Diario Vasco
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30.000 niños soldado convertidos en combatientes involuntarios

“Las cosas no iban bien en casa, así que me escapé y me convertí en soldado con doce años. Con quince me quedé embarazada. Tener un hijo conlleva mucha responsabilidad, no sé lo que hacer” nos cuenta Angelina desde Colombia. Ahora, con 23 años, lo único que quiere es no perderse ni un minuto de la vida de su hija.

En los más de 30 conflictos armados que hay en todo el mundo participan unos 300.000 niños y niñas soldado que, sin apenas saber cómo han llegado hasta ahí, se han convertido en combatientes involuntarios. Muchas de ellos están en plena línea de combate, otros están obligados a ejercer de mensajeros, esclavas sexuales o son utilizados para ataques suicidas.

Algunos son secuestrados; a otros, la pobreza, los malos tratos, la presión de la sociedad o el deseo de vengarse de la violencia contra ellos o sus familias les llevan a unirse a grupos armados y empuñar un arma.

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Esta última es la razón por la que James John, con solo 13 años, decidió unirse a la lucha armada: “nuestros enemigos mataron a mi hermana, mi tío y a otros miembros de la familia. Pero la vida como soldado no es fácil, tenemos que andar mucho, a veces incluso durante tres o cuatro días, llevando equipamiento muy pesado”. Ahora James quiere ir al colegio, aprender y, cuando sea mayor, ayudar a la gente de su comunidad.

Convertirse en soldado a una edad tan temprana les trae a los niños y niñas secuelas físicas causadas en la batalla o por abusos, tienen desnutrición y muchos de ellos contraen enfermedades de transmisión sexual. Además, las secuelas psicológicas no tardan mucho en aparecer, habiendo presenciado a edades tan tempranas actos de violencia extremadamente crueles.

Desde UNICEF trabajamos incansablemente para liberar a estos niños y niñas de las fuerzas armadas y que puedan volver con sus familias por medio de tres principales pasos: la desmovilización, donde se les lleva a un centro de tránsito para recibir los cuidados necesarios; el desarme para eliminar las armas y la reintegración en la sociedad.

Por medio de nuestro trabajo en los últimos años hemos conseguido la liberación de casi 10.000 niños y niñas soldado, pero no es suficiente. Seguimos trabajando para que la guerra deje de convertirse en algo que marque a la infancia de por vida. Colabora con nosotros.

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