Twitter, periodistas, Dr. Jekyll y Mr. Hyde

Imagen del clásico "El Dr. Jekyll y Mr. Hyde"El debate en torno a la organización y sentido de la presencia del corpus periodístico de un medio en las redes sociales ha ido evolucionando hasta convertirse en una especie de caso del Doctor Jekyll y Mister Hyde. El trastorno de identidad disociativo, comúnmente conocido como desdoblamiento de la personalidad, se define como la existencia de una o más identidades o personalidades en un individuo, cada una con su propio patrón de percibir y actuar con el ambiente. ¿Es posible desdoblar a una misma persona-periodista en dos perfiles en redes sociales, uno personal y otro para informar? ¿Tiene sentido? ¿Funcionamos así las personas, desdoblando nuestra personalidad y comportamiento en función de si estamos en un entorno personal o profesional?

Si atendemos estrictamente a razones técnicas u organizativas, la respuesta a la primera de las tres preguntas debería ser que sí es posible. Sería, por otra parte, nuestra forma habitual de funcionar como seres humanos, parcelando, compartimentando, reduciendo a problemas más pequeños y fáciles de controlar aquellos retos nuevos, no conocidos y por lo tanto intrínsecamente desestabilizantes que nos van apareciendo en el camino. La segunda y tercera pregunta son ya harina de otro costal. Por un parte, es cierto que en nuestro desempeño profesional, lo queramos o no, estamos obligados a protocolos y normas que no siempre seguimos –ni tenemos por qué seguir, alabado sea Allāh- en nuestra faceta personal. Por otro lado, no está nada claro que en el caso concreto de un periodista la tarea de comunicar pueda compartimentarse en varios perfiles distintos, ya que siendo ésta resultado de la interacción entre los estímulos del entorno, el escepticismo y la inquietud personal, y la propia experiencia vital y sensibilidad a la hora de percibirlo, uno intuye que el desdoblamiento es un acto contra natura que reduce el alcance y las potencialidades en un nuevo ecosistema de gran calibre para la conversación y la comunicación. De resultas de todo ello, el enfoque correcto debe dirigirse a aplicar una fórmula en la que convivan tres factores: que la persona pueda ser más ella misma, que el periodista disponga de una potente herramienta para comunicar, y que la empresa de medios disponga de un canal adicional para aportar valor añadido informativo a la comunidad e incrementar la relevancia de su marca.

En mi opinión, esta simbiosis se construye necesariamente sobre la base de que cada periodista disponga de un perfil único en las redes sociales, sin desdoblarlo para uso personal o profesional. En dicho perfil se informa pero también se abordan temas personales, combinación que es beneficiosa para la marca del medio porque contribuye a reducir la distancia con los lectores humanizando al periodista, crea redes de complicidad más fuertes con la comunidad y sirve para descubrir nuevas capacidades periodísticas y conocimientos. No obstante, ello requiere del periodista sentido común para entender que aunque se aborden algunos temas personales o se utilice un tono informal, no es posible separar su figura de la del medio para el que escribe. Y puesto que no es muy recomendable establecer normas de funcionamiento basadas exclusivamente en el menos común de los sentidos, se hace necesario un consenso en torno a unas reglas básicas a la hora de abordar la presencia en redes sociales, que aunque no impuestas sí deben servir de referencia de actuación y mecanismo de contraste si surgen situaciones que requieran de ser discutidas.

¿Qué aspectos hay que tener en cuenta a la hora de definir esas normas básicas? He aquí algunas propuestas:

  1. Reflexión previa a la apertura: antes de abrir un perfil piensa en los aspectos prácticos, como ¿cuánto tiempo requerirá?, ¿será necesaria la existencia de un segundo par de ojos?, ¿podrás hacer todo el esfuerzo que requiere? ¿seguirás deseando hacerlo dentro de dos meses?
  2. Nombre del perfil: no es imprescindible incluir en el nombre del perfil la marca o siglas del medio en el que escribes, pero indudablemente sí en la bio o descripción del perfil. Se trata de un ejercicio de transparencia e integridad frente a las personas que interactúen contigo.
  3. Tono de conversación: las redes sociales son un lugar, una plaza pública en la que la gente se encuentra y conversa. Es por lo tanto posible y deseable un tono más informal que el que utilizas para escribir en un medio. Al mismo tiempo, es fundamental no caer la tentación de confundir un tono informal con algo que reduce la necesidad de imparcialidad.
  4. Imparcialidad y objetividad: cuando haces un comentario, incluyes un enlace, apoyas un grupo de Facebook, sigues a personas en Twitter o retuiteas un mensaje indicando que estás a favor de algo en detrimento de otra cosa, ello influye en la percepción sobre tu imparcialidad y objetividad.
  5. Reputación: la huella de lo que haces online refleja tu reputación personal y profesional, y también la del medio al que representas. Una vez publicado en la red, todo es potencialmente público.
  6. Integridad: es importante ser claro al indicar cuándo una opinión pertenece a tu esfera personal,  preciso en la información que proporcionas, transparente en tus intenciones, y cuidadoso al difundir información recabada de fuentes no verificables o de dudosa credibilidad.
  7. Confidencialidad: los perfiles en redes sociales no son lugar para la discusión de temas internos ni cuestiones referentes a asuntos personales o profesionales negativos/desfavorables que impliquen a compañeros de trabajo o al medio en el que trabajas.
  8. Competencia y discrepancia:  los perfiles personales no deben ser utilizados para criticar a los competidores o a quienes puedan discrepar de tu forma de hacer periodismo o la de tus colegas.
  9. Decoro: debes evitar los prejuicios políticos, raciales, sexistas, religiosos o cualquier otro tipo de sesgo o favoritismo que pudiera ser empleado para empañar tu credibilidad, tanto en lo que escribes como al unirte, seguir o convertirte en amigo de cualquier persona u organización online. El respeto y la buena educación deben ser la norma básica de actuación.
  10. Compromiso de respuesta: aunque uno no debe sentirse obligado a responder todos los mensajes de todos los seguidores, la presencia en redes sociales es más una conversación que un discurso. Conversar significa compartir desde la reciprocidad, la empatía y la tolerancia.
  11. Breaking news / noticias de última hora: es preciso prever, organizar y coordinar aquellas informaciones de última hora de relevancia que deban aparecer también en el resto de plataformas informativas del medio además de en tu perfil.

 

Se trata por lo tanto de aplicar el sentido común y adaptarse a un ecosistema que aporta mucho al periodista y en el que el periodista tiene mucho que aportar. Desde el punto de vista del medio de comunicación, algunas cuestiones prácticas son también importantes, como llevar al día un inventario de todos los perfiles abiertos, coordinar bien la difusión de eventos informativos en tiempo real, y proporcionar formación sobre las herramientas que permiten aprovechar de la mejor forma posible las ventajas derivadas del ecosistema de las redes sociales: conversar, acceder a información relevante, e informar y comunicar desde el talento periodístico y el interés por la comunidad.

 

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Diario Vasco

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