Diario Vasco
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Mentes Criminales: no toda la ‘mente’ es orégano
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Lorenzo Mejino | 25-07-2012 | 16:54| 9

El éxito de una serie como Mentes Criminales es uno de los grandes misterios del siglo XXI, que alguno de los programas que se dedican a investigar fenómenos paranormales en la cadena Cuatro, donde se emite la serie, deberían estudiar.

Sin querer menospreciar a las legiones de seguidores que tiene tanto en España como en los USA, estos humildes aficionados a las series de televisión no encuentran ninguna razón objetiva en perder el tiempo necesario para planchar nuestra ropa, en ver semejante esperpento por las razones que vamos a intentar explicarles a continuación.

Ficha: Mentes Criminales (Criminal Minds). 162+episodios. Oct 2005-. CBS (USA)- AXN- Cuatro (E).


Sinopsis: Una unidad del FBI especializada en resolver asesinatos estudiando la mente de los posibles comportamientos criminales viaja por todos los Estados Unidos para resolver crímenes mediante la realización de perfiles psicológicos de los criminales que actúan en diferentes lugares del país. En la foto pueden ver el reparto original.

 

La trama: En la primera escena de cada episodio la/s victima/s, en un 95% de las veces una mujer o una familia con niños, es asesinada, violada, apaleada, satanizada, brutalizada, etc. por el psicópata semanal de turno, con un énfasis especial en cómo se recrea el asesino torturando a sus víctimas sin ninguna razón aparente.

Como muestra un botón, en el vídeo pueden observar una primera escena típica de la serie.

 

La unidad especial del FBI especializada en Comportamientos Criminales es movilizada desde Washington y se desplazan con su avión privado a cualquier punto de los USA para tomar el mando de las operaciones. Ante la ineptitud y/o incompetencia generalizada de la policía local, en menos de diez minutos trazan un perfil concreto del asesino que será objeto de persecución durante el resto del episodio. Para dar mayor realce a sus investigaciones utilizan una voz en off donde sueltan algunas frases lapidarias de escritores o pensadores conocidos mientras van en el avión.

El resto del episodio consiste básicamente en saber si el asesino semanal se carga a algunas víctimas más durante la investigación o si, por el contrario, tiene secuestrada a alguna mujer o niña desvalida para que el FBI pueda lucirse en su liberación y dar una sensación de haber evitado males mayores con su actuación. El capítulo finaliza casi siempre con la muerte o detención del asesino de turno, pero sin tener muy claras las razones por las que se ha dedicado a semejantes fechorías.

Los episodios, como corresponden al género de los procedimentales, son independientes y apenas arrastran hilos argumentales entre los sucesivos episodios, lo que facilita el seguimiento de una audiencia poco cautiva, que en caso de perderse un episodio, no pasa nada, ya que la inmensa mayoría de las tramas empiezan y acaban en el mismo episodio.

Las vidas y relaciones personales de los agentes suelen ser tratadas más bien de soslayo, y únicamente suelen introducirse cuando ellos, su familia o amigos, son objeto de amenaza por el criminal en serie de turno.

Por razones que se me escapan a entender, el tono de la serie es de de una excesiva solemnidad y gravedad hacia el trabajo que los agentes realizan, lo que provoca que la mayoría de los actores estén con una perpetua cara de estreñimiento y seriedad con una ausencia total de la expresión de cualquier tipo de emoción, que particularmente ha conseguido que la considere una de las series mas abyectas y nauseabundas que he tenido oportunidad de ver, que no de disfrutar.

Los actores:

El reparto inicial de la serie era un elenco formado por actores experimentados y de prestigio en diversas series, con grandes registros tanto en comedia como en drama.

El ejemplo mas claro es el de Mandy Patinkin, que durante las dos primeras temporadas fue el director de la unidad, hasta que tuvo claro que el rango de sus emociones era comparable al de un seguidor acérrimo de la Real Sociedad celebrando un triunfo del Athletic de Bilbao en cualquier competición, por lo que dejó la serie al final de la segunda temporada, lo que nos ha permitido de disfrutar de su gran actuación en ‘Homeland’, donde deja huella de su gran capacidad como actor en un trabajo espléndido.

 

Suponemos que el resto de los actores siguen las directrices de los productores pero ver a Thomas Gibson, con un buen registro para la comedia como demostró en una serie como ‘Dharma y Greg’, actuar como un palo de escoba Vileda, además de haberse tomado una sobredosis de aceite de ricino en todas las escenas, nos deja un sabor amargo por el potencial desaprovechado.

 

 

El reparto inicial ha sufrido bastantes cambios y, de hecho, a veces la serie ha parecido una especie de puerta giratoria donde los actores entraban y desaparecían sin ningún control. El ejemplo mas claro fue el de A.J. Cook, que interpretaba a la rubia agente J.J. Jareau, que fue despedida al final de la quinta temporada para volver a reaparecer al inicio de la séptima temporada. Ha habido agentes del reparto inicial que han muerto en la serie como Lola Glaudini en el papel de la Agente Elle Greenaway, lo que no ayuda precisamente a encariñarse con los personajes, debido al escaso énfasis que la serie hace en la vida personal de los agentes.

Dentro de semejante solemnidad,  la única parte con una cierta componente relajante y cómica es la relación entre la técnica informática Penélope (interpretada por Kristen Vangsness) y el ‘musculitos’ que interpreta Shemar Moore, con algunos intercambios de frases supuestamente picantes pero del todo inocuas, aunque ayudan a evadirse del tono solemne sobre el que gira la mayoría de la serie.

 

De todas maneras, y con cambios de personajes y la entrada de actores solventes como Joe Mantegna y Paget Brewster, la serie sigue teniendo un éxito importante teniendo asegurada una octava temporada, con lo que sus fans (entre los que no nos contamos) van a poder seguir disfrutándola.

 

Anécdotas: Alguna mente ‘brillante’ de la cadena CBS tuvo la ocurrente idea de realizar una secuela de Mentes Criminales siguiendo la estela de CSI y de ahí nació un bodrio con el nombre rimbombante de Mentes Criminales. Conducta Criminal, cuyo mayor éxito era hacer buenísima a la serie original.

Ver a actores como Forest Whittaker embarcados en semejante mamotreto era realmente doloroso, pero por lo menos la audiencia fue sabia y decidió enviar a la secuela a lugares donde compartir experiencias con ‘Los Ángeles de Charlie’ o ‘The Firm’, con una cancelación rapida y hasta cierto punto piadosa.

Podría haber sido peor: Dedicado a la secuela, rescatamos esta sección donde imaginamos versiones españolas de series infumables.

Imagínense una serie llamada ‘Sesos y menudillos’, donde un dream team de parapsicólogos españoles, entre los que se encuentran Octavio Acebes, La bruja Lola, Sandro Rey… bajo la dirección de Iker Jiménez, ayudan a la Guardia Civil a resolver crímenes historicos de la España profunda extraídos de los archivos de Margarita Landi, la mítica redactora de El Caso. El episodio piloto estaría dedicado a los crímenes de Puerto Hurraco.

Resumiendo, aunque estamos seguros de que esta serie forma parte del menú televisivo de muchos de ustedes, y siempre desde el máximo respeto a sus gustos televisivos, desde nuestro punto de vista es una serie que nos produce el mismo placer que dormir sobre un lecho de clavos o incluso ver en sesión continua la edición completa en DVD de ’Manos a la Obra’ en la edición comentada por el director, por lo que no podemos recomendarla de ninguna de las maneras frente a otras opciones que exploran el mismo terreno mucho mas interesantes como ‘Dexter’ o ‘Breaking Bad’.

Como siempre, y en este caso en especial si no están de acuerdo, les agradeceremos que nos hagan llegar sus opiniones y comentarios, aquí o en nuestras cuentas de Twitter (@jefoce) y (@lmejino). Hasta la próxima.

Mikel Madinabeitia/ Lorenzo Mejino

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Luck: la HBO se cae del caballo
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Mikel Madinabeitia | 25-07-2012 | 18:10| 0

Luck (suerte, en inglés) es una serie que, paradójicamente, no ha tenido la fortuna de su lado. La HBO, una de las productoras de más prestigio del panorama televisivo, apostó fuerte por realizar una obra densa en torno al mundo del turf con carreras de caballos, apuestas, jockeys y entrenadores, pero tras finalizar la primera temporada se anunció su cancelación. Y ésta, además, vino con polémica. Su principal defecto viene con las dificultades que el espectador atraviesa para engancharse a alguna de las historias, la falta de identificación con los personajes, en líneas generales bien interpretados. Puede que esa falta de ritmo estuviera planificada para que la serie fuera de menos a más (eso nunca lo sabremos), pero lo cierto es que la sensación que nos queda es que Luck no ha dado en la diana. La HBO se ha caído del caballo.

Ficha: Luck (2012), nueve capítulos. Serie creada por David Milch (responsable de ‘Deadwood’), cuyo episodio piloto fue dirigido por Michael Mann (‘El dilema’), y producida por la HBO. Canal + la ha retransmitido en España.

Sinopsis: Serie que narra el mundo de las carreras de caballos y las apuestas en un hipódromo norteamericano a través de unas cuantas historias que se entrecruzan.

La trama: La serie arranca con la salida de la cárcel de Bernstein (Dustin Hoffman), un hombre con una larga trayectoria a sus espaldas trabajando para la Mafia. Su objetivo es vengarse de la gente que le traicionó y, para ello, urde un plan con la ayuda de su chófer (Dennis Farina) en el hipódromo de Santa Anita, California. Hoffman contratará a un entrenador de caballos, interpretado por John Ortiz, de dudosa reputación.

Por otra parte, seguiremos las andanzas de un grupo de amigos que realizarán apuestas en el hipódromo. Comprarán un caballo y ganarán mucho dinero, aunque alguno lo derrochará por culpa de los vicios. Además, está la historia de Walter Smith (Nick Nolte),  el contrapunto de Turo Escalante (John Ortiz), un preparador que ama a los caballos.

También conoceremos a los jockeys que montan esos caballos, con los sacrificios que deben superar para ser elegidos. Y, por último, un personaje curioso es el de Richard Kind, que interpreta a un agente de caballos con un defecto llamativo: la tartamudez. La serie recrea el mundo de los hipódromos siempre con un clima de cierta sospecha sobre el turbio asunto de las apuestas. El espectador huele la corrupción, aunque ésta se presenta de forma sutil. Las historias, presentadas en dosis pequeñas, irán entremezclándose hasta el clímax final.

Aquí les dejo el tráiler (en inglés) con declaraciones de Milch y Mann:

Personajes: Un mito como Dustin Hoffman y otro que no le anda a la zaga, como es Nick Nolte, encabezan el reparto coral de Luck. Para Hofmann, con una larga carrera en el cine, su papel en Luck supone la tercera incursión en la pequeña pantalla tras ‘Premiere’ (1968) y ‘Muerte de un viajante’ (1985, Volker Schlöndorff). Su personaje es tan sobrio en el presente como oscuro en el pasado, pero he de decir que su hieratismo a lo largo de toda la serie me pone de los nervios. Está bien, nos queda claro que el hombre clama por venganza, que guarda las emociones para cuando se haga justicia a su manera, pero no se puede tener a un hombre con una variedad de registros como él encerrado en una jaula.

Nick Nolte, por su parte, se enfrascó nuevamente en un proyecto televisivo treinta y cinco años después de ser uno de los grandes protagonistas de ‘Hombre rico, hombre pobre’, la miniserie que marcó a más de una generación. Aquí le veremos interpretando a Walter, un entrenador con un reto pendiente. Su personaje me recordó al del clásico perdedor de un western pero, y que me perdone mi colega Fernando Becerril, como tampoco me apasiona este género… Con esto y con todo, lo cierto es que Luck no enganchó a los espectadores pese a contar con estos dos actores legendarios. Una oportunidad perdida para la productora y una mancha en el currículum para Hoffman y Nolte.

La sombra de Hoffman y Nolte es alargada, pero los árboles nunca nos deben impedir ver el bosque. Los cinéfilos reconocerán a Dennis Farina, el mítico Abraham de ‘Snatch, cerdos y diamantes’, la película de Guy Ritchie. Dennis es Gus Economou en Luck, el chófer de Hoffman y también su guardaespaldas. Además, cabría destacar a John Ortiz (Turo Escalante), para mi gusto uno de los profesionales que mejor hace su trabajo. Del resto del reparto reconozco su esfuerzo, pero no consigo empatizar con ninguno. Quizá sea porque mi mirada no es la del aficionado al turf. Quizá sea porque los actores se muestran demasiado contenidos. Quizá sea… Quizá.

Las carreras: Es una de las grandes virtudes de Luck. Las carreras están grabadas con suma calidad y transmiten realismo y emoción. Son escenas trepidantes, integradas perfectamente en la narración, y que ponen los pelos de punta por su calidad. Siempre con música integrada y utilizando el slow motion (cámara lenta), las carreras cumplen con su cometido principal: impactar al espectador. Si quieren disfrutar de una de ellas, aquí le dejamos una escena correspondiente al sexto capítulo:

La polémica: La cancelación de la serie por parte de la HBO trajo consigo una controversia que se prolongó durante un tiempo. La versión oficial se basó en que la productora decidió cancelar Luck debido a la muerte de tres caballos durante el rodaje de uno de los capítulos. La organización PETA (People for the Ethical Treatment of Animals), que trabaja en defensa de los derechos de los animales, tenía los ojos bien abiertos y exigió la máxima seguridad para los caballos. Desde la cadena de cable aseguraron que los accidentes, por mucho que se quieran evitar, son a veces inevitables… Las malas lenguas, en cambio, dicen otra cosa. Como suele ocurrir también en otras esferas de la vida. Y su teoría más extendida afirma que Luck ha sido cancelada debido a sus discretos datos de audiencia (650.000 espectadores de media). Elija usted la teoría que más le guste, pero le tenemos por un lector inteligente.

Por mi parte, reconozco que la factura técnica de Luck es impecable. Los actores, la producción, las localizaciones, la fotografía, la estética en general goza de un gran nivel pero la historia me deja frío. Apático. Y si el argumento te sabe a poco, es difícil vibrar. Huelo el aroma de la HBO en Luck, su manera especial de abordar los temas, ese in crescendo que ves venir, pero en esta ocasión creo que no han hilado fino y considero que peca de lentitud y también, por qué no decirlo, de cierto aburrimiento.

Nos gustaría conocer su opinión, saber si se han llevado esa misma impresión de Luck. Si quieren comentar alguna cosa, sepan que estamos disponibles aquí y también en Twitter (@lmejino y @jefoce). Un placer.

Lorenzo Mejino/Mikel Madinabeitia

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Sobre el autor Lorenzo Mejino
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