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Toro atlántico. Historias de Cuernos, taleguillas y dehesas (Ocio&Aficiones)
Lunes, 07/12/2009
Bilbao, Bilbao, la fiesta empieza en marzo
José Tomás / AFPMientras en oros lugares nos  tentamos la ropa cuando surge el tema de los toros y nos ponemos a discutir siempre sobre lo mismo dislocando el lenguaje a nuestra manera y entendimiento porque resulta que el torero asesina (y los aficionados somos cómplices y o inductores) pero sin embargo  la pantera sólo se alimenta y por las mismas, al asesinarle que no matarle, concedemos al toro  un status en la evolución de las especies que no tiene.
 
Mientras el Ayuntamiento sabe pero no sabe y  baraja opciones pero en el fondo no tiene la más repajolera idea de qué hacer con Illumbe, ahora llamada Donostia Arena 2016 o algo parecido, los de Bilbao que son como son y menos mal que lo son porque sino alguien tendría que crearlos, se han montado un ciclo de festejos y celebraciones taurinas sin encomendarse ni a Dios ni al Diablo ni pedir permiso a ninguna liga animalista y sin pasarse cinco años en San Mamés preguntándose si se puede ser aficionado, del Athletic, fan de La Otxoa y apellidarse Gerrikaetxebarria, por poner un ejemplo.
 
Invocar, eso sí, han invocado el espíritu de Cástor Jaureguibeitia, torero bilbaino, por supuesto, nacido en 1903, de estilo seco y espada fulminante, tanto que ya en los últimos momentos de su carrera, después de haber triunfado en Madrid y asombrado en México y Perú, le fue entregado El estoque de oro en las arenas del Bocho. Cástor aparecía en los carteles  como Cocherito de Bilbao.
 
El club taurino que porta nombre tan torero, con sede frente a la plaza de Vista Alegre, boletines informativos que rezuman torería, conferencias torerísimas y otros triunfos, cumple cien años de cabalísima existencia y de ahí los fastos toreros que sucederán  a las orillas del Nervión, fastos que comenzarán en marzo y terminar no terminarán (Bilbao es así…) hasta noviembre. Pregones, conferencias, charlas. Toda la ciudadanía implicada (Bilbao, Bilbao). Emisión de un sello conmemorativo, publicación de un libro, exposición de carteles del maestro grande Luís García Campos, estreno de un documental cinematográfico...
 
En abril, el 26 en el Arriaga,una jornada llamada Los Toros a escena en la que se recitará  el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías. En el museo Bellas Artes, 70 obras magnas compondrán la exhibición titulada ‘Taurus: del mito al rito’…
 
Y, toros, claro. Habrá toros. El 23 de mayo vuelve a Vista Alegre José Tomás (no ha estado desde el 2000). Gratis. En homenaje a Cocherito y al Cocherito. En compañía de El Fundi y Manzanares. El día anterior habrá toreado Iván Fandiño, de Orduña. Y el 21 se habrán tentado machos de la ganadería de Palha.
 
Van a pasar mil sucesos y diez mil sucedidos torerísimos en Bilbao porque el Club Cocherito cumple los 100. En octubre habrá un magno y macro debate sobre el futuro de la Feria. Quedan ustedes toreramente invitados. Bilbao, Bilbao…
 
 
Escrito por Begoña del Teso a las 03:37 pm Ver/Hacer comentario (6)

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Lunes, 09/11/2009
Companys y los toros

Se ha armado la marimorena en Cataluña cuando, ante la próxima votación en el Parlament para prohibir las corridas de toros a iniciativa de Ezquerra y ICV, alguien (desde la vicepresidenta de PSC hasta el líder de Ciutadans) ha recordado no sólo que Barcelona llegó a tener tres plazas de toros sino que dos grandísimos patriotas catalanes, Macià  y  Companys, eran tremendos aficionados a la Fiesta, llegando Companys incluso a presidir  una corrida en La Maestranza sevillana.

Descubrimiento tal ha dejado a unos cuantos muy tocados pues ellos odian  los toros no sólo porque el animal sufre sino porque lo consideran imposición  de la España invasora.

Se han quedado tan patidifusos como cuando les cuentas a los borrokillas animalistas que Jon Idígoras, gloria suma de la izquierda abertzale de la edad de oro, era  no sólo aficionado radikal sino que llegó a torear aquí y allá bajo nombres tan  deliciosamente toreros como Morenito del alto o Chiquito de Amorebieta.

Ojipláticos se han quedado los  enfervorizados catalanistas. Lo más que  han podido decir es que también Adriano y Trajano acudirían a combates de gladiadores y no por eso seguimos enfrentando a Espartaco con Gladiator. Bueno, eso demuestra que no han visto ningún soberbio combate actual de Valetudo o de Mixed Martial Arts.

También se les ha ocurrido defender los juegos de calle con toros como lo realmente mediterráneo diciendo que, además, el animal no padece en los encierros, los embolados o los  ensogados. Partiendo del hecho de que sigo pensando que el toro es una hermosa bestia de combate nacida para luchar y no para ser degollada en un matadero, dudo mucho de que a ningún astado le complazca que le pongan bolas de cuero en las puntas de sus cuernos haciendo así que pierda algo tan importante en cualquier lucha  como es el sentido de la distancia entre tu arma y el cuerpo de tu enemigo.

En fin, que seguimos con la gresca sin darnos cuenta de que en el fondo, los animalistas son reflejo de esta sociedad cada vez más light, descremada, descafeinada y desnatada. Proclaman que el ser humano no debe tener ningún poder sobre los animales y sin embargo, les encantan los perros enanos que se pueden llevar en un bolso de Vuitton, castran a los gatos para que no les dejen la moqueta perdida de feronomas sexuales y vacían a sus perras para que no se les queden preñadas de cualquier ratonero.

Eso sí, no le disputan al león su poder sobre la gacela ni a la serpiente el suyo  sobre los roedores de los que se alimenta. Y por favor, no me digan que ellos cazan y devoran para sobrevivir. Si me lo dijeran significaría lo que muchos aficionados sospechamos: los animalistas no han visto un animal suelto y en acción en su vida. Contemplar a un gato acechar, acosar y cazar  una paloma, un ratoncillo  es ver la caza convertida en arte y juego de una crueldad y una belleza exquisitas. No caza el gato por hambre sino por diversión. Y el leopardo, tan elegante, no ataca a  una presa que pueda plantearle batalla sino a la más débil. Pero nadie dice nada al gato ni al guepardo. Sólo al torero y al aficionado. Pensando, además, que el toro no es esa criatura de gran potencia y armazón sino uno de esos moñoñísimos yorkshire que las señoras llevan en la cestita de sus bicis rosas.

En fin, que no importa. Que declaren Cataluña zona antitaurina. Pasaremos la frontera a ver toros en Perpignan. Y si no hay plaza en Donostia nos iremos a Bayona. Hasta que la Fiesta desaparezca. Que lo hará. Por supuesto. Estamos en una sociedad tan dulce y desnatada que lo mismo prohibe fumar que censura películas de terror (recuerden el macabro caso de Saw VI, relegada a salas porno por el Ministerio de Cultura) sin saber que al final, toros, toreros, fumadores y suicidas acabaremos igual: fofitos de carácter y totalmente muertos. Por cierto, sean felices los antis: en Jaén no ha habido toros. Por cierto, sean infelices: el Tribunal Constitucional de Colombia ha negado la posibilidad de que la Fiesta sea prohibida allá.  Por cierto: sean felices los tomasistas: Se cuenta que Tomás toreará en Bilbao en 2010 para celebrar el centenario del glorioso Club Cocherito.

 


 
Escrito por a las 02:23 pm Ver/Hacer comentario (2)

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Martes, 13/10/2009
Ignacio, el del Llanto del poeta

Podríamos hablar de muchas cosas ahora que la temporada taurina toca aquí a su fin y comienza en Las Américas. Podríamos contar cómo se hundieron los victorinos  en la Feria de Otoño de Madrid donde incluso dos toros hubieron de ser sustituidos por uno  de la ganadería de Julio de la Puerta y otro por un segundo de Carriquiri, hierro que toma en vano el nombre legendario de aquellas bestias navarras de antaño. Podríamos, sí, escribir que los victorinos otoñales fueron mansotes, sin casta, sin trapío, horrorosos. Exceptuando el quinto que como dijeron por ahí, tenía algo de casta y plaza.

Pero si hablásemos sólo de los bichos faltaríamos al honor debido a tres toreros de esos que nunca abrirán los telediarios ni estarán en las portadas del papel couché ni crearán fundaciones benéficas como ha hecho el Tomás en Cataluña para agradecer todo lo que Barcelona (última tarde triunfal en una nación que dentro de nada se declarará antitaurina para complacencia de aquellos que confunden a un animal nacido para el combate con un chihuahua tembloroso fabricado en laboratorio para placer de señoras que adoran los perros que caben en un bolso Vuitton) le ha dado. Y por eso, al carajo los victorinos y viva los toreros con cuajo, de esos que  sólo conocemos quienes amamos la gallardía, la fiereza y el temple, aunque no tengan apellido  sonado o blasones por genealogía o matrimonio. Viva José Luís Moreno,  Diego Urdiales y Sergio Aguilar. El primero tiene una izquierda divina y un sentido para el natural excelso. El tercero se crece ante animales imposibles. En cuanto al riojano, Diego, ha cuajado una temporada absoluta, henchida de valor y arte.

Además,  aquel domingo 4 de octubre en Madrid fue actor de un momento de afición plena. No podíamos pedir para él trofeos pues le falló la espada pero le  demandamos diera la vuelta al ruedo reivindicándola como lo que es: auténtica entrega del público al torero que  ha lidiado superior. Hoy en día la vuelta parece devaluada (como tantas y tantas cosas en los toros). Algunos las dan sin que nadie se lo pida, por puro acto de revancha. El público a veces la considera como la venda que se le pone al diestro  sobre su honor herido. Pero la de Diego en Las Ventas fue regia, apabullante, acto total de tauromaquia antigua.

Podríamos hablar de la Feria del Pilar donde Morante bajó las manos como sólo él las baja, Talavante se estrelló como sólo él se puede estrellar y a Perera le devolvieron un toro vivo a corrales porque no supo ni pudo matarle después de haberle sobado con una serie interminable de mantazos que desquiciaron al público, a la Presidencia y al mismo toro.

Podríamos escribir de todo eso y lo hemos hecho ya pero lo que realmente nos apetece y la nobleza torera nos obliga es comentar que se han descubierto  cuatro coplas inéditas de Ignacio Sánchez Mejías, el torero magno cuya muerte en la plaza le parase los pulsos a García Lorca y le forzara a escribir  uno de los cantos funerarios más bellos de la literatura española, sólo comparable a las Coplas a la muerte de mi padre de Manrique. Nos referimos, claro está, al Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías.

Se han encontrado cuatro coplas de quien no sólo fue torero sino ideólogo, mentor, mecenas de la Generación del 27 amén de presidente del Betis, periodista, jugador de polo, piloto de coches, autor de obras de teatro, amigo de sus amigos y amante soberbio de sus mujeres, que fueron unas cuantas.

Pero no sólo se han hallado las coplillas sino que se ha editado  cuidadosa, amorosamente, una novela que nadie sabía que había escrito. La amargura del triunfo se titula y está primorosamente prologada por Andrés  Amorós en la colección Contemporáneos de la editorial Berenice. La novela es un mano a mano corto, imperioso, dialéctico, entre un torero y su mozo de espadas,  Ezpeleta de apellido. Entre las muchas sabias palabras que gasta quien fuera cuñado de otro grandísimo, Joselito, he aquí éstas que pueden servir de blasón a Urdiales, Aguilar y Moreno: “No es lo mismo vivir una profesión con todas sus luchas, sus inquietudes, sus amarguras, que recordarla, muy lejos de ella, con toda su aureola de triunfo y de esplendor. Vivirla es sufrimiento, dolor, hastío… Recordarla es renacimiento, alegría, felicidad”. Va por los toreros y los toros de cuajo y temple

 
Escrito por Begoña del Teso a las 06:55 pm Ver/Hacer comentario (1)

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Lunes, 14/09/2009
¡Ay los santacolomitas de Zestoa 2009!
Se nos va acabando la temporada taurina a este lado del Atlántico, aunque aún hay toros y de los buenos en Dax (gloria y honor a las reses de Victorino del Río, los toreará Urdiales en Logroño), Rubén Pinar ande demostrando por ahí lo que no demostró en Bilbao, preparándose para su encuentro con Morante en los San Mateos, Rafaelillo haya peleado de poder a poder con los Cebada Gago en Albacete  y todo el mundo repita lo que nosotros  hemos dicho mil veces en este blog: Bayona sabe. La final de novilleros a la que se acercaron  muchachos con sed de triunfo y gloria y aficionados de los que  tienen el pálpito de que ahí, en el comienzo, en los principios, en los jóvenes (jóvenes toros, jóvenes toreros) está la fuente, la cantera, la pasión, demostró una vez más que el festejo taurino bonito, tranquilo, matinal, delicado, bien arropado, a precios  qu no sacuden el bolsillo, crea afición. Pero de la buena. De la que luego entiende, apoya lo que merece ser apoyado y se encabrita  con lo que debe ser arrinconado. Un ejemplo que honra a los aficionados del otro lado del Bidasoa (aquí ya dejo espacios para la intervención de los lectores antitaurinos): se enfrentaron con  pancartas a Enrique Ponce  por el asunto de Las Vegas. Organizada por un empresario que se hace  llamar ¡¡¡¡Don Bull!!!, se prepara  la charlotada máxima en la que participarán Ponce, Rivera Ordóñez y otros.  Bajo el grandilocuente y falsísimo nombre de El espectáculo del arte de la tauromaquia  se torearán (es un decir) los toros sin suerte de picas ni de banderillas ni de la suprema, la estocada. No entienden nada. No entienden la verdad de un espectáculo de vida, muerte y combate. No entienden ni lo que tiene de sagrado ni lo que tiene de profano y atávico. Si  los americanos del Norte no son capaces  de ver una corrida  de las de verdad, que se vuelvan a sus rodeos. Y si el de Chiva y los demás son capaces de aceptar participar en esa mamarrachada, que se corten la coleta. Ahora entendemos por qué muchas veces matan como matan a sus toros: no  comprenden ese pas à trois con el toro y  la Muerte.

A nosotros al menos, siempre nos quedará Zestoa y sus novilladas de la Virgen de septiembre. Allí sí que   se comprende todo y todos saben lo que hay que saber. Con la plaza, las terrazas y el balcón del Ayuntamiento lleno hasta la(s) bandera(s)  más tres (alguno más ya había) tristes antitaurinos en la calle portando una pancartita que se quería jocosa (korridak ohean je, je, je) salieron al ruedo alargado un puñado de toros toledanos que mostraron casta, bravura y todo lo demás enseñando a los aprendices de torero que eso es lo que hay: que no todos los morlacos  saltan a la arena como se los echan a las figuras ni son como los carretones de las Escuelas de Tauromaquia. Quien sabe lidiar los bravos bichos que eligen para Zestoa (y también para Deba) sabrá lidiarlo todo por esas plazas de dios, de Zeus y del Minotauro. En Zestoa se ve el toro toro, el que planta sus reales, se acoge a sagrado (el burladero está contra el muro de la iglesia) y desafía a quien torero quiere ser.

Nos gustan los toros. Los de verdad no esos a los que dan cuerda para que las figuras pongan posturitas. Nos gustan los toros que mueren bellos en la plaza. Si en las Vegas, construida sobre cientos de cadáveres de obreros, emigrantes y gente a la que la Mafia miró mal,  no  pueden entenderlo que sigan jugando a las máquinas tragaperras.
 
Escrito por Begoña del Teso a las 11:09 am Ver/Hacer comentario (1)

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Viernes, 04/09/2009
Entre Bayona y Zestoa
El sábado y el domingo se celebra en la siempre bien amada y admirada plaza de toros de la capital de Lapurdi  una feria que lleva, precisamente,  el nombre que nosotros elegimos para este blog: Atlántica. Dos corridas, las primeras de septiembre, las últimas del verano componen este nuevo encuentro con el toro que defendemos y admiramos a la orilla de este Cantábrico ya bravo  pues espera a las traineras, la luna llena y las mareas de San Miguel. El Juli se encierra solo mañana con astados magníficos. Unos son de Puerto de San Lorenzo (la misma ganadería cabal que desde hace 26 años lidia en la sensata seria y nunca demasiado alabada plaza de Deba). Otros son gaditanos y lucen orgullosos el hierro de Ana Romero. Los demás portan la divisa de una ganadería que aficionados vizcaínos de ley reclaman para Bilbao 2010, la de Victoriano del Río. El domingo estarán en Bayona, con toros de Valdefresno, Ponce, Juan Bautista y Castella. Pero hay más porque Bayona entiende los toros al completo. Desde la raíz hasta la Puerta Grande. Por eso, tanto el sábado como el domingo, a las 11 de la mañana, hay un desafío entre novilleros que  torearán toritos sin picadores. Dos deliciosas mañanas  taurinas que harán comprender a quien a Bayona se acerque la seriedad del mundo del toro atlántico.

El mismo domingo y también el martes habrá otro par de sabrosos festejos en una de las plazas con más raigambre de Gipuzkoa, la de Zestoa. Un grupo de aficionados de pura raza, fascinados de siempre por cómo se entiende al toro en la villa de Urtain, organizan las tradicionales novilladas de septiembre en las que como año tras año se lidiarán cuatro animales soberbios de una ganadería con porte, señorío y sangre de Santa Coloma en sus venas: Adolfo Rodríguez Montesinos.

Son las fiestas taurinas de Zestoa radicalmente populares. La plaza se llena, los toreros intentan lucirse, antes sonó ya el pasodoble Amparito Roca que pone un cálido escalofrío en los corazones. Torean este año un chaval de Parla, Luís Gómez Molina que sueña con abrir la Grande de Las Ventas un día; Juan Ortiz ha salido a hombros de varias placitas de Madrid. Colombiano como él es el muchacho que ejercerá de sobresaliente: Juan Duque.

Anduvimos nosotros por Palencia siguiendo la estela de la despedida de Luís Francisco Esplá. Quisimos también encontrarnos con Morante pero un toro le hizo cornada seca y nos le retiró  por un tiempo. Bonita es la afición al toro que tienen los palentinos aunque luego en la plaza son cariñosos  hasta el extremo con los toreros y regalan orejas y abren la Grande como si fuera trofeos que se obtienen desganadamente. Pero  en los bares hay ambiente de Feria y por las calles tenderetes que venden juegos y reliquias taurinas. Hay carteles que recuerdan que toda Castilla sabe de toros. Y las peñas, rabiosamente alegres, celebran la Fiesta en sus nombres y en sus aptitudes. Si una se llama Burladero, la otra se llamará El capote y bajan de la plaza al paseo dicho El salón con sandunga exquisita. Esplá, aquel día nuestro estuvo en lidiador y el Tomás, que llenó plaza  la tarde grande San Antolín, bajó las manos hasta donde hay que bajarlas y se creció  por gaoneras y con una revolera suprema. Pero mató como algún diablo cojuelo le dio a entender y se quedó sin premio ni alabanza total.

Aún quedan ferias por catar: Albacete, Logroño, la de San Miguel en la Maestranza, el Pilar… Luego el salto a América. Pero todavía ni siquiera hemos ido a Zestoa. O a Bayona. Salud


 
Escrito por Begoña del Teso a las 10:11 am Hacer comentario (0)

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 Toro atlántico (Ocio&Aficiones)



 
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