Diario Vasco
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Etiqueta: tomate
Este año mis cenas futboleras son de Champions y con sabor a guacamole.
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Ainara López | 21-08-2013 | 10:53 |0

Uno no se plantea porque es de un equipo o de otro aunque si es verdad que cuando uno es de un equipo terrenal alguna vez en su vida se lo ha planteado. Nunca me he preguntado porque soy de la Real, ni me he planteado que tan siquiera pudiera ser de otro equipo. Mis recuerdos yendo de la mano de mi aita a Atotxa con los bocatas metidos en una bolsa de plástico, aquellas historias, aquellos momentos son los que han hecho de mi una txuriurdin de corazón. Uno no recuerda que día se hizo de la Real Sociedad y no lo recuerdas porque quizás siempre lo fuiste y aquel día que llegaste al mundo ya lo eras como si de un algo superior se tratara.

Laia

Serán los recuerdos que es lo único que me queda de mi aita. Será los momentos vividos, buenos y malos, en el cielo y en el infierno nunca me he planteado mirar con ojitos a ningún equipo de la Liga. Soy una futbolera acérrima, lo vivo desde el sofá con mis cenas futboleras aunque ya sabéis muchos de los que me leéis que también jugué unos cuantos años. Mis cenas futboleras tienen algo de superstición porque si un menú de una de ellas en un partido crucial funciona se tiene que repetir en el siguiente partido.

Ayer fue una

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Señora ¿es usted la última? Receta antiedad
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Ainara López | 14-05-2013 | 11:32 |0

Hay puñaladas traperas, las hay inesperadas y las hay de las que llegan a salpicar. Creo que el día que una niña de unos catorce años me preguntó: “Señora ¿es usted la última?” puede englobar los tres tipos de puñalada en una.

Te crees que sigues siendo joven, porque lo eres pero muchas veces no somos capaces de interiorizar que quizás ya no lo seas tanto. Un día de Semana Grande se nos ocurrió a mi chico y a mi ir al Paseo Nuevo a revivir nuestra adolescencia. Todavía no éramos padres, nos creíamos unos chavales con nuestros casi 30 años. Mirábamos a nuestro alrededor y veíamos niños y niñas, chavales con la cara llena de granos y las hormonas bien alteradas. Lo peor no era eso, lo peor fue darnos cuenta cómo nos miraban ellos. Creo que a más de uno pude leerle hasta el pensamiento. Decían algo así: “¿Y estos viejos de dónde han salido?”.

Ese fue el primer síntoma de que nos acercábamos a la treintena y que quizás aquella percepción que teníamos cuando éramos críos nos estaba pasando a nosotros ahora mismo. ¿Recuerdas cómo veías a los de 30 cuando tenías 16? Pues eso.

Peor fue la segunda puñalada. Seguía sin tener 30 años, mis

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