Diario Vasco
img
Cuando No nos valoramos
img
Ainhoa Cilveti | 23-04-2014 | 05:00| 0

El otro día me encontré con un caso muy claro, una persona con un trabajo muy interesante, que ha tenido que pasar varias pruebas de selección para conseguirlo, y que aún y todo no se valora en su trabajo, o al menos, en la medida que debería hacerlo dado su condición.

Como digo, no es una persona cualquiera, ninguno de nosotros lo somos, pero esta persona además ha sido capaz de demostrarlo para que le concedan una beca en la que desarrolla un trabajo productivo. Pongo este ejemplo, porque es algo cercano en el tiempo, pero ocurre constantemente. Esta persona, tras este trabajo quiere seguir desarrollando su carrera laboral de la mejor de las maneras, y sin embargo, a la hora de valorar sus posibilidades, se limita él mismo, sin dar opción a que lo hagan los demás, que seguramente no lo harían. Es decir, quiere introducirse en sectores concretos y proyectos que le resulten interesantes, y sin embargo, cree que no puede conseguirlo por no ser la persona adecuada para ese tipo de trabajos. Mi labor como coach es hacerle ver que no es él quien tiene que negarse esas oportunidades, que si alguien se lo tiene que decir, que sean los responsables de esos proyectos quienes lo hagan, y no él de antemano.

La mayoría de las veces somos nosotros mismos quienes nos limitamos en nuestros logros, porque arrastramos un montón de inseguridades, creencias limitantes o miedos, que no nos permiten avanzar hacia lo que nos gustaría. Sin darnos cuenta, que somos nuestra peor barrera, el obstáculo mayor que tenemos que pasar para conseguir nuestro objetivo, sin que nadie externo tenga que venir a hacerlo.

Y ¿qué pasa cuando logramos superarlo? Entonces nos comemos el mundo y nos damos cuenta que un No, no significa un fracaso, sino un obstáculo más, y que por ello no lo vamos a conseguir, que podemos seguir luchando hasta llegar, porque no siempre las cosas se logran a la primera, y en el camino se aprende mucho, sobre todo a cómo no lograrlo y a valorar otras formas de continuar.

Por este motivo, no dejar que vuestras barreras os digan no antes de que otros lo hagan, y aún y todo, en ese caso, no dejéis que un No suponga un hasta nunca, simplemente puede ser un no en este sitio o en este momento, incluso con esta persona, un No, en la mayoría de los casos significa un continua en tu búsqueda por lo que quieres. Y este llega cuando de verdad tú te lo propones.

Ver Post >
Cuando la Semana Santa se retrasa
img
Ainhoa Cilveti | 16-04-2014 | 05:00| 0

Este año la Semana Santa se presenta dos semanas más tarde que el año pasado, y no sé vosotros, pero tengo que decir, que yo lo he notado mucho. Puede que se deba a la mala climatología de este invierno, que hemos sufrido un vendaval tras otro, a que hemos trabajado dos semanas más antes de descansar, o simplemente a que este año me encuentro más cansada, pero no veo el momento de que lleguen las vacaciones esperadas.

 

Lo noto en mis hijos, en mis clientes y alumnos, ya no damos más de sí, y aún y todo seguimos hasta llegar el Jueves Santo. Vivimos, al menos yo, en una sociedad en la que este día tan sólo significa fiesta y descanso, y para los más afortunados preparación de las vacaciones.

Los niños-adolescentes, terminan sus exámenes, les dan las temibles notas, los adultos nos toca preparar el IVA, declaraciones de la renta, o informes laborales de lo que hemos realizado este trimestre. El caso, es que todos estamos deseando de que lleguen las vacaciones, como si fuera agua de mayo, y casi que lo es, porque terminamos a finales de abril.

Os preguntaréis que tiene que ver lo que digo con el coaching, pero sí que tiene que ver mucho. Cuando uno se siente cansado, no tiene ganas de ponerse a pensar en nuevos retos, algo que he comentado en otras ocasiones que es muy importante para ser felices en nuestra vida, pero yo soy la primera que cuando no puedo más me cuesta pensar en lo siguiente que quiero hacer.

Pero, Oh sorpresa! Los retos más interesantes me están viniendo ahora, cuando creo que necesito descansar como respirar, y tengo que sacar fuerzas para hacerlo. No quiero personalizar, pero creo que mi experiencia puede ser como la de tantas otras personas, que en estos momentos se encuentran en situaciones vitales que no pueden desaprovechar, aunque no se sientan con fuerzas para afrontarlas. Pero por esto mismo, quiero animar a todas estas personas, a las que se van de vacaciones, a las que no pueden hacerlo, a los que se sienten frustrados por tener que trabajar, o lo que es peor hoy en día, a los que se sienten frustrados por no poder hacerlo. Mucho ánimo para todos, si lo pasamos mal es porque al menos somos capaces de sentirlo y a los que no lo hacen enhorabuena y que aprendan a disfrutar de todo lo que tienen.

 

Ver Post >
Cuando te propones algo
img
Ainhoa Cilveti | 09-04-2014 | 05:00| 0

Cuando piensas que quieres algo y te lanzas a buscarlo lo consigues, aunque escrito de tal forma pueda parecer extraño. Pero es posible.

Puede parecer que soy una persona ilusa, pero de momento, en mi ilusión me va bien, no pienso que no es posible, sino que tengo que trabajar en ello. Como dijo Picasso: “La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando.” Y este es el lema que sigo, no dejar que las cosas me lleguen del cielo, sino ponerme a ello y buscar las alternativas necesarias para lograrlas.

Esta semana me he interesado por un curso de gimnasia que quería y por el cual me pedían mucho dinero. Tras informarme en internet y a través de amigos, eureka!!! He logrado una invitación para una clase gratis. Puede parecer que soy una persona con suerte, y desde luego creo que la tengo, pero sobre todo, porque la busco y he hecho lo posible para conseguirlo. También tengo que agradecer tener a mi alrededor personas que me puedan ofrecer esta suerte y es porque trabajo la amistad desinteresada, y cuando se hace esto, logras que te respondan, no por el contrario, cuando lo haces por interés.

Por esto creo firmemente, en que cuando tu mente y todo tu ser se concentra en encontrar las soluciones deseadas, al final das con la que mejor te conviene.

Sé que vivimos en un país en el que hay un gran número de parados esperando a que se les contrate. No quiero polemizar, ni ningunear este hecho, pero creo que si fuéramos un poco más proactivos, que pusiéramos algo más de nuestra parte sin tener que esperar a que nadie venga a dárnoslo, esta sociedad estaría mejor, y lo que es más importante, sería más coherente con nuestros valores. Sé que puedo echarme mucha gente en contra con estas afirmaciones, pero creo que no tenemos más que mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta que no estoy tan desencaminada, y que las personas que de verdad han luchado por sus sueños, han logrado conseguirlos, o al menos ser felices mientras lo intentaban, algo que no se puede lograr cuando tan sólo se espera a que otros lo hagan por nosotros.

Con este post no quiero crear conflicto, simplemente hacer reflexionar a quien me lea, sobre si están haciendo todo lo posible por conseguir sus propósitos, o por el contrario, están esperando a que otras personas lo hagan por ellos.

Ver Post >
Necesito un Cambio
img
Ainhoa Cilveti | 02-04-2014 | 05:00| 0

Esta es una frase que muchas veces escucho en mi despacho, cuando un cliente viene a encontrar algo que le motive en la vida y que haga que esta cambie en otra dirección. Hay veces, la mayoría, que son personas muy completas, llenas de energía y con muchos recursos, pero que no encuentran un aliciente en sus vidas, y esto les hace sentirse insatisfechos.

Es entonces cuando la persona puede preguntarse lo que de verdad quiere y qué es lo que le hace feliz, para poder continuar adelante y sentirse bien. Como siempre digo, el protagonista de la vida de uno es él mismo, independientemente de lo que le rodee, familia, amigos, situaciones,…y se puede luchar por buscar lo que esa persona quiere, y en esta búsqueda puede disfrutar de su vida. Como decía John Lennon : “La vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes”. Por lo tanto,  busquemos aquello que nos puede hacer felices, y trabajemos en ello, ya que el mero hecho de hacerlo nos va a permitir sentirnos más vivos y plenos frente a esperar a que nos suceda algo interesante.

¿Qué cambio quiero? A veces esta pregunta tan simple puede acarrear grandes cambios en nuestra vida y es entonces cuando tenemos que dejar atrás el miedo, que nos impide hacerlo, y los obstáculos externos que no nos dejen avanzar. Pensar en lo bien que siente uno cada vez que logra superar una barrera, entonces, aunque sea por momentos, nos sentimos grandes, llenos de fuerza y capaces de todo…y ¿por qué no? ¿Dónde están escritos nuestros límites y nuestro destino? O ¿Somos nosotros mismos quienes nos los ponemos? Por lo tanto, ¿Por qué no creer que no hay límites para establecer nuestros objetivos cuando estos son realistas?

Es importante que en estos cambios que queremos sepamos nuestra realidad. Siempre pongo por ejemplo que si quisiera ser astronauta me costaría mucho, entre otras cosas porque tengo vértigo y me mareo columpiándome en un columpio infantil, pero estoy segura, que en caso de extrema necesidad sería capaz de superar el vértigo si mi vida dependiera de ello.

Por lo tanto, si un cliente quiere lograr un cambio, estaré convencida que lo conseguirá, sobre todo porque muchas veces los cambios que nos hacen felices no son aquellos que representan mucho esfuerzo, sino cosas más asequibles que pueden hacer que nuestra vida nos merezca la pena.

 

Ver Post >
¡¡¡Basta Ya!!!
img
Ainhoa Cilveti | 26-03-2014 | 06:00| 0

Hay momentos en la vida que hay que decir basta, y otros en los que te pide decir ¡¡¡basta ya!!!

Aunque parezcan la misma cosa, no es lo mismo, no es igual saber que tienes que hacerlo y decidir hacerlo porque lo quieres.

Hay veces que sabes que tienes que tomar una decisión y otra en la que decides hacerlo. Cuando sabes que te conviene pero te cuesta y todos los de tu alrededor te dicen que lo tienes que hacer, terminas no haciéndolo, precisamente porque te lo dicen. Sin embargo, cuando tú eres la persona que decides hacerlo, no importa lo que te digan los de tu alrededor, lo haces y punto.

En la diferencia está la clave. En saber que es una decisión tuya y que es lo que te pide el cuerpo en ese momento, independientemente de lo que te digan, lo haces. Puede parecer fácil hacerlo, pero es la persona quien tiene que decidir realizarlo, digan lo que digan.

Esto puede parecer un galimatías, pero lo que hablo es de situaciones muy concretas y reales. En los últimos días, me he encontrado con un caso en el que una persona estaba sumergida en una relación que no le convenía. Las personas de su entorno se lo hacían saber por activa y por pasiva, esa relación lo único que le hacía era daño y no sacaba nada bueno de ella. Llevaba mucho tiempo en esa “zona de confort”, que aunque para ella resultaba nociva, era una situación conocida y que de alguna manera manejaba. Sabía cómo ocurrían y evolucionaban los acontecimientos, por lo que aunque le resultaran desagradables, no le pillaban de sorpresa, sabía los pasos que tenía que dar en cada momento y continuaba en esa relación sin atreverse a salir de ella. Como he dicho, las personas de su entorno eran conscientes de lo que ocurrían, pero poco podían hacer por ayudarle, si no se dejaba. Por más que te digan, si tú no quieres hacer algo, nadie te puede obligar a hacerlo.

Pero, ¡¡¡ocurrió el milagro!!! Un día, no hace mucho, la situación cambió, los acontecimientos no fueron como solían ser otras veces, no por más duras, simplemente diferentes, y esto ha hecho que las persona se sintiera desconcertada, y esto le ha permitido reflexionar y darse cuenta que podía conseguir algo mucho mejor en su vida que una relación que simplemente le perjudicaba. De la noche a la mañana ha cortado esta relación, sin dar más explicaciones y sin necesidad de justificarse, se ha dado cuenta de que puede vivir fuera de esa zona de confort, lo que es mejor, puede ser feliz, y algo que tan sólo hace unas semanas le asustaba, ahora ha logrado cortar estos lazos emocionales y lanzarse a la aventura de su vida. Por supuesto, le ha ayudado saber que tiene el apoyo de los de su alrededor, pero este paso ha sido gracias únicamente a él mismo y a la fuerza que ha adquirido de su interior. Hasta ese momento no era posible.

Ver Post >
Vivir con un animal
img
Ainhoa Cilveti | 19-03-2014 | 06:00| 2

Se suele hablar de lo que representa para una persona vivir con un animal de compañía, de la vida que estos le dan y del cariño que reciben. De lo que significa compartir tu vida con un ser que depende de ti y lo mucho que hay que sacrificarse por ellos.

Desde pequeña, me he criado entre diferentes animales, sobre todo perras, aunque también he tenido cotorras, loros, peces, tortugas y ahora gatas. Y puedo decir, que aunque me dan mucho trabajo, son una parte de mi educación muy importante. Y considero, que el valor que cada uno de ellos me ha dado, representa mucho de lo que soy yo.

Hoy en día, y hablo por estadísticas y no por lo que conozco, sé que un animal de compañía puede ser un regalo más de las navidades, del que se puede prescindir si no conviene en un momento dado. No lo entiendo ni lo comparto, pero ocurre.

He convivido durante 26 años con un loro que era insufrible cuando se ponía a gritar o cuando te confundía imitando el sonido del teléfono, pero el día que se murió, fue un drama para toda la familia. Sólo había conseguido hablar pocas palabras, pero sí a distinguir lo que comíamos, y le encantaban los embutidos…

Por mi teclado pasan de forma indiscriminada las gatas, y en estos momentos, tengo que escribir con una mano, porque tengo una de ellas empeñada en que le haga caricias. Los pies no los puedo mover porque la perra está pegada a ellos, y a veces pienso que voy a tener un accidente por vivir todas en el mismo metro cuadrado. Incluso pienso, que si alguien me escucha y me oye hablar con ellas pensará que estoy loca, pero la compañía que me proporcionan cada día no la puedo pagar con nada.

Desde pequeña he convivido con estos animales, y sólo espero que mis hijos aprendan de ellos lo que a mí me han transmitido, y que sepan ser generosos hacia otros seres como lo son los animales. Cuando vienen a refugiarse en ti, a saludarte cuando llegas, a reconfortarte cuando te sientes mal, o a disfrutar de tus salidas, es cuando te das cuenta, que lo que les das es muy poco, y lo que recibes mucho, por esto no entiendo a las personas que abandonan a sus animales. Y muchos menos, cuando han regalado estos animales a sus hijos. Quiero que este post sea una protesta por todos esos perros, gatos y demás animales que se abandonan cuando estorban. No deis el ejemplo de que cuando algo no se sabe gestionar lo mejor es abandonarlo, sino buscar las alternativas para hacer que sea posible.

 

Ver Post >
Tratar con los clientes
img
Ainhoa Cilveti | 12-03-2014 | 06:00| 0

Esta semana he trabajado con un cliente que me ha hecho darme cuenta que cuando se estropea la lavadora no hay que dramatizar.

Dramatizar, que palabra tan grande y que poco significa. ¿De qué podemos dramatizar de verdad? Hoy en día, que se estropee la lavadora puede ser toda una tragedia para la convivencia de una familia. Nadie se plantea tener que lavar la ropa en la bañera y mucho menos ir al lavadero, como antiguamente se hacía.

El caso es que cuando se nos estropea un electrodoméstico creemos no tener salida y enseguida llamamos al técnico. Hasta este momento, creo que es algo natural, el problema viene cuando recibimos al técnico en cuestión y le abordamos como si fuera el salvador de todas nuestras desgracias. Cuando nos enfadamos con él porque el aparato no funciona o porque es la única persona en la que podemos desahogarnos. ¿Pero pensamos en ese profesional que viene a casa a arreglarnos nuestra “desgracia”?

Este cliente me ha hecho ver la otra parte de esta situación, cuando un técnico tiene que atender una media de unos 7-8 avisos, y en casi todos se les espera como agua de Mayo o como el saco de las h….

Estas personas, tienen sus problemas, sus familias, y vienen a nuestra casa para reparar las averías, temas complicados a veces y otras veces sencillos, pero por lo que me cuentan, lo más difícil para ellos no es saber qué es lo que le pasa a la máquina, sino lidiar con la persona que les espera mientras intenta hacer su trabajo. Ellos se tienen que centrar en lo que hacen, si la avería no se soluciona no sienten que su trabajo haya sido efectivo, incluso si se vuelve a estropear se sienten mal, mientras que si lo solucionan rápido, la persona se siente engañada por lo que tiene que pagar. Y ellos, son además los responsables de decir lo que cuesta la reparación de la avería y de cobrar.

Tengo que reconocer, que mientras escuchaba los problemas de estos trabajadores, yo misma me he sentido identificada con esos clientes que a veces no somos muy corteses cuando nos toca pagar. Pero ahora que he podido ver la otra parte de este trabajo, que por otra parte, tantas veces me ha ayudado a no tener que lavar la ropa en la bañera, y sé de lo que hablo porque alguna vez lo he tenido que hacer, me he sentido más cerca de sus circunstancias, de que cada vez que terminan su trabajo y vuelven al coche para dirigirse a otro nuevo “rescate”, espero que no lo hagan llevando en sus mochilas mis malos rollos y que puedan terminar su jornada laboral como cada uno de nosotros lo hacemos, sabiendo que hay cosas que hemos hecho bien y otras que podemos mejorar.

Ver Post >
Simplificar
img
Ainhoa Cilveti | 05-03-2014 | 06:00| 0

Hoy en el despacho una clienta ha dado con la clave de sus problemas: Simplificar.

Se ha dado cuenta que su rutina de siempre trata sobre hacerse cargo de todas las tareas que su familia y en su trabajo requieren de ella, y que con su mejor intención, ella pone de su parte lo mejor de sí misma. Sin embargo, esto le lleva a un resultado que no es el que quiere, ya que le hace complicarse la vida de tal forma que termina agotada y sin poder disfrutar de su objetivo, lo que conlleva que no pueda aprovechar su vida como le gustaría , sino como considera oportuno.

Piensa en lo que debería hacer, en lo que los demás creen qué debería hacer según sus creencias, y peor aún, en lo que ella misma ha pensado durante años que tenía qué hacer.

Al final de todo, se ha dado cuenta, que si simplifica su vida y sus tareas, ella va a sentirse más libre, más feliz, y por fin ser ella misma, sin dejarse llevar por extraños prejuicios de lo que una mujer tiene que hacer en su vida para sentirse orgullosa.

Se ha dado cuenta que puede amar a su familia y demostrarlo simplemente acompañando en sus objetivos a cada uno de sus miembros, sin por ello sentirse responsable del logro de cada uno.

Que puede aportar su esfuerzo en el trabajo, sin pensar que el resultado final depende sólo de ella, y que tan sólo por estar cerca de cada compañero ya está haciendo su tarea, mientras cumple con sus objetivos.

Las madres creemos que tenemos que trabajar, estudiar, planificar lo que nuestros hijos buscan. Las mujeres, compañeras, creemos que tenemos que inmiscuirnos en los asuntos de nuestros maridos, compañeros, como si fueran los nuestros. Las amigas pensamos que tenemos que trabajar lo que nuestras amigas/os quieren, como si se tratara de nosotros mismos, sin darnos cuenta que podemos y debemos dejar  a cada uno ser responsable de sus actos, y limitarnos nosotras mismas a ser responsables de los nuestros.

Simplifiquemos, seamos sólo responsables de nuestros actos, y acompañemos a cada uno a serlo de los suyos.

 

Ver Post >
¿Es Justo Ser Bueno?
img
Ainhoa Cilveti | 26-02-2014 | 06:00| 0

En las últimas semanas me he planteado si el comportarnos bien nos trae el resultado que esperamos. Desde luego, como persona, como madre o como coach, siempre pensaré que hay que hacer lo que mejor creamos en ese momento concreto. Que tenemos que ser coherentes con nuestros valores y responder a ellos. ¿Pero es siempre justo?

Llevo viviendo durante un tiempo el que a una persona que respeta las normas del juego, que sabe trabajar en equipo y que responde ante sus retos y los del equipo se le “castigue” a un segundo plano por saber acatar las órdenes y que sea más fácil para todos que lo que menos gusta lo haga él a que lo hagan otros que no son tan fáciles de llevar. Esta semana he visto que otro grupo que no acata las leyes establecidas se le premie con un proyecto que iba dirigido a otro grupo “más fácil”, para probarlo en ellos, ya que siempre hay que premiar en forma positiva. Estoy muy de acuerdo en este aspecto, pero siempre que no se vea afectado el que lo está haciendo bien.

Parece que a veces, el potenciar lo positivo en aquellos que más lo necesitan da como resultado que el que lo hace bien no sea premiado, y por su comprensión de la situación se vea relegado a esperar su reconocimiento.

Quizá pueda parecer que hablo de forma muy general, y que no concreto. Voy a poner un ejemplo, que seguro, muchos de vosotros habéis vivido. ¿Cuántas veces os han dicho que ya que lo hacéis bien hay que darle la oportunidad a aquellos que no lo saben hacer bien? ¿Que tenemos que ser comprensivos con estos y ayudarles a aprender? ¿Y mientras tanto tenéis que esperar a que estas personas se den cuenta de lo que hacen mal?

En esos momentos nos sentimos perjudicados y además no nos podemos quejar porque nos tratan de egoístas por pensar sólo en nosotros mismos. Y sin embargo, nadie piensa en que estamos siendo buenos, en que estamos haciendo lo que nos piden y que nos merecemos lo bueno que nos pueda ocurrir, sin pensar que en los que no lo hacen así, son los verdaderos egoístas.

Esto se puede llevar a muchos ámbitos, amistades, pago de impuestos, reparto de tareas en el trabajo o incluso posición en un equipo de juego. ¿Cuántos de vosotros no habéis pensado en el momento de pagar el IVA o la subida de autónomos, o la bajada de vuestros sueldos, qué por qué no se ven perjudicados aquellos que no lo hacen?

Creo que todos tenemos el derecho de sentirnos recompensados y sobre todo si lo hacemos bien, independientemente de si hay que potenciar lo poco bueno de lo que hace alguien para que siga por ese camino. Que no hay que “castigar” a nadie que sea bueno por enseñar a otro que no actúa como la sociedad quisiera. No dejemos a un lado a quien se esfuerza por hacer lo mejor para todos.

 

Ver Post >
Cocinar para los Tuyos
img
Ainhoa Cilveti | 19-02-2014 | 06:00| 0

Cada vez tenemos menos tiempo de hacer aquello que nos gusta, y mucho menos de disfrutarlo. Muchas veces tenemos que hacer las tareas del día a día de forma automática, sin pararnos a pensar en lo que representa ni lo que transmitimos, y esto hace que termine no gustándonos esa tarea.

Hoy quiero hablar de una actividad que cada vez está más de moda, y que encima, por la tierra en la que vivimos representa todo un Hacer con letras mayúsculas: Cocinar. Sé que este es un blog de coaching, pero también se puede hacer coaching desde la cocina, incluso diría, que en una familia es uno de los mejores caminos para conseguir nuestros objetivos.

Los que somos más mayores, hemos oído alguna vez ese dicho que dice que por el estómago se puede enamorar al amado. Es algo antiguo, pero ¿quién de vosotros no ha logrado alguna vez tras una buena comida, en una sobremesa acercarse a quien quería, lograr cerrar un trato laboral o simplemente que nuestros hijos nos cuenten lo que les pasa? Esto se logra tras tener un estómago satisfecho y haber creado un buen ambiente, y el poder crearlo, empezando desde el cariño que se pone en la cocina cuando damos lo mejor de nosotros  en un buen plato.

Uno de mis lemas en el despacho es que tenemos que trabajar para ser felices y estar lo mejor posible cada uno, y una de las formas de hacerlo, es cocinando para aquellos que quieres y disfrutar de ello, del momento de cocinar, de servirlo a la mesa, poniendo todo el cariño y el gusto y disfrutando de esa comida con las personas para las que lo has hecho. En ese momento, de recogimiento, puedes escuchar, atender y aprender de cada uno de los comensales, con todo lo que esto implica. Disfrutar es uno de los puntos claves, no eso que hacemos cada día para alimentarnos, que también es muy necesario, sino siendo conscientes de que en ese alimento no sólo ponemos vitaminas y proteínas para nuestro cuerpo, sino amor y entendimiento para nuestra alma y la de los nuestros.

Como he dicho anteriormente, se puede hacer coaching en torno a una mesa, coaching familiar, de amigos o de trabajo, prestando atención a lo que nos dicen y ayudando a esas personas a tomar las decisiones que consideran apropiadas para lograr sus objetivos. ¿Qué más se le puede pedir a una tortilla de patatas o a una buena sopa casera?

Disfrutemos de algo que aunque pueda parecer sencillo es un gesto de amor muy grande, pensando en esas personas que se van a sentar en la mesa mientras cocinamos para ellas, deseando verles y escucharles, y que cuando llegan nos permiten compartir con ellas sus experiencias y vivencias. De esto, nuestras madres y abuelas saben mucho, que son las que han logrado durante años hacer posible que nosotros hayamos alcanzado nuestros sueños.

 

Ver Post >

Etiquetas

No hay tags a mostrar

Otros Blogs de Autor