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Shogun: Aventuras épicas en el Japón de los Samurais
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Lorenzo Mejino | 28-09-2017 | 23:24

El éxito colosal y global de la miniserie “Raíces” en 1977, desató una verdadera fiebre para producir miniseries de temática similar con el objetivo de replicar el éxito obtenido por la saga de Kunta Kinte y sus descendientes.

A pesar de los muchos intentos realizados, no fue hasta 1980 que con el estreno de “Shogun” se repitió esa pasión del público por una serie emitida durante cinco días consecutivos, con unas audiencias que en ese momento se convirtieron en las segundas de la historia para una miniserie, solo superadas por “Raíces”, convirtiéndola en un verdadero fenómeno de masas.

La historia de su gestación y producción es bastante curiosa y llena de problemas diversos centrados en el choque de culturas americanas y japonesas debido a realizarse todo el rodaje en la isla del sol naciente, con un generoso presupuesto para ambientar el Japón de inicios del S XVII, un periodo desconocido para la mayoría de los mortales.

Su enorme éxito derivó en montajes reducidos para poder estrenarlos como películas y musicales basados en los personajes que todavía siguen en el imaginario de las personas que la vieron en su momento como les vamos a analizar a continuación.

shogunFicha: Shogun 5 episodios 150m-90m Sep 1980-  Cadena: NBC(USA) TVE (E)

El inicio: James Clavell era un hijo de militar británico  que fue capturado durante la II Guerra Mundial y enviado durante tres años a un campo de concentración japones en Singapur, donde las pasó canutas durante su cautiverio.

james_clavellEnamorado de la cultura asiática se estableció durante un tiempo en Hong Kong, antes de trasladarse a Hollywood para intentar entrar en la industria cinematográfica, donde empezó de guionista de películas como “La Mosca” para acabar haciendo de ejecutivo de un estudio cinematográfico.

En paralelo Clavell empezó a escribir una novela basada en su penosa experiencia como prisionero de los japoneses, que publicó en 1962, que le sirvió de experiencia para su gran novela de ficción, Shogun, que publicó en 1975 y que se convirtió en un gran bestseller de la época.

Consciente del tesoro que tenía en sus manos y con su gran experiencia en el sector, Clavell empezó a escuchar ofertas para los derechos de adaptación de su enorme novela. Las primeras propuestas querían hacer una película con Robert Redford en el papel principal pero ninguna llegó a fructificar por la enorme condensación que necesitaba la novela para hacerla encajar en un formato de apenas dos o tres horas.

Clavell, tras el éxito de “Raíces” empezó a sopesar la posibilidad de realizar una miniserie con la cadena NBC encantada de embarcarse en el proyecto. Tras reunirse con diferentes guionistas que no le acabaron de convencer, se reunió finalmente a propuesta de la NBC, con un experimentado escritor Eric Bercovici, que había creado una miniserie de cierto éxito “Washington: Behind Closed Doors” a partir de una afamada novela política.

Bercovici le expuso sus ideas sobre la adaptación, en especial sobre las tramas y personajes que debían ser suprimidos, para conseguir una mejor coherencia narrativa audiovisual; a Clavell no le gustó mucho la idea, pero al día siguiente se presentó con una copia de su libro en la que había arrancado las historias que Bercovici le había comentado y le dijo que estaba contratado, porque la historia funcionaba muy bien sin esas paginas.

Con Bercovici escribiendo el guión completo de la miniserie, el siguiente paso era elegir al actor principal de la serie, la primera elección de Clavell era Sean Connery, que estuvo a punto de aceptar pero que al final declinó por la necesidad de pasar siete meses en Japón, país del que tenía un mal recuerdo de un rodaje anterior.

Clavell siguió buscando otro actor británico para el papel, pero al otro lado del océano, el popular Richard Chamberlain insistió tanto para conseguir el papel con la NBC de su parte, que consiguió reunirse con Clavell, que le puso a prueba durante dos semanas de ensayos a ver si le gustaba lo que veía, porque en principio no le convencía en absoluto ( prefería a Roger Moore o incluso Albert Finney), hasta que acabó claudicando y dándole el papel de Jack Blackthorne.

El rodaje se hizo íntegramente en Japón durante siete meses, con bastantes problemas derivados del choque de culturas entre los técnicos americanos y japoneses. Tras finalizar el mismo, la cadena NBC no las tenía todas consigo, al ser una serie con muchos diálogos en japones por lo que decidió realizar una muy agresiva campaña de promoción en la que llegaron a hacer una replica del barco Erasmus, en pleno Times Square neoyorquino, como herramienta publicitaria para llamar la atención sobre la miniserie, ademas del siguiente trailer espectacular

La serie se emitió durante toda una semana como un evento especial que paralizó la vida de muchos estadounidenses, que se plantaron delante del televisor para devorar la serie con una devoción no vista desde el estreno de “Raíces” tres años antes, empezando por los larguísimos títulos de crédito de la serie.

La trama:
La principal aportación del guión de Bercovici sobre la novela de James Clavell, fue en explicar toda la historia a través de los únicos ojos del protagonista Jack Blackthorne, como nuestro guía personalizado para mostrarnos todas las interioridades de la sociedad feudal japonesa, empezando por su detención a su llegada tras su naufragio, para seguir con toda la evolución de su relación con el poderoso general Toranaga, hilo conductor de la miniserie.

Es un recurso muy interesante, puesto que en todo momento solo disponemos de la información que es capaz de procesar Blackthorne, con la barrera lingüística como principal obstáculo, ya que Bercovici tomó la decisión de no subtitular los diálogos en japones, ya que consideraba que si Blackthorne era incapaz de entenderlos, nosotros tampoco, para poder empatizar mejor con sus vivencias.

Por suerte, la presencia de su profesora Mariko, hacía de puente lingüístico japonés-inglés, por lo que se convertía en nuestra principal fuente de información para las explicaciones sobre la corte de Toranaga que oíamos con la misma incredulidad que el protagonista.

Poco a poco vamos viendo la adaptación del personaje y su dominio del japones, en el que se introducen subtítulos a medida que aprende el idioma para compartir todo desde el punto de vista del extraño en la corte, como el siguiente vídeo que nos muestra una particular clase de japones.

La miniserie es una mezcla de aventuras y amoríos feudales, con muchas batallas tanto navales como terrestres entre Torinaga y sus rivales feudales, para conseguir el honor de llegar a ser nombrado Shogun, tras eliminar a sus rivales. Muchas de estas batallas son aludidas en pantalla, siendo participes del resultado mas que de la propia acción, centrándose principalmente en los movimientos en la corte.

El ascenso de Blackthorne como asesor en la corte se debe principalmente a su capacidad para improvisar planes que salvan de contratiempos a su señor, lo que desconcertaba mucho a sus jerarquizados rivales japoneses, que asistían impávidos a las salidas de tono del “Gaijin”, extranjero en japones, como la del siguiente vídeo, para salvar la vida de su mentor.

La historia tiene muchas vicisitudes dentro de ese ascenso en la rígida escala social japonesa, llena de intrigas palaciegas y conspiraciones de todo tipo, con momentos dramáticos pero también con contrastes cómicos como el del siguiente baile marinero que improvisa en medio de una reunión.

La historia de amor imposible, tanto culturalmente como socialmente, sirve para mostrar muchos aspectos del honor japones, ademas de servir de testigo del machismo exacerbado de la sociedad feudal nipona, con las mujeres reducidas a meras esposas en el mejor de los casos, en lugar de ser concubinas o sirvientas.

“Shogun” es una serie que me impactó bastante en el momento de su emisión, hasta el punto que fue una de las razones de que despertara mi interés por la cultura japonesa, lo que me llevó a estudiar la lengua japonesa e incluso a vivir un cierto tiempo en la isla de Hokkaido, en mi faceta profesional de ingeniero, aunque lógicamente todo en “Shogun” era explicado con el tamiz occidental en todo momento, siendo muy discutida en Japón.

La miniserie era muy entretenida, plagada de aventuras en un lugar exótico y lejano que no eran nada habituales de ver en nuestras pantallas televisivas y que permitían soñar en esos mundos en una época anterior a la masificación de los viajes.

En este caso, nunca he querido volverla a ver para no mancillar ese buen recuerdo que tenía de su primera emisión, porque siempre he tenido la sensación de que ha envejecido bastante mal, en especial si comparamos el cartón-piedra evidente de los decorados, con las técnicas actuales de efectos especiales y lo poco que he visto para recordar detalles para el articulo, me hacen temer lo peor en ese sentido.

Como he comentado en varias ocasiones, las series suelen ser consecuencia de una época y momento determinado, por lo que prefiero quedarme con mis gratos recuerdos de “Shogun” (Raíces ha envejecido bastante mejor) y lo que disfrute en su momento, que quedarme con el mal sabor de boca de una revisión que poco me va a aportar, más que decepciones.

“Shogun” es historia de la televisión y muy representativa del tipo de miniseries épicas que triunfaban en los ochenta, por lo que es mejor enfocarlas desde el punto de vista de conocer las cosas que marcaron una época, que en hacer un revisionismo histórico que ya les puedo avanzar que no va a pasar la prueba del algodón

Los actores:
Richard Chamberlain, fue uno de los galanes televisivos más importantes en las décadas de los sesenta, setenta y ochenta, su carrera despegó muy joven como el protagonista de “Dr Kildare”, una serie de médicos que enamoró a las adolescentes y mujeres de todo el planeta, para intentar una carrera cinematográfica que no pasó de discreta.

A mitades de la década de los setenta, descubrió un verdadero filón en las miniseries, convirtiéndose en el rey del género, protagonizando grandes éxitos de la época como “El Conde de Montecristo” o “Centennial” hasta llegar a una de sus cumbres artísticas con el personaje de Jack Blackthorne

chamberlainNunca me ha parecido un gran actor, aprovechándose más de su físico que de sus cualidades interpretativas y en “Shogun” está bastante por debajo de sus compañeros japoneses, con cualquier gesto de Toshiro Mifune mucho más intenso que todo un monologo de Chamberlain.

Mas adelante tuvo otro gran éxito como un sacerdote en el “El pájaro espino” tras el que siguió haciendo de galán en películas como “Las minas del Rey Solomon”, para acomodarse en las películas televisivas a un ritmo de dos o tres al año, saliendo recientemente en el remake de “Twin Peaks” para mi gran sorpresa, aunque solo fuera en un papel muy episódico.

Toshiro Mifune ha sido probablemente el mejor actor japones de todos los tiempos, gracias a ser el preferido del gran Akira Kurosawa, con personajes en películas tan importantes como “Ran” o “Los siete samuráis” que les han proporcionado a ambos un lugar de honor en la historia del cine. Su forma de actuar dura y arisca ha influenciado a muchos actores estadounidenses como Clint Eastwood en muchos de sus personajes.

Su inmensa calidad como actor y su buen dominio del ingles le llevó a aparecer en bastantes películas occidentales ya sean bélicas como el general japones de turno o incluso en westerns como “Sol rojo”

toshiro-mifuneMifune era un actor fabuloso y su papel en Shogun le hizo más popular a nivel mundial que todas las películas anteriores, ademas de dejar en evidencia al pobre Richard Chamberlain, en todas las escenas que compartían gracias a su enorme gestualidad y su ronca voz que imponía mucho aunque no entendiéramos nada.

Hizo Shogun con 60 años, tras la cual bajó bastante su ritmo de trabajo hasta su muerte en 1997 de un ataque al corazón tras recibir todas las máximas condecoraciones a un artista en Japón.

El papel de Mariko la profesora de ingles y heroína de la serie, recayó en Yoko Shimada, la única actriz de todo el elenco japonés que hablaba en ingles en la serie, lo que le obligó a mejorar mucho su dicción original, con un profesor de diálogos para ayudarle en la tarea, lo que se hace patente en  en la última parte de la serie, donde su ingles ha mejorado mucho desde el principio.

yoko-shimadaShimada hizo una enorme actuación como una mujer japonesa atrapada en una jaula de oro cuya única válvula de escape era su relación con el marinero británico, lo que le valió nominaciones a mejor actriz en los Emmy y los Globos de Oro. Su carrera posterior ha transcurrido íntegramente en Japón, con alguna incursión en películas extranjeras rodadas allí, pero lejos de la popularidad que le dio la serie.

Por último mencionar a un gran secundario como John Rhys-Davies un habitual en este tipo de películas y series de aventuras en el papel del colega o amigo del protagonista, que en este caso interpretaba al navegante luso Vasco Rodrigues, el mejor amigo del pobre Blackthorne, cuando aparecía por su feudo.

Este fue el primer papel importante del galés Rhys-Davies, que le ha llevado al honor de aparecer en dos de las sagas más famosas de la historia del cine como “Indiana Jones” o “El señor de los anillos”, en papeles similares al de “Shogun” que le abrió las puertas de todos los repartos por su físico y profunda voz, además de su capacidad cómica, muy aprovechada por los directores.

rhys-daviesCon el paso del tiempo, se ha convertido en un aclamado actor para dar voces en dibujos animados, lo que compagina con todo tipo de series como “Sliders” o incluso más recientemente en la estimable “Las crónicas de Shannara”.

Final:
Tras la miniserie se hicieron dos versiones cinematográficas, una de 160 minutos para ser estrenada en Japón y otra de 120m para su estreno en los cines europeos, ambas eran mutilaciones salvajes de la miniserie que eran completamente incomprensibles para el público nuevo que las veía como una sucesión de escenas más en plan “highlights” que buscando una coherencia narrativa al nuevo montaje.

Una de las primeras cosas que mire al empezar a escribir el artículo era comprobar que no hubiera algún remake en marcha, como está sucediendo con muchas miniseries o series antiguas. En este caso, aunque no haya nada todavía, no lo descartó en absoluto, porque con los medios actuales se podría conseguir una miniserie bastante espectacular con una mirada actualizada para las nuevas generaciones, todo es cuestión de tiempo.

Recordar “Shogun” ha sido un verdadero placer que deseo que hayan compartido al leer el articulo, de una miniserie muy popular en su momento y completamente olvidada en la actualidad, a la que hemos querido rescatar en nuestro rincón nostálgico de los viernes.

Esperamos sus opiniones y comentarios, aquí o en nuestra cuenta de twitter (@lmejino). Hasta la próxima
Lorenzo Mejino

Sobre el autor Lorenzo Mejino
Las nuevas tecnologías han cambiado la forma de ver la televisión. Series para gourmets nace con la pretension de ayudar a personalizar su menú televisivo en lo que hace referencia a las series de TV. Analizaremos series actuales, novedades, pequeñas joyas olvidadas y series clásicas dando nuestra opinión personal sobre el nuevo formato de oro del siglo XXI.

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