Diario Vasco
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Categoría: Testimonios
Buscando una oportunidad: niños y niñas en tránsito

UNICEF acaba de lanzar el informe “En busca de oportunidades: voces de niños en tránsito en África Occidental y Central”, construido a través de entrevistas a niños y niñas migrantes y sus familias. Lo primero que se destaca de este trabajo internacional es la magnitud y la rotundidad de las cifras: hay 12 millones de personas en tránsito en África, 12 millones de migrantes que huyen de la violencia, de la pobreza o de la falta de oportunidades. 12 millones de personas cuyo destino principal no es Europa: 3 de cada 4 se quedan en África.

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Esa cifra no significa que este continente, máximo exponente del bienestar deseado,  deba quedarse de brazos cruzados. Es responsabilidad de los líderes mundiales dar una respuesta satisfactoria a las necesidades de un continente castigado.

Entre las razones que precipitan el flujo migratorio, de hecho, se encuentra el cambio climático. Irónicamente los países en desarrollo son quienes pagan las facturas que generan los países industrializados. África sufre sequías e inundaciones, que provocan desplazamientos de miles de personas por no hallar la forma de subsistir en su hogar. La temperatura en África subirá entre 3 y 4 grados durante este siglo, bastante más que la media en el resto del mundo.

La extrema urbanización y superpoblación son a la vez causa y consecuencia de los flujos migratorios. Para finales de siglo se prevé que la población africana ascienda a la cifra de 4,2 billones de personas (hoy son 1,1 billones de personas). Sin llegar tan lejos, hoy en día las grandes ciudades presentan síntomas de saturación. Las ciudades reciben a migrantes ansiosos por encontrar un modo de vida y poder mantener a su familia en el lugar de origen. La falta de recursos y de espacio provoca hacinamiento y riesgo para la salud de las personas. En el caso de los niños y niñas, su situación puede quedar oculta en el día a día de una gran urbe, donde las problemáticas individuales se invisibilizan.

La búsqueda de un mejor futuro para una familia pasa indudablemente por la educación. Elemento motor que motiva a emprender un camino peligroso e incierto. De hecho, UNICEF ha podido constatar que los migrantes persiguen continuar sus estudios, acceder a universidades europeas –para aquellos que logran llegar a Europa- o simplemente, acceder a una educación de mejor calidad. La educación es uno de los pilares sobre los que se sustenta el desarrollo humano.

Por todo ello, y porque la migración también tiene sus beneficios, siempre que se legal y vaya acompañada de una protección a las personas en tránsito y en especial a los niños y niñas, UNICEF vuelve a poner en valor su Agenda basada en 6 puntos, entre los que destacan el establecimiento de un sistema de protección a la infancia, la promoción de medidas para luchar contra la xenofobia o la marginación en los países de tránsito y destino o una exigencia para que se actúe sobre las causas subyacentes de los grandes desplazamientos de refugiados y migrantes.

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La historia de Bianca: El deporte saca lo mejor de mí

Por Jill Van den Brule desde Carrefour, Haití

Bianca Luchia, susurra mientras por sus mejillas corren lágrimas. Se agacha para coger el dobladillo de su larga falda de cuadros para limpiarse sus tristes ojos llenos de pestañas rizadas. La vida ha cambiado drásticamente para esta larguirucha niña de 12 años que perdió a su hermana de 16 años en el devastador terremoto del 12 de enero. “Ahora soy la hermana mayor” dice.

Desde que murió su hermana, Bianca ha asumido más responsabilidades en su casa. Esta preadolescente es ahora la hermana mayor de la familia. Además de ir al colegio, ella hace la colada y ayuda a su madre con la comida para su hermano de 8 años y su hermana de 9. “A veces tengo que preparar la cena para toda la familia. No es fácil para mí hacer todas estas tareas tras volver del colegio andando una hora. Estoy tan cansada”.

El deporte me ayuda a olvidar
El patio del colegio ‘Nuestra Señora de la Asunción’ es diferente de casi todos los colegios de Haití cuyas zonas recreativas están muy limitadas por falta de espacio. Los patios de colegio, donde antes jugaban niños, están ocupados ahora por tiendas de campaña desde que las escuelas desaparecieran por el terremoto. Aquí sin embargo, hay muchos niños correteando en camiseta, dedicados a todo tipo de deportes y actividades organizadas desde judo, balonmano, gimnasia, fútbol hasta torneos de ajedrez.

El colegio, que tiene alrededor de 2.800 alumnos, recibe apoyo de uno de los aliados de UNICEF, el Comité Olímpico Haitiano. Más de 44 monitores se aseguran de que cada niño tenga al menos una hora de deporte al día. “Mientras juego no tengo tiempo de pensar en la muerte de mi hermana” dice Bianca con tristeza. Desde el devastador terremoto del 12 de enero de 2010, cerca de 1.000.000 de niños han perdido sus casas y están desplazados.

En Haití, el deporte es una de las muchas maneras de ayudar a los jóvenes a superar el trauma que han experimentado y darles cierta sensación de normalidad. “El deporte es una actividad recreativa, pero también es fundamental para construir confianza en uno mismo y aumentar la sensación de bienestar psicológico” dice Stephane Rebu, asistente de coordinación. “También usamos el deporte para transmitir mensajes importantes sobre VIH/SIDA, planificación familiar y medioambiente, cuestiones clave para los adolescentes” dice Michel Fline, coordinador de programa.
 
El deporte saca lo mejor de mí
Aquí los niños no sólo aprenden los valores fundamentales como el trabajo en equipo, la equidad y la ciudadanía, sino que también los ponen en práctica. Los jóvenes aprenden a llegar más allá de sus límites. “Quiero ser piloto”, dice Bianca. “He leído un libro que explica las diferentes carreras y creo que sería un trabajo maravilloso. Me gustaría visitar muchos lugares nuevos. El primer lugar al que me gustaría llevar a mis hermanos pequeños es Miami y luego visitaremos el resto del mundo. Me siento mejor conmigo misma desde que practico deporte y es una manera de hacer nuevos amigos”.

Teniendo en cuenta lo que han pasado estos niños, practicar deporte les ha ayudado en su capacidad de recuperación y autoestima, además de darles una salida a las tensiones con las que se enfrentan en su día a día. “Ellos son capaces de desconectar de su realidad en tiendas de campaña y en campamentos y se liberan a través del deporte “, dice Stéphane.

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Haití. La historia de Bianca: el deporte saca lo mejor de mí

Por Jill Van den Brule

12 de julio de 2010. Bianca Luchia, susurra mientras por sus mejillas corren lágrimas. Se agacha para coger el dobladillo de su larga falda de cuadros para limpiarse sus tristes ojos llenos de pestañas rizadas. La vida ha cambiado drásticamente para esta larguirucha niña de 12 años que perdió a su hermana de 16 años en el devastador terremoto del 12 de enero. ‘Ahora soy la hermana mayor’ dice.

Desde que murió su hermana, Bianca ha asumido más responsabilidades en su casa. Esta pre-adolescente es ahora la hermana mayor de la familia. Además de ir al colegio, ella hace la colada y ayuda a su madre con la comida para su hermano de 8 años y su hermana de 9. ‘A veces tengo que preparar la cena para toda la familia. No es fácil para mí hacer todas estas tareas tras volver del colegio andando una hora. Estoy tan cansada’

El deporte me ayuda a olvidar
El patio del colegio ‘Nuestra Señora de la Asunción’ es diferente de casi todos los colegios de Haití cuyas zonas recreativas están muy limitadas por falta de espacio. Los patios de colegio, donde antes jugaban niños, están ocupados ahora por  tiendas de campaña desde que los colegios desaparecieron por el terremoto. Aquí sin embargo, hay muchos niños correteando en camiseta, dedicados a todo tipo de deportes y actividades organizadas desde judo, balonmano, gimnasia, fútbol hasta torneos de ajedrez. El colegio, que tiene alrededor de 2.800 alumnos, recibe apoyo de uno de los aliados de UNICEF, el Comité Olímpico Haitiano. Más de  44 monitores se aseguran de que cada niño tenga al menos una hora de deporte al día. ‘Mientras juego no tengo tiempo de pensar en la muerte de mi hermana’  dice Bianca con tristeza.

Desde el devastador terremoto del 12 de enero de 2010, cerca de 1.000.000 de niños han perdido sus casas y están desplazados. En Haití, el deporte es una de las muchas maneras de ayudar a los jóvenes a superar el trauma que han experimentado y darles cierta sensación de normalidad. ‘El deporte es una actividad recreativa, pero también es fundamental para construir confianza en uno mismo y aumentar la sensación de bienestar psicológico’ dice Stephane Rebu, asistente de coordinación. ‘También usamos el deporte para transmitir mensajes importantes sobre VIH/SIDA, planificación familiar y medioambiente, cuestiones clave para los adolescentes.’ Dice Michel Fline, coordinador de programa.

El deporte saca lo mejor de mí
Aquí los niños no sólo aprenden los valores fundamentales como el trabajo en equipo, la equidad y la ciudadanía, sino que también los ponen en práctica. Los jóvenes aprenden a llegar más allá de sus límites. “Quiero ser piloto”, dice Bianca. “He leído un libro que explica las diferentes carreras y creo que sería un trabajo maravilloso. Me gustaría visitar muchos lugares nuevos. El primer lugar al que me gustaría llevar a mis hermanos pequeños es Miami y luego visitaremos el resto del mundo. “Me siento mejor conmigo misma desde que practico deporte y es una manera de hacer nuevos amigos”, dice Bianca.

Teniendo en cuenta lo que han pasado estos niños, practicar deporte les ha ayudado en su capacidad de recuperación y autoestima, además de darles una salida a las tensiones con las que se enfrentan en su día a día. “Ellos son capaces de desconectar de su realidad en tiendas de campaña y en  campamentos y se liberan a través del deporte”, dice Stéphane.

El deporte me ha enseñado acerca de la paz
Durante los últimos cuatro años, el Comité Olímpico de Haití (COH) ha estado animando a la paz y al progreso social en Haití, a través de su Programa Nacional para la Paz y el Desarrollo a través del Deporte. Incluso antes del terremoto el COH ya estaba trabajando con niños y adolescentes en entornos difíciles de Puerto Príncipe y  provincias. En noviembre, muchos de estos niños participarán en el “los Juegos de Buena Voluntad haitiano-dominicanos”, diseñados para reunir a las comunidades de ambos lados de la frontera, ayudando a superar sus prejuicios a través de la competición atlética.

‘Yo solía pelearme con los chicos de mi clase porque estaba enfadado por haber perdido mi casa y a mi primo. Era mi mejor amigo. Desde que participo en las actividades, mi madre dice que me he tranquilizado. Ahora soy un miembro del club de judo y me gusta practicar llaves nuevas con mis compañeros de clase sin dañarles realmente, dice Claude Guy  de trece años de edad’

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Historia de Christine: Escapando de la pobreza a través de la educación

Por Jill Van den Brule

12 de julio de 2010. Christine vive en un campamento para desplazados cerca del aeropuerto internacional de Puerto Príncipe. “Lo único que se es que no se nada”, dice esta enérgica chica de 14 años que cita a Sócrates como su estímulo para asistir a la escuela. “Una persona sin educación es una vida sin examen”, parafrasea de memoria y explica que “Esto significa que tener una educación no es suficiente. Debes estudiar y estudiar para llegar a ser un gran filósofo, un gran intelectual”. Y dice esto después incluso de llevar sin ir a la escuela tres meses tras el terremoto que destruyó su casa y obligó a su familia a vivir en un campamento.

“Quiero entender cómo late mi corazón”
Sus cuadernos destrozados, llenos de dibujos detallados de anatomía, son una prueba  de su deseo de llegar a ser médico. “Quiero ver con mis propios ojos qué hay en el cuerpo y entender cómo late mi corazón”, dice.  Christine es también una niña con un gran corazón y gran firmeza. “Como dice el cantante haitiano Jean-Jean Roosevelt, si dejáramos el mundo a las mujeres, éste sería maravilloso, porque las chicas tienen corazón”, dice. “Sólo imagina si yo fuera médico, una chica no un chico. Si alguien no tuviera suficiente dinero para dar a luz a su hijo, si estuvieran a punto de morir, yo tendría el corazón sensible para no dejarla morir. Haría todo lo que estuviera en mi mano y no por dinero. Pero hay personas para las que sólo cuenta el dinero y no la vida de la persona”.

“Mi madre es mi modelo”

En el mundo de Christine, las mujeres tienen sus modelos a seguir. Jean Renee, su hermano mayor de 15 años, no ha ido a la escuela desde hace 6 meses. Se vio obligado a dejar la escuela justo antes del terremoto. Su madre no podía permitirse pagar las cuotas escolares y tuvo que tomar la difícil decisión de enviar sólo a uno de sus tres hijos al colegio. La madre de Jean Renee lo manda cada día al garaje de un amigo de la familia para que sea aprendiz de mecánica. “Si no puedo llevarlo al colegio, quiero que al menos aprenda un oficio y no se meta en líos”, dice Therese de 38 años. Su hermana de nueve años, Afenyoose, desea ir al colegio pero no puede simplemente porque su escuela es muy cara. Christine asiste a una de las pocas escuelas públicas del país donde las cuotas son más asequibles. El 90% de las escuelas son privadas, un serio obstáculo para la educación de los niños haitianos. “Me entristece mucho que yo vaya a la escuela y mi hermana no. Todas las tardes cuando vuelvo del colegio, intento enseñarle lo que he aprendido, así podrá llegar a ser médico como yo quiero”, dice Christine. 

“A veces no quiero ir al colegio porque nuestros maestros no están allí”. Mi madre dice “Ve al colegio, no sabes si van a estar los maestros, puede que haya suerte y estén en la clase” El absentismo del profesorado es una realidad en Haití ya que muchos profesores no tienen los medios para llegar a sus trabajos. “Ella siempre me da fuerza. El nombre de mi madre está grabado en mi corazón. Aunque yo estuviera muerta, el nombre de mi madre siempre estaría en mi corazón. Mi madre es mi vida”.

Su madre, Therese, vende zapatillas de tennis de segunda mano en el campamento, de remesas que le envían del mercado. Ellas las limpia meticulosamente con un cepillo de dientes ya que el campamento está cubierto de polvo. Así puede mantener a su familia de cuatro miembros y pagar las cuotas escolares de Christine.  Su objetivo es dejar el campamento y dar a sus hijos una vida mejor dado el estigma al que todos se están enfrentando por vivir en un campamento.

“Mi madre no pudo estudiar, esta es la razón por la que quiere que vayamos al colegio y así evitar que pasemos las dificultades que ella ha sufrido. Quiere que vayamos a la universidad y tengamos buenos trabajos, dice Christine.

“Si no hubiéramos ido al colegio estaríamos muertos”
“Nuestra casa se derrumbó, ahora está aplastada”, dice señalando la televisión rota que permanece entre los escombros del techo. “Si no hubiéramos ido al colegio ese día, estaríamos muertos”, dice Christine. “Ya no tenemos un hogar y mi madre no sabe qué hará con nosotros porque no tiene ningún otro lugar donde ir”.

El terremoto que sacudió Haití, destrozó y dañó alrededor de 3.978 escuelas. La prioridad de UNICEF en educación ha sido reestablecer esas escuelas tan rápido como fuera posible. En el período inmediatamente posterior al terremoto, se establecieron espacios temporales para el aprendizaje bajo grandes tiendas, con instalaciones de agua y saneamiento adaptadas a las necesidades de los niños. Estas tiendas temporales están transformándose en estructuras semipermanentes. 

“Fui a ver mi colegio después del terremoto. La escuela primaria que estaba junto a la nuestra se había derrumbado encima de mi escuela, aplastando parte de mi clase y la oficina del director. Ahora aprendemos en una tienda y hace mucho calor”. “Quiero que el gobierno reconstruya nuestras escuelas, porque vendrán niños después de nosotros y así podrán tener escuelas donde poder estudiar y poder ayudar a sus familias. Necesitamos reconstruir las escuelas porque sin la escuela no hay vida, sin educación no hay vida porque la educación eleva al hombre a la dignidad del bienestar”, dice esta futura médico. La educación es la cuerda de salvamento de Christine.

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Haití. Comunidades Sanas gracias a la sensibilización sobre higiene

Por Cifora Monier

12 de julio de 2010. Magdala Celestin es una madre jóven y dinámica, una de las Supervisoras de Cambio de Comportamiento sobre  agua e higiene que trabaja con Solidarites, uno de los aliados de UNICEF.  “Hago este trabajo para que las personas cambien su comportamiento respecto a su higiene, se trata de asegurar su propio aseo personal. ”

UNICEF y sus aliados se han centrado en mejorar la salud de los  niños en edad escolar, destacando la necesidad de promoción de la higiene, el desarrollo de capacidades e instalaciones de agua potable, saneamiento y  lavado de manos para los desplazados de Puerto Príncipe, después del terremoto del 12 de enero.

Mejorar el acceso y disponer de agua potable en el hogar son dos temas clave en el esfuerzo de UNICEF en el sector de agua, saneamiento e higiene. El acceso a agua y saneamiento son factores determinantes para la supervivencia durante los primeros momentos de la emergencia.   
 
“En los últimos seis meses después del terremoto, he sensibilizado a unas 1000 personas en nueve campos espontáneos de desplazados. Los mensajes que compartí con ellos trataban de la importancia de la higiene personal y la salud y la necesidad de bañarse periódicamente, lavarse las manos después de ir al wáter y peinarse” dice Magdala.

“Normalmente aparezco sin avisar para comprobar si han entendido mis mensajes. Utilizo tarjetas y dibujos ya que la mayoría no saben leer ni escribir. Parece que entienden mejor las ideas gracias a dibujos descriptivos de vivos colores  que muestran el proceso paso a paso. Por ejemplo el lavado de manos. Las imágenes me permiten mostrar cómo se utiliza el agua y el jabón y luego comentamos por qué es esencial hacerlo antes y después de ciertas actividades. Es imposible imaginar lo orgullosa que me siento cuando veo que mis talleres mejoran sus vidas.  Veo cómo se lavan las manos, se bañan y lo que es más importante, mantienen limpio su entorno. Esto es un gran reto para las personas que viven en áreas urbanas extremadamente pobladas”.

“La gente a menudo me da las gracias por compartir estos mensajes. Las madres me comentan a menudo que sus hijos se rascan menos y tienen menos problemas de piel. Las jóvenes ya no se avergüenzan de pedirme consejos relacionados con su higiene personal. Esto realmente me anima y estoy orgullosa de servir a mi comunidad desde que nuestro país fue devastado por el terremoto. “

Geraldine es una muchacha de 13 años que vive en el Campo de Pactes con su familia ya que su casa fue destruida por el terremoto. “Lo más difícil de mi vida fue tras el terremoto, ya que no podíamos respirar aire puro, había gérmenes y el agua en nuestro campo no estaba tratada por lo que caeríamos enfermos. Cuando llovía, el agua entraba en nuestra tienda, dejándolo todo húmedo y maloliente. Pero desde que la Sra. Magdala vino a visitar nuestra comunidad, hemos aprendido a responsabilizarnos de nosotros mismos y ahora mi hermana pequeña se queja menos de dolor de barriga.”

Cuando se pregunta a Magdala sobre cómo se siente cuando oye a Geraldine, afirma ” Me siento como una parte valiosa de mi comunidad porque compartiendo lo que sé mejoro su bienestar.”

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16 de junio, Día de la niña y el niño africano

UNICEF defiende la inversión en los sectores con influencia en el bienestar de la infancia

Por Aitana Valverde, cooperante vasca en Santo Tomé

©UNICEF/2010/Santo Tomé/AValverde

Hasta Santo Tomé, pequeña isla del golfo de Guinea, nos van llegando noticias de la creciente fragilidad económica y social europea: los gobiernos elaboran planes de ajuste y recortes sociales históricos como respuesta a la crisis económica.

Estos planes implican básicamente recortes drásticos de gasto público, retrocesos en los sistemas de protección social, y suelen conllevar una flexibilización de los con frecuencia ya flexibles mercados laborales. Lo cierto es que da la impresión de que, si la especulación financiera y la desregulación han sido las causantes de la crisis, una vez más son las ciudadanos del mundo las que acaban pagando, con su empobrecimiento y el retroceso de sus derechos sociales.

Resulta curioso observar este fenómeno desde un país como Santo Tomé y Príncipe, pequeña isla enfrente de la costa gabonesa, en el que a pesar de los hallazgos petrolíferos -cuyos anunciados beneficios para la población no terminan de tomar forma- el concepto de “crisis económica” está casi en el olvido debido a que esta característica en este país es algo crónico. Una crisis económica perpetua lo acompaña fielmente desde su independencia de Portugal en el año 1975, más por iniciativa del colonizador que propia. La deuda externa es 1.5 veces superior al PIB, y eso a pesar de haber beneficiado de iniciativas de alivio de deuda.

Presupuestos públicos favorables a la infancia
Sin embargo, cuando se examinan los presupuestos generales del Estado, una se encuentra con cifras sorprendentes. El gasto en los sectores de salud y educación son de los más elevados del mundo en porcentaje del PIB. Debido a su historia política reciente de estado socialista, Santo Tomé y Príncipe mantiene cifras enormes (proporcionalmente hablando) de gasto a los sectores sociales, a pesar de sus trabas económicas brutales y crónicas, y con el apoyo de sus socios de desarrollo.

©UNICEF/2010/Santo Tomé/AValverde

Esta pequeña isla empobrecida no sacrifica el gasto a los sectores sociales, y por eso se mantiene entre los países de desarrollo medio a pesar de su pésimo ingreso per cápita, y mantiene indicadores excelentes de vacunación, de erradicación de polio, reducción de la mortalidad materna, control de la epidemia de VIH/SIDA, alfabetización, etc. Indicadores muy superiores a las de sus vecinos africanos de mayor renta per cápita.

La primera quincena de junio en Santo Tomé se conmemora dos fechas esenciales para la infancia africana bajo el lema: “Presupuestar en favor de la infancia”. Este concepto ligado a las finanzas públicas resulta a veces difícil de manejar en las campañas de comunicación destinadas a niños, familias y comunidades.

UNICEF Santo Tomé y Príncipe apoya el mantenimiento del gasto a los sectores sociales, y está llevando a cabo iniciativas formativas, de desarrollo de capacidades, de incidencia política y de comunicación en favor de la idea de “presupuestar a favor de la infancia”. Con la defensa de esta idea UNICEF cumple con su tarea de organismo pionero en la defensa de los derechos de la infancia y las mujeres y se alinea con las nuevas tendencias de la ayuda al desarrollo marcadas por la Declaración de París (2005) y la Agenda de Acción de Accra (“triple A” 2008).

Esta idea de nombre abstracto implica en realidad la defensa de actuaciones muy concretas por parte de los gobiernos y sus socios internacionales de desarrollo. Supone el fortalecer los sistemas nacionales de gestión de finanzas públicas, continuar fomentando el gasto público adecuado a los sectores sociales con más influencia en las condiciones de vida de niñas, niños y mujeres, capacitar a las organizaciones de la sociedad civil en el análisis del presupuestos generales del estado para actividades de control e incidencia política y apoyar el desarrollo de instrumentos de ayuda externa que fortalecen el sector público (los enfoques sectoriales y apoyos presupuestario).

De esta reflexión querría subrayar lo que más me atrae de “presupuestar” es la idea básica subyacente, el pensamiento central de todo esto. En un contexto de dificultades económicas extremas, déficit estatal crónico y deuda externa casi insostenible, UNICEF, como organismo internacional de desarrollo políticamente independiente, no pone en duda el gasto social. Porque los derechos de los niños y las niñas son irrenunciables y no exclusivos de los países desarrollados, y su cumplimiento es elemento básico del desarrollo económico a largo plazo, además de un pilar fundamental en el cumplimiento de los derechos humanos.

Ver álbum de fotos del Día de la niña y el niño africano

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