Situación de los Menores Extranjeros No Acompañados en los Centros de Acogida
Mesa redonda organizada por el sindicato ESK. Participarán:
Peio Aierbe (SOS Arrazakeria/SOS Racismo) Maixabel Telleria (Alcaldesa de Segura) Ester García (Educadora en Centros de Acogida) Josi Intsausti (Director de Juventud de la Diputación de Gipuzkoa) Guillermo Malkorra (Director de la Escuela Taller Fundación Peñascal)
Ordizia, (Gipuzkoa) 29 abril, 19:00 en Barrena Kultur Etxea
Los/as detenidos/as en el Centro de Internamiento de Aluche (Madrid) se
han declarado hoy en huelga de hambre. La protesta, que comenzaba a la
hora de la cena, está motivada por el trato inhumano que reciben
diariamente los internos de este centro y pretende apoyar desde dentro la
manifestación convocada para el próximo sábado y hacer más visible esta
situación.
"Estamos todos en huelga de hambre porque no nos pueden tratar como nos
tratan", declaraba un interno en conexión telefónica con activistas de la
Red Ferrocarril Clandestino y la Oficina de Derechos Sociales Patio
Maravillas. El detenido explicaba las razones de la huelga de hambre: "la
mayor parte de la población está enferma, no nos atienden, no nos dan el
medicamiento; nos tratan de lo peor, como si fuéramos delincuentes".
También ha relatado casos concretos, especialmente con internos de origen
africano: "hay un morenito al que le han golpeado. Le dieron en sus partes
bajas y está muy mal. Hay otro chico marroquí al que le rompieron casi un
pie y le operaron. A otro chico le operaron del estómago y ahora no le dan
el medicamento. Está enfermo y lo tienen aislado en un calabozo como
castigo...".
"Por favor, ayudadnos, por favor", imploran los internos, que temen
represalias por parte de la Dirección. Desde julio de 2007 se suceden
huelgas de hambre en diferentes centros de internamiento en Bélgica,
Austria y Francia denunciando la consantate vulneración de derechos que se
da en estos centros.
Las personas retenidas en el CIE están a la espera de ser expulsados y se
encuentran en esta situación tan solo por no tener regularizada su
sistuación adinistrativa en el Estado Español.
el proximo sabado 12 de abril, varias organizaciones sociales han
convocado una manifestación para pedir el cierre de los CIEs y denunciar
las condiciones en las que se encuentran las personas detenidas.
La red ferrocarril clandestino, que se encuentra entre los colectivos
convocantes, exije "responsabilidades al los organos directivos y medicos
de los CIE y a los organos competentes del gobierno"
XI MARCHA ANTIRRACISTA: "Contra el racismo y la Xenofobia. Gizarte disriminaziorik ez, igualdad de derechos para tod@s"
MARCHA DE TRINTXERPE A DONOSTIA / TRINTXERPETIK-DONOSTIARA IBILALDIA
Domingo 30 de Marzo de 2008
Salida/Irteera: 11.30etan Desde el Azoka de Trintxerpe Llegada/Amaiera: 13.00etan al Boulevard
CONTRA LA
EXCLUSIÓN, POR LA
IGUALDAD
Un año más, esta vez el domingo 30 de marzo de 2008, celebraremos la XI Marcha de Trintxerpe
a Donostia contra las diferentes formas que adquieren el racismo, la xenofobia
y la discriminación de las personas por su origen nacional, o particularidades
físicas o culturales.
Discriminar a las personas en función de su
procedencia, negarles derechos por su condición de extranjeras, es una práctica
muy poco recomendable, que pretende negar nuestra común pertenencia al género
humano y nuestra común pertenencia a la sociedad en la que por diferentes
circunstancias nos ha tocado vivir.
Pero esa práctica se convierte en muy problemática cuando está impulsada
por las instituciones, por el Gobierno del Estado, cuando adquiere la condición
de una política. Y eso es lo que pasa actualmente, entre otras, con la política
social impulsada desde el Estado y el no reconocimiento de los mínimos derechos
de ciudadanía.
En efecto, en los últimos meses, desde el Gobierno del Estado se han
impulsado medidas en el terreno de favorecer la natalidad abonando a los padres
una cantidad de 2.500 euros por hijo o hija nacida. De esa medida han sido
excluidas las parejas extranjeras residentes aquí, o se les han impuesto
condiciones especiales, distintas a las autóctonas, para acceder a ese derecho.
Y lo mismo ha ocurrido con las ayudas para abonar el alquiler de las
viviendas para las personas jóvenes. A los y a las jóvenes extranjeras se
les exige disponer de un permiso de residencia permanente, permiso que en
la letra de la ley se alcanza a los cinco años de residencia legal y que, en la
práctica, en la mayoría de los casos, se alcanza después de siete u ocho años
de estancia. En este caso, además, lamentamos la incapacidad demostrada por el
Gobierno Vasco para llevar a la práctica lo que su Plan de Inmigración le
exigiría. La “ciudadanía inclusiva” en la que dice basarse el Plan tiene que
ser algo más que una palabra, demostrarse en los hechos.
No es nuestra pretensión discutir si ese tipo de ayudas son buenas o malas,
sino el hecho de que una vez puestas en marcha, a una parte de la población
realmente residente se le excluya o se le pongan más trabas para acceder a las
mismas.
Esa es una mala práctica
gubernamental: extender
la discriminación de las personas extranjeras al terreno de lo social, creando
categorías diferentes de personas a la hora de acceder a derechos y
prestaciones sociales. Las políticas discriminatorias crean y legitiman prácticas
sociales de discriminación, y refuerzan la xenofobia y el racismo social.
Por todo ello, este año 2008, además de
decir no al racismo, a la xenofobia, al no reconocimiento de derechos
políticos, y a la Ley
de Extranjería, queremos decir no a
las políticas que discriminan en materia de derechos sociales.
Reivindicamos la igualdad de
derechos de todas las personas que vivimos en este espacio político y social,
convencidos de que no hay integración que merezca tal nombre si el Gobierno
persiste en la política de discriminar socialmente y negar los mínimos derechos
de ciudadanía a las personas extranjeras.
POR UNA CAMPAÑA ELECTORAL SIN XENOFOBIA, SIN DISCRIMINACIÓN SOCIAL, SIN EQUÍVOCOS
1- La xenofobia, la
desconfianza, el miedo, la fobia al inmigrante se ha intentado instalar en la
campaña electoral de la mano de unos partidos políticos irresponsables. El más
irresponsable de todos, el Partido Popular, aunque también C.iU. y Coalición
Canaria se han zambullido en las mismas aguas.
Las propuestas avanzadas por el Partido Popular, más específicamente su
“contrato de integración”, es una iniciativa de fuerte contenido xenófobo, que
promueve y fortalece el racismo social, la tendencia a racializar los problemas
sociales designando a las personas inmigrantes o a grupos genéricos de
extranjeros extracomunitarios como causantes de los mismos. Construye un grupo de
sospechosos de nuestros males reales o imaginarios, les aplica medidas
especiales; y los juzga de forma genérica en función de unos rasgos atribuidos.
El racismo es polimorfo, e históricamente cambiante. Y conviene no
alentarlo, sino rechazarlo en todas sus formas, sean estas las basadas en la
liquidación de un grupo humano designado como raza mental inintegrable y
cancerosa, en la superioridad de un grupo humano sobre otro, en el determinismo
culturalista, en su forma institucional, en su forma simbólica, o como racismo
social.
No hay que alentarlo, no hay que jugar con él, no hay que banalizarlo. Hay
que desactivarlo y combatirlo. Y lo tenemos que hacer en el terreno de los
comportamientos, de las ideas, de las prácticas democráticas y de las políticas
sociales, promoviendo la igualdad y no la discriminación.
El Partido Popular está proponiendo lo contrario. No
alienta la igualdad, sino que fomenta el miedo y la alarma social. No fomenta
la igualdad de derechos y deberes, principio básico del funcionamiento de
cualquier Estado de Derecho que se precie, sino que a la actual situación
discriminatoria le añade la firma de un documento que la ahonda. Las normas
básicas del funcionamiento de la sociedad deben ser para todos, incluso para el
Partido Popular, que no debería impulsar medidas que violan principios básicos
de las sociedades democráticas.
2- Pero tenemos más
problemas, y graves, propuestas de mucho calado discriminatorio impulsadas por
el Gobierno del Partido Socialista, que están pasando de rositas mientras nos
ocupamos del ruido hecho por las del Partido Popular.
El Gobierno del Partido Socialista está impulsando con total impunidad y
sin un mínimo de crítica, unas políticas sociales profundamente
discriminatorias hacia la población extranjera. Por un lado, el popularmente
denominado “cheque bebé”, para recibir el cual se exige a las madres
extranjeras dos años de residencia legal. Por otro lado, las ayudas para que
las personas jóvenes alquilen una vivienda, exigiendo a los jóvenes extranjeros
la disposición de un permiso de residencia permanente.
Estas medidas discriminatorias suponen una auténtica carga de profundidad
contra la práctica hasta ahora mantenida de no discriminar en materia de
políticas sociales, incluso de no discriminar a las personas que se encontrasen
en situación administrativa irregular. Estas medidas rompen con eso, e implican
la aceptación de que también en materia social es lícito y conveniente
discriminar, tal y como se hace en materia política.
A mi me parece que esto es gravísimo, que tiene mucho
alcance y es tanto o más importante que el punto anterior. Y tiene un elemento
añadido, cual es que en esa política discriminatoria que irrumpe en el mundo de
lo social, los dos grandes partidos que se juegan la gobernabilidad del Estado
están de acuerdo, y también la mayoría de los partidos representados en el
parlamento.
3- Y un añadido a lo
anterior: el juego de palabras equívocas que está impulsando el tripartido
vasco. Una muestra de lo que digo es la presentación que de las ayudas de
vivienda hizo el Consejero de Vivienda del Gobierno Vasco. En ella no se
desmarcaba ni un solo milímetro de todo lo que de discriminatorio venía del
Estado. Ni siquiera una triste alusión.
Otro ejemplo, los carteles que se han puesto en un montón de sitios sobre
el empadronamiento. Son equívocos. El problema del empadronamiento no está,
fundamentalmente, en las personas inmigrantes, la inmensa mayoría de las cuales
sabe que es bueno y necesario empadronarse, y hacen muchos esfuerzos por conseguirlo.
El problema fundamental del empadronamiento está en los ayuntamientos, y es a
ellos a los que se debería haber dirigido esa campaña: a los alcaldes, a los
concejales, a los secretarios, a los responsables del registro, porque es ahí
donde están las dificultades. En general, si no se empadronan, no es porque no
quieran, sino que, por diversos motivos, no les dejan los ayuntamientos en los
que viven.
Hoy se está impulsando la redacción de una declaración de derechos y
deberes de las personas extranjeras en la CAPV, que vista la práctica, incluida
la más reciente, en materia de derechos, puede ser un envoltorio vacío. Si en
materia de igualdad de derechos el Gobierno Vasco no puede ir más allá de lo
establecido por el Estado, y hasta ahora ha sido así en temas de importancia,
solo queda a salvo el discurso. No desprecio los discursos, sirven para crear
un clima, para reforzar unas opiniones, para darles respaldo institucional,
pero en materia de derechos son insuficientes. Y esto habría que corregirlo, y cuanto
antes mejor.
La
distancia se achica en estos tiempos de tecnología mal repartida. A
miles de kilómetros, recibir noticias de gentes queridas es un instante
de excitación que a un mismo tiempo amaina y acelera la nostalgia. Es
extraño.
Cuando conocí a Felicidad a finales de los años setenta
en El Salvador nadie utilizaba el correo electrónico ni internet. Yo
escribía cartas a mano a mis amigos lejanos que tardaban más de una
semana en llegar a su destino y más de dos en ser contestadas.
Entonces, mi héroe era el cartero.
Treinta años más tarde,
Felicidad, Doña Feli es una abuela a sus casi setenta años. Trabajó
toda su vida como empleada. Lisset y Susana sus dos criaturas la
acompañaban allí donde fuera. En nuestra casa encontró trabajo y
acomodo. Y nos hicimos de la misma familia. Se sentaban las tres a
comer con nosotros en la misma mesa. Las críticas de algunos
compatriotas nos llenaban de orgullo.
Meses
después comenzó una guerra muy fácil de explicar. Unos pocos querían
mantener lo mucho que tenían a costa de sangre y cañonazos. Unos muchos
querían que se repartiera equitativamente algo más de lo nada que
tenían. Fueron doce años de guerra. La guerrilla del FMLN derrotó
varias veces a ese ejército genocida. Pero los Estados Unidos de Reagan
y de Bush lo reponían una y otra vez provocando el mayor daño que un
pueblo de gentes humildes pero decididas podía soportar.
Llegó
una paz firmada por agotamiento y sobre unos acuerdos nunca cumplidos
aún. Lisset y Susana crecieron y Doña Feli, poquito a poco se fue
arrugando fiel siempre a una sonrisa con ojos de almendra. Años después
fui a visitarla. Su alegría por abrazarme me estremeció por completo.
Debería ser delito no querer a esta mujer.
El fuego cesó y la
injusticia económica se mantuvo. El Salvador fue dolarizado y su vida
diaria norteamericanizada. Y entonces la miseria se enfrentó con la
emigración. Y el país más chiquito de América vio partir a sus hijos e
hijas hacia el norte. Hacia ese mismo país responsable de tanta sangre.
Y el sur de Estados Unidos fue poblándose de gentes de hablar suave, de
“guanacos” compatriotas de Roque Dalton, “los eternos indocumentados, los hacelotodo, los vendelotodo, los comelotodo…”
Y
así, mientras Doña Feli seguía trabajando de casa en casa en un país
sin jubilación para las empleadas y Susana bregaba contra una realidad
difícil también para las mujeres jóvenes, Lisset partió y se embarcó en
la única emigración posible, la que no da papeles. La que transforma en
clandestinas a las personas, pero al menos le dificulta a la señora de
la guadaña que venga antes de tiempo, si hay suerte. Más tarde se casó
y tuvo una hija.
Felicidad quería conocer a su nieta, volver
abrazar a su hija. Fue a la embajada de Estados Unidos y solicitó el
visado para visitar “por unos diítas a mis niñas”.
¡Denegado! Doña Feli se hacía preguntas. ¿Porqué no me dejan ir a
verlas? Y volvió a la embajada con más papeles, con nuevas súplicas.
¡Visado denegado! Y una vez más, con su hablar dulce solicitó que
tuvieran compasión y… ¡Denegado! Así hasta cinco veces en tres años.
Al abrir hoy en África mi correo electrónico, he recibido desde Europa la mejor noticia sobre América.
“…Hace
dos semanas Doña Feli ya no pudo mas y decidió que su corazón de madre
no iba a esperar ningún papel de autorización para ponerse en camino.
Hizo sus maletas, se despidió de los amigos diciendo que se iba para
México a ver a la Virgen de Guadalupe y así en trayectos de bus llegó
hasta la frontera con EEUU. Luego vinieron caminos polvorientos,
trayectos medio escondidos, horas de tensión y de miedo. El ritmo del
corazón a mil, dormir y comer en cualquier lado, y la ilusión cada vez
mas grande porque avanzaba más y más en el camino y no había forma de
pararla...siga Felicidad, siga, parece que lo va a conseguir.
Hace
media hora Doña Feli ha llamado por teléfono para contar que llegó ya a
su destino, más allá de Houston, feliz, victoriosa, radiante....dijo
que hubo partes del trayecto muy duros, que le tocó cruzar en barca en
ocasiones, una canoita pequeña que casi se hundía, pero que ya está con
los suyos, encantada y viendo a su nieta que ya quiere caminar.
Nosotros
aquí estamos de fiesta, hoy brindaremos por el coraje y la valentía de
nuestra querida Felicidad....una abuelita guanaca, con las manos
grandes de tanto trabajar, las canitas plateadas que le van saliendo y
la hacen aún más hermosa y esos ojos negros que te miran y te regalan
tanta ternura....esta abuelita ganó una batalla de amor contra el
imperio mas grande del mundo.”
En estos tiempos de tecnología mal repartida multipliquemos la historia de doña Felicidad. Hoy es fiesta en tres continentes.
En SOS Racismo luchamos contra toda discriminación y segregación derivada del color de la piel, o bien por razones de origen o por razones culturales, que se produzca tanto de forma individual como colectiva o institucional. Nos definimos como asociación sin ánimo de lucro, de acción antirracista, democrática, de base, pluriétnica, progresista y de vocación internacional, en la que tienen cabida quienes estén dispuestas a trabajar por la integración de las personas inmigrantes y de minorías y defiendan la igualdad para todas las personas en el acceso al trabajo, a la vivienda, a la salud, a la educación, a la seguridad material y al pleno ejercicio de los derechos sindicales y políticos.