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Fecha: junio 30, 2017
Cannon : El detective alejado de los estereotipos físicos habituales
Lorenzo Mejino 30-06-2017 | 7:00 | 4

La década de los setenta estuvo marcada por la preponderancia casi absoluta de las series de policías y detectives de todo tipo y pelaje, con el productor Quinn Martin, como auténtico rey Midas del género, llegando a tener diversas series simultáneamente en el Top 10 de audiencias, tan conocidas como “Barnaby Jones” o “Las Calles de San Francisco”, ademas de Cannon, que va a ocupar hoy nuestro espacio de los viernes dedicado al recuerdo.

El principal problema en el momento de la creación de este tipo de series, era dotar al protagonista de algún rasgo distintivo importante para poder diferenciarse del resto y en este caso, la característica elegida era el enorme sobrepeso de su protagonista Frank Cannon, encarnado por William Conrad, eje central y absoluto de la serie, como vamos a ver a continuación.

Ficha: Cannon 126 episodios + 2 películas.   Mar 1971- Mar 1976 CBS (USA) TVE (E)

Sinopsis: Frank Cannon es un detective que se acaba de retirar del departamento de policía de Los Ángeles, tras perder a su mujer y a su hija en un accidente de tráfico sospechoso. La serie empieza con su nueva profesión y los casos semanales que debe resolver.

El inicio: Quinn Martin fue uno de los productores de televisión de Hollywood mas prolíficos y famosos en la década de los sesenta y setenta, creando un éxito tras otro, con series míticas como El Fugitivo, Los Invasores o F.B.I que forman parte de muchos de nuestros recuerdos televisivos de juventud.

Quinn Martin trabajaba en principio exclusivamente para la cadena ABC, pero sin tener ningún contrato que le obligara a ello, por eso no dudo en aceptar la propuesta de la CBS para proponerle alguna serie de detectives diferente a lo habitual.

Tras pensarlo durante cierto tiempo con su escritor especializado en pilotos Edward Hume ( Barnaby Jones, Las Calles de San Francisco), decidieron que un detective orondo y en las antípodas de los galanes habituales podía ser el toque diferencial que necesitaban para su nueva serie.

El planteamiento no acabó de convencerle mucho a la CBS, pero decidieron encargarle un piloto, a ver como funcionaba, ante lo que ficharon a William Conrad, un actor /director que tenía un perfil ideal para ese tipo de personaje, para rodar el piloto y estrenarlo en marzo de 1971, con la siguiente cabecera.

Las audiencias fueron excelentes, por lo que la cadena CBS decidió hacer el encargo directo para una serie en la temporada otoñal de ese año, estrenándola en Septiembre de 1971, con unas críticas aceptables y una excelente acogida del público, con una nueva cabecera mas estilizada y como era habitual en la época, incluía a las estrellas invitadas del episodio, presentadas por un narrador.

Quinn Martin cosechó otro gran éxito y puede decir orgulloso que es de los pocos productores que ha conseguido tener durante veintiún años consecutivos al menos una serie en el primetime de los EUA.

La trama:
Cannon es un producto industrial de la factoría de Quinn Martin, estructurada en prologo, tres actos y epílogo, que nos eran indicados al principio de cada uno, por si nos habíamos perdido. En el prólogo teníamos la aparición del cliente con el encargo que recibía Cannon para resolverlo, para en el primer acto, empezar sus investigaciones con los sospechosos, mas adelante siempre se veía metido en algún peligro o pelea, para acabar resolviendo el caso con el culpable mas inesperado y hacer carta blanca para el siguiente caso.

Los casos eran los habituales para los detectives privados, desapariciones de personas, infidelidades matrimoniales, espionaje industrial, investigaciones paralelas a la policía, tratados con un tono bastante serio, aunque de vez en cuando se permitía algún momento cómico, como en el siguiente vídeo en el que se enfrenta a unos matones por llamarle gordo

La serie solo tenía un personaje fijo, el propio Cannon, sin tener ningún actor recurrente con el que interaccionar más de un capítulo, por lo que debían recurrir a un carrusel de estrellas invitadas de bastante profundidad para interpretar las tramas de cada episodio, al estilo “Vacaciones en el Mar” u “Hotel”.

Frank Cannon era un verdadero sibarita de la vida, amante del lujo, en especial de las bebidas y comidas opíparas, que le ayudaban a llevar su extrema soledad tras la perdida de sus seres queridos, pero sin apenas escarceos sexuales, que se limitan a algún flirteo en algún episodio pero sin razón de continuidad.

En este tipo de series el segundo protagonista principal era el vehículo del protagonista, que siempre era un gran aparador para las marcas, para conseguir colocar sus últimos modelos en este escaparate semanal. El orondo Cannon siempre conducía un Lincoln de gama alta, de color claro que iba cambiando según la temporada, para que el fabricante pudiera mostrar todo su catalogo.

Precisamente, nada mejor para renovar el parque automovilístico que hacer alguna persecución en cada episodio, donde nuestro héroe podía demostrar sus dotes al volante mientras perseguía al malhechor de turno.

A pesar de sus aparentes dificultades físicas por su exceso de peso, la verdad es que Cannon se defendía bastante bien en el cuerpo a cuerpo, utilizando técnicas de artes marciales en sus luchas, que incluía su arma secreta, un tremendo barrigazo que noqueaba a su contrincante, lo que siempre me hacía reír bastante.

A veces los peligros eran inesperados y la capacidad de sorpresa de nuestro protagonista se ponía a prueba como en el caso de esta serpiente que encuentra en su coche, otro peligro clásico de esa época.

Los momentos cómicos de la serie, venían dados casi siempre con la comida como elemento central, como en el siguiente momento en el que estando en medio de una vigilancia, decide comprarse un burrito para matar el gusanillo del hambre, solo para desesperarse al ver que no puede comérselo al verse interrumpido por la súbita partida de la persona a la que seguía.

Cannon era un procedimental clásico de los años setenta, donde todo empezaba y acababa con su protagonista, que se hizo inmensamente popular en todo el mundo, incluyendo nuestro país.

No fue una serie de mis favoritas en el género, aunque lógicamente la veía porque no tenía ninguna otra alternativa, pero esa centralidad absoluta en un solo personaje me saturaba bastante, por la reiteración con que se sucedían las tramas, que solo hacían interesantes las estrellas invitadas de turno, pero en cambio valoraba muy positívamente la presencia de un protagonista  mayor, gordo y sin mucho pelo, que por lo menos era diferente a los guaperas que copaban el mercado.

Nunca entendí esa cabezonería en no poner ningún personaje regular más, para tener una cierta continuidad aunque fuera muy leve y aligerar la posesión de pantalla del protagonista, que estaba en todas y cada una de las escenas de cada episodio, pero así era la televisión de la época.

La serie ha envejecido bastante mal, tanto por la previsibilidad de los casos, como el toque algo antiguo que ya tenía en su momento, al estar claramente dirigida a un público de cierta edad, que solo deseaba pasar una hora entretenida y sin sobresaltos en sus veladas nocturnas, objetivo que debo reconocer que cumplía de manera muy correcta.

Los actores:

William Conrad fue una persona bastante prolífica que empezó su carrera como locutor radiofónico gracias a su grave y poderosa voz que siempre fue una de sus características principales. Tras luchar en la II Guerra Mundial como piloto, volvió a la radio, donde empezó a escribir y locutar muchos guiones radiofónicos, entre los que destaca la creación del personaje radiofónico del sheriff Matt Dillon, que dio lugar a la serie mas larga de la televisión “La Ley del Revolver”.

Empezó a simultanear sus trabajos radiofónicos con apariciones en películas casi siempre, como villano o personaje amenazador, debido a su físico y a su voz. Mas adelante dio el paso a hacer de productor y director en los años sesenta, con varias películas en su haber, ademas de producir “Countdown” el debut como director de Robert Altman.

A pesar de todos estos trabajos su popularidad no le llegó hasta los cincuenta años, cuando Quinn Martin, le llamó para ofrecerle el papel de su vida, el del detective Frank Cannon. Tras finalizar la serie, se convirtió en uno de los narradores más solicitados de la televisión, hasta que en 1981, protagonizó su segunda serie importante “Nero Wolfe” un abogado estrella en los tribunales.

Su último papel importante fue en otra serie bastante popular, incluso en nuestro país, titulada “Jake y el Gordo”, donde no es dificil adivinar el papel de William Conrad, como fiscal de distrito. Poco después de finalizar esta serie, murió de un ataque al corazón a los 73 años en 1994

El final:

La formula se mantuvo imperturbable durante las cinco temporadas que duró en antena, donde estuvo entre las treinta mas vistas, sin demasiados problemas, hasta la 5T donde el desgaste y la aparición de nuevas series algo más modernas, empezaron a hacer mella en las audiencias, lo que precipitó un acuerdo para cancelarla al final de esa temporada

Al ser una serie de productora, que contrataba a directores y guionistas jornaleros, sin tener a un showrunner claro, era difícil cambiar la formula, por lo que lo único que hicieron en esa última temporada, fue empezar a preparar el final, en el que iban a utilizar de forma hábil, el misterio de la muerte en accidente de su mujer y su hija, que fue resuelto en el final de la serie

El recuerdo de la serie se mantenía vigente en sus repeticiones en las cadenas de cable gracias a las ventas por sindicación al haber sobrepasado los cien episodios, por lo que no era de extrañar que cinco años mas tarde, tuvieran la idea de resucitar a Cannon, con un telefilm titulado “El regreso de Frank Cannon” con la idea de seguir explotando ese filón si el experimento funcionaba, con el siguiente trailer.

La película era solo para nostálgicos que podían ver de nuevo a su ídolo salir de su retiro para investigar un nuevo caso, pero tuvo tan poca repercusión que fue su última aparición televisiva.

Hoy hemos recordado a “Cannon” una serie que seguro que algunos de ustedes o sus padres vieron en su juventud y que es un gran ejemplo del tipo de televisión que se hacía a principios de los setenta y como tal se debe analizar.

Esperamos sus opiniones y comentarios, aquí o en nuestra cuenta de twitter (@lmejino). Hasta la próxima
Lorenzo Mejino

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Sobre el autor Lorenzo Mejino
Las nuevas tecnologías han cambiado la forma de ver la televisión. Series para gourmets nace con la pretension de ayudar a personalizar su menú televisivo en lo que hace referencia a las series de TV. Analizaremos series actuales, novedades, pequeñas joyas olvidadas y series clásicas dando nuestra opinión personal sobre el nuevo formato de oro del siglo XXI.

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