Diario Vasco
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Tanto si piensas… 2ª parte
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Ainhoa Cilveti | 12-02-2014 | 06:00| 0

“Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes estás en lo cierto”. Henry Ford

 

 

El otro día hablamos de esta frase de forma positiva, pero hoy quiero hacerlo desde el punto de vista negativo, es decir cuando nos empeñamos en que no podemos, y por supuesto también tenemos razón.

 

Si alguien, por ejemplo, se empeña en decir que no puede hacer una cosa, estar por seguro que no lo hará, ya que pondrá todas sus herramientas tanto físicas como psicológicas para no hacerlo.

 

Somos seres muy capaces, tanto para lo positivo como para lo negativo, y esto hace que seamos máquinas de realizar aquello que nos propongamos como meta, sea bueno o malo.

 

Todos os podéis imaginar cualquier acción que no queráis realizar, y por lo tanto no hagáis. Como coach, y persona por naturaleza optimista, voy a llevar a un campo positivo el “no hacer”. Ejemplo: No quiero sentirme mal ante una situación, no quiero estar nerviosa, o no quiero que estas circunstancias negativas me afecten. Si de verdad no quiero no, lo conseguiré, aunque suele ser mejor hacerlo desde una perspectiva positiva, es decir, considerar lo que uno quiere y centrarse en ello.

 

Sea como sea, tenemos la capacidad de darnos la razón a nosotros mismos, por lo que si pensamos que sí, como si creemos que no, haremos todo lo posible para que esto se cumpla. Estoy segura que muchos de vosotros, por no decir todos, podéis recordar alguna circunstancia en vuestra vida en la que os empeñasteis en hacer algo o en no hacerlo y lograsteis que fuera así. Es verdad que a veces la situación ayuda a que el resultado sea el que hemos pronosticado, pero estoy convencida que si sois sinceros con vosotros mismos, también os daréis cuenta que vuestra actitud y vuestra conducta condujo a que este resultado fuera el que habíais esperado, es decir, el que teníais en mente, aunque fuera perjudicial para vosotros. Por lo tanto, ¿Qué conclusión sacamos? La mía es que conseguimos aquello en lo que nos centramos, tanto si es bueno para nosotros como si no lo es. Por lo tanto, lo que podemos hacer es centrarnos en lo positivo para nuestras vidas, en lo que nos gusta y nos hace felices, y tener por seguro que haremos todo lo que podamos por lograrlo. 

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Tanto si piensas…
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Ainhoa Cilveti | 05-02-2014 | 06:00| 0

“Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes estás en lo cierto”. Henry Ford

 

 

Esta es una de mis frases favoritas y que tantas veces utilizo en mis informes de coaching. Creo que esconde dos verdades absolutas, aunque decir esto va en contra de las leyes de la PNL, ya que absoluto no hay nada.

 

Cuando alguien me dice verdaderamente que no puede hacer una cosa, yo le creo, aunque esté convencida de lo contrario, pero si la persona no cree poderlo hacer, hasta que nada o nadie le cambie de parecer no va a poderlo hacer, sé que parece un galimatías, pero es así. Si alguien, por el contrario, está empeñado y convencido en llevar una empresa adelante, a pesar de todos los obstáculos que se le puedan presentar, los salvará, hará lo indecible por lograrlo y lo conseguirá.

 

Imagino que en la mente de cualquiera hay en este momento algún ejemplo de lo que estoy diciendo, de algún familiar, amigo o de sí mismo, que cuando se propuso llevar a cabo un propósito lo consiguió, aunque las circunstancias parecieran dar un pronóstico diferente. Muchas veces creemos que algo nos es posible: llegar a un peso determinado, metas deportivas, situaciones familiares, laborales, pero de repente, las “circunstancias” cambian, y nos envuelve una fuerza que nos hace capaces de lograr lo que antes nos parecía No posible. Esa fuerza, esas circunstancias somos nosotros, y nuestra voluntad hace que lo imposible se vuelva posible, y el pensar en un momento dado que seamos capaces de hacerlo. No dejemos en manos de las circunstancias nuestro poder, ya que este depende tan sólo de nosotros mismos, y es mucho más fuerte de lo que podemos pensar. Imaginar de lo que podemos  ser capaces si nos lo proponemos.

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Optimista versus Realista
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Ainhoa Cilveti | 29-01-2014 | 06:00| 0

Muchas veces he oído decir que no era realista por creer que las cosas iban a salir bien, o que se podía conseguir algo que no parecía probable, a no ser que tuviéramos un golpe de buena suerte. “Hay que ser realista, hay que tener los pies en el suelo y no te das cuenta de lo que pasa”, es lo que me han repetido en infinidad de ocasiones, pero esto lo decía alguien que estaba bloqueado en su negatividad y que no era capaz de ver más allá de sus narices. Yo, no soy capaz de decirle a nadie que no es consciente de la realidad cuando expresa sus deseos y ganas de luchar por aquello que sueña. Nunca sabemos de lo que esa persona es capaz de hacer por conseguirlo, incluso creo que muchas veces las personas no somos conscientes de lo que nosotros mismos somos capaces de hacer cuando nos proponeos algo hasta que se nos presenta la oportunidad delante. Entonces es cuando lo hacemos y nos sorprendemos a nosotros mismo de lo que hemos hecho.

Optimista y realista es la persona que ve más allá de lo que tiene delante, que busca más y más alternativas, que no cesa en el empeño hasta que encuentra esa alternativa que le lleva a lograr su objetivo, aunque sea de una forma que en un principio pueda haber resultado del todo desconocida. Esta es la clave, “la persona con más alternativas es la que tiene el control”, presuposición de la PNL (Programación Neurolinguística).

Durante mi año de MBA, aprendí muchas cosas, números, conceptos, trabajo en equipo, capacidad de trabajo…pero lo qué más claro me quedó es que cuantas más alternativas tuviéramos para solucionar una situación, más fácil sería hacerlo con acierto.

Al final, da lo mismo lo que estudies o en el mundo en el que te muevas, busca más alternativas, diferentes a las que en un principio has creído tener, y conseguirás dar con la fórmula para lograrlo. Por esto, cuando estés agobiado ante un problema concreto, piensa, reflexiona, airéate, vuelve a pensar y a idear, hasta que des con un abanico más amplio de elecciones, y entonces es cuando puedes probar y ponerte en acción para luchar por aquello que crees. No dejes nunca que nadie te diga que no puedes. Ese derecho no lo tiene nadie cuando está implicado tu capacidad y esfuerzo.

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Pequeños Detalles
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Ainhoa Cilveti | 22-01-2014 | 06:00| 0

Hoy estaba en el despacho con un cliente cuando me ha hecho la observación que gracias al proceso que ha realizado se ha dado cuenta que ahora es más consciente de disfrutar de los pequeños detalles de la vida. Sé que es una cuestión muy obvia, de la que todos sabemos y se nos llena la boca cuando lo decimos, sin embargo, no es menos cierto, que es verdad, y que cuando nos damos cuenta de ello, somos capaces de ser felices, aunque sea por segundos, y esto ya es mucho.

Cada uno, no sólo tiene que ser consciente de que esto es verdad, sino afinar más, y saber cuáles son esos pequeños detalles que nos hacen felices. Para unos puede ser tomarse un café con una amiga, disfrutar de una sesión de deporte, jugar con los compañeros de equipo, estar un buen rato con la familia, preparar una buena comida y degustarla tranquilamente…, hay tantas cosas que nos pueden hacer felices!!! Y deberíamos saberlas para procurar cada día hacer alguna de estas cosas y así poder tener una vida completa y estable.

Cuando tratamos temas de autoestima, una de las primeras cosas que se suele hacer es redactar una lista con el cliente de cosas sencillas que se pueden hacer cada día y que nos hacen sentirnos bien. Esto ayuda a la persona a poder realizar cada día una, no tienen que ser grandes retos, simplemente pequeños detalles que hacen que merezca haber la pena haber vivido ese día, a pesar de los problemas que cada uno tenga en su vida. Pueden ser cosas como hablar por teléfono con un amigo, tomarse un café tranquilamente, o simplemente dedicar unos minutos para reflexionar sobre lo que cada uno tiene que hacer ese día. Esto último puede parecer incluso otra obligación, pero tal y como andamos muchas veces corriendo, el dedicar un tiempo a pensar lo que queremos hacer ese día se está convirtiendo en un lujo para muchos de nosotros.

Por supuesto, si le añadimos el disfrutar de estos momentos como de minutos de oro para nosotros, estaremos aportando calidad a nuestras vidas, haciendo que seamos más felices con cualquier pequeño detalle que podamos disfrutar y convirtiendo nuestras vidas en algo mejor.

Disfrutemos de lo que tenemos a nuestro alrededor, si algo bueno hemos podido sacar de esta crisis económica y de valores que vivimos, es precisamente el darnos cuenta que no necesitamos tener muchas cosas materiales para poder disfrutar, aunque a veces parezca muy difícil hacerlo en algunas circunstancias especiales. Pero recordemos que nosotros tenemos la responsabilidad de vivir nuestras circunstancias como mejor consideremos con todo lo que ello implica.

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Estamos en modo Off
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Ainhoa Cilveti | 15-01-2014 | 06:00| 0

Mi hija acaba de señalarme que estamos a una hora en la que no quiere escuchar lo que he escrito en mi nuevo post, y tiene razón. Es día de fiesta, es tarde y yo sigo trabajando en algo que me apasiona, mi blog. Sin embargo, tengo que admitir que no son horas de hacerlo, y si a mis clientes les sugiero que aprendan cuando cerrar su trabajo, ¿Por qué no lo hago yo?

Por mucho trabajar, por meter todas las horas que me son posibles, no soy mejor trabajadora ni mejor persona, simplemente no sé gestionar mi tiempo, y debo aprender a hacerlo.

Muchas veces tenemos la creencia que por meter más horas lo hacemos mejor, un error muy extendido, y nada más lejos de la realidad. Más vale invertir menos horas y ser más eficientes que extendernos en el tiempo. ¿Quién ha dicho que lo hacemos mejor cuanto más tardemos? ¿Por qué no nos empeñamos en concretar lo qué queremos hacer, ser efectivos al máximo que podamos durante un tiempo y dejar más tiempo para reponer fuerzas? Está estudiado, que las personas tenemos una capacidad muy superior a la que cada uno cree, pero utilizarla bien es nuestra responsabilidad, aunque esto signifique trabajar a un nivel superior durante un tiempo para poder utilizar el tiempo sobrante en otras tareas.

Sé que muchos de vosotros estaréis pensando en este momento que vuestros jefes os exigen trabajar 8 horas al día, pase lo que pase. Pero vuestros jefes quieren que rindáis, y que al final de cada periodo cumpláis con vuestros objetivos, lo que no significa que tengáis que alargaros en una misma tarea todo el tiempo que podáis antes de pasar a otra. Cuando una persona está verdaderamente involucrada con su trabajo, sabe que puede hacer más durante esas horas, y para aquellos, que no estáis sujetos a un horario pero sí a unos resultados, podéis aprovechar mucho mejor vuestro tiempo.

Ejemplo claro de una persona sujeta a su horario es aquella que trabaja en un comercio, donde siempre hay muchas tareas que hacer, a parte de la de vender. Cuanto más tiempo “libre” disponga para vender, mayores serán sus beneficios, directa o indirectamente, y si el jefe no sabe reconocerlo, quizá pueda disponer del tiempo suficiente para hacérselo demostrar. Sea cual sea nuestro trabajo no dejemos que el tiempo nos venza, aprender a utilizarlo significa aprovecharlo mejor, a cada uno como mejor le parezca.

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El whatsApp
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Ainhoa Cilveti | 08-01-2014 | 06:00| 2

El whatsApp se ha convertido en muy poco tiempo en una herramienta indispensable para muchos de nosotros, para relacionarnos con la familia, los amigos, en el trabajo… ahora parece que siempre lo hubiéramos tenido y que sin él no pudiéramos estar comunicados con nuestros allegados. No se puede discutir que es un medio muy práctico, pero ¿Qué repercusiones tiene?

Cada día me encuentro en el despacho con situaciones más comprometidas por el uso de esta herramienta. En un mundo en el que la comunicación parece no tener límites, el uso abusivo de este medio crea serios problemas, sobre todo cuando no se utiliza de la forma adecuada.

El whatsApp nos acerca de forma rápida con aquellos que queremos, incluso lo podemos hacer en grupo, lo que muchas veces origina el que haya muchas personas a la vez contestando a una misma pregunta. No creo que estéis interesados en saber las excelencias de esta herramienta, pero sí me gustaría advertir de lo que esta rapidez y de hablar en grupo pueda originar.

Parece incongruente, que algo que nos ayuda a comunicarnos más y mejor termine en muchas ocasiones originando problemas de comunicación. Por otra parte, uno de los grandes retos de nuestro tiempo, saber comunicar lo qué queremos de la forma adecuada al destinatario concreto. Podemos ser capaces de mandar muchos de nuestros pensamientos, en poco tiempo, sin que a veces, la rapidez del proceso nos permita reflexionar sobre lo oportuno de ello.

Hace pocos años, sabíamos que era de mala educación llamar a una casa  a partir de una hora concreta, sin embargo, con el whtasApp, nos atrevemos a ponernos en comunicación a cualquier hora, y cuando digo cualquier hora, significa que no nos cortamos por mandarle un mensaje a un amigo, novio, expareja…a la hora que sea, sin haber pensado en las consecuencias que esto supone y sin tener en cuenta cómo o dónde se encuentra esa persona cuando lo recibe.

Como en su momento ocurrió con internet y con los peligros que conllevaba utilizarlo de forma no adecuada, deberíamos aprender a tener consideración con nosotros mismos y con las personas con las que nos comunicamos. Nuestros destinatarios no siempre se encuentran en la situación idónea para recibir estos mensajes, que en ese momento, tan urgentes nos parecen a nosotros de compartir. Y tengamos en cuenta, cuando este mensaje se extiende a un grupo, que por lo tanto esta consideración se debe multiplicar para todos aquellos que puedan recibirla.

Por otra parte, creo que el whtasApp no debe sustituir en ciertos momentos a una llamada de teléfono, o incluso a sentarnos con esa persona para hablar. No seamos tan simples como lo es esta herramienta, utilicémosla en los casos en los que nos es útil, pero no dejemos de felicitar a un amigo o de consolarle directamente por haber mandado un mensaje y creamos que con ello ya hemos cumplido.

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Objetivos para el nuevo año
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Ainhoa Cilveti | 01-01-2014 | 06:07| 0

Hoy uno de Enero, empieza el año, y con ello damos comienzo otra vez a nuestros sueños. Todos los años comenzamos con ilusión nuestros nuevos objetivos, y a veces no se conseguimos realizarlos, pero esta vez podemos hacer algo nuevo para que se hagan realidad. Comencemos nosotros por hacer un cambio para que las circunstancias cambien a nuestro alrededor.

¿Qué es lo que otros años ha ocurrido para que nuestros propósitos no se materialicen? Pensemos un momento, y cambiemos algo para que este año no sea así.

  1. Definamos lo qué queremos, y no lo que  No queremos. Poner en positivo nuestros objetivos nos acerca a ellos.

     

  2. Que sean reales. Que podamos hacerlos. No nos pongamos metas inalcanzables, más vale dar pequeños pasos, que no dar grandes saltos.

     

  3. Que sean coherentes con nuestras vidas, no dejemos lo que nos gusta en el camino por aquello que creemos nos puede ayudar.

     

  4. Que podamos empezarlo y terminarlo nosotros, y no algo que dependa de los demás. Que nuestros objetivos podamos hacerlos nosotros mismos y no otras personas. Comencemos por cambiar nosotros, que el cambio del mundo empiece por el nuestro propio.

     

  5. Pongamos una fecha, para que no se pierda en la eternidad de nuestras vidas. Comprometernos a realizar nuestros objetivos en fechas concretas.

     

  6. Y siempre, siempre, creer en nuestras posibilidades, podemos más de lo que creemos, y el pensarlo no es falsa vanidad, sino ser conscientes de nuestro poder. Pongámoslo en acción y lo conseguiremos.

     

  7. Pedir ayuda cuando lo necesitemos, no pasa nada por hacerlo, si uno no puede con todo o si le es más fácil con la ayuda de nuestro entorno, no pasa nada por hacerlo. Seamos humildes y hagámoslo.

     

  8. Que podamos ir midiendo si lo hacemos o no. No sirve tener un día bueno y pensar que lo estamos consiguiendo, o tener un día malo y creer que todo va mal. Medir de alguna forma nuestros progresos objetivamente, de tal forma que aunque tengamos un día malo podremos saber que lo trabajado tiene sentido.

Y ahora, comencemos el nuevo año, con todas nuestras ilusiones y sueños, y dejemos que estos funcionen, sin que nadie pueda echarlos abajo, porque están respaldados por nuestra fuerza y por nuestra energía, que vale mucho más de lo que cualquier circunstancia pueda decirnos. En este sentido puedo enumerar muchos ejemplos, pero estoy segura, que si cada uno pone su memoria a trabajar, podrá obtener datos en los que cuando algo parecía que no podía ser, ocurrió porque os empeñasteis. Confiar en vuestra capacidad, que esta nunca os decepcionará, si de verdad lo queréis.

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La Gala
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Ainhoa Cilveti | 25-12-2013 | 06:00| 0

Esta semana aprovecho un evento que se celebra este fin de semana para hablar de lo que los padres/madres hacemos por lo hijos, y lo que esto a su vez nos reporta. Esta semana se celebra una Gala especial de Navidad  en el Palacio de Hielo de San Sebastián. Es una gala que se realiza todos los años para obtener beneficios para el club de patinaje artístico, Txuriberri. La gala se hace gracias a la ilusión de los patinadores por dar a conocer su trabajo de todo el año y con la ayuda de los entrenadores y padres para ponerla en marcha.

Durante un periodo de tiempo, tanto los patinadores como los padres y entrenadores, los que entregan toda su paciencia y buen saber,  nos involucramos en hacer que este proyecto vea la luz, con todo lo que ello representa. Por una parte nos encontramos con el hecho de que todos quieren ser protagonistas, algo normal, pero que a veces tienen que aprender a trabajar en equipo y saber que lo que importa es el objetivo común, que la gala sea factible y salga bien. En un deporte que en su mayoría es un trabajo individual, por unas semanas tienen que aprender a luchar por un objetivo conjunto, lo que implica respeto hacia los compañeros, en su aprendizaje, colaboración y esfuerzo de equipo.

Por otra parte, los padres, podemos implicarnos directamente en algo que nuestros hijos hacen durante todo el año. El resto del tiempo tan sólo podemos acompañarles en la persecución de sus logros, pero ahora tenemos la oportunidad de involucrarnos en algo que es realmente suyo y que ellos son los protagonistas. Mi experiencia, no sólo en esta gala, sino en las actividades que me han dado esta oportunidad, es que nuestros hijos agradecen el hecho de verse respaldados por estar presentes en sus vidas. Esto también se ve reflejado en aquellos padres que se ocupan de cualquier actividad que realizan sus hijos, aunque simplemente sea acompañarles a un entrenamiento o ser directivo de la junta del club que les representa. Lo que quiero decir, es que cada padre o madre sabe en qué medida puede ayudar a que su hijo/a pueda hacer aquello que le gusta, y que estos lo agradecen aunque no lo digan. Esto lo veo muy claramente cuando los padres están dispuestos a hacer un proceso de coaching familiar, muchas veces el gran progreso comienza cuando los progenitores se sientan con sus hijos a trabajar un objetivo común, lo que en esta ocasión significa nuestra gala de navidad.

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Las Navidades
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Ainhoa Cilveti | 18-12-2013 | 06:00| 0

Las Navidades son un momento mágico, triste o indiferente para muchos, pero incluso en el caso de que te resulten agradables pueden ser estresantes. Se dice que son una época para vivirlas de niños, incluso en este cao, a muchos de ellos les causa nerviosismo, la espera del Olentzero, Papá Noel o los Reyes, les puede llevar a estar más inquietos de lo normal. Sin contar que muchas veces son conscientes de lo que los mayores les transmiten, problemas por encontrarse con otros familiares o amigos. Hay que decorar las casa, gastar más de lo que podemos, pensar qué cenamos, cómo nos organizamos, reunirnos con personas por compromiso…y vuelta a empezar al día al día siguiente.

¿Qué tal si simplificamos? ¿Qué pasa si alguien decide quedarse en su casa o simplemente compartir unos huevos fritos? Parece que esto no se puede hacer en estas fechas y sí en otras. Hay, sobre todo amas de casa, da lo mismo si trabajan o no, personas que deciden reunir en sus casas a sus familiares, que se pasan el día preparando, cocinando, decorando y que luego, cuando llega el momento de festejar, están tan cansadas que no pueden disfrutar del momento. Por otra parte, hay personas que sufren el síndrome de “estrés positivo”, que necesitan estar preocupándose para hacer que sus seres queridos lo pasen bien y disfrutan con ello. Sea el tipo de persona que sea, lo importante es que son días para disfrutar y pasarlo bien, y cada cual debe buscar la forma de hacerlo, bien tomando una cena ligera y metiéndose pronto a la cama o bien organizando el gran zafarrancho con todo aquel que considere oportuno. Dejemos que cada cual decida su forma de festejar estas fechas, no seamos críticos y sobre todo, pensemos en lo que nosotros mismos queremos. Cuanto más felices seamos nosotros, menos criticaremos a los de nuestro alrededor en su forma de hacerlo.

Simplifique y deje que los otros también lo hagan. Regale, aunque sean chucherías si lo necesita, y no lo haga por compromiso. Si algo bueno ha tenido esta crisis que estamos atravesando es que ha puesto las cosas en su sitio, y que nadie se va a sentir mal por recibir un regalo alternativo. Incluso, los niños lo entienden, se dan cuenta que no es necesario disfrazar la casa y a nosotros mismos como si estuviéramos en Disneyland para pasarlo bien y pasar un buen rato. Con el estrés de vida que llevamos durante el resto del año, el podernos sentar y disfrutar de nuestra compañía ya es mucho para ellos. Dedicarles nuestro tiempo a nuestros seres queridos puede ser el mejor regalo del año.

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Mis amigos
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Ainhoa Cilveti | 11-12-2013 | 06:00| 0

Mis amigos son el mayor tesoro que tengo, siempre respetando a mi familia.

Mis amigos son algo que he cuidado desde pequeña, o al menos lo he intentado. Tengo amigos de hace poco, y tengo amigos desde hace 40 años!!! Y a todos los adoro.

Con el tiempo, y la experiencia en el despacho, cada vez me he dado más cuenta del valor que cada uno tiene. En mi profesión he aprendido lo difícil que es tener buenos amigos, a pesar de que seas una maravillosa persona, hablo de mis clientes. Tengo clientes magníficos, a los que las circunstancias les han hecho estar buscando gente con la que relacionarse y no saber cómo hacerlo. Personas que tienen mucho que ofrecer, y sin embargo se encuentran solas y no saben con quien compartir sus vidas. Personas muy interesantes y muy generosas en sus sentimientos, pero que no saben con quien compartir sus experiencias. Todos ellos se ponen manos a la obra para no sentirse solos y buscar personas con las que compartir sus vidas, y puedo asegurar que esta parte del proceso, muchas veces resulta difícil. Por esto mismo, yo me siento muy afortunada, aunque sé que también depende de mi.

Cuando trato con personas más jóvenes, que aún tienen su cuadrilla de toda la vida y lo ven como algo normal, les animo a que cuiden a sus amigos, a que dediquen un tiempo a estar con ellos, aunque en un momento dado les pueda dar pereza. Cuando lo tienes no te das cuenta de lo importantes que son, hasta que dejan de serlo. Lo mismo me ocurre con mis hijos, hay momentos en los que tienes que elegir entre que hagan todas sus actividades, estudios, deporte, y que también cultiven sus amistades, y creo que como padres a esto le debemos conceder la misma importancia que al resto de los otros aspectos de su desarrollo. Es tan importante aprender a estudiar como aprender a relacionarse de una forma sana con sus amigos.

Por este motivo dedico este post a todos aquellos que me han brindado su amistad desde siempre, a quienes lo han hecho desde pequeña, las que llevan 40 años en mi cuadrilla o a quienes se han acercado a mi hace pocos años y han aguantado cada una de mis manías y me han acompañado en cada una de mis etapas. A todos ellos muchas gracias por estar ahí.

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