Diario Vasco
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Categoría: historias
Palma, el veneno de la desinformación

Cuando uno no tiene tiempo. Ese es el gran problema para muchos de los factores externos que nos “atacan” en nuestro día a día. También me recuerda un dicho que me decía una amiga argentina: “La confianza mató al hombre y embarazó a la mujer”, yo añadiría: “y nos envenenó a los dos poco a poco”. El caso es que vivimos demasiado confiados, vivimos pensando que la industria alimentaria es nuestra madre o nuestro abuelo. No nos damos cuenta de los intereses que hay detrás de un ingrediente concreto o una marca en particular. No nos damos cuenta de la manipulación y la compra, con euros, dólares o pesos, indiscriminada de medios de comunicación, políticos y demás  agentes sociales que deberían mirar con libertad y criticar con dureza las causas y actos injustificados que nos podemos encontrar a nuestro alrededor.

Estamos rodeados amigos, rodeados de ataques indiscriminados a nuestra salud. Llámese emisiones de gas, azúcar, grasas malignas… Y claro, como pasa en muchas ocasiones se hace responsable al consumidor. La solución contra el veneno es que no lo consumas. Estamos de acuerdo, ahora bien, ¿y si no sabemos que estamos consumiendo ese veneno? En esa falta de información esta el problema, el “tapadillo” en el que viven unos cuantos que se hacen ricos a costa de nuestra salud. Porque claro, no solo tiene intereses económicos el que produce el veneno, también el que lo comercializa, el que se ahorra en costes para ganar más, la farmacéutica de turno que elabora el antídoto para las consecuencias del veneno, el político con ganas de que le financien las vacaciones o las copas en un club de millonarios, los medios de comunicación que tiene como anunciantes a estos empresarios sin escrúpulos.

¿Tiene usted dos horas de su vida para desaprovechar? Váyase a un supermercado, a cualquiera, y de un paseo por el pasillo de los desayunos, busque y rebusque entre los ingredientes de galletas, bizcochos, donuts, chocolates, aperitivos, productos para bebés… Busque la palabra “palma”, “palmistre”, “aceites vegetales” (sin especificar cuáles son, mala señal), tómese un chupito cada vez que lo lea, tenga el móvil cerca para llamar a un ambulancia porque el coma etílico está cerca, muy cerca.

Al hacer responsable al consumidor, entre nosotros nos echamos piedras, la industria vive explotando a los agricultores en países del tercer mundo y envenenándonos a todos mientras ellos comen sus alimentos ECO en su mansión de millones de euros. ¿Quieres utilizar veneno? ¿Es legal? Me parece bien (bien no me parece pero…), lo que creo es que no hay que privar de información al consumidor. Hay que legislar, claro que para eso habría que encontrar algún político que no esté comprado por al industria o que crea que sus jefes (todos los ciudadanos a los que representa) son mas importantes que unos pocos millonarios. Se hizo en su día con el tabaco, y hoy en día sabemos que causas produce el tabaquismo, sabemos que es lo que hay y luego somos muy libres de hacer con nuestro cuerpo y nuestro dinero lo que nos de la gana.

Ahí está el asunto y ahí la solución. No, señores empresarios, el consumidor no tiene que ir con las gafas y dos horas de su vida a la compra porque ustedes nos envenenen de tapadillo. No, señores políticos, la sociedad no es responsable de lo que ustedes permiten hacer con nuestra salud a cambio de un puñado de euros.

Para los que pensáis que el fallo es del consumidor que es el único responsable a la hora de alimentarse o de hacer la compra (sentido común se llama) deciros que la solución es ese caso pasa por hacernos Amis, cultivar nosotros mismos la tierra y producir con nuestras manos todo lo que consumamos.

Cada cual que asuma su responsabilidad, que cada cual sea capaz de mirar su ombligo y que cada cual piense qué es lo que está pasando para que la evolución del hombre pase por poner nombre a las enfermedades en vez de soluciones. Que cada cual actúe con responsabilidad pero sobre todo con información.

 

 

 

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Carme Ruscalleda: “Un niño debería saber qué es freír, qué es asar y qué es guisar. Todavía hay mucho trabajo por hacer con los niños”.

La mañana ha trascurrido entre chefs sudafricanos y brasileños. Los asistentes asiduos al congreso a veces pensamos que tenemos todo oído de los ponentes nacionales y hay que decir que al igual que sus vidas y sus cocinas evolucionan en un año también su discurso.

Uno entra en ese gran auditorio, coge asiento más o menos afortunado y se pone los cascos (traducción simultánea). Normalmente la agenda se lleva preparada y sabes qué y cuándo pasa a cada momento, eso en días que quieres optimizar el tiempo que es muy importante. Apunto en un bloc de notas con un bolígrafo normal, quizás alguna palabra clave en notas de mi teléfono o incluso linkar algo desde google. Todo iba con total normalidad, Carme Ruscalleda nos hablaba de sus menús inspirados en la música con platos que iban desde el pop , hasta el twist, pasando por la salsa e incluso las sevillanas. Pasó también  a hablarnos de su menú (actualmente en su restaurante) basado en hecho pictóricos como el pop up estadounidense hasta el realismo mágico Belga. El asunto es que uno en estos casos admira, escucha y pone el piloto automático hasta que de repente algo hace que levantes la cabeza del cuaderno de notas, y esta fue la frase:

Imagen de montsebrumedia.com

“Un niño debería saber qué es freír, qué es asar y qué es guisar. Todavía hay mucho trabajo por hacer con los niños”.

Carme Ruscalleda hace apología en su speech final hacia la educación gastronómica en niños. La importancia de llegar a los mas pequeños como símbolo del futuro, del futuro de un mundo que ella bajo su positividad ve incierto.

Parece que me persigue esta idea de llevar la alimentación y el gusto por la gastronomía a los colegios. ¿Podríamos hacer algo más por este tema? Seguro que sí, no me cabe la menos duda. ¿Puede San Sebastián Gastronomika hacer un hueco a los más pequeños? ¿Podemos entre todos que ellos, los más pequeños, adquieran el gusto por lo variado, por lo diferente? ¿Deberían los estamentos públicos oportunos plantearse este tema?

Este congreso engloba los cinco continentes. El nexo de unión de todas las culturas es la gastronomía, la que no necesita idioma para ser entendida y la que nos une a todos y todas. De esta manera universal deberíamos entender la gastronomía y sobre todo el buen comer como algo que quizás podría salvar parte de esta humanidad. El primer mundo cojea por alimentarse mal y el tercer mundo por no poder hacerlo en condiciones. Nosotros que vivimos en la parte mas afortunada quizás deberíamos hacer algo para dejar un buen legado a los que vienen detrás nuestro.

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Menos deberes y mas cenas en familia

Lo han vuelto a hacer los publicistas que se han ocupado de la nueva campaña de Ikea, han vuelto a dar en el clavo, y es que este tema de conversación está muy manido entre padres y madres. El tema de los deberes, y mas cuando tus pequeños todavía son eso mismo, nos cuesta mas asimilar que después de su larga jornada “laboral” tengan que ocupar una hora mas al día en hacer todas esas tareas que sus profesores creen conveniente que hagan en casa. No imagino llegar a mi refugio después de trabajar ocho horas y encima tener que seguir trabajando.

Ellos, nuestros pequeñajos, trabajan mas de la cuenta y no digo que esté mal por que al fin y al cabo les inculcamos algo que va a formar parte de su vida. Quizás ésta sea una verdad a medias o incompleta. Está claro que formará parte de su vida el sentirse “obligado”, “ocupado”, “estresado” e incluso “apesadumbrado” y esa horrible sensación de ir todo el día con el culo prieto sin llegar a ninguna parte o llegando a medias a todos los sitios. Lo que no tenemos que olvidar es que también es parte de su formación como persona sentirse escuchado, atendido, querido y sobre todo sentir que puede compartir con nosotros su día a día, las cosas que le divierten, le entristecen o simplemente todo lo aprendido durante su jornada en el colegio. Este momento de compartir siempre tendría que ser en un ambiente relajado y distendido. Se hace dificultoso cuando preguntamos a la carrera engullendo la cena por que ya es muy tarde y mañana hay que levantarse pronto. La familia puede aportar mucho, muchísimo, solo se necesita tiempo.

Salvemos las cenas. Anuncio Ikea. (pinchar en el enlace)

Podemos incluso hilar mas fino, en éste anuncio lo hacen. “Menos deberes y mas cenas en familia” nos hace darnos cuenta de que no sólo se aprende en el colegio, no sólo enseñan los maestros ni los libros, uno de los aprendizajes mas importantes de la vida quizás lo vivas con los tuyos. Al fin y al cabo uno puede acordarse toda la vida de un olor, de un sabor, de unas palabras concretas de un ser querido, por otro lado podemos olvidar con facilidad nombres de reyes y reinas, fechas de acontecimientos bélicos, logaritmos neperianos y demás paja que no hace mas que abultar en una cabeza repleta de datos.

Menos deberes y mas cenas en familia. Ikea.

La familia y el colegio deberían ser complementarios y no dos entornos distanciados y tan solo unidos por esos deberes que traen nuestros hijos en sus pesadas mochilas. Nosotros, los padres y madres, formamos parte de ese crecimiento, nuestra aportación es primordial y ese tiempo tan valioso y tan escaso lo necesitamos para compartir vida con ellos.

No hay tiempo para dedicar media hora mas a preparar la cena con ellos, fundamental este momento para que aprendan a cocinar, comer y en definitiva a hacer mas grande ese archivo de memoria gustativa y olfativa que nos acompañará de por vida y que hará de nosotros personas mas saludables, mas felices y con unos conocimientos totalmente imprescindibles para el resto de nuestra existencia. Por otra parte se agradece levantar el pie del acelerador, ése que pisamos a fondo desde antes de las ocho de la mañana y que va acompañado por una sinfonía de: “venga que no llegamos”, “¿te has lavado los dientes ya ?”, “¡desayuna de una vez que no llegamos”, “coge las cazadora y no te dejes la mochila” y esos “vamos, vamos, vamos” continuos que sin ser Rafa Nadal pierden bastante gracia.

En definitiva, el valor de la familia, su lugar, su tiempo es totalmente primordial y en este mundo de locos de vez en cuando hay que bajar la velocidad para admirar el paisaje. Ese paisaje son ellos, son las familias que también aportan y mucho a esos futuros adultos que seguirán educando como lo hicieron con ellos. Por eso y mucho mas yo también abogo por un #salvemoslascenas.

 

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Hostelería para mujeres. Un vino por nosotras.

Llevo un tiempo pensando en este tema. ¿Tiene  las mujeres un espacio concreto dentro del mundo de la hostelería? No he formulado bien la pregunta, ¿hay locales exclusivos y pensados para mujeres? Me lo pregunto además en uno tiempo que la diferencia de género está empezando a ser una brecha en la sociedad. Una no sale mucho la verdad pero si que de vez en cuando puede coger con ganas una cena de chicas, con sus confidencias, sus risas cómplices y ese colegeo y camaraderia que entre nosotras también existe. Nos rodea un “conflicto” entre ellos y ellas, los problemas siempre son los mismos pero con diferentes nombres. Los oyes aquí y allá, todo tipo de estereotipos se sirven en bandeja de plata como si tuviera que ser así por que ya está servido o por decreto ley de un partido con mayoría absoluta

Lo veo en mi ciudad, creo que en un lugar como el País Vasco donde ellos tienen su habitat natural, las sociedades gastronómicas, nosotras empezamos a encontrar el nuestro. Lo veo, lo siento y lo vivo. Locales pensados para nosotras, que no se confundan, no pone ningún prohibido hombres ni nada parecido, no hace falta por que se nota, se intuye y al final es.

Nosotras caminamos hacia delante, tenemos que cambiar para que ellos y la sociedad se den cuenta de que este cambio es inevitable, que ni tan siquiera se pueda nadie plantear esto como un pataleta sino como algo que llega para quedarse.

Campofrío ha vuelto a dar en el clavo y su anuncio a parte de tener la esencia de lo que expongo en este post es sincero, directo y sobre todo real.

Deliciosa Calma

Deliciosa Calma de Pavofrío. Anuncio de Campofrio.

Siempre preocupadas por todo como si el mundo fuera a dejar de girar por que nosotras paremos a tomarnos un vino. Como si ellos, desde su cómoda y educacional posición, fueran tontos, mancos o incapaces de asimilar que el vino se hizo para todos como una bebida divina que hace que la risa salga mas fácil y la sinceridad sea la única forma de conversación.

Somos diferentes, faltaría más, pero esa diferencia sólo nos tendría que llevar a pedir blanco o tinto, gustarnos más los platos decorados o un chuletón sobre una tabla de madera, un vino en vaso o en copa (en copa siempre, el glamour no hay que perderlo nunca). La diferencia no tendría que ser un peso a la espalda de presión social por estar siempre perfectas, por tener siempre la responsabilidad de niños, casa, compra, estereotipos, maternidad, vida sentimental, laboral y todas esas cosas que se nos exige como si nosotras no pudiéramos ni plantearnos que quizás no queramos casarnos, ni nuestro sueño sea encontrar el marido perfecto, tener muchos hijos y una casa muy grande para limpiar. No creo que el estar siempre perfectas sea sano por que a veces tenemos ojeras o sí, hemos engordado por que hemos comido y bebido con alegría. Ellos echan cupelita, “¡ay esas cervecitas!” pero nosotras no llegamos a la operación bikini.

foto de lariojana.com

Por no ponernos a hablar de la legalidad, de esas parte en la que en este santo país ser madre y trabajadora es como pensar que hay vida en otros planetas (debe haberla sí pero ni puta idea). Queremos que las mujeres tengan hijos pero luego ahí se las apañen como buenamente puedan, al fin y al cabo siempre lo han hecho (mi abuela trabajaba más que mi abuelo aunque ella fuera ese sexo débil que alguien algún día se le ocurrió colgarnoslo en un cartelito a modo de cencerro). Ser mujer y tener que demostrar más para cobrar menos, que nos hayamos acostumbrado no quiere decir que ésto no tenga que cambiar.

Avanzamos aunque sea poco a poco y somos capaces de pintarnos el ojo y dejar a los niños con él para irnos a tomar unos vinos, somos capaces de mirar a otro lado cuando vemos a alguno salir de la caverna, incluso somos capaces de reírnos de ello por que sabemos que este tema tiene los días contados. Somos capaces de vivir sin darle más importancia. Podemos pedir una cerveza y él un refresco aunque siempre se le pondrá a él la cerveza sin preguntar, somos capaces de educar a ellas para que puedan sentirse libres y a ellos para que sepan que la libertad es cosa de todos.

Me gusta ver locales agradables donde nosotras (y ellos por qué no) encontremos nuestro espacio, para esos vinos y esas confidencias, para esos platos decorados o chuletones sobre tablas y esos mojitos, esos cócteles en copa con el glamour que nos merecemos. El mundo tiene que cambiar, al menos el nuestro cercano, somos muchas, demasiadas para que la marea pueda con nosotras.

 

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Gordi buena, fofi sano y otras etiquetas absurdas

Podría denominarse absurdo como algo contrario a la lógica y la razón. La verdad es que está fuera de toda lógica “utilizar” una imagen para salir en los telediarios cuando la realidad es bien distinta. Las marcas de ropa y la sociedad siguen negando que existe gente normal, de esas que no hacen retos de ponerse monedas sobre la clávicula o se saca fotos a través de las partes óseas de la cadera mientras toman el sol. Por no hablarte del desafío ombligo, esa última moda para gente un poco gili que cosiste en rodearse con tu propio brazo y tocarte el ombligo, si hago eso yo tendría que llamar a los bomberos. Hay gente que los huesos los tenemos bien tapaditos no vaya a ser que nos golpeemos y nos hagamos daño. El “airbag” no sólo nos vale para amortiguar golpes, también nos vale para tener esas calorías necesarias para pasar el frío invierno sin tener que pasarlas canutas, por no hablar de lo rico que es apoyarse en algo blandito y no sobre un duro y rígido hueso.

imagen de smoda.elpais.com

Lo veo en prensa, ya han puesto hasta nombre a este nuevo movimiento que intuyo no irá muy lejos porque la industria textil ha hecho de sus cánones de belleza la imagen de la enfermedad y el raquitismo, en la posguerra hubieran tenido hordas de modelos de lo mas realista.

Una que es gordi y no se si buena, ya tiene una edad y ese posicionamiento cercano a los cuarenta hacen que no sea demasiado importante si mi culo es más o más grande, o si mis tetas necesitan un sujetador sin relleno por que el relleno lo llevo yo. No tiene importancia porque una aprende con los años a quererse, aprende a que la belleza siempre es relativa, la belleza la hace los ojos que la miran. Con casi cuarenta, mis kilos (que no kilitos, que por poner diminutivo la cosa no va a cambiar), mis curvas eternas (o no tanto que mido poco mas de metro y medio) están asumidas, incluso puedo decir que aunque no me importaría pesar cinco kilos menos me aprecio tal y como soy, a parte de que para mi comer es una razón más para vivir.

La gente real no es la que sale en el catálogo de Zara (pobres chicas, que alguien les de un bocadillo) ni en el desfile de Victoria Secret (me alucina las modelos que han dejado de salir en este desfile por las presiones a que sean mas delgadas). Tampoco ellos son como Cristiano Ronaldo (a Dios gracias) ni como Brad Pitt. A ellos es la primera vez que les meten en este intento de limpiar la imagen de cierto sector de la industria textil, ese intento por sacar a unas chicas con curvas como si ellos fueran los salvadores de una causa que lleva muchos años siendo un gran problema para muchos adolescentes, que intenta sobrevivir en un mundo para ellos más complicado que el nuestro.

Imagen de abc.com

NBC y ABC decidieron retirar el último spot de Lane Bryant por “inadecuado” (video)

La belleza tendría que ser en todo caso sana, no creo que haya nada mas sexy que unas mejillas sonrosadas por haberse tomado un vino con un pintxo, una sonrisa por haber degustado un buen plato de cuchara o la tertulia con un café y un trozo de tarta. No hay nada más sexy que esa mancha de chocolate al borde de unos labios o compartir plato con la persona que quieres. No creo que haya nada mas sexy que alguien que sepa disfrutar de la vida sin pensar en las calorías. Si a mas de uno o una le dijeran que la felicidad engorda es posible que no volvieran a sonreír en la vida.

El otro día dos chicas en el supermercado hablaban de cuántas calorías tenía una aceituna y una a la otra le llamaba loca por querer comprar una lata. Yo sólo me planteo si esas aceitunas van a ir acompañadas de unas patatas fritas de bolsa y un buen vermut. No se si se puede vivir contando calorías, no se si el número de una etiqueta te puede hacer sonreír más que un buen pintxo o hacerte sentirte tan mal por no ser el que debería de ser. La vida es muy corta como para estar contando calorías (te lo dice un anuncio de mahonesa light), en la vida uno no consigue éxito por pesar menos kilos, nos hacen pensar que las personas delgadas lo consiguen todo y eso no es real, consiguen o  no las cosas por las que luchan.

Ashley Graham portada de Sport Illustrated con su talla 44

Tengo la esperanza de que a alguien de esos que deciden por nosotros le de un día por levantarse y mirar una foto de Marylin Moroe,  Jane Russell, Sofía Loren o alguna de esas pedazo mujeres que eran bellas en un tiempo donde la belleza era rellenar los vestidos y no dejarlos caer por huesos a modo de percha. Un  tiempo este en que las mejillas había que maquillarlas poco por que la salud la llevaban puesta.

No por ponerle nombre a algo este algo está aceptado. Gordibuena, fofisano…

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La alimentación como asignatura

Ayer mi hija una vez más expuso a la hora de la cena sus quejas sobre la comida del comedor del colegio. En su día escribí el artículo ¿Sabemos lo que comen nuestros hijos en el colegio? (enlace del post), realmente lo escribí por mi preocupación de esas cinco comidas semanales que hacen cientos de escolares todas las semanas. He de decir dos cosas que ocurrieron después de escribir éste artículo que os cuento, la empresa que nombro se puso en contacto conmigo para enseñarme cómo trabajaban, poco pude ver porque a la hora que me citaron ya habían cocina absolutamente todo. Todo muy limpio y muy recogido eso si. Las explicaciones de ciertas especies de pescado, por ejemplo, no fueron para mi demasiado convincentes. También tengo que decir que otras si las entendí y valoré.

Lo hablo en el patio del colegio a las cinco y es verdad que la mayoría nos preocupamos por las “mates” o como va en inglés, pero qué han comido y cómo lo han comido para la mayoría de los progenitores es secundario. En su día me plantee solicitar comer un día con mi hija en el colegio pero después de tocar las puertas oportunas no fué posible. Ahí, con ellos sería la mejor manera de contaros qué se come y cómo trascurre ese momento que es compartir mesa. Eso si, tengo aleccionada a mi pequeñaja para que analice, saboree y si es necesario se queje de lo que ella considere oportuno. A veces por ser pequeños no se les tiene en cuenta, mi hija si es capaz de valorar si algo está salado, muy cocinado o si sabe a algo que no debería saber, para eso comparto cocina con ella en mi casa.

Imagen de Diariocompostela.es

En esta última valoración voy a argumentar este tema de la alimentación como asignatura. Primero me he ido a rastrear las redes y leer sobre lo que todos intuimos. La OMS prevé que la tasa de obesidad infantil casi se duplique en 10 años. En España el 67% de los niños tiene sobrepeso y el 8,94% son obesos. Esto a niveles ya no pido humanos, porque esa parte la clase política de este país hace mucho que lo ha perdido, pero a niveles económicos que es lo que realmente importa a los mandatarios, puede subir el coste de la seguridad social en un alto porcentaje. La gran responsabilidad, quitando la carga genética (esto ya es cuestión de suerte), es nuestra, de los padres, de los adultos que nos hacemos cargo de la alimentación de ellos.

En muchas ocasiones hablo con progenitores de esos pequeños seres, sobre qué pescado comprar, qué está de temporada o cómo cocinar algún alimento en concreto. En el caso de los pescados el desconocimiento ya no solo es de qué especie es cada una sino de valorar qué pinta tiene que tener un pescado fresco, que variable de precios y cuándo son las temporadas. Cómo cocinarlos ya sería el último paso. Pasa con las verduras, hay para muchos grandes desconocidas, si lo son para nosotros está claro que en rara ocasión haremos que nuestros peques las prueben. Lo veo en mi pequeñaja, la información siempre juega a nuestro favor, desde hablarles de los beneficios de ciertos alimentos o formas de alimentarse hasta llevártelos al mercado para que se vayan familiarizando con pescados, carnes, verduras y todo tipo de alimentos tan necesarios para que crezcan sanos.  El colofón ya seria ponerles un delantal y cocinar con ellos, pero no magdalenas o galletas que también pero darle a las verduras y ese tipo de alimentos que no siendo tan divertidos podemos que de esta manera el niño o niña en cuestión le de una oportunidad.

En mi casa siempre funcionó el cuento de Los arbolitos que nos ayudan a que nos crezcan las ramas (brócoli), Las zanahorias que un día quisieron ser naranjas y El secreto que esconden las berenjenas. Todo esta en nuestra mano y cómo se que muchos ni tenéis tiempo, ni ganas o tenéis falta de conocimientos y viendo que este está empezando a ser un problema muy serio creo que habría que darle cabida a la alimentación en los colegios. No se qué puerta habría que tocar, que corazoncito sensibilizado con este tema desde instituciones como Gobierno vasco habría que encontrar, lo que si se es que ellos tiene que aprender que para crecer, vivir y disfrutar hay que saber comer. Que para estudiar hay que estar bien alimentado y que todo lo que aprendan ahora, degusten y saboreen estará en su base de datos de por vida. No sólo de matemáticas vive el hombre ni la mujer.

 

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