Diario Vasco
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Autor: Ainhoa Coach
Mis amigos
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Ainhoa Cilveti | 11-12-2013 | 7:00| 0

Mis amigos son el mayor tesoro que tengo, siempre respetando a mi familia.

Mis amigos son algo que he cuidado desde pequeña, o al menos lo he intentado. Tengo amigos de hace poco, y tengo amigos desde hace 40 años!!! Y a todos los adoro.

Con el tiempo, y la experiencia en el despacho, cada vez me he dado más cuenta del valor que cada uno tiene. En mi profesión he aprendido lo difícil que es tener buenos amigos, a pesar de que seas una maravillosa persona, hablo de mis clientes. Tengo clientes magníficos, a los que las circunstancias les han hecho estar buscando gente con la que relacionarse y no saber cómo hacerlo. Personas que tienen mucho que ofrecer, y sin embargo se encuentran solas y no saben con quien compartir sus vidas. Personas muy interesantes y muy generosas en sus sentimientos, pero que no saben con quien compartir sus experiencias. Todos ellos se ponen manos a la obra para no sentirse solos y buscar personas con las que compartir sus vidas, y puedo asegurar que esta parte del proceso, muchas veces resulta difícil. Por esto mismo, yo me siento muy afortunada, aunque sé que también depende de mi.

Cuando trato con personas más jóvenes, que aún tienen su cuadrilla de toda la vida y lo ven como algo normal, les animo a que cuiden a sus amigos, a que dediquen un tiempo a estar con ellos, aunque en un momento dado les pueda dar pereza. Cuando lo tienes no te das cuenta de lo importantes que son, hasta que dejan de serlo. Lo mismo me ocurre con mis hijos, hay momentos en los que tienes que elegir entre que hagan todas sus actividades, estudios, deporte, y que también cultiven sus amistades, y creo que como padres a esto le debemos conceder la misma importancia que al resto de los otros aspectos de su desarrollo. Es tan importante aprender a estudiar como aprender a relacionarse de una forma sana con sus amigos.

Por este motivo dedico este post a todos aquellos que me han brindado su amistad desde siempre, a quienes lo han hecho desde pequeña, las que llevan 40 años en mi cuadrilla o a quienes se han acercado a mi hace pocos años y han aguantado cada una de mis manías y me han acompañado en cada una de mis etapas. A todos ellos muchas gracias por estar ahí.

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Subir mi Autoestima
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Ainhoa Cilveti | 04-12-2013 | 7:00| 0

Este es un tema muy recurrente en mi despacho, y por ello, no menos importante, todo lo contrario, tener una buena autoestima nos permite utilizar nuestros recursos de mejor forma. Mucha gente viene para sentirse más segura y ganar en autoestima. Todos ellos, maravillosas personas, con mucho que aportar a quienes tienen a su alrededor, y que sin embargo, no creen la valía que tienen.

La mayoría de ellos son personas sensibles, por esto sienten la necesidad de dar más, personas con un potencial muy grande, y también con una realidad muy importante, pero que no le conceden importancia ni a su valía ni a su potencial, y por lo tanto, se consideran inferiores a los demás.

Es verdad que un coach debe convertirse en el mayor fan de sus clientes, pero puedo asegurar que con estas personas es muy fácil ser fan. Incluso muchas veces resulta frustrante ver cómo estas personas menosprecian sus habilidades personales, y sobre todo, como no valoran lo importantes que resultan para las personas con las que se relacionan. No puedo dar nombres, por supuesto, pero en estos momentos tengo en mente mujeres que lo dan todo por sus familias, profesionales que se desviven por su trabajo, parejas que ofrecen mucho más de lo que reciben, madres o padres que lo dan todo por sus hijos, y que aún y todo se sienten pequeños e inválidos en sus cometidos.

A través de la oportunidad que este blog me permite, animo a que cada cual aprenda a valorar a las personas que tenemos a nuestro alrededor, a saber buscar lo bueno que cada uno tiene, incluso en aquellas personas que en un principio nos disgustan, saber valorar lo que se puede esconder dentro de ellas y aprovecharlo. Todos tenemos algo bueno que ofrecer y todos tenemos algo bueno que recibir. Buscar como si de un juego se tratara, y disfrutar de las sorpresas que os encontréis. Y lo que es más importante, busquemos dentro de nosotros esas mismas cualidades, como si de otras personas se tratara, y aprendamos a valorarnos a nosotros mismos en la medida que lo necesitemos. Si somos capaces de ver algo bueno en otros, seguro que encontramos varias cosas buenas en nosotros, que al fin y al cabo, somos a quienes mejor conocemos.

 

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Me siento bloqueada
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Ainhoa Cilveti | 27-11-2013 | 7:00| 0

Llevo tiempo sabiendo que cada meta que consigo depende de mi, sólo de mi, y que la única ayuda con la que puedo contar es con la mía propia. Sé que si tengo que buscar una mano que me ayude la encontraré al final de mi brazo, pero aún y todo, y después de saberme toda la teoría, hay días que necesito un empujón, algo que me anime a continuar cuando siento que las fuerzas se me van y que debo continuar, pase lo que pase.

Es entonces cuando me dejo vencer, caer hasta no poder más, cuando necesito sentirme tan mal por unos instantes, que sea yo misma quien se levante. No sé si a vosotros os pasará lo mismo, pero a mi me da resultado. Visualizo como bajo por un tobogán sin poder parar, incluso, disfrutando el momento de la caída, para degustar el sentirme mal, ya que es algo conocido, vuelvo a estar en mi “zona de confort” de sentirme mal. La disfruto por un momento, y entonces, como si de un resorte se tratara, me vengo para arriba. Una vez  visto todo negro, comienzo a visualizar los colores y las posibilidades que tengo a mi alrededor, y que aún no he probado. Es cuando hago las mejores cosas, cuando consigo poner en acción esa fuerza que sé que está dentro de mi y me hace lograr los mejores resultados por venir de tan abajo.

Por supuesto, no quiero decir que haya que bajar tan al fondo para obtener lo que queremos, pero cuando nos encontramos con este estado de ánimo, sepamos que como siempre, de todo lo peor se consigue algo bueno, y de nuestra desesperación también podemos sacar lo que nos propongamos, como si de un muelle se tratara, empujarnos para arriba.

Esto nos puede ocurrir cuando estamos mal, porque nos sentimos vacíos, o cuando estamos tan absortos en lo que queremos que no somos capaces de conectar con nosotros mismos. Puede parecer una contrariedad, pero quien haya estado con mucho trabajo o muy inmiscuido en sus tareas sin disfrutarlas, sabrá de lo que hablo. Es entonces cuando podemos aprender a parar y saber qué es lo que queremos y cómo lo queremos. Recordemos que lo más importante de todo es que cada uno de nosotros estemos bien, esta es la forma de compartirlo con los que nos rodean y de transmitírselo a quienes queremos.

 

 

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La Buena Educación
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Ainhoa Cilveti | 20-11-2013 | 7:00| 0

Hoy quiero presentar el caso de una madre preocupada por dar lo mejor a su familia. En muchas ocasiones creemos que dar lo mejor a nuestros hijos pasa por mandarlos a buenos colegios, darles una alimentación sana, apuntarles a todas las actividades adecuadas para su desarrollo… y por supuesto, en la sociedad en la que vivimos, que tengan una buena bici, un buen teléfono, que vistan adecuadamente, o incluso que hagan los viajes que el resto de sus amigos hace. Pero muchas veces nos olvidamos de darles lo más importante de todo: Que sepan estar en cada sitio y situación que les va a tocar vivir.

En alguna ocasión he tenido que escuchar que la buena educación es algo pasado de moda, incluso que los buenos modales están en contra de la verdadera esencia de uno mismo, y por lo tanto, es mejor que dejemos a nuestros hijos que actúen como les parezca.

Yo no estoy de acuerdo, creo que la educación nos enseña a ser nosotros mismos, a respetarnos, respetando a nuestros próximos, que la educación nos facilita la convivencia con los que nos rodean, sin perder nuestra esencia y sin perturbar la de las personas que están a nuestro alrededor. Mi experiencia en la vida me ha enseñado que es muy importante empatizar con la gente que queremos, y por lo tanto saber estar en cualquier mesa es igual de importante. Hay valores que no hay que perder, por muy deprisa que vaya el mundo, la honestidad, la confianza en uno mismo, la camadería, pero tampoco tenemos que perder el respeto por los demás, y la educación, sintiéndola realmente, nos facilita las relaciones con nuestros allegados, ya que nos enseña como comportarnos para no perdernos el respeto a nosotros mismos y a los que nos rodean. Esto no significa que seamos hipócritas, nada más lejano a lo que creo que es la verdadera educación, cuando se siente como tal y no como un paripé de cómo comportarse.

Cuando un niño aprende a decir gracias por una cosa, simplemente, está agradeciendo un acto por el que se siente agradecido. Está reconociendo el valor de ese acto en la otra persona, y eso significa respeto por lo que la otra persona está haciendo. Esto nos lleva a lo que será la siguiente reflexión sobre nosotros mismos: aprender a agradecer lo que tenemos.

Por este motivo, animo a todos los padres y madres a que den aquello tan difícil y por otra parte tan al alcance de todos: la buena educación. Enseñarles a convivir con otros, les puede ayudar a respetarse a si mismos, a la vez que lo hacen con los de su entorno, y a facilitarles la vida ahora y en un futuro.

 

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El Deporte en los Niños
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Ainhoa Cilveti | 13-11-2013 | 7:00| 0

Hoy he asistido a una reunión de deporte, de esas que los padres solemos acudir pensando que hacemos lo mejor por nuestros hijos. Creemos, que el deporte es muy importante para su desarrollo personal, y efectivamente es así, pero no sólo por lo que significa el ejercicio físico en sí, sino por todos los valores y vivencias que el deporte puede ofrecer a nuestros hijos.

La mayoría de los que hoy en día somos padres, hemos vivido el deporte de otra forma. En aquella época, tampoco tan lejana, cada cual hacía lo que más le gustaba, sin pensar que iba  a ser un crack . Entonces no existían los Nadal, Alonso y a los Iniestas, los veíamos muy lejanos, por lo que nuestros padres eran mucho más moderados de lo que somos hoy en día. Se contentaban con pensar que el sábado a la mañana teníamos una ocupación, y a los más afortunados nos iban a ver, y a los que no, tampoco el resto de los padres les tachaban de malos progenitores.

Hoy en día es muy diferente, todos creemos que nuestros hijos son los mejores, algo muy bueno para su autoestima, si se gestiona bien, pero que también puede ser muy peligroso si no sabemos cómo hacerlo. Por supuesto, los padres estamos dispuestos a seguir creyendo que nuestros hijos son los mejores, y los abuelos, cada vez más presentes, y más comprometidos con sus nietos, lo corroboran.  Nuestros hijos son los mejores!!!!

Como iba diciendo, hoy he asistido a una reunión en donde se ponía en duda si era mejor la perfección de la práctica a realizar un evento en donde familias y deportistas se unen en un fin común. Creo que la superación  de un ser humano no pasa por tener una técnica perfecta en un determinado deporte, sino por saber convivir con sus compañeros, evolucionar personalmente, y sobre todo por disfrutar de aquello que hacen. ¡¡¡Ojala todos nuestros hijos, sobrinos, o nietos puedan jugar divirtiéndose¡¡¡

Esta es una reflexión para los progenitores que nos empeñamos en que nuestros hijos sean los mejores del mundo. Por supuesto, para nosotros lo son, y lo que necesitan es que ellos crean que lo son para nosotros, pero no necesitan más. No queramos estresarles más. Preguntar a los niños de vuestro alrededor qué es lo que quieren, y la mayoría os dirán que quieren disfrutar con lo que hacen, y los que os digan que quieren ser campeones, entonces, sin ninguna duda animarles y ayudarles a serlo. Si creen que pueden, lo conseguirán, cada uno a su nivel.

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