Diario Vasco
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Escuchar a nuestros mayores
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Ainhoa Cilveti | 16-07-2014 | 05:00| 0

Hace una semana hablaba de lo importante que es poner normas a los adolescentes y resistir en el intento. En este momento me viene a la cabeza esa canción que dice “Resistiré” y que debería ser un himno para los padres de los adolescentes.

Ahora bien, ¿Cómo hacerlo? Si nuestros padres consiguieron que nosotros fuéramos “personas de provecho”, ¿Qué nos impide hacerlo a nosotros? ¿Qué ha cambiado? Sé que ahora las cosa podemos verlas más difíciles, pero ¿acaso ellos no lo tuvieron también muy difícil?

Entonces,  parémonos a escucharles cómo lo hicieron, en qué se fundamentaron para lograrlo. No podemos decir que sus circunstancias fueran fáciles, la mayoría de los padres que ahora tenemos hijos adolescentes, por no decir todos,  hemos sido niños que hemos crecido en la transición, en momentos en los que no se sabía lo que iba a ocurrir, en lo que todo cambiaba a un ritmo muy rápido, y que aún y todo, ellos, nuestros padres, supieron qué hacer para que nosotros pudiéramos salir adelante, independientemente de lo que ocurriera con el país. Sobre todo, aquellos que nos encontrábamos en zonas estratégicas y que no se sabía si la educación que estábamos recibiendo iba a servir de algo, como en mi caso estudiar en euskera. Algo, que por otra parte, estaré agradecida siempre a mis padres, ya que sin saber ellos el idioma, apostaron porque yo lo aprendiera.

Entonces, hagamos que los nietos escuchen a sus abuelos, y nosotros mismos, escuchemos a la generación anterior que tan bien nos educó y que consiguió que aprendiéramos a valorar lo que tenemos, algo de lo que oigo continuamente que no saben hacer nuestros hijos.

Quizá, los que aún tenemos que seguir aprendiendo somos nosotros, los padres, de cómo transmitir los verdaderos valores a nuestros hijos, esos valores que creemos no les llegan y que no sabemos cómo transmitírselo. Esto no significa que tengamos que delegar en los abuelos otra tarea más, ellos ya nos educaron a nosotros, ahora sólo les toca mimar a nuestros hijos, pero nosotros sí podemos escucharles de la paciencia que tenían, de la insistencia que ponían y de cómo supieron no decaer en la labor de lograr que hayamos conseguido ser personas.

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Errores de Comunicación
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Ainhoa Cilveti | 09-07-2014 | 05:00| 0

“Entre

Lo que pienso

Lo que quiero decir

Lo que creo decir

Lo que digo

Lo que Ud. Tiene ganas de escuchar

Lo que Ud. Cree escuchar

Lo que Ud. Escucha

Lo que Ud. Tiene ganas de entender

Lo que Ud. Entiende

Existen 10 posibilidades que tengamos dificultades

para comunicarnos,

pero intentémoslo igualmente”.

Bernard Weber

 

Aunque parezca fácil comunicarnos, aunque creamos que nos estamos expresando bien o quien nos escucha es buen oyente, muchas veces existen interferencias que hacen que lo qué queremos decir, no llegue de la forma en la que queremos que llegue.

 

Es algo que tenemos que tener en cuenta cuando transmitimos un mensaje y queremos obtener una respuesta determinada del mismo. No siempre logramos nuestro objetivo o el resultado deseado con nuestro mensaje, y a veces, nos lleva a crear conflictos que no admitimos o no hemos considerado.

 

Todo esto, nos tiene que llevar a una reflexión, a saber que tenemos que ser muy cautos con lo qué decimos, cómo lo decimos y a quién se lo decimos, para que nuestro mensaje tenga el resultado que esperamos.

 

Sabemos que cuando decimos “te quiero” a alguien que está preparado a escucharlo, puede que lo reciba bien y se sienta querido, pero estoy convencida, que la mayoría de nosotros hemos pasado por la situación de decírselo a quien no estaba preparado para ac

eptarlo, y por lo tanto, hemos sentido que metíamos la pata. Si con una frase tan inocente y tan cargada de buenos sentimientos como esta, podemos tener problemas por parte de quien la recibe, que no puede ocurrir con otros muchos mensajes que mandamos continuamente y sin parar.

Por lo tanto, pensemos en lo qué decimos, en cómo lo decimos y en quién lo recibe, y dando una vuelta de tuerca más, cómo se encuentra la persona destinataria, ya que no es lo mismo recibir un “te quiero” en una realidad que en otra.

 

Si lo hacemos con nuestra mejor de los propósitos, creemos que la otra persona lo recibirá de la misma forma, y no siempre es así, por lo tanto tengámoslo en cuenta.

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No tener amigos
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Ainhoa Cilveti | 02-07-2014 | 05:00| 0

Puede parecer algo extraño, somos animales sociales, y lo normal es que tengamos con quien relacionarnos, pero no siempre es así, o al menos, no en la medida que nos gustaría. Hay mucha gente que no tiene los amigos que quisiera para poder hacer aquellas actividades que le gustaría realizar.

Hay veces, que se debe a haber vivido fuera, o porque los amigos de la infancia han desaparecido o han ido por un camino en la vida diferente al nuestro. El caso, es que, llegada una edad, mucha gente se siente sola, y no sabe con quién disfrutar de sus tiempo libre.

Puedo asegurar, que es una situación muy triste para quien la vive, y que además, nuestra sociedad no permite socializarse de forma fácil, al menos, hacerlo en persona, quizá sí por medio de las redes sociales, pero esto no termina de llenarnos. Al final, casi todos necesitamos tener alguien con quien encontrarnos al final de una jornada de trabajo o quien compartir un fin de semana de descanso. Estas personas, tampoco necesitan grandes acontecimientos, simplemente quieren tener alguien con quien compartir su tiempo libre, de forma relaja y agradable.

Esta es una realidad que veo en el despacho continuamente, y que tengo que decir, es algo muy importante para la vida plena de una persona. Por supuesto, habrá quien disfrute estando sólo, sin necesidad de dar explicaciones a nadie, y que le cueste entender que otras personas sientan la necesidad de depender de otros, pero es así, y quienes lo necesitan lo pasan mal por no poderlo hacer.

Por este motivo, creo que es fundamental esforzarnos en socializarnos, aunque a veces no nos apetezca en ese momento, o juzguemos a nuestros amigos de forma tan dura, que no queramos estar con ellos.

Aprender a comprender y sobre todo a querer a nuestros amigos, por muy diferentes que de nosotros sean, nos va a ayudar a acercarnos a ellos, a sentirnos parte del grupo y a no sentirnos aislados ni solos.

A veces nos aparta la excusa de estar en pareja, de tener hijos, o mucho trabajo, pero no hay mejor tesoro que los amigos, incluidos en este apartado a la pareja y la familia, y luchar por ello merece la pena. No hay mejor remedio para nuestros males que un buen amigo, una buena conversación con ellos, o disfrutar de ellos en un día de fiesta. No dejemos que nuestra pereza nos lleve a alejarnos de ellos.

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Vacaciones Escolares
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Ainhoa Cilveti | 25-06-2014 | 05:00| 0

La semana pasada comenzaron las vacaciones escolares, y con ellas, la preocupación de muchos padres de cómo gestionar estas de la forma más adecuada, para sobrevivir a ellas sin que la familia se sienta resentida por ello. Aunque no me gusta dar consejos, sí que voy a daros unas pautas que se trabajan en el despacho, para que podáis disfrutar de esta época del año que solemos estar esperando todos con tanta ilusión.

 

1.- Sentarse en familia para transmitir la necesidad de todos a tener un periodo vacacional agradable. Si es necesario, convocar una reunión, puede ser en una cena agradable en casa, para hacerles comprender que toda la familia necesita disfrutar del verano y que para ello hay que establecer unas reglas.

2.- Hacerlo al principio del verano, para que todos podamos tomar nota.

3.- Establecer las pautas y reglas que tengan que cumplir cada miembro de la familia: tareas a repartir, horarios que cumplir,…

4.- Transmitir el deseo de que todos podemos colaborar en este objetivo común.

5.- Especificar los cambios dependiendo de las actividades semanales.

El verano, aunque parezca largo y con muchas cosas para hacer, termina siendo corto, sobre todo, teniendo en cuenta que hoy en día, los niños hacen un montón de actividades durante el verano. Al final, a los padres, nos queda poco tiempo para compartir con ellos los días libres, pero es lo que hay, y debemos enseñarles a compartir cada minuto en familia y con los amigos, que también son muy importantes.

Que ellos se hagan responsables de su verano, ayuda a que lo podamos disfrutar todos en familia. Por supuesto, ellos tienen que descansar, vaguear, y sentir que están de vacaciones, pero también tienen que entender que sus padres no disponen de tantas vacaciones, y que sienta mal, después de estar todo el día trabajando, llegar a casa y ver que no han hecho nada. Por este motivo, establecer reglas para una buena convivencia, les ayuda tanto a ellos como a nosotros. No olvidemos que marcar reglas a nuestros hijos es algo positivo, y lo que es más importante, y a veces olvidamos, ellos necesitan de esas reglas para sentirse seguros en el ámbito familiar. Todos, o casi todos, tenemos la referencia, de algún amigo al que no se le exigía lo que a nosotros en casa, pero esto no implicaba que se sintiera mejor, sino todo lo contrario, sentíamos que estaba más solo. Por lo tanto, no nos cortemos en decir a nuestros hijos cuales son las reglas para este verano, ellos nos lo van a agradecer, aunque parezca que sea lo contrario. Aprendamos como padres a establecer desde el primer momento los criterios para disfrutar de un buen verano.

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Siete años aprendiendo
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Ainhoa Cilveti | 18-06-2014 | 05:00| 0

Un cliente me ha contado una anécdota: En una reunión de trabajo de empresa, una persona dijo que se había propuesto o tener éxito o aprender, y lleva siete años aprendiendo.

Esta anécdota no me es desconocida, la he oído más veces, y siempre de personas que son positivas y que creen que una situación de crisis es una situación de posibilidad de aprender y cambiar.

Nos quejamos de nuestra situación, de lo que ocurre, y a veces, no nos damos cuenta de lo que podemos sacar de estas circunstancias nuevas y desconocidas. Se nos presentan nuevas alternativas hacia lo que queremos, y podemos aprender de ellas.

Ahora bien, sé que hay mucha gente que puede decir que no es realista, que hay momentos en los que es muy difícil extraer algo positivo de lo que pasa, sin embargo, no tengo ninguna duda de que esta persona lleva siete años aprendiendo de verdad de cada acción, paso y metedura de pata que ha hecho. Las personas que tienen éxito en sus vidas, que lo consiguen, como se lo ha propuesto este empresario, son personas que saben hacer de sus debilidades fortalezas, y sus fracasos convertirlos en éxitos, entre otra cosa, porque ya saben lo que es fracasar o no acertar, por lo tanto ya no tienen tanto miedo a que ocurra, sino seguir adelante y lo siguiente es mejor de lo pasado.

Hay muchos casos, la mayoría de las personas que han tenido éxito, han pasado por momentos de fracaso, y cuando lo han superado, han salido fortalecidos, no sólo por todo lo que han aprendido, de la información que han obtenido, sino porque han experimentado que cuando algo no sale bien, no se acaba el mundo ni las posibilidades, se puede continuar y una vez conocido lo que no funciona,  asusta menos continuar. Hay un refrán muy conocido: “Cuando se cierra una puerta se abre una ventana”. Nos enseña que aunque el éxito no vaya a ser cómo nos lo esperábamos en un primer momento, puede tomar otra forma, de hecho la toma, ya que no es lo mismo, el que sabe salir adelante tras un fracaso o un no éxito, y el que llega  a él, de forma directa, seguramente esta persona no sepa tanto, ni sea tan consciente de ello como lo es la persona que más ha luchado por él. De todos modos, no olvidemos, que el éxito por sí sólo no vale lo mismo que luchar por aquello que queremos y esto nos lleve a tener éxito en lo que hacemos.

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La Asertividad Mal Entendida
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Ainhoa Cilveti | 11-06-2014 | 05:00| 0

La asertividad es una herramienta que nos permite decir aquello que por diferentes circunstancias tenemos que transmitir, y que puede crear conflicto, de forma que no le perdamos el respeto a la otra persona, ni tampoco a nosotros mismos. No decir nada que pueda perjudicar a quien tenemos enfrente ni a nosotros. Cuando en los talleres o en las sesiones de empresa tratamos el tema de la asertividad, en algunas ocasiones sucede que no se entiende como una herramienta en la que apoyarse, sino como una obligación que se les insta a hacer, por lo que se sienten a la defensiva, sin querer ponerla en práctica, y aduciendo que ellos son así, y que así se comunican. Es entonces cuando se excusan con sus compañeros por no dirigirse a ellos de la forma correcta, pero lo hacen justificando su conducta con la forma de ser o de trabajar de las otras personas, sin entender que la comunicación y el resultado de esta, es responsabilidad de quien la ejecuta, independientemente de cuales sean las circunstancias.

Presuposición PNL: “El resultado de la comunicación es la respuesta que obtenemos, independientemente de nuestra intención”.

 

Nuestras palabras pueden resultar como flechas a quien se las dirigimos, por este motivo tenemos que ser conscientes de ello, y procurar  tenerlo en mente cuando estamos hablando con alguien y sabemos que podemos herirle. La mayoría, por no decir todos, tenemos grabada alguna conversación que en su día nos hizo daño y que no hemos conseguido olvidar. Esto no significa, que no podamos decir aquello que tenemos que transmitir, sobre todo en aquellos casos en los que se está en un ambiente laboral o haya que rectificar alguna conducta, pero podemos hacerlo sin herir a la otra persona y sin quedarnos nosotros mal, sobre todo, porque si la otra persona se siente agredida, no va a aceptar nuestras palabras, y nosotros vamos a tener la sensación de no haber cumplido con nuestro objetivo.

Mantener en todo momento de la conversación el resultado que queremos obtener en mente es muy importante para no distraernos de él, y poder encauzar el tema en caso necesario. Hacer entender y transmitir a la otra persona que el mensaje que lanzamos no es algo personal, y sí una responsabilidad que tenemos, ayuda a que el receptor esté más predispuesto a asimilarlo, así como empatizar con la persona, también nos va a ayudar a saber qué lenguaje es el más acertado para conectar con la persona. Cuantos más recursos utilicemos, más fácil se nos hará obtener el resultado deseado.

 

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La Paciencia
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Ainhoa Cilveti | 04-06-2014 | 05:00| 0

Hoy, un cliente me ha destacado en una técnica de “coaching por valores”,  la importancia de la paciencia para su vida y lo que esto significa en cada apartado de todo lo que realiza.

 

Cada día aprendo más de mis clientes, es una de las ventajas que tiene mi trabajo, el escuchar y poder reflexionar con ellos sobre los diferentes temas, y como esto te hace darte cuenta de cosas que a veces no nos paramos a recapacitar en nuestra vida.

Esta persona, muy implicada en su desarrollo personal y profesional, ha destacado este valor, como algo primordial para conseguir sus objetivos, y sobre todo para saber gestionar cada situación que le acontece. Las personas que utilizan la paciencia como un valor y un recurso consiguen:

  1. Saber esperar la oportunidad en el momento adecuado.
  2. Utilizar el tiempo como recurso a su favor.
  3. Obtener más y mejores alternativas.
  4. No desesperarse por obtener una respuesta rápida.
  5. Mantenerse tranquilos ante la respuesta deseada.

Como se puede comprobar, sobre todo para aquellas personas que no sabemos ser pacientes, estas saben gestionar mejor sus emociones en momentos en los que nos cuesta esperar una respuesta.  El hacer que el tiempo juegue a nuestro favor en lugar de en nuestra contra, tal y como lo vivimos los impacientes, es una ventaja muy grande que deberíamos aprender todos.

¿Por qué desesperarnos cuando podemos lograr tener más alternativas a nuestro alcance si nos tomamos el tiempo necesario? ¿No somos acaso los impacientes quienes limitamos ese tiempo?

Ellos saben esperar, no desesperar y gestionar la situación de mejor manera. Quizá no siempre consigan lo que se proponen, pero al menos no sufren como los demás mientras lo hacen, y sobre todo, cuando uno ve la situación con calma y tranquilidad, es capaz de gestionarla mucho mejor, tener más claro lo que pueden o no pueden hacer y por lo tanto elegir mejor en cada momento. Las decisiones que tomamos son mejores cuando las hacemos teniendo el mayor número de alternativas y con el tiempo suficiente para meditarlas. Aprendamos a ser pacientes, me lo anoto como compromiso personal.

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Operación Biquini
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Ainhoa Cilveti | 28-05-2014 | 05:00| 0

Estamos en el mes de Mayo y nos bombardean las ofertas para la “operación biquini”, sobre todo a las mujeres. No quiero hacer discriminaciones, sé que hay muchos hombres, cada vez más, preocupados por su apariencia, pero este no deja de ser aún un dictamen de la moda para las mujeres.

Ahora bien, no voy a ser yo quien diga que una no se siente mejor cuando se ve bien en el espejo, pero esto no significa que debamos ser esclavas de un patrón. ¿Dónde está escrito que en la playa se deba estar sólo con una talla determinada? ¿No es acaso la playa el sitio más democrático que hay? Donde se nos ve a cada uno como somos y lo que podemos disfrutar de ser lo que somos.

Cuando veo reportajes de playas paradisiacas sólo salen cuerpazos de impresión, parece que el común de los mortales no puede asistir a ellas, sin embargo, cuando bajamos a la playa que solamos asistir no es así. Cada uno aparece como es, con lo que tiene y su cuerpo ha vivido, y creo que esto es lo que debería vender: que las personas pudieran disfrutar de ese momento sin complejos y pensando que son únicas.

No quiero decir que no nos cuidemos, al menos, aquellos que lo queramos hacer, pero siempre respetando las señas que la vida ha ido poniendo en nuestro cuerpo, al igual que lo hace en nuestra cara. Sentirse bien, hacer deporte, incluso poder entrar en un pantalón o vestido que hace tiempo no podíamos hacerlo nos hace sentirnos bien, pero recordemos que este es tan sólo un aspecto de nosotros, que somos mucho más, y que lo que valemos no lo dice un cuerpo, sino nuestra actitud. Y para actitud estoy segura que tenemos todos mucho que demostrar, tan sólo tenemos que pensar en lo que queremos ser y en cómo somos felices, y luego disfrutar de ello con las personas que queremos. Darnos cuenta que los que nos quieren, empezando por nosotros mismos, nos valoramos por igual en una talla que en otra y que lo más importante es sentirnos bien con nuestro cuerpo y con las personas que queremos.

 

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La Ley el Deporte
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Ainhoa Cilveti | 21-05-2014 | 05:00| 0

Vivimos en una región en la que se “cuida” mucha que los niños hagan deporte de una forma “deportiva”, que no se cree mala competitividad entre los niños y que todos realicen algún deporte.

Pero ¿qué pasa con aquellos que saben lo qué quieren hacer y dónde lo quieren hacer? Os puedo asegurar que estos niños lo tienen muy difícil, sobre todo si uno de sus deportes es el deporte “rey”, el fútbol.

Me parece muy bien que nuestros políticos se preocupen de que nuestra juventud sea sana y mantenga hábitos de juego sanos. ¿Pero quienes son ellos para decidir dónde tienen qué hacerlo?

Me toca muy de cerca, pero no quiero centrarme en este caso, aunque creo que se debería tener en cuenta, ya que estoy segura que no es el único caso y que es muy injusto. Conozco un niño… que entrena desde los seis años en el deporte que se vive en su familia. Un deporte que le gusta, en el que su padre sigue jugando y gracias al cual la familia entera se relaciona con mucha gente, con todo lo que esto implica: transmitir valores, amistades y acontecimientos varios… Por otra parte, también entrena en un equipo de fútbol, juego que gusta a la mayoría de los niños, y que encima, por sus características, no se le da mal. Por lo que, realizando sus dos grandes aficiones, sin dejar sus estudios al margen, en los que también se involucra como él sabe hacerlo en todo, con mucha responsabilidad, le ha tocado vivir esta ley del deporte.

Resulta, que para poder jugar en los equipos que él y sólo él ha decidido y en los que se siente muy a gusto, tiene la obligación de jugar en el equipo de su colegio. Por supuesto, juega con sus amigos de siempre, y por su carácter se siente también responsable de hacerlo bien y de no faltar a ninguno de los entrenamientos y de dar de sí mismo lo mejor en cada partido. Pero mi pregunta es ¿De verdad vale la pena pedir tanto sacrificio cada semana un niño porque se cumpla la ley del deporte? ¿No sería más justo que esta ley se empeñara en qué practicaran deporte aquellos niños que no practican ninguno y no los que ya han elegido dónde hacerlo? Creo que también debiera haber una ley donde se defendieran los derechos de cada niño a decidir lo qué quiere hacer sin que ningún programa informático se lo impidiera. Esto lo digo porque existe este programa, en el cual si el responsable de cada centro académico no le da de alta, no se le puede convocar para participar en los partidos que los entrenadores que él ha elegido le puedan poner.

En este blog hablo como coach, y puedo asegurar, que no es humano lo que se les pide a estos niños, ni los valores que se les enseña, tan sólo para que sus padres se vean obligados a pagar una cuota más de deporte, y esto es lo de menos.

A estos niños les supone en muchos casos tener más entrenamientos a la semana de lo que pueden soportar, menos horas de estudio, y lo peor de todo un sacrificio respecto a la responsabilidad que tienen que asumir en cada apartado de su vida. Espero que alguien tome nota de esto.

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La Pastilla del Positivismo
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Ainhoa Cilveti | 14-05-2014 | 05:00| 0

Este último fin de semana, mientras veía una película en la televisión, me he encontrado con la sorpresa de que se ha comenzado a comercializar una pastilla para ser más positivo. Quiero dejar claro, que no sé nada respecto a estas pastillas y que no estoy en contra de ellas, pero sí que creo que ser positivo es una actitud y que ojalá fuera tan simple como tomarse unas pastillas.

Imagino, que este medicamento, está destinado a levantar el ánimo a quienes lo toman, y esto puede ser muy útil para sentirse más positivo, pero es un paso en el camino, y no creo que haya que engañar a las personas vendiendo un concepto que ahora está de moda y que por el que la mayoría de nosotros trabajamos.

Es verdad que cuando uno está bien de ánimo, está más dispuesto a luchar por aquello que quiere, que tiene más fuerza y energía para trabajar los aspectos que quiere mejorar, y por lo tanto puede ser muy útil el sentirse bien para comenzar a tener una actitud más positiva, pero es una ayuda, ya que el ser positivo es una actitud, y como tal se trata de un comportamiento que hay que desarrollar. Según Wikipedia, la actitud es: “la forma de actuar de una persona, el comportamiento que emplea un individuo para hacer las cosas. En este sentido, se puede decir que es su forma de ser o el comportamiento de actuar, también puede considerarse como cierta forma de motivación social -de carácter, por tanto, secundario, frente a la motivación biológica, de tipo primario- que impulsa y orienta la acción hacia determinados objetivos y metas. Eiser[1] define la actitud de la siguiente forma: predisposición aprendida a responder de un modo consistente a un objeto social.”

Por lo tanto, tener una actitud positiva indica que es algo que podemos poseer de forma innata, o que podemos desarrollar en función de nuestros deseos, pero desde luego, no es algo que pueda venir por una pastilla que nos tomemos. Ya sé que la mayoría de las personas no se creen muchos de los mensajes de los anuncios, pero aún y todo, me parece peligroso que se trate de temas que merecen mucho respeto de forma tan banal. Tengo muchos clientes que trabajan día a día su aspecto menos positivo para transformarlo, que luchan contra sus creencias para cambiarlas y desarrollar nuevas ideas que les ayuden a vivir de una forma más agradable y dinámica. Que a pesar de las circunstancias, del cansancio o de decaer en el ánimo, depende de ellos poder realizar ese cambio de actitud, de su fuerza interior y de lo que ellos quieren y desean, y cuando esto es firme, se consigue, sin necesidad de pastillas.

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