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Asumir ser jefe I
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Ainhoa Cilveti | 02-08-2017 | 17:04

Cuando uno empieza a trabajar le gustaría poder llegar a ser jefe cuanto antes, o al menos eso es lo que muchos decimos idealizando esta figura y los derechos y poderes que el ser jefe ofrece. Sobre todo, porque lo que no queremos es tener un jefe por encima nuestro que nos diga qué es lo que tenemos que hacer. Pero cuando llega el momento de ser jefe, no siempre es fácil asumir el nuevo papel, y en algunas ocasiones causa mucho estrés el salto a ser jefe.maxresdefault

En algunas ocasiones, esta incomodidad a asumir el cargo de jefe se debe a que se tiene que abandonar las tareas a las que la persona está acostumbrada y en las que es buena, para comenzar a supervisar a los que hasta el momento eran sus compañeros. Esto se da mucho entre ingenieros o informáticos, personas que disfrutan mucho con lo que hacen, y que precisamente por ser buenos en los que realizan se les obsequia escalando puestos. Pero esta escalada implica tener que dejar de hacer esas tareas con las que la persona disfruta, y encima tener que supervisar a los que hasta ese momento han sido sus iguales, lo que implica tener que asumir un nuevo perfil dentro de la organización. No siempre resulta agradable, bien porque en ocasiones las relaciones entre compañeros cambian, y aunque no sea así, se tiene miedo de que ocurra de esta forma. Además, ser bueno en tu trabajo no significa que lo vayas a ser en un puesto superior, ya que estos suelen implicar: liderar equipos, supervisar trabajo ajeno, gestionar el trabajo, determinar cómo se reparte, asumir más responsabilidades… y estas son cualidades que no todo el mundo está dispuesto a realizar.quieroserjefehome

Puede parecer contradictorio, o que la mayoría de nosotros estaríamos encantados con dar el salto hacia arriba, pero precisamente por esto, no todo el mundo se siente cómodo, a la vez que pueden sentir la presión de tener que aceptar el nuevo puesto. Bien, porque suele venir correspondido con un aumento de sueldo, y esta es una cuestión difícil a la que negarse, o bien, porque en las empresas no suelen llevar bien que sus empleados no quieran ascender, por lo que a uno le cuesta negarse a aceptar. Hay que considerar, que a menudo, cuando alguien rechaza un ascenso conlleva que se le puede relegar a un lado por considerarle poco implicado y motivado con su trabajo.

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