Nos han dado por muertos. Y nos han enterrado. Desde el jueves, me he cansado de leer mensajes de todas partes felicitando a Valencia, dando por hecho que estaban en semifinales… “Ya os tocaba”, “de vuelta a semifinales” y demás parabienes precipitados asumiendo que esto estaba acabado y nosotros también. Nuestra defunción ha sido anunciada a los cuatro vientos, por todos menos en Gipuzkoa y por nosotros. Porque transcurridos treinta y tantos minutos del segundo partido nos tenían preparado el ataúd y las palas comenzaban a cargarse de tierra… pero Illumbe entero con el desfibrilador en mano, reanimó a este equipo, este Lagun Aro GBC ha vuelto a dar una nueva lección de que la ilusión y la fe son capaces de derrotar a la lógica. Y hete aquí que la eliminatoria, de repente, está igualada y este muerto está muy vivo. Más de lo que muchos pensaban. Y resulta también que estamos simplemente, solamente, a una victoria de jugar las semifinales de la ACB. ¡Las semifinales de la ACB! No hace falta más que ganar un partido para que un sueño que hasta hace nada sonaba inalcanzable, se haga realidad. Pero es que la palabra imposible no viene en el diccionario del GBC y rendirse ni siquiera es una opción para el grupo que entrena Sito Alonso. Por lo tanto, para todos los que nos daban por muertos, los mismos que ahora pensarán que no tenemos ni una opción el martes en la Fonteta, que se vayan olvidando. Aquí nadie va a bajar los brazos, ni está dispuesto a parar ahora.
Los playoffs tienen estas cosas. De nada sirve lo que ha pasado hasta ahora. La historia se reduce a 40 minutos más, en los que no tenemos la ventaja de campo; pero echando de menos el aliento de una grada que ha vuelto a demostrar que es capaz cambiar el signo de un partido, el Lagun Aro ha dado garantías durante todo el año de que jugar fuera no le incomoda lo más mínimo. Hasta esta temporada, tres era nuestro tope de victorias fuera de casa; este año hemos ganado casi tantos partidos lejos de Illumbe -nueve-, como en casa -diez-, y de paso hemos roto un buen puñado de maldiciones en feudos que parecían infranqueables. En Valencia tampoco hemos ganado nunca en nuestra historia… éste es el momento ideal para conseguirlo. Y una de las cosas más curiosas y maravillosas que tiene el deporte es que en esta serie, hay que reconocerlo, la manija la ha llevado Valencia casi en todo momento, se ha jugado a lo que su superioridad física ha planteado, al ritmo que ellos han marcado y determinando todo por el acierto de sus puntales. El Lagun Aro por su parte, ni de lejos ha sido capaz de mostrar su auténtica dimensión, el acierto ha brillado por su ausencia y ni mucho menos ha dado una exhibición de fluidez y solvencia como las que nos tenían acostumbrados. Lo que sí ha dado es una lección de fe. Ha firmado un tratado sobre lo que implica no rendirse y creer en uno mismo y sus compañeros hasta las últimas consecuencias. Y por eso, nos hemos ganado la oportunidad de seguir soñando un día más. Y lo vamos a tener que hacer con mucha más fuerza y más unidos que nunca.
Vamos a tener que sacar fuerzas de donde no las hay. Es una realidad; el equipo está exhausto, agotado, machacado físicamente. Sin embargo, se acaba de dar y la grada de Illumbe le acaba de regalar, una dosis extra de confianza que le permite revertir por completo el factor mental. En la cabeza del Valencia Basket esta eliminatoria estaba finiquitada… Lavar, cortar y peinar y preparados para salir para salir bien guapos. Hasta el descanso en Illumbe habían ganado seis cuartos de seis, acumulando una ventaja de 33 puntos. Pero desde entonces… todo cambió. Ni un solo parcial a su favor entre los dos siguientes cuartos y la prórroga, para una renta favorable al GBC de nada menos que 15 puntos. Qué cosas. Para el aspecto de superioridad que se estaba asumiendo en beneficio de los taronja, en los 25 últimos minutos de eliminatoria ganamos por quince puntos. Casi nada. Y 1-1. Un el billete para semifinales en liza y la eliminatoria, de golpe y porrazo, en jaque. Ahora eso de “win or go home” vale para los dos… Ahora todo es posible cuando mediado el último cuarto prácticamente daban por hecho su pase a la siguiente ronda. No tiene que ser un pensamiento muy agradable… y menos con su reciente y abundante historia de batacazos en cuartos.
Ni de lejos hemos jugado cómodos en toda la eliminatoria. En lo que al acierto se refiere, hemos estado desconocidos teniendo en cuenta nuestra capacidad. Pero aunque no la hemos mostrado, tenemos esa capacidad. Ahora es cuando yo me pregunto, ¿y si de repente empezamos a meter los tiros?, ¿y si, por lo que sea, comenzamos a sentirnos cómodos?, ¿y si esa mano firme y decidida que hasta ahora ha tenido Valencia, por la circunstancia que fuere, comienza a temblar? Lo que está claro es que en este momento somos dueños de nuestro propio destino y si nuestros porcentajes han sido bajos, es muy probable que comiencen a subir. Estamos 1-1 sin jugar nuestro mejor baloncesto, sin jugarlo ni de lejos, sin que algunos de nuestros mejores jugadores muestren su verdadera dimensión… ¿Y si ahora son capaces de sacarla? Como eso suceda, de verdad, sinceramente, no me gustaría estar en la piel de nuestros rivales. Pero también puede suceder que no estemos tan acertados y que seamos capaces de estar siempre en el partido y llegar vivos a los minutos finales… ¿Qué pasará entonces? Porque si en algo se ha doctorado el GBC esta temporada es en finales apretados. Porque salvo el pasado jueves, hemos competido siempre. Y hemos aprendido a convivir con esas situaciones y a sacarlas adelante con victoria. Si llegamos al los últimos minutos de eliminatoria con un resultado corto no me gustaría ser el equipo que se las tenga que ver con la fe inquebrantable del Lagun Aro GBC.
Porque si buscamos razones para explicar nuestra primera victoria en unos playoffs ACB (qué bien suena) son nuestras señas de identidad los argumentos principales que escriben este nuevo capítulo grabado para siempre en nuestras retinas. No ha sido la mejor entrada en cuanto a número de la temporada en Illumbe, pero ha sido la mejor entrada de mundo en lo que a apoyo y empuje se refiere. Lo digo yo que llevaba cascos que supuestamente aíslan del ruido exterior… y ni aislar ni nada parecido, hubo momentos en los que era literalmente imposible escuchar nada más allá de un grito unánime tirando de un GBC que fue capaz de obrar un nuevo milagro, sostenido por su gente. Y algo me dice que a este equipo no se le ha acabado la magia. Aún queda lo mejor, es lo que hacen los buenos magos, te tienen pendiente hasta el último acto y entonces muestran su mejor truco. En esta eliminatoria, a Sito le va a tener que quedar algo fantástico en la chistera, porque por lo visto estamos muertos y hay que reconocerlo, todo el respeto a Valencia, que es puro talento y poderío físico… vamos a tener que dar lo mejor para eliminarles.
Pero, evidentemente, hay que creer a muerte en este equipo. Estoy convencido de que el martes vamos a ganar. Convencido. Claro que no será fácil, esto son los playoffs de la ACB, el que esperara un paseo plácido por el campo tenía un concepto equivocado de lo que va esto. Hay que sufrir y el Lagun Aro sabe hacerlo. Y si ya tenía argumentos de sobra, el liderazgo moral de un David Doblas más centrado y responsable que nunca, su absoluto sacrificio y creencia hasta el final todavía me hacen confiar todavía más. El descaro de Neto, su defensa y la de Papamakarios que en la segunda parte cerraron el grifo de Nando de Colo. El empeño de Panko que encontró su recompensa final. La entrega de un Sergi Vidal que logró ser decisivo incluso jugando cojo. El equipo en definitiva. Cuando no salían las cosas, la pareja Doblas-Lorant cerró las puertas de nuestra canasta; Raul y Pakman borraron el talento rival y Vidal echó el resto. Y Jimmy encontró una brecha en la defensa valenciana. Y Salgado supo salir pulcro y aseado de un partido que se le presentaba embarrado. Y el equipo encontró el interruptor cuando la última luz estaba a punto de apagarse. Un equipo normal, un equipo cualquiera, llegado este punto, baja los brazos, acepta la derrota y se marcha a casa diciéndose que haber llegado hasta aquí ya es tremendo. Y lo es. Pero este equipo tiene algo, es especial, es diferente a los demás. Y por eso no sólo se ha ganado la opción de seguir luchando. Si no que tiene que saber, en su interior, que puede conseguirlo y va a conseguirlo.
Ese carácter que define al Lagun Aro GBC es la principal razón de esta victoria, pero los que no entienden más que de números y estadísticas, debe convencerles que todo eso se tradujo dentro de un partido en el que pitaban bastos, en un mejor porcentaje de dos que el rival, un mejor porcentaje de tres que el rival, el triunfo en la batalla del rebote y en definitiva, una victoria justa se mire por donde se mire. Ganamos porque cuando nadie hubiera creído que se podía, nosotros, los que estaban en la pista y los que los animaban desde sus localidades, sí que creímos. Y resulta que ganamos porque al final fuimos mejores. Toca ir a de vuelta a Valencia y el club que como siempre también está constantemente ganando partidos, hace posible que un autobús ponga un buen puñado de camisetas azules entre el infierno naranja, donde nunca hemos ganado, donde hace unos días nos llevamos la única paliza de la temporada y donde ahora podemos hacer realidad el sueño más bonito que hayamos tenido: Pasar a unas semifinales de la Liga ACB. ¿Vamos a dejar de soñar ahora?, ¿vamos a dejar de creer? Yo diría que no. Los que nos han enterrado van a tener que ver cómo caminan los muertos, porque a este inmenso corazón de sangre azul aún le quedan pulsaciones y quiere volver a latir en Illumbe.
“Aquí está una de esas cosas que hacen que la vida sea tan interesante… La teoría de la evolución reza que sólo los más fuertes sobrevivirán, y quizá sea así, sí, puede que sea así. Pero la teoría de competición dice en cambio que sólo porque sean más fuertes no significa que no se les pueda dar una patada en el culo. Esto es así. Cualquiera veterano curtido en mil batallas que alguna vez haya dado la sorpresa te diría lo siguiente: El otro equipo puede en verdad ser el favorito, todos los datos pueden estar en tu contra, perfecto. Pero lo que los datos no reflejan, lo que no pueden revelar, es que éste no es un examen de matemáticas, éste es un tipo completamente distinto de examen, uno en el que la ilusión tiene infinitas maneras de contradecir a la lógica. Así que antes de que todo empiece, antes de que el balón vuele por el aire y el reloj empiece a restar segundos; recuerda; sobre el parqué, ningún resultado está decidido de antemano, de nada importa lo que digan las estadísticas o lo que piensen los expertos o lo que nadie pueda predecir; cuando esto esté en marcha, todo eso no vale para nada. Por mucho que ningún equipo debutante haya logrado nunca superar la primera ronda, no te sorprendas si alguno de nuestros jugadores decide saltarse ese guión y meter una canasta inesperada, robar ese balón imposible o atar un rebote que parecía perdido… Que no te extrañe que a los nuestros les de igual lo altos lo fuertes o lo buenos que sean los rivales y unidos, puedan superarles una y otra vez… En ese mismo momento, como ha sucedido toda la vida, sólo quedará una certeza y es que tendremos ante nosotros un partido y lo ganará el que mejor juegue a baloncesto“.
Éste es un mensaje para todos y cada uno de los miembros de la familia del Lagun Aro GBC. Hoy empieza todo. Hoy es el día. En este momento de nada sirve la temporada regular acabada o las semifinales de la próxima semana. No existen. Existe hoy, este momento, la siguiente defensa y después, la siguiente canasta. Y nada más. Todos hemos deseado estar donde estamos aquí y ahora, en la antesala de la serie que siempre hemos querido jugar, que siempre hemos querido ganar, y sólo hay dos cosas seguras: que esta tarde desde las 20:30 jugamos en Valencia y que el domingo desde las 12:30 arderá Illumbe. Pero en este instante, lo único que nos vale es lo que suceda hoy en la Fonteta. Dos canastas, cuarenta minutos y una victoria en juego. No hay más.
Ellos tienen muchas estrellas, mucho presupuesto, fichajes, miles de personas en la grada… pero contra muchos nosotros somos uno. Somos un equipo, una familia, somos el Lagun Aro GBC. Y hemos llegado hasta aquí refutando cada imposible que se nos ha puesto por delante, no vamos a parar ahora. Esta tarde es importante que lo jugadores se concentren y sepan que por muchos valencianos que vaya a haber en la grada gritando, son más los miles de aficionados que estarán sentados delante del ordenador, con Orange Arena, la radio, las redes sociales y absolutamente todo lo que tengan a su alcance para mandar como sea su aliento durante cada segundo del partido. Concentrados, ocupados en lo fundamental, que pasa porque Valencia no nos supere en esfuerzos, en ganas, en ilusión… El basket lo tenemos, de eso no hay duda. Si ponemos todo nuestro esfuerzo al servicio de nuestro potencial vamos a ganar el partido. El que más ganas de ganar tiene suele ser el que se lleva el gato al agua. Este partido no va del pasado, no va del futuro, no va de nada más que el aquí y ahora y los jugadores van a luchar por cada bola como si fuera la última, es una garantía que ellos mismos se han ocupado de firmar y sellar durante toda la temporada. Estamos donde estamos porque un grupo de jugadores, un club y un buen puñado de aficionados creyeron a un entrenador que cuando peor iban las cosas nos dijo que podemos ser tan grandes como queremos. Y mira dónde hemos llegado.
Y yo creo en este equipo. La idea a partir de ahora no es dejarse llevar, no es ya hemos cumplido. Es plantarnos aquí y acabar lo que hemos empezado. No van a mandarnos a casa tan fácilmente. No pensamos cerrar la temporada esta semana. Y para poder lograrlo este equipo, este Lagun Aro GBC no sólo se ha ganado la confianza y la fe de cada uno de sus aficionados… ha hecho más que eso. Ha convertido esta temporada en algo realmente especial e inolvidable. Con eso asegurado, cada uno de nuestros jugadores tiene que saber que si en algún momento las cosas se ponen feas, si en algún momento se complica la situación, por muy difícil que ponga la victoria; nunca van a estar solos. A su lado tendrán miles y miles de personas convencidas de que este GBC es capaz de cuestionar cualquier imposible, que pueden dar la vuelta a cualquier resultado y que hoy les apoyarán desde sus casas o desde el cine, pudiendo ver el partido gracias al enorme esfuerzo del club, que se ocupado de que nadie se lo pierda y que una vez más nos vuelve a deslumbrar demostrando cuánto le importa esta afición y lo empeñado que está en que todos seamos uno.
Estamos juntos en esto. Por eso, los taronja tienen que saber que pueden frenar a alguno de nuestros jugadores, pero no va a ser suficiente; que si se centran en uno o dos habrá muchos más preparados para superarles, que este equipo no es un MVP o dos miembros del quinteto ideal. No. Tenemos eso porque somos un equipo. Esa es la diferencia. Que nos pueden herir una y otra vez, que pueden hacernos todo el daño que quieran de todas las maneras que se les ocurran… pero que si algo ha demostrado y caracteriza al Lagun Aro GBC es que una y otra vez se vuelve a levantar; hasta el último segundo no se va a rendir. Y por eso no nos vamos a rendir con ellos, por eso no vamos a dudar en ninguna circunstancia. Ya pueden matarnos y enterrarnos, porque herirnos no les va a servir de nada.
Lo único seguro, la única certeza es que cuando el reloj se ponga en marcha, el equipo que viste de azul lo va a dar todo y además, va a practicar un gran baloncesto. Un baloncesto que nos encanta y que además tiene argumentos de sobra para ganar a cualquiera. Esto no ha ido nunca de resultados para nosotros, ha ido de cómo conseguir esos resultados y por esa razón, gane o pierda siempre hemos estado orgullosos de este Lagun Aro. Ahora no vamos a cambiar nada. Vamos a seguir exactamente siendo quienes somos. Y así nos va a ir muy bien. Somos el Lagun Aro GBC y hemos venido a estos playoffs para quedarnos. Somos el Lagun Aro GBC y hemos venido a ganar. Veamos de qué pasta estamos hechos.
Quiero poner el modo playoffs, ese bendito gana o vete a casa, en marcha cuanto antes; pero no quiero dejarme en el tintero el repaso individualizado del equipo como cada final de temporada regular. Aunque claro, ésta es diferente, es especial, porque no supone un punto y final sino un maravilloso punto y seguido. Y como el playoff es otra cosa y lo vamos a disfrutar de manera diferente, me gustaría detenerme un instante y analizar. El momento es ahora, porque desde ya mismo vamos estar pensando en competir, en ganar, en avanzar, en tomar la Fonteta, en empujar un poco más lejos un límite que no conocíamos y seremos nosotros mismos los encargados de decir dónde se coloca. Por lo pronto, el rotundo y unánime sentimiento de este equipo es eterno, y esta temporada, inolvidable. Pero vamos observando uno por uno:
ANDREW JOHN PANKO III: 10 (32 min., 19 pts., 5.3 reb., 5.3 falt. rec., 17 val., máximo anotador, quinteto ideal y MVP de la ACB).
Ha sido el mejor, no sólo del Lagun Aro sino de toda la competición. El MVP más veterano de la historia de la ACB, un reconocimiento justo, merecido y ganado día a día por un jugador que hace no tanto tiempo tenía que bajar a la LEB -donde también fue MVP- para volver regresar con nosotros a la ACB y consagrarse con 34 años de edad como el mejor jugador de la mejor liga nacional del mundo al margen la NBA. Es un líder en mayúsculas, un líder desde el ejemplo, desde la sobriedad, desde la honestidad, desde el trabajo; un tipo que pone por delante los éxitos colectivos a los individuales, un profesional con todas las letras. Y que después de tantos años en la ACB, va a jugar por primera vez unos playoffs. Por muy machacado que esté físicamente, que nadie dude que va a dar la talla. Su talla. Para los escépticos, su MVP de la jornada hace un par de semanas ante Bilbao (sus dos MVP semanales de esta temporada han sido frente al Gescrap) vale como botón de muestra de que está preparado. De momento deja para que conste una temporada regular en forma de perfecto diez. Dentro de muchos años hablaremos de Andy Panko como un mito del baloncesto guipuzcoano.
SERGI VIDAL: 10 (33 min., 12 pts., 5.1 reb., 2 asist., 1.5 rec., quinteto ideal, Premio Actitud Azul y jugador nacional más valorado).
Lujo es la palabra que define el hecho de poder contar con un jugador de la talla de Sergi Vidal en el Lagun Aro GBC. Su temporada es decididamente para ponerle un marco. Sólo ha habido un jugador exterior entre los diez más valorados de la ACB y no es otro que Sergi, que además ha sido el mejor nacional en ese apartado. Bueno, en ese apartado y en el de las cosas que no se pueden cuantificar… de ahí el premio actitud azul. No hay una estadística para la entrega, la convicción, la intensidad, pero Vidal las reúne todas en su juego y ha marcado la diferencia de una manera decisiva a la hora de que este equipo prosperara. Es reconfortante para los buenos aficionados al baloncesto comprobar cómo un jugador es capaz de dominar un partido sin la necesidad de meter puntos, pero haciendo todo lo demás. En mi opinión, Sergi es el mejor defensor exterior de la liga; su desplazamiento lateral, su línea de pase, su capacidad para recuperar balones, su fortaleza en el cuerpo a cuerpo… sencillamente espectacular. Disfruto viéndole defender, es para ponérselo en vídeo a los niños. Exactamente igual que su juego en transición, donde no tiene rival; un verdadero maestro en esas lides. No sé en qué estaría pensando Messina para condenarlo al ostracismo, pero deberíamos mandarle una nota de agradecimiento a Los Ángeles, porque sin su inestimable ayuda jamás habría estado con nosotros. Sergi es élite pura y creo que su premio deberían ser los Juegos Olímpicos de Londres. Pero antes, que nos ayude a llegar lo más lejos posible en playoffs. Como dijo Sito, todo se resume en que Sergi ha vuelto a sonreír.
JIMMY BARON JR.: 7 (25 min. 12.3 puntos, 2.3 reb., 8.1 val., máximo triplista de la ACB).
Jimmy ha jugado una buena temporada. Lo que sucede es que nos había acostumbrado muy mal. Creo que hay varias realidades a la hora de analizar la actuación del de Rhode Island. La primera, que su rendimiento ha sido ciertamente irregular y le ha costado acoplarse a la misión que Sito le ha encomendado, a su nuevo rol. También pienso que finalmente lo ha conseguido. Por un lado, no es fácil mantener el nivel cuando dejas de ser la primera opción anotadora del equipo y por otro, un mayor y mejor despliegue defensivo se traduce en no tener las piernas ni la cabeza tan frescas para salir de bloqueos y conectar triples. Pienso que aunque es un jugador con muchísima confianza en sí mismo, en cierto modo todos estos asuntos le han afectado durante la temporada. Ahora bien, también opino que ha dado importantes pasos adelante: ha conseguido que su juego en ataque deje de ser tan unidimensional, ya no es sólo una amenaza desde la línea de tres y eso es importante. Y además, aunque es evidente que tiene mucho camino por recorrer y que sigue sufriendo en ocasiones, su salto de calidad en defensa ha sido llamativo, posiblemente el mayor en el equipo y eso es decisivo teniendo en cuenta que muchos equipos se centran en atacarle constantemente. Creo que Jimmy ha crecido mucho este año como jugador y sin ser principal protagonista, ha sido una de las piezas clave de este GBC. Que no se nos olvide que es el mejor tirador de tres de la ACB, que es el que más ha metido, 78 triples -17 más que el segundo, Navarro-, que nadie ha metido tantos triples como él en un partido desde que que la línea está en 6,75 con los ocho que le clavó al Fuenla y que su muñeca late con silenciador para ganar partidos sobre la bocina como hizo ante el Cai. Le quiero en mi equipo y estoy convencido que va a dar su mejor versión de cara a playoff. Le necesitamos.
JAVIER SALGADO: 9 (25 min. 9.5 pts., 4.4 asist., 10 val., segundo mejor pasador de la ACB).
Su mejor y más completa temporada desde que juega en la Liga ACB. Javi ha recuperado lo mejor de todas sus virtudes, a lo que ha sumado una ostensible mejora en su peores cualidades. En este caso también tendremos que mandar alguna nota de agradecimiento rumbo a Bilbao, porque es una gozada contar con un tipo y jugador como es Salgado. Desde la misma pretemporada Sito Alonso dotó a Javi de peso específico y galones nombrándole capitán y la respuesta del de Santutxu no ha podido ser mejor. Total solidez a los mandos de la nave, dirección impecable y toma de decisiones. Javi es de los mejores tiradores después de bote de esta liga, de los mejores interpretando el bloqueo directo y una auténtica pesadilla para cualquier base que tenga enfrente. Arrebatarle el ritmo de juego esta temporada ha estado al alcance de muy pocos. Y siendo cierto que sufre en defensa, su salto en este aspecto ha sido importante. Su experiencia y liderazgo, en mi opinión, una de claves para nuestro equipo a partir de la próxima semana cuando se vea las caras con dos elementos tan complicados como Markovic y San Miguel. Javi es guía y referente de este GBC sobre el parqué.
DAVID DOBLAS PORTILLA: 9 (20 min., 6.5 pts., 4.3 reb., 6.6 val.).
Pienso que no hay duda alguna de que David ha completado su mejor y más sólida temporada en ACB. Si una virtud le destaca por encima de todo ha sido el saber adaptarse como un guante al rol y las necesidades que el equipo requería de él. Una exhibición de generosidad y renuncia al ego. Es de recibo recordar lo difícil que se presentaba esta campaña para el de Pedreña y no sólo ha conseguido salir airoso sino que lo ha hecho con nota y convirtiéndose, esta vez sí durante el grueso de la temporada, en un jugador decisivo para el GBC. Mi enhorabuena para él porque ha dado una lección de madurez, profesionalidad y, porqué no decirlo, respeto por la camiseta que tantos lleva vistiendo. David se ha pasado todo el año metido en la sala de máquinas y ha conseguido brillar en ella. Lideró en su momento el paso adelante en el rebote, mejorando sus prestaciones en una faceta que hasta el momento no había sido de sus mejores y a ello ha unido una capacidad de aprendizaje y adaptación en defensa que le han convertido en el líder del equipo en este aspecto. David ha sido y es la clave absoluta para que la defensa del GBC pueda rendir a alto nivel a pesar de las evidentes carencias en cuanto a talla y poderío físico de la plantilla y eso es mucho decir. Además, David, que siempre fue un solvente defensor de jugadores eminentemente interiores -sintiéndose muy cómodo en la batalla cuerpo a cuerpo- esta temporada se ha destapado como defensor versátil, manteniendo su fuerza en la pintura y añadiendo metros a su zona de influencia y desplazamiento lateral a su poderío interior. Las exhibiciones, ante Báez o Nacho Martín sólo son ejemplos de un esfuerzo inmenso por dotar a este equipo de algo que le hacía falta para poder funcionar. Una porción bien grande del éxito de este equipo pertenece a señor David Doblas. Su sacrificio por este equipo es una de las razones de que esta máquina funcione como lo hace.
RAUL NETO: 8 (17 min. 5.7 pts., 2 asist., 1 rec., 5 val.)
Estamos ante un jugador que en un futuro muy cercano podría marcar una época en el Lagun Aro GBC. Su inmenso talento es evidente y su cabeza está muy bien puesta. Creo que su crecimiento y progresión esta temporada han ido por el camino adecuado y más de una vez nos ha regalado flashes del jugador en el que se puede convertir. No ha sido una temporada fácil para él, pero la ha salvado (que digo salvado), la ha superado con nota. Sus 19 años y su falta de experiencia internacional ha provocado altibajos, pero sin duda se ha convertido en un complemento perfecto para el puesto de base. Señores, yo alucino con este chico en lo que a uno contra uno se refiere; pero me tiene loco, tanto en ataque como en defensa. Su capacidad para romper tobillos y acabar elegantemente en canasta y con variedad de recursos no está al alcance de cualquiera, más bien de muy pocos. Pero su dominio y su influjo en la defensa sobre el base es un verdadero escándalo, del que ya disfrutamos y lo haremos mucho más cuando poco a poco se gane el respeto de los árbitros ACB. Tiene mucho que mejorar -y pienso que lo está haciendo- en el apartado de dirección (que es donde más ha progresado), en el del juego sin balón (le queda camino) y en el tiro de larga distancia (no dudo que lo hará). Pero teniendo lógicas tareas relativas a su edad, que un chico de 19 años juegue a este nivel en una competición de la dificultad de la ACB dice mucho del de Belo Horizonte. Un prodigio en condiciones y madurez. Los playoffs van a ser un prueba importante en este sentido. Confío en que la superará.
EMMANOUIL PAPAMAKARIOS 9 (17 min., 3.4 pts., 1 asist., 1 rec., 1.3 val.)
Si me lo permiten, uno de mis favoritos y auténtica debilidad. Pakman es el ejemplo hecho jugador de que no hace falta hacer números para convertirse en una pieza vital para que un equipo triunfe. Manos representa la importancia de lo que no se ve, de lo que no se cuantifica, de eso que se llama intangibles; pero sin duda es una referencia y un líder dentro y fuera de la pista para el Lagun Aro. Lo que pasa es que no se puede comprobar el peso que tuvo cuando las cosas iban mal, no hay una estadística para medir lo que su carácter insufla a este equipo. Pero el respeto que genera dentro y fuera del vestuario habla a las mil maravillas de este caballero griego del baloncesto. Ahora bien, lo que sí se ve es como es capaz de comerse y anular a jugadores como Lofton, Carroll (12 pts. 7 val. en Illumbe), Kirk Penney, Urtasun, Obasohan y tantos otros que les ha tocado sufrir con él enfrente… cómo es capaz de defender, bases, escoltas, aleros, incluso de hacerse fuerte en la pintura con menos de metro noventa. Cómo roba balones, provoca tiros forzados, ayuda hasta el infinito y más allá… y es capaz de levantar Illumbe con acciones defensivas (y algún triple). Pero, claro, todo eso en las estadísticas no sale. Y ahora (y el año que viene, porque a este tipo hay que renovarle como sea) va a convertirse en una roca en la que apoyarse cuando las cosas se pongan feas. Mérito invisible pero fundamental el suyo para el GBC, temporada de escándalo en mi opinión para el bueno de Pmak. Desde aquí mi reconocimiento y aplauso para él. Guerrero.
ANDREW BETTS: 7 (17 min. 5.7 pts., 3.6 reb., 6.2 val.)
Reconozco que hay veces que puede ser desesperante, pero hay que reconocer que el británico ha firmado una temporada más que apañada, se ha erigido como un arma fundamental para este equipo y ha ofrecido un rendimiento muy, pero que muy superior al que esperábamos de él a principio de temporada. Irregular modo montaña rusa, pero ancla en la zona, motor en el vestuario y sólido cuando ha tenido que serlo. Su porcentaje de tiros libres sube en los momentos calientes y ha protagonizado auténticos partidazos mezclados con otros sin pena ni gloria. A mí me ha resultado una buena temporada en líneas generales la de Betts, que ha cumplido y ha dotado al equipo de lo que se le requería. En el global le doy una buena nota, creo que la merece teniendo en cuenta su edad y sus inconvenientes físicos. A ver cómo llega a playoffs, porque nos hace mucha falta su versión más solvente y cumplidora.
PETER LORANT: 8 (11 min. 3.2 pts. 2.2 reb., 3.2 val.)
La mejor manera de definir su temporada es de menos a más. Le costó mucho empezar, cuando le estaba cogiendo el punto al asunto se lesiona para bastante tiempo y logra acabar la temporada convirtiéndose en el jugador que el equipo necesita que sea. Por eso, por el hecho de que ha logrado esa progresión que de él se esperaba en su primera temporada ACB y por todo lo que es capaz de aportar en poco tiempo, mi impresión del húngaro de eterna sonrisa es muy positiva. Que se empeñe en darlo todo cada segundo, que no se preocupe de nada más que de salir y cumplir con su cometido juegue lo que juegue y nos puede dar mucho en estos playoffs. Su capacidad defensiva, de intensidad, de rebote e incluso de ayuda en anotación es un complemento muy necesario. Otro que ha entendido a perfección su función en este equipo y que la cumple cada día mejor. Bien por Peter.
ANDY OGIDE: (-) No hay suficientes elementos para juzgar al estadounidense de origen nigeriano. Lo que sí es cierto es que cada oportinidad que ha tenido la ha utilizado para dar todo lo que tenía dentro y por lo visto en los entrenamientos aporta muchísimo para el éxito del equipo. Era lo que se le pedía y lo está cumplido.
LANDER LASA: (-) Poco a poco ha ido ganándose algún minuto y a medida que jugaba más sus nervios se templaban. Ha cumplido siempre atrás pero no ha sido capaz de enseñar lo que de verdad tiene en ataque, aunque ha ido mejorando en ese aspecto que no es fácil cuando apenas dispones de minutos. Pero es otro de los que suman a favor del equipo.
YAROSLAV KOROLEV: (-) La inmensa mayoría de la temporada fuera por lesión, llega justo a tiempo para poder echar una mano. Y esa parece ser su declaración de intenciones cada vez que pisa el campo. Conoceremos su verdadera dimensión la próxima temporada, pero de momento, no está mal tener un tipo tan capacitado por si hiciera falta.
KENNY ADELEKE: 0. Se borró, se tiró del barco. Y él se lo pierde. Era su gran oportunidad en la élite y la dejó escapar. Nadie le echa de menos.
AFICIÓN: 10. Rotundo y absoluto diez para la grada de Illumbe, que ha sabido convertirse en un factor clave cada vez que el equipo juega en casa -y en unas cuantas salidas también-. El respetable ha estado a la altura y no sólo se ha enganchado al equipo sino que ha conseguido que el equipo se enganche con él. Todos y cada uno de los aficionados que se sienta en su localidad , se deleita con el juego del GBC y se deja las manos y la garganta para tirar del equipo merece este diez, todos y cada uno por igual. Pero no puedo dejar de destacar la labor de las peñas, lideradas, aglutinadas y representadas en el esfuerzo de Omnes Uni-Denok Bat, auténtico MVP de la afición; ha conseguido reforzar la identidad, subrayar los valores y liderar el apoyo al equipo en Illumbe, lejos de Illumbe y también fuera de las pistas. Este grupo de locos por el basket y todavía más por el GBC hacen equipo, hacen club y hacen afición con cada una de las acciones que implementan, con cada recibimiento al equipo, con cada buena intención y con esa reunión azul en el fondo desde la que comienza todo en Illumbe cuando de aliento estamos hablando. Su valor es tan importante como el de los jugadores y no querría perderles tanto como no quiero perder a Sito, Panko o Vidal porque son el latido de Gipuzkoa Basket.
CLUB: 10. Y se lo doy a pesar de que no acabo de estar de acuerdo con la gestión de los playoffs de cara a los socios. Aunque sé lo que trabajan ahí dentro y cómo se dejan la piel cada día, por eso aún espero algún tipo de gesto con los que religiosamente pagamos nuestro abono la temporada completa año tras año. Pagaremos nuestra entrada para los playoffs e iremos encantados, pero confió en que de alguna manera se tenga un gesto en forma de lo que sea con los socios que están ahí desde el primer día. Confío ciegamente en que existirá, porque mi confianza se ha vuelto ciega e incondicional a este club y los que lo integran desde dentro. Si la temporada del GBC ha sido enorme sobre la pista, lo mismo tengo que decir en los despachos. Me quito el sombrero con vuestro esfuerzo y vuestra pasión. Sois del todo responsables del aspecto que tiene Illumbe cada jornada. Me quito el sombrero. Y ahora a trabajar, que aquí queda mucho. Me encantó lo de la Copa, lo del día del Barça y unas cuantas cosas más… Os lo pido por favor, volver a deslumbrarnos en estos playoffs.
SEGUROS LAGUN ARO: 10. Diez, pero diez, diez, diez. No tengo ninguna necesidad de citar ninguna marca comercial, no voy a ver un euro por ello, pero es que lo que está haciendo el patrocinador principal del GBC no puede quedar sin reconocimiento. Aunque el apoyo económico es vital para el club, hay asuntos tan importantes como el dinero o más y la implicación, la atención al aficionado, al entorno en general… forman parte de la familia del GBC, de Lagun Aro GBC. Y eso no tiene precio. Por eso, sólo quiero decir gracias, Pablo, Gorka, Sergio y todos los que estáis detrás de la firma Seguros Lagun Aro… os estamos muy agradecidos, seguid así y no os vayáis, sois muy apreciados totalmente al margen de la parte del presupuesto que cubre la empresa.
CUERPO TÉCNICO: 10. Me olvidaba y no debo porque se lo merecen todo, de los del trabajo invisible, de los que no entienden de horas extras, días libres, madrugadas… Txakar y Lolo se ha dejado la piel, han conseguido alargar los días y han sido el soporte ideal desde un segundo plano que muchas veces no se ve pero que si se nota y se agradece. Sabemos lo brutalmente exigente que puede llegar a ser Sito (y para los que no lo sepan, ya os lo digo yo) y nuestros entrenadores ayudantes han hecho mucho más que dar la talla. Y después, Eugenio, Igor, el cuerpo médico y Bully, sin su dedicación, esto, simplemente, sería imposible, una quimera, el sueño de un loco… y ellos lo convierten en realidad. Suerte es poco lo que tenemos con esta gente. Gracias por vuestra eterna entrega.
SITO ALONSO: 10.
Dejo lo mejor para el final. Lo he dicho tantas veces que no me quiero repetir. Sito es el auténtico artífice, catalizador y responsable de lo que ha pasado. El giro en nuestro destino. Y aunque no se lo hayan dado, el verdadero entrenador del año en la Liga ACB. El positivismo en los peores momentos. La fe y la creencia en cualquier circunstancia. El trabajo incansable, la confianza inagotable. El vamos a ganarlos todos y estaremos en la Copa. El me ves en la cara que no crea, lo creo de manera radical. El primero trabajaremos un poco, luego, un poco más y cuando ya no podamos más y estemos agotados, trabajaremos un poco más. El hoy es el día más feliz de la temporada cuando todos estábamos por los suelos tras perder por uno y con falta sin pitar frente a Bilbao. El ¿qué vamos a cambiar cuando vamos 2-8? Nada, porque estamos haciendo las cosas bien. El juicio al trabajo y al esfuerzo y no al resultado. El no existen límites ni techos. El enemigo del corformismo. El líder que jamás perdió los nervios en ninguna circunstancia. El carácter ganador. Ese es Sito Alonso. Y no somos conscientes de inmenso trabajo, de las horas y horas que él y resto de miembros del cuerpo técnico han invertido. Sito es sin duda el entrenador que nos ha hecho grandes en la ACB.
Y aquí cierro la temporada regular más maravillosa que jamás hayamos conocido. Hemos sido felices. Somos felices. Y queremos más. Abrimos un nuevo capítulo en nuestra andadura que lleva el nombre de playoffs. Vamos a disfrutarlo como llevamos haciéndolo todo el año. Vamos a seguir siendo el Lagun Aro GBC hasta las últimas consecuencias. Por somos el Lagun Aro GBC. Y si quieren pararnos van a tener que demostrar que son mejores que nosotros. Y no les va a valer con herirnos mil veces, porque ya hemos demostrado que nos levantamos otras tantas. A ilusión no nos gana nadie. Sigamos soñando. Próxima parada, Valencia; próxima parada, la lucha por el título ACB. Y Lagun Aro GBC estará presente. Será mejor que nos tomen en serio. Porque vamos a por todas. A ilusión no nos gana nadie.
Fotos: Ortzi Omeñaka/Efedos y Luis García/Fotoclick ACB
Acabamos de cerrar la temporada regular más maravillosa que jamás pudiéramos imaginar. Hemos finalizado en el quinto lugar -que se dice pronto- y por encima de eso, practicando un baloncesto con el que identificarnos, divertirnos y sentirnos muy orgullosos. Y lo mejor, este cuento de hadas no se ha terminado. En menos de dos semanas debutaremos en los playoffs, no como la cenicienta que pisa el baile por primera vez, sino con la ilusión y la voluntad de prosperar y avanzar ronda. Nos hemos ganado el derecho a pensar que podemos, a aspirar a triunfar y aunque lo peor que podríamos hacer ahora es caer en la complacencia, soñar con algo todavía más grande desde el conocimiento de quiénes somos y de cómo conseguimos las cosas nos pertenece por derecho propio. Lo que sí sé es que Valencia no tiene que estar precisamente tranquilo de tenernos enfrente. Y también que a ilusión no nos va a ganar nadie. Vamos a gozar cada segundo de la lucha por el título como lo hemos hecho durante la temporada regular de una campaña que nunca jamás vamos a olvidar.
Tampoco voy a detenerme mucho a analizar este último partido, pero sí que hay asuntos que me llaman la atención. A nadie se nos escapa la exhibición de Javi Salgado desde la dirección. El capi lleva tiempo demostrando que ésta es sin duda su temporada más sólida y completa en la ACB, destacando en lo que mejor sabe hacer y dando un salto de calidad en las cosas que se le dan peor. Que con la batuta en la mano, tirando después de bote, interpretando el bloqueo directo a la perfección y repartiendo asistencias hay pocos como él en esta competición es algo que deberíamos saber, pero Javi se ha encargado de recordárnoslo. Ha hecho eso y mejorar notablemente atrás, creciendo en el uno contra uno e instalándose en la élite de la liga en lo que a bases se refiere. Y sucede que cuando el director hace bien su trabajo, la orquesta toca al compás; seis jugadores por encima de los nueve puntos, cinco con diez o más y un reparto de virtudes y responsabilidades que provoca que esta máquina llamada Lagun Aro GBC funcione como un reloj suizo. Me encantó el equipo, me convenció… como viene haciendo toda la temporada.
Ahora, lo que tenemos ante nosotros es nuevo para todos. Nunca hemos afrontando un playoff ACB, lo que no significa que no sepamos hacerlo. Uno de los asuntos que se antojan más importantes es no perder el tiempo en cosas que saquen nuestra cabeza de donde tenemos que tenerla: ganar a Valencia y volverle a ganar. Y una de esas distracciones son los rumores entorno al equipo. Apuesto a que antes de jugar el primer partido de cuartos de final sale en algún lado que Valencia quiere a Panko para la próxima temporada, o Vidal… o a los dos. El rumor que sí ha salido a la palestra ya -y casualmente lo ha hecho el día que nos jugamos el puesto en el que acabábamos- es el de que Lagun Aro tiene fichado a Jaume Ponsarnau para la próxima temporada. Bueno, para zanjar este tema de una vez por todas. Esa afirmación es, simple y llanamente, una mentira. Siento no poder ser más claro en lo siguiente que voy a decir pero, en ese sentido, podemos estar todos muy tranquilos, de verdad. El sentimiento es unánime y se resume en ese estruendoso e insistente “Sito, quédate” que sonaba en la grada de Illumbe. Sólo sé que el club está haciendo lo que debe hacer. Creo que más pronto que tarde tendremos buenas noticias, nada más. Y para el que tenga alguna duda sobre lo que piensa nuestro entrenador, antes del partido declaraba lo siguiente: “No sé si alguien me va a venir a buscar; lo que sí sé es quién vino el verano pasado cuando llevaba año y medio en el paro. Fue el Lagun Aro y confió en mí cuando iba 2-8, ¿ves? Eso sí que no se me olvida“. Creo que sobra añadir nada. Habrá más habladurías, les invito a no darles pábulo y centrarnos en lo que nos tenemos que centrar, se llama playoff. Luego hay todo un verano para entretenernos… ahora estemos a lo que hay que estar. Yo por mi parte, zanjo aquí este tema.
Y miro al frente y no puedo evitar esbozar una sonrisa. Se presentan los playoffs y estamos ahí. En la gala van a premiar a dos de nuestros jugadores como miembros del quinteto ideal. Uno de ellos ha sido máximo anotador de la ACB, el otro premio actitud azul -una especie de galardón a la entrega- y con un poco de suerte (o más bien de justicia) el MVP vendrá a Donosti en manos de Panko. El que no llegará es el de entrenador del año, algo que sinceramente no acabo de entender. Sito Alonso ha liderado un proyecto desde cero, plagado de problemas y no sólo alcanzando su objetivo sino colocando al GBC mucho más arriba de lo que cualquiera pudiera esperar. Con menos medios ha conseguido más resultados y huyendo de las excusas lo que ha puesto son remedios. Una demostración de carácter y liderazgo que unir a un baloncesto divertido y efectivo. Con todos mis respetos para Xavi Pascual, el entrenador del año se llama Sito Alonso. Pero no pasa nada, el reconocimiento lo tiene, con el quinto puesto, con una grada y un entorno convencidos y con un equipo preparado para afrontar el mayor reto de su historia, los playoffs de la ACB. No creo que cambiara una cosa por la otra, ni él, ni Panko por el MVP… el mayor premio y el mayor tesoro que tenemos es este grupo, este equipo, que es de lo que, al fin y al cabo, trata esto del baloncesto. El éxito de este equipo no se explica por un jugador o dos, se explica por todos. Que se queden con los premios, pero el día 18 vamos a Valencia a ponerlo todo para ganar.
Si alguien nos dice al acabar esta última jornada de la pasada temporada o durante el verano o al arranque de esta campaña o con 0-4 o con el 2-8 que íbamos a estar donde estamos ahora en este momento, ninguno de nosotros nos lo creeríamos. Pero el equipo, el Lagun Aro GBC se ha esmerado, se ha empeñado, día tras día, en invitarnos a soñar y en hacerlo con los pies en el suelo, sin perder la noción de quiénes somos. Y por eso ahora, por muy favoritos que sean en Valencia, por mucho que nos hayan ganado los dos partidos, por mucha experiencia, dinero o jugadores que puedan tener, a nosotros nadie nos dice que no podemos pasar a semifinales. Queremos más. Y no vamos a quedarnos esperando a que nos caiga de cielo. Vamos a ir a por ello. Que se vayan preparando, el Lagun Aro GBC está en los playoffs de la ACB; ahora si pueden, tendrán que echarnos.
Estaba yo después del partido dejándome envolver por el bajón, una reacción no sé si comprensible pero desde luego muy cómoda y muy fácil, dejarse llevar por la desazón… Entonces, de repente, he pensando, ¿pero que estás haciendo, por qué tan serio? No sé muy bien de qué podemos quejarnos; por supuesto que no nos gusta perder -el día que perdamos y me dé igual no vuelvo a ver un partido-, pero después pienso con un poco más de perspectiva y toda esa mala suerte, justicia arbitral, mejores decisiones por las que hemos clamado al final del partido realmente pierden peso y me doy cuenta de lo afortunados que somos por estar como estamos en estos momentos. Llevamos años deseando algo así, una temporada como ésta, un equipo de este tamaño, capaz de inspirarnos, de engancharnos, de llenarnos de orgullo, de enamorarnos, ¿de verdad nos vamos a arrugar cuando aparezcan problemas?
Seamos honestos, pero seámoslo del todo. Todos y cada uno de nosotros firmábamos a principio de temporada esta situación, luchar hasta el final y depender de nosotros mismos para lograr el objetivo. Todos suspirábamos por ver Illumbe con 10.000 personas (se dice fácil) y por un ambiente como el que de unos meses a esta parte ha logrado convertirse en un factor decisivo en el devenir de los partidos. Es muy emocionante. Pero, por encima de cualquier otra cosa, todos y cada uno de nosotros soñábamos con un equipo con el corazón y el alma de este Lagun Aro GBC. Es cómo juega a baloncesto y cómo lucha hasta el final en cualquier circunstancia. Por eso digo, ¿vamos a venirnos abajo ahora porque se tuerzan un poco las cosas con los resultados? Yo diría que no. Y ese bajón inicial por el que me tentaba a dejarme arrastrar nada más acabar el partido enseguida queda aniquilado por la ilusión y el orgullo que siento por este Lagun Aro GBC. Y lo sentiré igual, exactamente igual aunque pierda los dos partidos que le quedan de liga regular. Eso es así. Aunque he dicho que vamos a ser honestos, así que no nos engañemos, no hay ninguno de nosotros que no desee con todas sus fuerzas estar presente en los playoffs por el título. Sería muy cruel y no nos merecemos quedar fuera, pero eso no vale de nada, hay que ir a por el premio; exactamente igual que cuando se nos resistían las victorias a principio de temporada, ahora volvemos a estar en jaque y no vale con decir mira que bien lo hemos hecho, no. Ha llegado la hora de dar un golpe sobre la mesa y cerrar esto nosotros mismos. En Sevilla el jueves y en Illumbe el domingo.
Y para eso es importante saber que estamos haciendo cosas muy bien y otras no tanto. Y también que con las unas y con las otras nuestra confianza en el equipo es inquebrantable. A lo que me refiero es a que todo lo que hemos hecho mal tiene que servirnos para aprender y ser más fuertes lo que queda de temporada, que aún va a ser mucho. Que el mal comienzo de partido, un error que ya cometimos contra Murcia, debe servir para sacar una enseñanza. Porque en lo que queda por delante no va valer con ponerse en marcha unos minutos más tarde del inicio, no, porque nadie va a perdonar. Luego resulta que incluso dando esa ventaja inicial, ese 0-11, ese 2-15, ese 12-25, somos capaces de engancharnos al partido, hacernos dueños del mismo y decidir nuestro propio destino. En esta ocasión con derrota. Pero un resultado no va a determinar mi juicio sobre el equipo. Hemos jugado igual de bien perdiendo de uno que ganando. Si se pita falta ganamos el partido, ¿sea va a cambiar héroes por villanos? No debería.
Las cosas claras. Ha sido falta. No la han pitado, punto. No tendríamos que haber dejado que se llegara a esa situación, porque el partido era nuestro. Que sí, que Doblas ha fallado el mate, que Salgado ha perdido el balón y ha fallado el tiro, que a Vidal no le han pitado falta… Bueno, pues cuando llegue una situación similar, si de mí dependiera, le seguiría dando esa bola a David en la pintura, le seguiría otorgando la batuta a Javi para tomar las decisiones finales y le seguiría dando la última bola en carrera a Sergi para que buscara el aro. Y además, con toda la seguridad del mundo de que van a afrontar esas tareas con éxito. Nadie dijo que esto fuera a ser sencillo. Estamos completando una temporada sobresaliente, pero eso no significa que todo vaya a ser un mundo de fantasía y de color. Va a haber dificultades, las hemos pasado, las tenemos ahora y las que nos quedan… pero lo que marca la diferencia es ser capaces de afrontar esos problemas y seguir adelante. Cometer errores y no dudar ni un segundo de nosotros mismos. Recibir un golpe como el que nos acabamos de llevar y ser capaces de levantarnos.
Es evidente, hemos hecho cosas mal en el derbi, hay errores que corregir; pero además, hemos jugado un partido inmenso, superando momentos muy complicados. Con Raúl Neto siendo capaz de sobreponerse a un mal comienzo y firmando una segunda parte extraordinaria. Con Panko en modo superman echándose el equipo a la espalda; sinceramente, no hay MVP más claro de la temporada que el de Harrisburg, no sé si se lo darán o no, pero merecido es poco. Y con todo, con el partidazo que se ha marcado, le pido que algunas situaciones de uno contra uno en las que tiene ventaja no se acomode a tirar de tres, tiene que ir para dentro, va a sacar algo seguro… sé que es ponerse un poco estupendo, pero realmente creo que sería mejor. Después, me lo van a permitir pero me rindo ante el señor Sergi Vidal, que estando físicamente lejos de su 100% ha sido capaz de girar un partido sin la necesidad de meter puntos. Entiendo que nadie sea imprescindible, pero Sergi es una pieza instrumental en este equipo. Cuando las cosas se estaban poniendo oscuras, entra al campo, roba balones, coge rebotes, saca faltas, eleva el tono general de la defensa desde su esfuerzo, asume responsabilidades, toma decisiones valientes, anota tiros libres decisivos y es capaz de jugar el último balón a la perfección y sacar una falta que no le han pitado y que nos daba la victoria. Enorme él y enormes todos. Nos hemos ido a casa jodidos, pero mirando a nuestro equipo a los ojos y agradeciéndole cada gota de sudor.
Así que, ¿por qué tan serios? Nos hemos llevado un revés, pero como llevamos haciendo toda la temporada, vamos a salir de ésta y lo vamos a hacer reforzados además. Las palabras de Sito nada más acabar el partido, esa decisión de optar por el pensamiento positivo, ese empeño en sacar el lado bueno y aprender de lo malo, me deja bien claro que a Sevilla vamos a ir a por todas y el domingo en Illumbe tendremos un fin de fiesta (porque esta temporada ha sido una auténtica fiesta) de liga regular como todos merecemos, con el GBC dándolo todo y compitiendo hasta el último aliento. Es lo único que les pedimos. Queda una semana para poner el punto y seguido. Antes de pensar en otra cosa, acabemos de la mejor manera. Queda mucho que trabajar y mucho por lo que pelear. Entre todos sabemos de sobra que podemos. Vamos a por ello.
Reconozco que no es la primera vez que esta temporada, este Lagun Aro GBC me trae a la cabeza al personaje que Tarantino dibujó para que Harvey Keitel inmortalizara en Pulp Fiction. Después del 2-8 ya me lo recordó y cada vez que hemos roto una maldición, sea en la pista que fuere, Mr. Wolfe ha acudido a mi mente como un resorte, provocándome inmediatamente una sonrisa. Y es que no nos engañemos, el Lagun Aro GBC se ha especializado en resolver problemas. Con buenísimos modales y toda la elegancia en su juego, pero sin miramientos ni titubeos. Y sin comernos las… ¿Que estamos en puestos de descenso después de diez partidos? Ganamos todos los partidos que quedan de primera vuelta menos uno y nos metemos en la Copa. ¿Que nunca hemos ganado en Badalona, Gran Canaria, Bilbao, Santiago, Manresa…? Ningún problema. ¿Que nunca hemos ganado al Real Madrid? Una cosa menos. ¿Que perdemos dos partidos seguidos sin llegar a 70 puntos? Le metemos 90 al Joventut… Y paso a paso hasta una cifra, de momento récord para nosotros, 17 victorias. Como dijo el pasado viernes Sito, no preocupándonos del resultado sino de cómo materializar ese resultado. Un matiz que marca la diferencia.
Y es que ahora que hemos ganado, estamos muy tranquilos, de vuelta a la quinta plaza, manteniendo la distancia con el CAI y quedando prácticamente fuera del alcance de Unicaja y Manresa. Pero tal y como yo lo entiendo, esta victoria es una de las más importantes del año; después de dos derrotas seguidas, algo de lo que ni nos acordábamos y con un final de liga tan comprimido como el que nos espera estas dos semanas, hemos comprado confianza y tranquilidad en vez de inquietud y nervios. Eso, una vez que has ganado, se te olvida. O al menos no le das importancia… un poco como lo que pasó en Manresa, ganando allí -una de las pistas más complicadas de la ACB, que a nadie se le olvide- conseguimos una especie de seguro contra accidentes (accidentes como el de Murcia) y pasito a pasito, victoria a victoria, este sueño diario, constante, que nos hace vivir el GBC, se vuelve más sólido por momentos.
La visita del Joventut no era sencilla, ni mucho menos. Viniendo de perder dos seguidos, con los verdinegros recobrando su autoestima después de dos victorias consecutivas y la última bala para tener alguna opción de playoff en la recámara; creo que todos nos repetíamos antes del comienzo del partido ese “hoy sí, hoy hay que ganar”. Pero claro, luego se trata de hacerlo… Y volvemos al no preocuparnos por resultado sino por el cómo alcanzarlo. La mejor manera de hacerlo era recordar que somos el Lagun Aro GBC. Poner sobre el tapete nuestra señas de identidad, nuestras constantes vitales; unas constantes que (al menos hasta que al señor De la Maza le ha dado la gana) nos han hecho divertirnos muchísimo con un baloncesto que ha vuelto ha llevar el sello característico del GBC. Nada menos que 52 puntos al descanso, 90 al final y porque pararon un partido precioso a golpe de silbato. Pero hasta en eso el Lagun Aro supo salir de los problemas, cuando el ritmo se detuvo en seco y costaba más anotar, la defensa fue excelente. Neto, imperial; Doblas, Pakman, Vidal hasta su lesión, Betts, Lorant, Korolev… cuando metemos muchos puntos tendemos a olvidarnos, pero cuando ha sido necesario el equipo ha apretado atrás. Y sí, no debemos mirar para otro lado, hemos estado llegando tarde y siendo superados en muchas situaciones, Baron esta vez no ha estado fino. Pero como siempre, tenemos que mejorar.
Y es que no está de más ser exigentes. El equipo ha jugado un partidazo, es así, ha habido momentos que el balón se movía casi por voluntad propia para llegar a las manos adecuadas en el momento adecuado y realmente, sí que había una voluntad, la propia del equipo para dar ese pase extra, para crear esa superioridad. Es algo que facilita las cosas. Y como esto es un equipo en mayúsculas, con la Penya esperando a nuestros protagonistas, los secundarios a tomado las riendas y se han puesto las botas. Lo de Lorant, simplemente sensacional, sin miedo, contagiando ganas y motivación y encontrando el acierto. No se puede hacer más en menos. Ahora le pido ser un poco más regular en su aporte, pero su progresión esta temporada es llamativa, un jugador que no deja de ir a más. Lo mismo que Korolev, colocado en una estación mucho más temprana, evidentemente, pero con la promesa de mucho que aportar. Su llegada es muy bienvenida, nos da presencia física, altura, rebote, defensa… Casi como si fuera un fichaje, pero le falta ritmo, eso es cierto.
Mirando a los que más focos se llevan, diría que el partido de Panko ha sido extraño, porque ni mucho menos ha sido de sus mejores de temporada; lo que sucede es que si fuera de su mejor nivel es capaz de marcharse con 23 puntos, cinco rebotes y cinco faltas recibidas, no hace mucha falta decir que estamos ante un fuera de serie. Pero eso ya lo sabíamos. También me llama mucho la atención la batalla por la dirección del partido. En mi opinión, por muchos 20 puntos que haya metido Jeter, ese enfrentamiento se ha decantado absolutamente del lado guipuzcoano. Con idea de emparejar casi en todo momento a Neto con Jeter y a Salgado con Oliver, constantemente teníamos a sus bases incómodos y a los nuestros marcando la diferencia. Ahí y en la superioridad que han impuesto nuestros interiores en la pintura, encontramos dos claves importantes por las que hemos dominado. Pero lo vuelvo a decir, para la clave ha sido volver a ser nosotros mismos del todo, imponer un ritmo endiablado, llevarles a muchas posesiones… incluso cuando al principio estaban por delante, la sensación era que lo que estaba sucediendo nos beneficiaba a nosotros.
Y a pesar de lo bien que nos va todo, tenemos problemas. No salimos de la lesión de un jugador fundamental para nosotros, que para cuando se recupera no metemos en la de otro. La torcedura de tobillo de Vidal no tiene buena pinta, crucemos los dedos porque mientras no se haya roto nada, porque contando con Eugenio e Igor tenemos la certeza de que se recuperará perfectamente. A ver cuánto tiempo lo deja ese tobillo fuera de las canchas… no estaría mal que para Gran Canaria pudiera volver y coger un poco de ritmo de cara al playoff. Aunque, realmente, con que llegue sano a esos cuartos de final creo que podríamos estar contentos. También es mala suerte… Pero hablando de problemas, de esos que hemos tenido siempre, este jueves vamos a Fuenlabrada, otra de esas canchas malditas para nosotros. Llamar al Señor Lobo sería lo suyo, pero no hace falta; somos el Lagun Aro GBC, ya nos ocupanos nosotros.
En principio dejaría esto aquí, pero no puedo despedirme sin compartir por completo el gesto que ha tenido Sito Alonso nada más sentarse en la sala de prensa al termino del partido. Lo primero que ha hecho nuestro entrenador es dedicar esta victoria a Germán Cea y los suyos. Si hay algo que nos define y ya lo hemos dicho muchas veces, es que no hemos convertido en una gran familia; club, equipo, prensa, afición, todos estamos cada vez más cerca y más unidos. Una de las razones por las que marcamos la diferencia es porque las personas importan más que los resultados. Por eso, esta semana le hemos querido dar todo nuestro apoyo y cariño a una persona que quizá sea la que más lucha por este club. Germán, si de algo puedes estar seguro, es de que este equipo está empeñado en levantarte el ánimo. Un abrazo para ti y para tu familia.
Hacía mucho tiempo que no perdíamos dos partidos seguidos, tanto como desde noviembre y no estamos acostumbrados. Por eso, en cierto modo, podemos cometer el error de permanecer como un ciervo ante los focos de un coche que se acerca, inmóviles, sin saber muy bien qué hacer o qué pensar. Pero el truco está en respirar un segundo y recordar quiénes somos. Somos el Lagun Aro GBC. Y nos quedan, al menos, cinco partidos para disfrutar, para sacarles el jugo y demostrar de qué pasta estamos hechos. Por suerte, tres de esos cinco son en casa… Parece mentira, tres partidos en casa y dos salidas y se acaba la temporada regular que más intensamente hemos vivido en la ACB. Y no queremos que se acabe, claro que no. Obviamente, absolutamente todos queremos estar en playoff y aunque parezca mentira, a pesar de haber perdido, en esa lucha la jornada nos ha ido muy bien. Una jornada menos y la misma diferencia de tres partidos (dos victorias más el average en todos los casos) respecto a la frontera de los que seguirán jugando, en este caso, por el título.
Ahora llega el momento de decidir. De pensar si de verdad confiamos en este Lagun Aro GBC o no. Porque cuando se gana y el viento sopla a favor es muy sencillo. Es ahora, después de morder el polvo dos jornadas seguidas, cuando hay que dar la cara; pero darla todos, equipo, afición… todos. Cuando brilla el sol es sencillo, pero con el cielo color carbón y lloviendo a todo trapo, cuesta más. Por eso el domingo que viene es una cita importante. No por el rival, ni la situación clasificatoria, no; por nuestra propia situación. Es a nosotros mismos a los únicos que nos tenemos que demostrar algo.
Y en Barcelona el equipo perdió, pero su espíritu volvió a ser el que conocemos. El rival fue mejor, punto. Lo demostró y por mucho que lo intentamos nunca conseguimos imponer nuestro juego. Es que resulta que jugábamos en la casa de uno de los cuatro mejores equipos de Europa. Pero lo vuelvo a decir, poco me importa el rival, me importa el Lagun Aro y lo cierto es que el balón no se movió como costumbramos a hacerlo, el bote substituyó al pase como protagonista en ataque y, por tanto, lo individual a lo colectivo. No es nuestro estilo y por mucho que la defensa rival nos forzará a ello, lo único que nos sirve es para aprender. Lo del Palau en ningún caso me parece un fracaso, sino más bien una lección. ¿Preocuparnos? Nada, cero. Ocuparnos. Ocuparnos de hacer todo lo que esté en nuestra mano para ganar el domingo al Joventut. Y todo lo demás no importa. Todo lo demás, los playoffs en la cabeza, las dos derrotas en el pasado reciente, no importan.
De Barcelona podemos sacar razones para el optimismo. Cosas que ya sabíamos, como el orgullo de este equipo y su voluntad de no rendirse por muy a oscuras que se quede. Prefiero mil veces jugadores que se van con -3 ó -4 de valoración porque lo han intentado con todo que otros con más valoración que pasen por el partido de puntillas. Por eso la rabia de Vidal o de Doblas no hace más que cargarme de motivos para pensar que el domingo vamos a salir a por todas. Pero también pienso que ganamos una declaración de intenciones por parte de Korolev: “Quiero ayudar”. Es lo que dijo en el Palau. Cierto es que llega muy tarde como para adquirir el ritmo de competición necesario después de tanto tiempo sin jugar; eso no se lo podemos pedir ni tampoco esperarlo; pero sí que de aquí al final pueda echar una mano, que mal no vendrá. Aunque lo que de verdad no vendrá mal es recuperar al señor Papamakarios, más que cuanto antes, lo más sano posible. Es curioso que sea su falta lo que de verdad habla de su presencia. Porque sus estadísticas me dicen tanto de él como los títulos de crédito de una película, ni de lejos me hablan de su juego. P-mak se ha convertido, poco a poco, a lo largo de la temporada y sin hacer mucho ruido, en una pieza clave en el engranaje de este GBC. Y ahora Illumbe lo adora.
Aunque la verdad, piezas clave, todas. Es lo mejor del Lagun Aro, aquí la máquina funciona con el aporte del que más juega, el que más anota y que más dirige, pero también por el que más se sacrifica o sale para jugar unos minutillos y lo da todo. A eso se le llama equipo y por eso mi confianza en este GBC es indestructible. Y el domingo me sentaré en mi localidad y dejaré otra vez la garganta y las palmas de las manos y cuando media horita antes de que todo empiece me siente en mi localidad mi ilusión será exactamente la misma que todos los días, consciente de que Illumbe y cada uno de sus asientos se ha convertido en decisivo, que ha llegado el punto que si el partido se oscurece por el motivo que sea, el equipo palpita al ritmo que la grada le marca. Y así hemos sacado partidos complicadísimos, me vienen unos cuantos a la cabeza, pero éste, el próximo, es ahora mismo el que más importa. El único que importa. Y ahora, que la derrota en el Palau aún nos escuece, nada mejor para darle la vuelta que la certeza de lo que nos espera el domingo. Una cita que por cierto, el club se ha encargado, peleando y mucho, porque sea a la mejor hora para la afición. Ahora que queda claro que esto no es fácil, que tenemos camino que recorrer, trabajo por hacer; ahora es cuando no vamos a pedir permiso para aterrizar. Queremos seguir volando. Ahora más que nunca, decirlo con orgullo no viene mal, somos el Lagun Aro GBC.
Sin perder un ápice de confianza en este equipo, sin dejar de creer en él ni un solo segundo; debo reconocer que esta derrota es un paso falso, un paso atrás. Y no pienso en la clasificación, no, no estoy hablando de eso. Hay quien opina que el objetivo de este equipo debe ser el playoff, quien piensa que debemos aspirar al cuarto puesto… bueno, les voy a ser sincero, yo ni lo pienso. Evidentemente, quiero que nuestro Lagun Aro GBC esté por primera vez en su historia en las eliminatorias por el título, pero como ya dije, para mí el premio es el camino; el sueño, lo que vivimos a diario. Y he ahí el tropiezo que yo observo contra Murcia. La busqueda constante de este GBC no es un puesto determinado en la tabla, es la excelencia, el máximo nivel que sea posible, siempre. Y no es lo que hizo en esta última cita en Illumbe. Que algún día teníamos que perder estaba claro, pero no es eso, es el cómo. Nuestro equipo no fue fiel a sí mismo o al menos no lo fue durante todo el partido. No ofreció todo lo que tenía dentro y más allá de ganar o perder, eso es lo que más rabia me da. ¿Que hacemos todo lo que está en nuestra mano y nos dejamos la vida durante cuarenta minutos y a pesar de eso perdemos? Pues ningún problema. Pero no es lo que sucedió. Y me parece una valiosa lección para todos.
Podemos ganar a cualquiera, eso es algo sobradamente demostrado por este equipo; pero también podemos perder con cualquiera. De hecho, si no lo damos todo, lo más seguro es que nos marchemos a casa con una derrota. Es importante que recordemos eso, porque tiene mucho que ver con quién somos. Somos los que, entre todos los equipos de la ACB, marcan la diferencia con su ambición, su inconformismo y trabajo a destajo cada día y en cada situación. Es lo que nos ha llevado a donde estamos ahora -y no me refiero al quinto puesto-.
Por eso, veo dónde está lo positivo de esta derrota. Es de esas que sirven como aviso, como recordatorio de quiénes somos y qué hacemos para progresar. Que no se nos olvide cómo hemos llegado a esta magnífica situación y lo que cuesta lograrlo. Que aquí nadie regala gana y me da igual el rival y lo que sea capaz de hacer, que mí lo que me preocupa somos nosotros y cómo podemos mejorar. Y creo firmemente que este partido nos va a ayudar a mejorar. Es un recordatorio que llega a tiempo, una derrota de las que valen para ponerte las pilas, para despertarte de ese letargo en el que se puede caer entre tanto halago y parabién. Bueno, pues ha sonado el despertador; quedan, por ahora, seis partidos por delante y tenemos que trabajar y tenemos que mejorar.
Pero lo voy a decir otra vez, mi confianza en el equipo no mengua un ápice. Ni mucho menos. No dudo de que todos y cada uno de los que están dentro de ese vestuario son los primeros en haberse dado cuenta y que van a empezar a ganar el próximo partido desde el primer entrenamiento de la semana. Porque aunque en este partido no han estado en todo momento como en otras ocasiones, de su compromiso no se puede dudar. Papamakarios se mata para poder recuperar su rodilla y estar en el partido, Doblas se hace daño y no tarda en volver al campo… eso y todas las que no sabemos. Aquí todos van a una; perdón, todos vamos a una. Y por eso, un comienzo con el del partido de Murcia nos descoloca, se nos hace extraño… aunque dudo que vuelva a suceder. Si hay algo que no puede pasar es que el equipo contrario quiera la victoria más que nosotros.
Y tampoco hay mucho más que decir. Me gustó Baron echándose el equipo a la espalda, Vidal como siempre vestido de Superman y me encantó la segunda parte de Betts. Cuando Doblas se va al banco y le hace ese gesto al inglés de ¡vamos! con los puños apretados y pidiendo el mismo esfuerzo que él estaba dando… su compañero se lo tomó muy en serio. Y eso me encanta. Esto es un equipo.
Y otra cosa. Se pierde un partido y el entrenador no tira balones fuera, ni culpa al empedrado, ni al acierto, ni a la mala suerte… ni a sus jugadores. De hecho, los defiende y ensalza, sabiendo lo que han hecho mal, lejos de regañar o tirarlos a los leones, hace crítica constructiva siempre (siempre) desde el pensamiento positivo. Eso me demuestra muchas cosas. Como que tenemos al líder que necesitamos.
Ahora toca trabajar. No hay más. Trabajar, trabajar y trabajar. Y mejorar. Y no pensar que el siguiente partido está perdido antes de jugarlo. Evidentemente el Palau es una de las canchas más difíciles de la ACB, sino la que más en este momento. Pero si pensamos que vamos a perder, mejor no vamos. Porque quedan seis partidos de liga regular y yo estoy convencido de que pueden ganarse todos. Es el propio Lagun Aro GBC el que me ha convencido de ello. Y después de haber perdido no me siento hundido -por supuesto que me jode-, pero más allá de eso, le veo el lado bueno. Es una derrota útil, un recordatorio que tiene que valer de mucho y devolvernos esa rabia, ese deseo con el que venimos jugando desde hace mucho tiempo y nos diferencia de absolutamente todos los equipos de la ACB. Si nos acordamos ahora, nos servirá de mucho y habrá valido la pena.
Este Lagun Aro GBC tiene algo diferente. Y no me refiero a buen juego, que de sobra, es otra cosa de lo que hablo; no sé si llamarlo coraje, determinación, voluntad… no sé muy bien cómo definirlo, pero tiene algo que lo diferencia del resto de los equipos de la ACB y que le está haciendo triunfar más allá de cualquier género de duda. Recién llegado a casa desde Manresa, por encima de todo, me siento orgulloso de mi equipo y esta vez no es por una exhibición de poderío como las de los últimos partidos en casa ante Estudiantes, Baskonia y Real Madrid, es precisamente porque ante las adversidades, que no fueron pocas y que le pusieron todas las trabas y más, fue capaz de prosperar y sacar una victoria vital en un cancha en la que para ganar tienes que tenerlos bien puestos. No todos los días van a venir las cosas de cara, pero qué importante es saber adaptarte cuando la situación es complicada. Este GBC sabe hacerlo y su premio es mucho más que un cuarto puesto, es vivir lo que está viviendo. Lo que estamos viviendo.
Porque creo que no debemos confundirnos. El auténtico sueño es la realidad que tenemos ahora mismo; la ilusión, la esperanza, las ganas… El playoff va a ser la consecuencia de todo esto, pero lo verdaderamente grande es el camino, porque lo estamos disfrutando como enanos.
Esta jornada ha caído otro de esos feudos tradicionalmente malditos para nosotros, pero este GBC no entiende de maldiciones, ni de gafes, ni de imposibles. Una tras otra, han ido cayendo todas esas pistas inexpugnables para nosotros hasta ahora: Badalona, Gran Canaria, Bilbao, le hemos ganado al Real Madrid y ahora Manresa. Es lo que tiene quitarse los complejos… y lo que nos queda. Pero si algo ha quedado claro en el Nou Congost es que el Lagun Aro GBC que entrena Sito Alonso se siente capaz de salir adelante ante cualquier situación y lo hace a base de confianza en sí mismo. La primera parte en Manresa daba la sensación de no ir del todo bien para los nuestros, pero el caso es que ganamos los dos primeros cuartos. Nos quitaban los rebotes, estábamos atascados en ataque, Panko se sentaba a las primeras de cambio con dos faltas y lo peor, se nos lesionaba Papamakarios… pero nos pusimos a defender y salimos adelante en una situación que en absoluto era cómoda.
Y lejos de relajarnos por tener ventaja al descanso a pesar de la incomodidad, el GBC salió a la pista en la segunda parte dispuesto a cambiar el partido a su favor. Y vaya si lo hizo. De jugar los dos primeros cuartos a apenas 16 puntos, a cambio de escenario y jugar por encima de 20 los dos siguientes, con el consiguiente cambio de ritmo y mejores vibraciones. Con Pakman out, con un problema en la rodilla, que se torció cuando estaba siendo el líder del equipo; fue Jimmy el que tomó el testigo. No me quedo sin decir que el griego, a pesar de la lesión y el dolor volvió a pista echándole lo que había que echarle, pero tuvo que volver al banco porque no podía seguir. Pero como decía, cuando el GBC fue capaz de cambiar el partido a su favor y el viento soplaba a nuestra espalda, llegaron los problemas. Entre los árbitros, el público apretando y Manresa tratando de recuperar el partido que más les interesaba, el partido se apretó mucho. Entonces apareció Jimmy, que en apenas doce segundos sumó seis puntos con dos cañonazos de tres y sin necesitar acercarse a menos de nueve metros del aro… esos dos triples fueron como una bofetada en la cara del Nou Congost. Jimmy dejó helado el ambiente.
Y cuando todos miraban al de Rhode Island y le perguían hasta tres defensores como locos, Jimmy se la dio a Vidal, que no falló ni uno de los cuatro triples que intentó. Y cuando todos en Manresa estaban preocupados por nuestro perímetro y salían hasta el infinito y más allá a perseguir a nuestros tiradores, Sito salió de un tiempo muerto decisivo urdiendo una trampa en la que llevar a la defensa rival lejos de la zona y darle el balón a Betts dentro para que resolviera. Movimiento maestro que terminó de desarbolar a los catalanes. Eso más una defensa que nunca cejó en su empeño -con un enorme Doblas, que ante un ambiente muy hostil contra él supo mantener la calma y dar mucho al equipo- y desde ahí a correr y a cerrar el partido. Sólo los triples de Gladyr y una tontería de Betts traducida en antideportiva complicaron un poco el final. Pero este equipo, además de mantenerse siempre vivo, siempre intenso, sabe cerrar los partidos. Aprendió de manera traumática… y ahora parece estar empeñado en no dejar marchar ni uno más.
No fue un partido ni un juego brillante, pero la victoria sí que lo fue. Con Vidal a lo suyo, en plan asesino silencioso, haciendo de todo y todo bien, Panko ayudando cuando no le toca brillar y el equipo matándose en defensa pero siendo capaz de firmar un 65% en triples; no es poca cosa. Y en estas, nos vemos con 16 victorias y esa sensación de inconformismo que Sito y sus jugadores nos han metido en la venas. Queremos seguir, nadie piensa en parar, la intención sigue siendo crecer, progresar. Y no perdernos ni un instante de este sueño que es una realidad. Una realidad que nos hace sentir muy orgullosos de ser del Lagun Aro GBC, de ser parte de esta historia, a la que le quedan siete capítulos en los que vamos a luchar porque no termine ahí y tengamos unos cuantos más… Porque vamos a jugar el playoff. No lo duden. Vamos a jugar el playoff. Estoy convencido, algo me lo dice y no son sólo las 16 victorias que tenemos, se trata de otra cosa. Y es que este Lagun Aro GBC tiene algo diferente.
Un canto a la diversión, un canto al disfrute, un canto al espectáculo. Es simple y llanamente a lo que se está dedicando el Lagun Aro GBC; en el partido ante el Real Madrid y durante toda la temporada. Es habitual ver a Sito Alonso realizando ese gesto a modo de “sonríe“, ayer lo volvió a hacer al final del partido pero, honestamente, no le hace falta, él y su equipo nos obligan a sonreír, nos hacen disfrutar a la fuerza. Y es que subir a Illumbe se ha convertido en sinónimo de pasarlo bien, en garantía de encontrarte a un equipo que, de primeras, se va a dejar la piel durante los cuarenta minutos y además, va a buscar la victoria por medio del buen baloncesto, valiente, descarado, sin complejos; tratando siempre de tú a tú al equipo que tenga frente a él, vaya primero o último y poniendo sobre la mesa el mejor juego que sea capaz. Es una cuestión de voluntad y la del Lagun Aro es la de jugar bien, no la de poner trampas para que el rival no pueda hacerlo y por el camino olvidarte de jugar tú también. El resultado de esa idea no son sólo quince victorias, sino el haber atrapado a una grada que está entregada por completo al equipo.
Y lo voy a decir bien claro, me gusta hacerlo. Sito Alonso constantemente responsabiliza a equipo y público de los éxitos. Siempre se quita del medio a la hora del reparto de méritos. Y no es que jugadores y espectadores no lo merezcan, evidentemente que sí, todo el reconocimiento y más; la comunión entre ambos es absoluta. Pero que no se confunda, el gran responsable de todo esto, el artífice, el catalizador y principal argumento por el que el Lagun Aro GBC ha crecido, no para de progresar y se ha convertido en lo que es hoy en día es Sito Alonso. El trabajador incansable, el inconformista por sistema, el pensamiento positivo por bandera. No creo que nadie pueda discutirme que el Lagun Aro GBC es, por un lado, el equipo que más ha progresado durante la temporada (y no deja de hacerlo) y por otro, el que más rendimiento está sacando a su potencial. Pero por mucho más que eso, ya lo dije hace meses y hoy lo voy a repetir con más vehemencia si cabe: Sito tiene un año más de contrato, pero yo no perdería ni un segundo en renovarle y ampliar ese contrato, cerciorándole de manera absoluta que aquí todos queremos que se quede con nosotros mucho tiempo y queremos seguir creciendo con él. Los rumores de novias en forma de equipos grandes ya están aflorando, como es lógico, pero creo que no renovarle y que en verano se lo lleven de aquí sería un error histórico. Así que desde mi humilde rinconcito, lo digo lo más alto que puedo: Sito, renovación. Sito, quédate.
Dicho esto, que me parece lo más importante, no voy a tratar de buscar epítetos para definir lo que sucedió en Illumbe ante el Real Madrid. Sería en vano, se acaban los adjetivos, hace ya tiempo que se agotaron. Nueve mil almas empujando al equipo contra uno de los mejores equipos de Europa, contra un arbitraje cuando menos dudoso, pero más allá de eso, llevando en volandas a un equipo que les tiene atrapados, enganchados sin remedio. Ciertamente es como un sueño que no queremos que acabe, pero de sueño no tiene nada y tengo una sensación extraña, de contradicción, porque no quiero que se acabe este temporada nunca, pero estoy deseando que llegue la recta final para comprobar de lo que somos capaces entonces. Lo que hemos vivido hasta ahora no nos lo quita nadie, pero lo mejor viene del hecho de que al entrenador y al equipo no les vale de nada lo conseguido hasta ahora, no van a caer en la autocomplacencia ni la relajación. Trabajar, trabajar trabajar. Más, más y más. Y a ver hasta dónde llegamos…
Voy a destacar al equipo, al conjunto que es la clave de todo, pero permítanme que me quite el sombrero precisamente con los dos jugadores eliminados por cinco faltas, Papamakarios y Doblas. Lo de Pakman ya hace tiempo que es un clamor, se ha ganado al público con cada acción con cada defensa, con cada gesto de generosidad con el equipo. Su aporte es decisivo para estar donde estamos. Él y Doblas se ponen el buzo de trabajo todos los días, porque lo de David también es para destacar una y otra vez. Su garra, su entrega y sacrificio multiplican su valor gracias a la templanza que ha adquirido. No me cansaré de repetirlo, su mejor y más completa temporada en la Liga ACB y eso que creo que aún puede seguir progresando. Y de las luces más brillantes en esta ocasión habrá que quedarse con el fulgor de Vidal y Salgado, porque madre mía, que manera de dominar un partido. No es que Panko y Baron no lo merezcan, hace tiempo que me parece de locos no pensar en el valor de la suma de todos los factores, pero la actuación de Sergi y de Javi ha marcado las diferencias de manera radical. Vidal hace de todo, es un lujo tan grande tenerlo con nosotros que me hace pensar en qué se le pasaría por la cabeza a Messina para no contar con él y lo de Salgado, pues de mejor momento de su carrera, de élite de su puesto en la ACB y de jugador redondo que pasados los treinta ha sido capaz de mejorar en facetas como la defensa de manera abismal… porque lo de la toma de decisiones ya le venía de serie, vaya maestro está hecho con la batuta en la mano.
No voy a olvidarme de destacar a la afición, un diez se queda corto. Cuando Panko fue -a mi modo de ver, injustamente- expulsado, es como si la afición del GBC decidiera pedir el cambio y entrar por él; porque si la grada ya estaba jugando un partido enorme, desde ese momento se convirtió en un factor decisivo en el partido, lo condicionó por completo a favor del Lagun Aro y demostró el valor de Illumbe una vez más y ya he perdido la cuenta… Se lo pasa uno en grande sentado en su localidad y dejándose llevar un colectivo que, como le pasa al equipo, empieza a funcionar como un todo, como una unidad. La afición del GBC sin duda también ganó el partido. Así que desde los que lideran desde el fondo en la Grada Azul hasta el último de los nueve mil que se dejó la garganta animando a su equipo, enhorabuena, porque esta victoria también les pertenece por derecho propio.
Y desde la tranquilidad del trabajo bien hecho, seguimos subiendo el listón de nuestro número de victorias en ACB y acabando con maldiciones, nos faltaba el Real Madrid y ya está ganado… me parece un poco irónico que haya sido con Pablo Laso en banquillo rival, siendo un poco malo, al final del partido he pensado que tiene sentido que siendo segunda vuelta y jugando en Illumbe no es raro que Laso pierda. La enorme pitada que se ha llevado al entrar en la cancha realmente me da un poco de pena, pero también me da qué pensar. Él ha participado de manera decisiva en el crecimiento de este club, eso creo que hay que reconocérselo, pero también es cierto que en sus dos últimas temporadas el estancamiento fue evidente y la ilusión se había esfumado. Quiero pensar que por eso fue increpado al entrar, pero yo no quiero quedarme sólo que ese último mal recuerdo porque nos cogió en LEB y se marchó habiéndonos asentado en la ACB. Es un mérito enorme. El club necesitaba un cambio, él se marchó y nos va bien a nosotros y bien a él. Así que albricias.
Pero lo importante es mirar al frente y hacerlo cargados de energía positiva porque nos hemos ganado el derecho a soñar y el equipo el derecho a que le pidamos más, que no pare la fiesta y más tardes como la de ayer. Qué bonito es el baloncesto y más cuando es divertido y efectivo, cuando es trepidante, cuando no tiene ataduras ni complejos. Me encanta el baloncesto que nos regala el Lagun Aro GBC y creo que es el propio baloncesto es que premia la idea que Sito Alonso plantea y que los jugadores ejecutan. Porque es un canto al espectáculo, un canto al disfrute, un canto a la diversión.

