Diario Vasco
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Categoría: Historietas personales
“No lo había visto desde 1968 y es muy valioso para mí”

Hace unas horas, un vídeo ha llegado a mis manos. Bueno, mejor dicho, ha llegado a mis redes sociales gracias a Juan Carlos Hernández. Se trata del salto que le valió al guipuzcoano Pipe Areta para subirse al tercer cajón del podio del Europeo de 1968, batiendo con 16,47 metros el récord de España. No quiero extenderme explicando quién era Pipe Areta, pues los aficionados al atletismo lo sabéis más que de sobra (y si queréis saber más, lo podéis hacer leyendo este post del propio Juan Carlos Hernández en su blog ‘Al aire libre’ o este artículo de José Luis Hernández que está disponible en la web de la RFEA).

Aquí os dejo el vídeo del salto y os invito a leer qué es lo que ha pasado después. El propio Luis Felipe Areta lo ha comentado…

 

 

“No lo había visto desde 1968 y es un documento muy valioso para mí. Eres un tío grande. Me hace muchísima ilusión”. Esas son las palabras que el propio Areta me ha escrito hoy instantes después de que compartiera el vídeo con él a través de un mensaje. Su mejor salto (aún récord vasco indoor con la misma marca que Ramón Cid) y lo ha visto casi medio siglo después. Son palabras que me atrevo a reproducir en este post porque incluso a mí me han llegado. Y lo han hecho porque Areta fue de las personas que me llegó cuando le conocí.

Me habían hablado de él. Mucho. Y el año pasado, cuando me di cuenta de que faltaban unos días para que se cumpliera medio siglo después de su diploma olímpico en los Juegos Olímpicos de Tokio, decidí informarme más, hasta acabar llamándole, lo que ya había hecho unos meses atrás para preguntarle por otro tema, también relacionado con el atletismo, aunque no sobre él en concreto.

Me atendió gustosamente y me contó anécdotas que merecen la pena: sus inicios, su paso por el baloncesto, los tres Juegos Olímpicos, su vida más allá del deporte… Disfruté como un enano de aquel reportaje (quizás sea del que más orgulloso me siento hasta la fecha) que el 18 de octubre del pasado año, justo el día que se cumplían 50 años de su hazaña olímpica bajo un diluvio, firmé en la edición impresa de El Diario Vasco y que comparto en este mismo post.

 

Artículo publicado en El Diario Vasco (18 de octubre del pasado año).

 

Después, el atletismo guipuzcoano decidió premiarle por su trayectoria y tuve el honor (no se puede calificar de otro modo) de entregarle el premio. Meses más tarde, la Real Federación Española de Atletismo le invitó a una gala a la que, por supuesto, acudió. Y tuvo el detalle de contarme lo bien que se lo pasó con viejos amigos. Quizás también le sirvió para recordar que él llegó a ser el tercer mejor triplista de Europa, aunque hasta hace unas horas se pasó más de cuarenta años sin ver su mejor intento.

Algo así merecía volver a abrir las puertas de este blog; un blog que se abrió, precisamente, por la ilusión por hablar de atletismo. Y el atletismo es emoción; sentimientos como los que despierta el vídeo del mejor salto de uno de los grandes atletas del pasado siglo.

 

 

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El premio a la constancia

Tenía pendiente este post desde hace tiempo, pero es ahora cuando las palabras salen solas. Es el momento perfecto para hablar de una persona que ejemplifica por sí solo todo lo que un atleta debe ser.

Hablo de Iñigo Uribarren. Y no escribo sobre una persona que no conozca. En este caso, lo hago sobre un buen amigo, un ejemplo de perseverancia, que ayer vio en Bilbao cómo el deporte a veces también es justo.

Con un salto de 15,81 metros, primero, y otro de 15,84, después, el canguro de Arrasate recibió un premio que merecía desde hace mucho tiempo. No fue una medalla; fue su segunda mínima internacional, la primera que obtendrá recompensa. El atleta de la Real Sociedad mejoró su marca y se ganó el billete para el Campeonato de Europa sub23 que este año se disputará en Tallín (Estonia). El año pasado, Uribarren cumplió y también superó la barrera que parecía que le iba a llevar a su primera presencia con la selección, pero la fortuna quiso que una de las mejores hornadas de triplistas españoles de todos los tiempos se cruzará en su camino, ‘arrebatándole’ la oportunidad de formar parte de la expedición que viajó a Francia.

Pero eso no se va a repetir este año…

Cuando lo fácil es difícil, o viceversa

Lo fácil a veces se complica, y otras veces es al contrario. Con Iñigo Uribarren se cumplen las dos. Él hace fácil el saltar. Hace que parezca sencillo calzarse unas zapatillas de clavos y volar dando brincos hasta caer sobre la arena; pero, al mismo tiempo, ha complicado lo que parecía fácil, y era saltar 15,80 metros, es decir, lo que se pide para acudir a Estonia. Y lo ha hecho difícil porque se sabía de sobra que lo valía, pero ha tardado más de la cuenta. Ahora, con la mochila que carga a sus espaldas ya vacía, solo es cuestión de tiempo verle aterrizar más allá de los 16 metros.

La semana pasada en Zaragoza, el concurso de triple fue el más tenso para los y las atletas de la Real y Atlético. Todos querían empujar al arrasatearra para que saltara esos pocos centímetros que le faltaban; ayer, en Bilbao, se notaba que todo el mundo quería que lo lograra. Y lo hizo. Y miró a la grada como siempre hace después de cada salto, aunque esta vez abrió los brazos… Y respiró tranquilo. Y en la tribuna principal la gente se alegró. Porque el premio a la constancia suele acabar llegando, porque esos entrenamientos en solitario en San Sebastián han dado sus frutos…

Miro atrás y recuerdo un podio de un Campeonato de Gipuzkoa escolar con Jon Sansinea en lo más alto, Uribarren en el segundo escalón y yo en tercera posición. Era un 500, en Tolosa; no un concurso de saltos. Probablemente ese fue nuestro primer momento juntos. El primero de muchos. Barcelona, con el Campeonato de España a una semana… No sigo porque la lista es amplia. El de ayer, sin duda, fue el premio a la constancia. Y es un placer poder contar que al fin (hoy mismo comentábamos que mejor siendo sub23 que juvenil) serás un canguro internacional.

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¿Veteranos y deporte? Claro que sí

Echo la vista atrás (hasta marzo del año 2013) y recuerdo el Campeonato de Europa de Veteranos que se celebró en el Velódromo de Anoeta. Recuerdo una semana en la que atletas de todas partes del Viejo Continente invadieron la ciudad. Fueron más de 3.000, en muchos casos, acompañados por familiares. Esta semana, a partir del viernes, no tantos (sobre 1.500, suficientes como para llenar hoteles, restaurantes… de la ciudad), participarán en un evento similar. En esta ocasión, se trata del Campeonato de España de Veteranos.

Recuerdos del año 2013

El Europeo del año 2013 será un campeonato del que nunca me olvidaré. Y no lo haré porque significó mi estreno como redactor en El Diario Vasco papel. Un par saltadores de altura alemanes, los históricos velocistas guipuzcoanos Antxon Basurko y Armando Roca y la primera mujer española que consiguió bajar de los 12 segundos en los 100 metros hace unos cuantos años, Loles Vives. Cómo no me voy a acordar de aquel campeonato con todo lo que aprendí. De Basurko y Roca, su capacidad para seguir y seguir. De la catalana e histórica Vives, en aquella entretenida charla que mantuvimos en el Hotel Palacio de Aieta (donde, casualmente, también tuve el honor de conocer a unos meses al más grande de los atletas guipuzcoanos de siempre, Pipe Areta), aprendí incluso aspectos periodísticos que a la postre me han sido muy útiles. Ellos fueron, durante aquella semana de marzo de hace un par de años, mis primeros protagonistas y eso siempre estará en mi memoria.

Por cierto, los tres (Roca, Basurko y Vives) también competirán esta semana en el Velódromo. Por tanto, dos años después, la historia se ‘repite’.

Hay tres tipos de atletas veteranos. Mejor dicho, cuatro:

  • Por una parte, están los históricos que después de abandonar la alta competición continúan entrenando y disfrutando de las competiciones de veteranos. O los que dejan de entrenar y luego vuelven.
  • Teniendo en cuenta que son veteranos los atletas mayores de 35 años (no lo veo yo muy lógico; demasiado pronto), también están los que siguen entrenando y compitiendo tanto al máximo nivel como junto a los atletas máster.
  • Están también aquellos a los que siendo jóvenes no les picó el gusanillo y no disfrutaron de la competición, pero que más adelante, por uno u otro motivo, acaban en la pista.
  • Y, por último, aquellos a los que yo, personalmente, más valoro. Siempre he sido de los que he apoyado enormemente a los atletas que, a pesar de la avanzada edad, continúan corriendo, lanzando, saltando y marchando por las pistas. Y admiro aún más a aquellos que, lejos de centrarse únicamente en cuidarse y tratar de superarse cuando ya son veteranos, contribuyen al desarrollo del atletismo colaborando, por ejemplo, con los clubes o federaciones. De hecho, pienso que la ayuda de la gente con experiencia en el mundillo es esencial para el buen funcionamiento del atletismo. Pueden aportar mucho.

De todas estas clases habrá atletas a partir del viernes en el Velódromo de Anoeta. Y, por supuesto, por la ciudad.

 

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Y Sebastian Coe llamó a la puerta en Zúrich

Zúrich, Letzigrund… Hablar de atletismo y de este mítico estadio llevan inevitablemente a la mente de todos, sobre todo a los que ya tienen canas, a pensar en un hombre, en Lord Sebastian Coe. Él escribió gran parte de la historia de este estadio en el que, por ejemplo, batió dos récords del mundo, el de 1.500 (1979) y el de la milla (1981). Pero hago un inciso porque alguien acaba de llamar a la puerta…

¿Quién es ese que acaba de llegar? Sí, es Coe. Más de treinta años después de sus gestas en la ciudad helvética, el doble campeón olímpico de 1.500 volvió a presentarse en Zúrich y llamó a la puerta, presentándose como el caballero que demostró ser (eso me cuentan los que le vieron competir; a mí me queda un poco lejos) en el European Athletics-UNESCO Young Leaders Forum, congreso en el que tuve el placer de participar hace un par de semanas durante el Europeo de Atletismo y en el que, en un ambiente impregnado de deporte, nos reunimos representantes de 45 países y de sus federaciones.

 

Miembros de distintas organizaciones nos hablaron, entre otras ideas, de los valores del deporte, de la importancia del voluntariado para su desarrollo… Estuvieron presentes representantes de la UNESCO, de la Asociación Europea de Atletismo, de organizaciones que promueven el voluntariado, de los patrocinadores del campeonato… Además, cada país tenía que llevar y mostrar un proyecto. Trabajos realizados previamente que buscaban un futuro mejor para el deporte; cada representante tenía ideas distintas que aportar.

 

Y, claro, también hubo tiempo para invitados de lujo como el ya citado Sebastian Coe, con quien además de sacarme un ‘selfie’ especial, tuve el placer de compartir unas pocas palabras sobre el campeonato en el que deslumbró al mundo cuando aún no era nadie, el Europeo Indoor de San Sebastián, en 1977. ¡Y sí! Claro que recuerda San Sebastián. “Mi primer título europeo. Todavía se sigue compitiendo allí, ¿verdad?”. Minutos antes, nos ofreció un discurso en el que contó sus inicios tardíos, junto a su padre, en el mundo del atletismo, cómo pudo combinar las dos carreras de su vida, la universitaria y la de atleta de élite, su ‘abandono’ del deporte y su paso por la política y el parlamento británico, y su ‘regreso’ al aspecto que le llevó al estrellato, al deporte, como presidente del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Londres, por ejemplo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hago balance, mejor tarde que nunca, y me siento afortunado por haber podido vivir esta experiencia, que fue completada con la presencia después en la zona de prensa del estadio para vivir el Europeo, con regalos y con momentos únicos como la visita a la Casa de Suiza, por ejemplo. Quedarme con un momento la verdad es que resulta difícil.  Pero es ahora cuando recuerdo lo que me dijeron hace ya años quienes me hicieron ver el atletismo como algo especial: “Lo más importante de este deporte es que harás amigos”. ¡Qué razón teníais! Y qué bueno es quedarse con esto. Durante el congreso y mi estancia en Zúrich, además de conocer a jóvenes con inquietudes similares a las mías y ver la confianza depositada en mí (que ayuda a seguir, porque este no es un camino de rosas), también he podido comprobar que cerca de mí (aunque de por medio haya unos cuantos kilómetros), ahora más cerca, hay personas que luchan por sacar este deporte adelante. Bárbara Hernando, la plusmarquista española de combinadas bajo techo, internacional no sé ni cuántas veces, quien presentó en Suiza el modelo de gestión de su club, el Playas de Castellón, y Xicu Colomar, dispuesto a ayudar siempre (hasta que el cuerpo le dice basta y se vuelve a despertar dispuesto a todo), a creer, y que fue uno de los organizadores del Forum tras su experiencia en ediciones anteriores. Ambos, miembros de un comité, el de Juventud de la RFEA, que busca el bien de este deporte, promoviendo sus valores.

Vuelvo conociendo mis virtudes, también mis debilidades, y así es como se sigue creciendo. Seguimos trabajando por y para este deporte, pronto con novedades.

 

 

 

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Así es Ruth Beitia

 

Ruth Beitia es una campeona ejemplar. Si hablamos de ejemplos en el mundo del deporte nos referimos a aquellas personas que componen el grupo de personas a seguir, a imitar. Y en esa lista, a mí me gustaría incluir a Ruth Beitia, una campeona (de Europa en este caso) ejemplar. Y lo es porque representa a la perfección lo que siempre debería significar el deporte. De hecho, ella dignifica a este mundo, al deporte en general y al atletismo en particular.

En Zúrich, durante el Campeonato de Europa de Atletismo, Ruth no solo revalidó el título continental logrado dos años antes en Helsinki y no solo se colgó su undécima medalla internacional en la que, tal y como ella mismo dijo y como demuestran los 2,01 metros (líder mundial del año) saltados, realizó su mejor concurso en un gran campeonato. La cántabra tuvo un detallazo con los que nos gusta informar. Ganó, dio la vuelta de honor, subió al podio y… se presentó en zona mixta para regalarnos unas palabras llenas de emoción e ilusión (la misma “ilusión” que ella siente ahora compitiendo, tras su amago de retirada en 2012 con 33 años) y un ‘selfie’ que quedará para mí recuerdo. Es un detalle, un detallazo, que en tu mayor momento de gloria, minutos después de proclamarte campeona de Europa, quisieras ser tú la “cazadora” y cazar al “cazador”. Horas después, así quisiste celebrar tu oro en Twitter. Un honor formar parte de ese ‘selfie diferente’. Mira que me he sacado ‘selfies’ durante estos días en la ciudad helvética con nombres ilustres de este mundo: Sebastian Coe, Lemaitre, Lavillenie… Pero este fue, sin duda, especial.

 

 

Pero Ruth va más allá. Antes hablaba de un amago de retirada. Fue tras el Campeonato de España de hace dos años. Beitia ganó. Un par de semanas antes, la cántabra había sido cuarta en los Juegos Olímpicos. Ella tenía 33 años y estaba decidida a dejar el mundo competitivo. Tuve la suerte de poder entrar en la Villa Olímpica dos días antes de su debut en en los Juegos de la capital londinense junto a Ramón Cid y… ¡Me presentó a Ruth! Allí estaba ella: nerviosa, aunque siempre con una sonrisa en la boca. No me conocía de nada, pero me trató de forma extraordinaria.

Es más, los invitados a la Villa (como yo lo era) no teníamos acceso al enorme comedor. Pues bien, Ruth se encargó personalmente de, ni yo sé aún cómo, convencer al hombre de seguridad para que pudiera acceder (todavía no me ha desvelado qué es lo que le dijo). Y no solo eso. Me consiguió unos botellines e incluso mi cena para esa noche.

En Pamplona, dos semanas después, en la que iba a ser su última competición (Campeonato de España), el público aplaudió durante largos e intensos segundos tras el último salto de una de las mejores atletas españolas. Yo hice lo propio; claro. Incluso pude despedirme de ella minutos después, tras darle la enhorabuena. Ella estaba con Manolo Martínez en ese momento, otro ilustre de este deporte. Pero…

¡Qué bueno que no te fuiste, Ruth! Para mí ya eres la mejor atleta española de todos los tiempos, pues un atleta no solo son resultados, que también, sino ejemplos. Pero como tú mismo dijiste minutos después de proclamarte campeona de Europa de altura (el domingo) en la rueda de prensa, eres “como el vino, mejor con los años”.

He visto que ya se ha empezado a pedir el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes para Ruth. Solo puedo hacer una cosa. ¡Unirme! Yo también lo pido, porque ¿no dicen las bases de este galardón que será concedido “a aquella persona o institución que, además de la ejemplaridad de su vida y obra, haya conseguido nuevas metas en la lucha del hombre por superarse a sí mismo y contribuido con su esfuerzo, de manera extraordinaria, al perfeccionamiento, cultivo, promoción o difusión de los deportes”? Pues eso es, precisamente, Ruth Beitia.

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Adiós al atleta de los 95 años

El diario Sudinfo.be informa de ello. El atleta belga Emiel Pauwels, quien a sus más de 90 años compitió en el Europeo de Veteranos de Pista Cubierta de San Sebastián, ha decidido morir la semana que viene (eutanasia).

A sus 95 años, uno de los protagonistas del Europeo de Veteranos (ganador del 60 lisos), no quiere luchar contra el cáncer.

Tiene cáncer de estómago; no tiene vuelta atrás y ya ha formado los papeles para la eutanasia.

En el recuerdo quedará esta carrera. 60 metros lisos, con 94 años, en 17.89 segundos. Uno de los protagonistas del año; un ejemplo.

 

En marzo, con motivo del Europeo Indoor, tuve el placer de entrevistarle (junto a mi compañera Marina Landa) y escribí este texto que ahora quiero que salga a la luz:

Ha venido desde Bélgica con algo más que una sonrisa en la cara. Su nombre es Emiel Pauwels y es el segundo participante con mayor edad del campeonato. Este belga de 94 años no solo destaca por ser capaz de correr, saltar y lanzar, sino por la felicidad que transmite antes y después de hacerlo. En los minutos precedentes a su participación en la final de 200 metros, Pauwels tuvo el gran gesto de dejarse sacar fotos con todos los jueces y voluntarios que se lo pedían. Y no solo eso, el belga incluso interrumpía su calentamiento para posar ante la multitud de personas que con sus cámaras querían inmortalizar el momento.
Tras ganar el 200, esperar deportivamente a la llegada de su rival y recibir la mayor ovación que durante estos días se ha escuchado en el velódromo donostiarra, Pauwels dejó las carreras a un lado para hablar un poco de su pasado: “Cuando era joven tuve que elegir entre el fútbol y el atletismo, y como casi todos preferían el fútbol, yo empecé a hacer atletismo”, asegura combinando inglés, francés y alemán, y ayudado por la fisioterapeuta del equipo belga.
En este Europeo Emiel Pauwels aparecía inscrito en seis pruebas (60, 200, 400, 800, salto de altura y lanzamiento de jabalina), aunque finalmente renunció al salto de altura y se ha proclamado campeón de Europa en las otras cinco pruebas en la categoría de mayores de 90 años. El “joven” afirma que a lo largo de su vida ha hecho de todo: “He lanzado jabalina, martillo, he corrido maratones… ¡He hecho todas las pruebas!”.
Pese a sus 94 años Pauwels continúa con sus planes de futuro: “En octubre iré a Brasil a correr. Tendré que pagar 200 euros por el viaje”, añade sorprendido, ya que considera esta cantidad excesiva, aunque la asumirá con tal de correr. Tras preguntarle por el motivo por el cual sigue practicando deporte, el belga lo tiene claro: “¡Es sano! Yo no tengo problemas de salud. Suelo pasar controles médicos y me dicen que estoy perfectamente bien. Y encima ahora ligo; las mujeres vienen donde mí, me miran, quieren sacarse fotos conmigo y si les pido dos besos me los dan”, destaca mientras esboza una gran sonrisa. 
Pauwels asegura que se ha hecho amigo de Ilmari Koppinen (Finlandia), rival y compañero en varias pruebas, y quien con 95 años es el participante más veterano del campeonato. Inscrito en cinco pruebas (60, 200, salto de longitud, triple salto y lanzamiento de peso), Koppinen no dudó en transmitir su felicidad tras la final de 200 y unas pocas palabras sobre su pasado antes de ser recibido por su familia: “Corro desde que era muy pequeño”, afirma esforzándose por hablar en inglés mientras se ayuda de gestos. Cabe destacar que el finlandés se asusta al escuchar los disparos de salida, ya que tiene problemas de audición y no está acostumbrado a escuchar sonidos de tanta intensidad.    
Tanto Emiel Pauwels como Ilmari Koppinen son un buen ejemplo de cómo mantener vivo el espíritu de la juventud pese a tener más de 90 años. ¡Se merecen mucho más que una medalla! Son un ejemplo para todos y las ovaciones recibidas a lo largo de la semana están más que justificadas. 

Gracias a Juan Ignacio Sampedro por compartir estas conmovedoras historias en su Facebook. “Un tío grande, este Emiel”.

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Sobre el autor Karel López Gómez
Comunicación (Universidad de Deusto) y Marketing (Universidad Jaume I). Deportes, sobre todo atletismo, en El Diario Vasco. Juegos Olímpicos 2012, Europeo 2012... Twitter: @Karellopez

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