Before you accuse me: Manifiesto por un futuro cívico

Ahora que pintan bastos, me viene recurrentemente al pensamiento una no demasiado conocida canción de Mano Lenta Eric Clapton, Before you accuse me, como símbolo y bandera de que es tiempo de pensar en la responsabilidad que como ciudadanos tenemos de encontrarnos en mitad de una tormenta perfecta.

Before you accuse me / Take a look to yourself / Before you accuse me / Take a look to yourself / You say I’m spending my money on other women / But you’ve been taking money from someone else

Y es que nos hemos dejado llevar. Mucho y durante demasiado tiempo. Hemos estado más pendientes de nuestros propios zapatos que de la deriva que iban tomando los acontecimientos. Hemos consentido la corrupción, la desidia, los desmanes megalomaníacos, hemos pasado por alto que no se piense en nosotros más que en período electoral, hemos mirado hacia otro lado mientras teníamos conocimiento de prácticas incívicas, ya no sólo por parte de presuntas élites sino también de nuestro vecino, de un amigo, de aquel conocido. Hemos renunciado conscientemente a pasar factura por comportamientos y actitudes que destruyen el sentido cívico de la existencia en comunidad (“no quiero problemas”, “vive y deja vivir”), más preocupados por recibir pronta respuesta a la pregunta “qué pasa con mi libro”. Hemos pensado que podíamos simplemente vivir nuestras vidas mientras alguien tomaba decisiones presuntamente acertadas y solidarias pensando en nuestro bienestar a cada paso, en cada disyuntiva. Y la peor consecuencia de esa deriva es el debilitamiento del sentido cívico, del sentimiento colectivo de formar parte de una comunidad fuerte, cohesionada, generosa y solidaria, base de cualquier sistema de representación ciudadana saludable e higiénico.

Nos hemos dejado llevar, sí.

Seguramente es tiempo de hacer examen de conciencia y reflexionar sobre cuáles son las bases cívicas sobre las que queremos asentar nuestro futuro y el de nuestros hijos. No me canso de parafrasear a Jonas Salk, quien con su frase “nuestra mayor responsabilidad es ser buenos antepasados” definió, clarificó, simplificó y estableció el mínimo común denominador que debiera pilotar nuestras decisiones y formas de actuar.

¿Cuáles son las bases de partida para avanzar juntos en una misma dirección, aprovechando las oportunidades que nos dan los errores cometidos y las herramientas de que disponemos? Es en mi opinión una pregunta clave, que me hago frecuentemente a mí mismo y que hoy por hoy me produce más dudas que certezas. No obstante, en mitad de la niebla, sí hay algunas claves poderosas que quiero compartir contigo, para que las critiques, las transformes, las pongas del revés, y lleguemos quizá a algunas conclusiones. Vamos allá.

 

_transformar >>

Asistimos a una revolución –estruendosa en unos casos, sigilosa en la mayoría- que desintegra progresivamente los esquemas de los que nos dotamos como sociedad humana durante La Ilustración y han permanecido vigentes durante siglos. Si no cambiamos a tiempo aquello que un día nos llevó al éxito, eso mismo acabará siendo la causa de nuestro declive. Repensarse continuamente para adaptarse a un todo cambiante y nebuloso parece la mejor forma posible de evitar la implosión.

 

_transparencia >>

La exposición a la luz del Sol –a la luz pública- es el mejor desinfectante (Louis Brandeis)

 

_ reticular >> redes como ecosistema >>

El grande ya no se come al pequeño, sino el rápido al lento. Líquido es más resistente que sólido. La supervivencia radica en la capacidad de adaptación. El conocimiento colectivo es más relevante que cualquier conocimiento individual. Las dinámicas triunfadoras se encuentran en las redes y en formar parte de su ecosistema.

 

_espacio_público >>

El nuevo espacio público es virtual y asíncrono. No precisa de una ubicación física ni de un tiempo concreto ya que fluye en presente contínuo a lo largo y ancho del ecosistema digital. Por primera vez en la Historia de la Humanidad, asistimos a un flujo de conversación y co-creación en tiempo real no sujeto a las leyes del espacio/tiempo, que construye un nuevo espacio público pleno de vigor creativo que tarde o temprano rebosa y se desborda sobre el mundo físico.

 

_músculo_cívico >>

Dos décadas de sociedad del bienestar han bastado para anestesiar cualquier atisbo de vigor cívico. Sin una sociedad civil fuerte, estructurada y exigente no hay élites ni meritocracia, sólo impunidad y mediocridad.

 

_capital social >> confianza colectiva >>

El capital social es el pegamento de las sociedades plenas. Es el conjunto de normas, redes y valores que impulsan la acción colectiva. Es reciprocidad y ayuda desinteresada. Es comunidad. Es el combustible para la autoestima comunitaria y contribuye de forma decisiva a la competitividad y al bienestar.

 

_información >> conocimiento >> criterio >>

En un contexto marcado a partes iguales por la infoxicación y la superficialidad en el consumo de información, es más importante que nunca establecer nuevas formas de selección y acceso a información sensible y relevante, susceptible de ser transformada en conocimiento y habilitarnos para construir el mejor criterio con el que enfrentarnos a los retos presentes y futuros. Necesitamos las mejores mentes pensantes y una visión holística para aplicar de forma sostenible la reflexión y el conocimiento a la realidad cotidiana.

 

_emprendizaje >>

El espíritu emprendedor reúne y proyecta las cualidades necesarias para poder reclamar nuestro pequeño espacio de relevancia en el mundo global e hiperconectado: capacidad de visión porque la creación mental precede a la física; proactividad para imponernos a las circunstancias; integridad para priorizar en base a lo importante; empatía para comprender al otro en un contexto de diversidad y multiculturalidad creciente; capacidad de sinergia para que el todo sea mayor que la suma de las partes; mentalidad de abundancia para competir desde la generosidad y la colaboración.

 

_responsabilidad >>

Jonas Salk, descubridor de la vacuna de la polio: “nuestra mayor responsabilidad es ser buenos antepasados”.

 

_dinámicas >>

Atravesamos un período bisagra a caballo entre dos eras, en el que hay más preguntas que respuestas. Parafraseando a Mario Benedetti, “cuando sabíamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas”. Está en marcha una metamorfosis en la gobernanza, el modelo energético, los mercados, el equilibrio geopolítico, la sostenibilidad medioambiental, los modelos de sociedad, y ningún punto de llegada está claro. En tiempos inciertos, sólo podemos aspirar a acertar a la hora de generar y elegir las buenas dinámicas que nos ayuden a plantearnos buenas preguntas, y a lograr que la sociedad civil esté representada en los foros en los que se tomen las decisiones que nos afectan a todos.

 

_globalidad >>

No existe contradicción entre globalidad y apego a lo cercano. La tradición, los valores, nuestra forma de vivir y de entender la vida son el punto de partida para ser relevantes en el mundo globalizado. Lo que somos, cómo pensamos y el lugar en que vivimos son nuestras mejores herramientas de seducción y al mismo tiempo de interpretación y adaptación de las oportunidades que emanan de la globalidad. Con humildad y confianza a partes iguales, con ganas de aprender y mejorar siempre. ¿De veras existe en el mundo alguien más orgulloso de lo suyo que nosotros de lo nuestro? La globalidad no es una amenaza sino una enorme oportunidad.

 

_co-creación >>

Si está creado de arriba abajo es incompleto y limitado. Si está creado de abajo arriba es menos potente de lo que debiera. Estar conectados y en permanente conversación nos permite crear en 360 grados. La co-creación no es un modo ni un fin, es un proceso transformador que debe acercar a los distintos niveles del tejido humano en pos de un objetivo común de mejora colectiva.

 

_plataforma >> empoderar >>

Es preciso construir plataformas que interconecten a personas y colectivos, proporcionándoles las herramientas y los recursos para que sean co-partícipes de las soluciones mediante el ejercicio de la co-creación. Crowdsourcing, crowdfunding…. Y así hasta llegar al crowdthinking, entendido como el empoderamiento de los ciudadanos para potenciar y aprovechar la sabiduría colectiva.

 

_tecnología >>

La tecnología, particularmente las TIC, no debe ser contemplada como una mera herramienta sino como un auténtico factor de cambio en los comportamientos, las relaciones, los mercados y la gobernanza. Debemos aprovechar la oportunidad que nos brindan para, más que nunca, ser más eficientes, transparentes, creativos y capaces.

 

_optimismo >>

El optimismo entendido como una forma de vida transforma las amenazas en oportunidades. En las crisis se vuelven a barajar las cartas, y debemos trabajar para que nos toquen las mejores y jugarlas con habilidad. Como ya hicieron nuestros padres y los padres de nuestros padres al atravesar tiempos de gran dureza, apretaremos los dientes y nos creceremos ante las dificultades.

 

_compartir >> enlazar >>

Las sociedades post-industriales están dominadas por una mentalidad de escasez en la que si yo gano, tú pierdes, y viceversa. Únicamente en el tercer sector y en la innovación social surge una mentalidad distinta, porque el cambio verdadero arranca la mayoría de las veces en el drama, la implosión y la necesidad profunda. Es posible extender a todos los ámbitos de la actividad humana una mentalidad de abundancia, en la que si yo gano tú también ganas, y si nos ayudamos ganamos todos, sin necesidad de esperar al drama, la implosión o la necesidad profunda. El acto de compartir es la materialización de esa mentalidad de abundancia, y nos permite evolucionar más rápido, y de forma más intensa y satisfactoria.

 

_diversidad >> integración >>

Los humanos somos los únicos seres vivos que necesitan crear compartimentos estancos, habitualmente por el miedo al diferente, a lo que no conocemos. La Naturaleza, en cambio, nos enseña el enorme potencial de la diversidad en todas sus manifestaciones. El futuro debe ser multiétnico, multicultural, multilingüe, porque la globalización activa los vasos comunicantes que pulverizan los compartimentos estancos, y porque sólo mediante una diversidad de enfoques y pensamiento podremos afrontar los retos presentes y venideros.

 

_educación >> pedagogía >>

Debemos transformar la Educación para que dedique más esfuerzo y recursos a la promoción del pensamiento crítico, la visión holística y las autocompetencias personales, en lugar de fomentar la acumulación de conocimientos teóricos cuya vida útil es cada vez más corta en un mundo en constante y acelerada transformación. Las élites –no sólo las educativas- deben asumir la obligación y responsabilidad de ejercer la pedagogía en tiempos tranquilos para evitar caer en tiempos convulsos. Es imprescindible que las esferas educativas se articulen y actuén en base a la meritocracia y la experiencia derivada del contacto con el mundo real.

 

_intergeneracional >>

Vivimos una cierta desconexión intergeneracional en lo que se refiere al aprendizaje colectivo. No hemos sido capaces de hacer pedagogía a partir de las vivencias de dos generaciones predecesoras de la nuestra que han vivido y superado enormes transformaciones, han transitado por momentos de inmensa dificultad, han conocido la carencia de derechos, han sido perseguidos por sus ideas, han tolerado dosis letales de frustración, y a pesar de ello y contra viento y marea encontraron su lugar en el mundo para ellos y para los suyos. Teniendo al alcance de la mano ese enorme patrimonio vital, no hemos sido capaces de construir correas de transmisión para que esas vivencias fundamentales lleguen a la generación que nos sucede. Hay un enorme trabajo que hacer en la construcción de conexiones intergeneracionales que aseguren el flujo de conocimientos, experiencias y valores entre quienes nos preceden y quienes nos suceden.

 

Espero que estos puntos de partida, un cuarto de certeza y tres cuartos de intuición, te aporten elementos para tu propia reflexión y toma de conciencia sobre la necesidad de acompañar las transformaciones que estamos viviendo en la economía de mercado, en los gobiernos, o en los equilibrios geopolíticos por apuntar sólo algunos ámbitos, con una auténtica refundación del espíritu cívico y de la conciencia colectiva que posibilite que cada uno de nosotros pueda decir, con las mismas palabras que profirió el Capitán Ahab en Moby Dick, soy dueño de mi destino y capitán de mi alma“.

 

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