebastián, no debería considerarse como un éxito del atletismo guipuzcoano. Sí de Asier, pero no del conjunto. Evidentemente, hay factores que influyen notablemente en que solo hubiera un finalista: Igor Legarda, candidato a las medallas, se lesionó y no pudo acabar; Iban Maiza no estuvo al cien por cien debido a una lesión que sufrió hace un mes… Pero los datos son claros: 4 a 0 en medallas, 2 a 0 en récords de Gipuzkoa, 4 a 0 en cuartos puestos y 11 a 1 en finalistas. Es un partido entre un equipo muy potente y uno de regional. Ellas son, a día de hoy, las reinas del atletismo guipuzcoano. La corona se la han ganado. Pero las reinas y las princesas necesitan una pareja de baile. ¡Llegará pronto! Seguro.

También es importante destacar la laguna existente en las pruebas de mediofondo y fondo. Ni un solo atleta (teniendo en cuenta hombres y mujeres) ha participado en 800, 1.500 y 3.000.

El nivel de las vallas femeninas, alucinante. Lo comentaba con Ramón Cid el sábado. Teresa Errandonea, sensacional (plata). Nora Orduña, por debajo de sus posibilidades (medalla de chocolate), pero insisto en que tiene ¡16 años! María Mujika, sobresaliente, quinta. Sencillamente, se salió. Resumiendo, de las cinco primeras clasificadas del 60 vallas, tres eran guipuzcoanas. ¡Ah! Y faltaba Olatz Arrieta en esta prueba. Me paro a pensar y… ¡Cuatro de las mejores vallistas españolas son guipuzcoanas! Y en pértiga, Naroa Agirre en su línea, Maialen Axpe fue cuarta y Malen Ruiz de Azua no tuvo su mejor día. Pero son tres de las referencias a nivel estatal.

En definitiva, son pequeños detalles que quería dejar escritos. Tengo la esperanza y la ilusión de que el atletismo guipuzcoano siga creciendo. En mujeres, que se mantenga el nivel sería positivo (recuerdo que Gipuzkoa no le puede plantar cara a territorios muchísimo más grandes. ¡Y lo estamos haciendo!), pero en hombres… Entre los chicos la situación tiene que ir a mejor, pues estamos con el depósito de gasolina vacio.

Adiós al atleta de los 95 años

2014 enero 5

El diario Sudinfo.be informa de ello. El atleta belga Emiel Pauwels, quien a sus más de 90 años compitió en el Europeo de Veteranos de Pista Cubierta de San Sebastián, ha decidido morir la semana que viene (eutanasia).

A sus 95 años, uno de los protagonistas del Europeo de Veteranos (ganador del 60 lisos), no quiere luchar contra el cáncer.

Tiene cáncer de estómago; no tiene vuelta atrás y ya ha formado los papeles para la eutanasia.

En el recuerdo quedará esta carrera. 60 metros lisos, con 94 años, en 17.89 segundos. Uno de los protagonistas del año; un ejemplo.

 

En marzo, con motivo del Europeo Indoor, tuve el placer de entrevistarle (junto a mi compañera Marina Landa) y escribí este texto que ahora quiero que salga a la luz:

Ha venido desde Bélgica con algo más que una sonrisa en la cara. Su nombre es Emiel Pauwels y es el segundo participante con mayor edad del campeonato. Este belga de 94 años no solo destaca por ser capaz de correr, saltar y lanzar, sino por la felicidad que transmite antes y después de hacerlo. En los minutos precedentes a su participación en la final de 200 metros, Pauwels tuvo el gran gesto de dejarse sacar fotos con todos los jueces y voluntarios que se lo pedían. Y no solo eso, el belga incluso interrumpía su calentamiento para posar ante la multitud de personas que con sus cámaras querían inmortalizar el momento.
Tras ganar el 200, esperar deportivamente a la llegada de su rival y recibir la mayor ovación que durante estos días se ha escuchado en el velódromo donostiarra, Pauwels dejó las carreras a un lado para hablar un poco de su pasado: “Cuando era joven tuve que elegir entre el fútbol y el atletismo, y como casi todos preferían el fútbol, yo empecé a hacer atletismo”, asegura combinando inglés, francés y alemán, y ayudado por la fisioterapeuta del equipo belga.
En este Europeo Emiel Pauwels aparecía inscrito en seis pruebas (60, 200, 400, 800, salto de altura y lanzamiento de jabalina), aunque finalmente renunció al salto de altura y se ha proclamado campeón de Europa en las otras cinco pruebas en la categoría de mayores de 90 años. El “joven” afirma que a lo largo de su vida ha hecho de todo: “He lanzado jabalina, martillo, he corrido maratones… ¡He hecho todas las pruebas!”.
Pese a sus 94 años Pauwels continúa con sus planes de futuro: “En octubre iré a Brasil a correr. Tendré que pagar 200 euros por el viaje”, añade sorprendido, ya que considera esta cantidad excesiva, aunque la asumirá con tal de correr. Tras preguntarle por el motivo por el cual sigue practicando deporte, el belga lo tiene claro: “¡Es sano! Yo no tengo problemas de salud. Suelo pasar controles médicos y me dicen que estoy perfectamente bien. Y encima ahora ligo; las mujeres vienen donde mí, me miran, quieren sacarse fotos conmigo y si les pido dos besos me los dan”, destaca mientras esboza una gran sonrisa. 
Pauwels asegura que se ha hecho amigo de Ilmari Koppinen (Finlandia), rival y compañero en varias pruebas, y quien con 95 años es el participante más veterano del campeonato. Inscrito en cinco pruebas (60, 200, salto de longitud, triple salto y lanzamiento de peso), Koppinen no dudó en transmitir su felicidad tras la final de 200 y unas pocas palabras sobre su pasado antes de ser recibido por su familia: “Corro desde que era muy pequeño”, afirma esforzándose por hablar en inglés mientras se ayuda de gestos. Cabe destacar que el finlandés se asusta al escuchar los disparos de salida, ya que tiene problemas de audición y no está acostumbrado a escuchar sonidos de tanta intensidad.    
Tanto Emiel Pauwels como Ilmari Koppinen son un buen ejemplo de cómo mantener vivo el espíritu de la juventud pese a tener más de 90 años. ¡Se merecen mucho más que una medalla! Son un ejemplo para todos y las ovaciones recibidas a lo largo de la semana están más que justificadas. 

Gracias a Juan Ignacio Sampedro por compartir estas conmovedoras historias en su Facebook. “Un tío grande, este Emiel”.

Las fotos atléticas del 2013

2013 diciembre 31
por Karel López Gómez

 

Estas son, desde mi punto de vista, las diez mejores fotos que el atletismo nos ha dejado en 2013. El orden de importancia es cosa vuestra.

¿Rivales en el maratón de Río 2016?

La 'Zarina' Isinbayeva reina en casa

Lavillenie llora desconsolado a pesar del oro en el Europeo. Su salto era de 6,07 metros. El culpable de su llanto, el listón de la imagen de la derecha

El culpable; el listón

 

 

 

 

 

 

 

 

Kipsang, Récord del Mundo de Maratón entrando en segunda posición

El relámpago Bolt

 

La delicada situación del atletismo II. Los entrenadores sostienen al atletismo

2013 diciembre 26
por Karel López Gómez

 

Continúo con las reflexiones sobre la delicada situación del atletismo guipuzcoano. Después de la gran aceptación de la entrega de la semana pasada, me dispongo a seguir ofreciendo datos. Os invito también a que seáis vosotros los que planteéis otros posibles temas a tratar, así como vuestras impresiones sobre los ya considerados. El otro día, Odei Lopez, gran amante de este deporte, me invitaba a a crear un pequeño foro de discusión sobre los temas aquí planteados para que todo aquel que quiera pueda dar su opinión y, claro está, para que entre todos se puedan ver posibles soluciones a las deficiencias que en el atletismo guipuzcoano se puedan hallar. Por tanto, os invito a que aportéis vuestras opiniones a modo de comentarios en este blog. Todos serán bienvenidos. Lo que está claro es que el atletismo necesita un giro de tuerca.

Aquí comienza la segunda parte del análisis a la delicada situación del atletismo guipuzcoano. En esta ocasión, los temas a tratar serán: los entrenadores, el dopaje y los récords, así como una continuación a lo visto la semana pasada.

LOS ENTRENADORES SOSTIENEN AL ATLETISMO

Los entrenadores son los auténticos locos del atletismo. Voluntariamente, por amor al arte, a cambio de unos pocos euros (sinceramente, dudo que en muchos casos llegue para que puedan pagarse los desplazamientos), ellos pasan horas y más horas sobre las pistas del atletismo. ¿Héroes? Solo sé que sostienen al atletismo y no permiten que se muera. Contamos en Gipuzkoa con auténticos genios: Ramón Cid, director técnico de la RFEA (al que he visto llegar de viaje, ir a casa, dejar las cosas y bajo una intensa lluvia, coger su bici y… ¡a entrenar!); Valentín Rocandio, probablemente el que más sepa de velocidad y relevos en España; Odei López, quien después de dejar el atletismo por problemas físicos, está realizando una excelente labor con los lanzadores de las inmediaciones de Ordizia (para muestra, los resultados que estos obtienen); Iván Gallego, sacando atletas incluso debajo de las piedras en Tolosa; Jonathan Pérez, con un grupo de pertiguistas de auténtico escándalo… ¿Sigo?

Casualmente (o no), la mayoría de estos grandes entrenadores de Gipuzkoa fueron también grandes atletas en sus tiempos mozos, lo cual considero que es positivo puesto que conocen lo que un atleta puede llegar a sentir. Ahora, dedican un sinfín de horas al atletismo. Dejan incluso a sus familias a un lado para ‘educar a sus hijos adoptivos’. Así es. Y gracias a ellos, el atletismo no muere.

Sin embargo, y a pesar de la enorme calidad de los que hay, entrenadores son pocos. Pocos capaces de especializar a un atleta. A diferencia de lo que pueda parecer, no es sencillo entrenar a un atleta para que, por ejemplo, lance de forma adecuada una bola de peso (y no es nada fácil lanzarla bien). Y si no se enseña bien… Correr corre todo el mundo, pero bien… Por experiencia propia, sé que para ser monitor de atletismo en las escuelas no hace falta ningún tipo de acreditación que demuestre que sabes de atletismo. Creo que esto es algo que tendría que cambiar. La RFEA organiza cursos para ello, pero quizás no vendría mal que las federaciones regionales (en nuestro caso, la guipuzcoana o incluso la vasca) dieran charlas habitualmente.

Insisto en que creo que el nivel de los entrenadores es bueno, pero para enseñar bien los grupos de entrenamiento no pueden ser tan amplios como muchos de los que se ven hoy en día. Y lo que tampoco debería pasar es que el entrenador no tenga conocimientos.

Tampoco estaría mal (aunque me consta que ya hay quienes lo hacen) que la federación (o los clubes) fueran a los colegios a promocionar el atletismo. ¡Vendámoslo como lo que es! No solo es sufrimiento, también son grandes momentos. Vendámoslo como algo más que correr y correr y correr… La técnica del ojeador puede ser muy eficaz. Se puede ir a los colegios (seguro que los profesores de educación física están dispuestos) y enseñar a los niños diferentes pruebas, dejarles elegir una, o que sea la misma persona que va a enseñar la que se fije en sus cualidades. Incluso en edades tardías. A mí, por ejemplo, si me viene ahora un entrenador de balonmano porque me ha visto cualidades para practicar ese deporte, es probable que decida probar. ¿Por qué no intentarlo con futbolistas a los que se les ve que corren mucho, con jugadores de balonmano que quizás lancen la jabalina a grandes distancias…?

Parece todo tan utópico… pero no creo que sea tan difícil. Aunque lo que está claro es que lo básico es que haya entrenadores. Sin atletas no hay atletismo, pero creo que sin entrenadores tampoco.

 LIMPIOS EN CUANTO A DOPAJE

Otro problema que le veo al atletismo actual es el dopaje. No quiero decir, ni mucho menos, que todos los atletas vayan dopados. Pero lo que está claro es que el positivo de grandes nombres del atletismo daña en gran medida la imagen de este deporte. Y esto se acentúa cuando nos encontramos con que las únicas portadas de los periódicos en las que se habla de atletismo se dan en estos casos negativos… Es posible que muchos padres de jóvenes que se quieran iniciar en este deporte se lo piensen dos veces al apuntar a su hijo solo por esta situación. Pero el otro día le pregunté a Valentín Rocandio si conocía a algún atleta guipuzcoano que hubiera dado positivo y su respuesta fue negativa. En ese aspecto, el atletismo guipuzcoano está limpio… ¡Y que siga así! Pero esto es algo que hay que vender y de lo que nos tendríamos que aprovechar. Hay que dejar claro que lo del dopaje no va con nosotros, pues es un asunto peliagudo que se está volviendo en contra de deportes como el atletismo o el ciclismo. No lo he hecho, pero si a una persona elegida al azar le propusieras asociar tres palabras al atletismo, una de ellas es muy posible que fuera el dopaje.

POCOS RÉCORDS, SOBRE TODO EN HOMBRES

Quizás habría que tener en cuenta más factores, analizar también los récords batidos en categorías inferiores (y no solo la mejor marca de cada prueba), pero he estado viendo los récords de Gipuzkoa absolutos y se pueden sacar conclusiones ciertamente preocupantes. De las 25 pruebas de aire libre, en féminas se han batido 14 récords de la provincia después del año 2000 (dato que habla bien del nivel de las chicas); sin embargo, en hombres, solo 4 de 25. En pista cubierta, pasa algo parecido: 4 de 14 en hombres y 9 de 14 en mujeres. ¿Ha caído también en picado el nivel de los mejores en el atletismo guipuzcoano? Existe una amplia variedad deportiva, pero…

Por último, dejo aquí lo que me comentaba Odei Lopez tras el post de la semana pasada. Uno de los problemas que él ve es que los niños de hoy en día no son como los de hace años. Ya no son tan sacrificados, ya no tienen tantas ganas de luchar ni de ayudar… Según sus palabras, “hoy en día a los niños les damos casi todo hecho, por lo que se ha producido un notable cambio en la sociedad, mientras que el atletismo poco ha cambiado”. Y es cierto. Hoy en día cualquiera que vea a un joven atleta entrenar seis días a la semana… ¡alucina! Él propone la especialización más temprana, es decir, buscar resultados antes sacando más provecho a los juegos (sin cometer burradas con los niños). Aunque el único problema que él ve es el de los entrenadores (tema ya tratado en este mismo artículo). Es posible que si un joven que practica dos deportes acude a un campeonato importante (por ejemplo, un Cto. de España) siendo cadete, tenga más posibilidades de no dejar el atletismo. Para eso, la especialización más temprana puede ser una buena solución, pues mejorará sobre todo en esa prueba.  

CONCLUSIONES

- Se necesitan más entrenadores con conocimientos capaces de conocer los puntos fuertes de los niños y así iniciarle en unas determinadas pruebas.

- Hay que vender el atletismo como algo más que correr. En este deporte todo el mundo tiene cabida. El más delgado puede ser un gran fondista; el fuerte, un gran velocista o saltador; el más gordito, quizás sea un gran lanzador; etc. Eso no lo tiene ningún otro deporte. ¡Vendámoslo!

- Hay que evitar que la imagen ‘Atleta=dopado’ siga siendo un problema. Tenemos que vender que el atletismo de casa fue, es y será limpio.

- El tema de los récords masculinos es preocupante. ¿Se debe a que los posibles ‘hombres-récord’ estén practicando otros deportes?

Antes de acabar, añado una pregunta que hoy mismo me ha hecho Naroa Agirre: “¿Por qué hay tantos inscritos en Pruebas de Libre Participación y cuando llega el Campeonato de Euskadi Absoluto la situación da pena?”

Lo que no podemos hacer es darle la espalda al atletismo. A los problemas, hay que buscar soluciones. Continuará…