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Trucos para hacer la maleta estas vacaciones

SERGIO EGUIA

La mayoría dirá que lo que menos le gusta de las vacaciones es el traslado hasta el lugar elegido. Ya sea el vuelo transoceánico al Caribe, el salto a las islas o la tradicional y españolísima procesión a las playas de la península. Y es que llegar al destino no siempre es fácil o, al menos, cómodo. Pero en realidad hay una cosa peor, que en ocasiones llega a agobiarnos hasta semanas antes de comenzar el descanso. La maleta. Qué llevo. Qué no. ¿Me dejaré algo? ¿Entrará todo? Las dudas crean inseguridad y de ahí solo hay un paso al pánico. Tranquilos. Vivir con calma y orden los últimos días antes de vacaciones tiene una sencilla solución. Papel y lápiz. Solo tenemos que hacer una lista con lo que debe incluir nuestro equipaje. Ah, y si se agobia mucho, respire hondo y recuerde que en última instancia con llevar documentación, pasajes -si no va en coche- y dinero será suficiente. En la playa también hay tiendas.

Pero hagamos las cosas bien desde el principio para no tener que improvisar a medio camino. La forma más agradable y elegante de confeccionar una buena lista de cosas a llevar es usar una plantilla. En Internet hay algunas propuestas muy interesantes. Estas de Mummy & Cute, por ejemplo, no solo tienen en cuenta a los adultos, sino que también han pensado en el equipaje de un bebé. Ojo que si no nos organizamos…. Los peques necesitan más baúles que la Piquer.

Lo primero para hacer una buena lista es pensar a dónde vamos y cómo llegaremos allí. Es obvio que deberemos repartir la carga de una manera diferente si volamos en low cost que si vamos en nuestro propio automóvil y ni siquiera ocupamos las cinco plazas disponibles. Y siguiendo con la posibilidad de viajar con niños, hay que recordar que el carrito será un bulto en sí mismo y que no estará de más una bolsa de mano con el agua, la comida y el aseo que el pequeño necesitará en el trayecto. Sus necesidades son especiales y por ello lo más recomendable es que su maleta se prepare de una forma separada. Tampoco debería faltar algún juguete en ese equipaje.

  • Ordenar por temas: Una buena opción para simplificar el trabajo es hacerlo por temas. Así es interesante apuntar por un lado lo que los niños usarán para vestir, para dormir, para comer (el menaje quizá merezca la pena llevarlo ya que no les gustan demasiado los cambios), para el baño, pañales …. Además, en el planning siempre hay que dejar un apartado de asuntos importantes a no olvidar. La imprescindible protección solar…  ¿Medicinas?   La misma lógica se aplica a los adultos. En nuestro caso, la maleta será en un 90% ropa, pero si la elegimos por actividades nos costará mucho menos. Por ejemplo, si vamos de vacaciones a un apartamento de la playa, pero algunas cenas las haremos en restaurantes de postín y también queremos visitar alguna ciudad cercana, bien podemos hacer una lista con lo del capazo y otra con la ropa más formal. Pensando siempre en cómo pegan unas prendas con otras y optando por las más versátiles. En una maleta, menos es más.
  • Fondo de armario: Las personas que viajan con mucha frecuencia recomiendan decantarse por el fondo de armario para hacer la maleta. Llevar aquello que nos ponemos mucho, más que lo que nos gustaría ponernos. Ropa cómoda y fácil de combinar, para multiplicar sus usos. Así una única camisa blanca cubrirá cualquier evento medianamente formal que se presente. Además no hay que descartar la posibilidad de poner una lavadora durante las vacaciones. No hace falta llevar 25 mudas.
  • Comenzar por el calzado: Una vez que sabemos lo que hemos de llevar, ya solo queda meterlo en la maleta. Una odisea. Lo mejor es comenzar por el calzado, ponerlo en el fondo con los zapatos enfrentados para minimizar los huecos. Tómelo como si jugara al Tetris. El truco es no desaprovechar ni una pulgada. Dentro del calzado -que irá en su propia bolsa de plástico- se pueden meter calcetines, cinturones o complementos que sean frágiles y que gozarán así de mayor protección. Si las botas son irrenunciables, úselas durante el viaje. Lo más voluminoso es mejor llevarlo puesto. Una chaqueta en la mano le ahorrará mucho espacio en la bolsa.
  • Churros con las camisetas: Otro buen truco es hacer churros con las camisetas. Lo más radical, estilo petate militar, es hacer un cilindro minúsculo con cada prenda. También puede poner todas las camisas juntas (siempre con los cuellos atados para que no se deformen) doblar hacia dentro las mangas y enrollarlas desde la base. Así logrará que se arruguen menos al no haber pliegues. Pero vamos a lo más bestia, especialmente recomendable para las camisetas deportivas. De la vuelta a unos tres dedos de la parte baja hacia fuera. Ahora meta las mangas hacia el centro y dóblela por la mitad (a lo largo) hasta conseguir un rectángulo. Finalmente enróllela apretando bien desde el cuello hacia abajo y cuando se encuentre con el pliegue inicial úselo para cerrar el cartucho. Ocupar menos es imposible.
  • El neceser: Ah, para el neceser (sobre todo el femenino que incluirá maquillaje) tampoco está de más elaborar otra lista. Luego recuerda que es mejor meterlo en el fondo de la maleta para minimizar el riesgo de que manche la ropa si se rompe algo. Además, como es voluminoso es mejor usar un contenedor flexible. Será más fácil adecuarlo al espacio que uno rígido. El resto de la tarea será sentido común y mucha paciencia. Suerte. Y no olvide un par de bolsas vacías. Le serán útiles a la vuelta -el regreso sí que es lo que más odia todo el mundo de las vacaciones- para la ropa sucia y los recuerdos.

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Glamping: otra forma de disfrutar de las acampadas

Armoniosas casas en los árboles, sofisticadas tiendas indias o africanas y yurtas, las típicas viviendas de los nómadas mongoles, son algunas de las opciones que ofrece Portugal para los adeptos a lo que ya se conoce como “glamping”, o cámping con glamour.

EFE

El término acampada ya no tiene por qué significar poco espacio en la tienda o caravana, posibilidad de hormigas en la mantequilla o inoportunos chaparrones a medianoche. Los potentes brazos del pijerío llegan a todos los rincones y el camping no va a ser menos.

La ventaja del “glamping”, nuevo ‘palabro’ para definir la acampada sin dejar el glamour en casa, es que elimina todos los inconvenientes de los campings de toda la vida, como el de cargar y montar la tienda, dormir en el suelo o estar sin electricidad.

Portugal brinda ya espacios preparados para quienes buscan naturaleza sin abdicar del confort de una casa y de algunos otros privilegios que no se incluyen en el tradicional concepto de acampada.

Más que privilegios

“Cambia mucho la experiencia de acampar, las personas sólo se tienen que traer a ellas mismas”, explica a Efe el británico Chris Smith, propietario de un recóndito y original espacio en Penela, al norte Portugal, que alberga a sus visitantes en acogedoras tiendas mongoles (yurtas) y en tiendas típicas de las reservas de los indios americanos (tipis).

Entre caminos, cascadas, riachuelos y piscinas naturales, su establecimiento, “O Homem Verde”, no sólo recibe seguidores del cámping de lujo, sino también aquellos que aprecian una experiencia original y que normalmente “eligen las tipis porque se parecen más a las tiendas tradicionales”, según el propietario.

Las yurtas, que son como casas móviles circulares que usaban los nómadas de Mongolia, se parecen más a una habitación de hotel, están pintadas a mano y decoradas con un estilo rústico-étnico-contemporáneo.

Tienen su propia chimenea y una ventana circular en el techo a través de la que se observa el cielo estrellado.

“Esto hace que el acampar sea más fácil”, según Smith, quien subraya que el “glamping” es adecuado para todo tipo de público, incluidas las familias con niños pequeños.

Tal y como ocurre en la mayor parte de los espacios de “glamping” que ofrecen la posibilidad de realizar diversas actividades relacionadas con la naturaleza y el equilibrio corporal y mental, el refugio de este británico propone a sus visitantes una amplia variedad de masajes y sesiones de reiki.

Chris Smith fundó su negocio en 2012 en Portugal, donde puso en marcha una nueva fase de la idea, que importó de Inglaterra, país en el que previamente alquilaba tiendas especiales para las estrellas de música que actuaban en conciertos.

“En Portugal aún es algo novedoso, pero en Inglaterra ya es muy común”, asegura el empresario.

Sobre todo extranjeros

La práctica de esta nueva forma de hacer turismo surgió a comienzos del siglo XX con los viajeros ricos de Europa y de América que iban a acampar a África sin renunciar a su lujoso estilo de vida, alojándose en campamentos que les ofrecían las ventajas y comodidades a las que estaban acostumbrados.

Pese a tratarse de un mercado todavía muy reciente en Portugal, ya es posible encontrar espacios de este tipo de norte a sur del país, algunos de ellos incluso con propuestas de estancias todavía más sorprendentes o poco comunes.

Es el caso del parque natural de Pedras Salgadas, a apenas 40 kilómetros de la frontera con España, entre las localidades de Vila Real y Cha¡ves, donde los visitantes duermen en innovadoras casas construidas en las copas de los árboles, a unos seis metros de altura.

“Es un concepto completamente nuevo, no hay nada igual en Portugal”, relata a Efe Maria José David, directora del Pedras Salgadas Spa & Nature Park.

Integradas en el paisaje y pasando prácticamente desapercibidas, son casas construidas en madera y pizarra, de unos 25 metros cuadrados, que cuentan con dos ventanas -una que da al parque y otra al cielo- un baño, una pequeña cocina, cama de matrimonio y sofá.

Son obra del arquitecto portugués Luís Rebelo de Andrade, cuyo proyecto ha recibido varias distinciones como la de “Mejor Resort 2014″ que le otorgó la revista “Travel+Leisure”, o el prestigioso premio internacional de arquitectura “ArchDaily 2012″, en la categoría de “Hoteles e Restaurantes”.

A pesar de acoger mayoritariamente turistas extranjeros, sobre todo españoles y franceses, muchos de los que visitan el parque son portugueses atraídos por la “curiosidad” que despierta el lugar, según Maria José.

Con todas las plazas ocupadas para los fines de semana hasta agosto, el gran objetivo del parque natural de Pedras Salgadas pasa ahora por su promoción a otros países.

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Merindades: De San Pantaleón de Losa a la pequeña ciudad de Frías

Por: IÑIGO MUÑOYERRO / FOTOS : BORJA MUÑOYERRO Y JAVIER MUÑOZ

El río Jerea es un afluente del Ebro que nace en la divisoria de los valles de Mena y Los. Este modesto curso de agua divide en dos la comarca burgalesa de Las Merindades. Al oeste quedan Espinosa de los Monteros, Medina de Pomar y Villarcayo. Al este y al sur, entre espacios abiertos, montañas y bosques, nos esperan San Pantaleón de Losa y la leyenda del Santo Grial, y Frías, la ciudad más pequeña de Castilla. Son dos hitos en una comarca cargada de historia donde nació -Villalba de Losa- Juan de Garay, fundador de Buenos Aires.

Puente y feria de Quincoces

La Autonómica BU-550 cruza el puerto de Angulo y nos lleva al valle de Losa, famoso por sus patatas. Gasolinera y Ayuntamiento de la Junta en el crucero. A la derecha está Quincoces de Yuso. Es una importante población agrícola, con mercado los sábados y en temporada punto fuerte de la comercialización del perretxiko seta de Orduña. Por allí pasa el río Jerea, que brota en la Sierra Carbonilla. Queda seco en verano. Lo cruza un puente medieval que se remonta a los romanos.

Vuelta al cruce. Dejamos atrás los campos de patata y cereal. La carretera sigue el Jerea y aparece la ermita románica de San Pantaleón, sobre una nava. Es uno de los edificios más hermosos del románico burgalés. Los cultos exotéricos lo relacionan con el Santo Grial. También dicen que perteneció a los templarios.

La sangre licuada de San Pantaleón

El templo ocupa lo alto de una nava desarbolada, sobre un meandro del río Jerea. Edificado en el siglo XII fue consagrado en 1207 (está gravada en un muro). Venera a San Pantaleón, un mártir natural de Nicomedia (siglo III). Médico perseguido por Diocleciano en el año 303. Torturado de seis maneras murió decapitado bajo una higuera seca, que floreció con la sangre del mártir.

Aparcamiento junto a la carretera. Un letrero informa del horario de visitas guiadas. Se sube por un cómodo camino bien señalizado que bordea la peña (20 minutos). Según vamos el templo aparece adaptado al desnivel de la peña. Tiene un ábside semicircular y una nave donde dicen que estuvo el Santo Grial. La portada está defendida por la inquietante figura de un atlante, que parece guardar los secretos del otro mundo, y un enorme zigzag, quizá un rayo o una serpiente, enmarcados por columnas, rostros y arquivoltas. El atlante según los expertos, es Sansón, héroe hebreo y duodécimo juez de las tribus de Israel.

El templo guardaba un frasco con la sangre de San Pantaleón, que se licuaba la víspera del 27 de julio. La reliquia desapareció. Puede ser la misma que se venera en la Encarnación de Madrid.

La cascada de Pedrosa

Por la izquierda se va a Valderejo. La carretera sigue al Jerea que se encauza en un desfiladero precioso. Los paredones cubiertos de encinas, madroños y robles cierran el horizonte. Águilas, buitres y otras rapaces sobrevuelan el río encajonado. A la derecha queda Criales, también relacionado con el Santo Grial.

Las murallas de Vienda y Alto del Pino estrechan el río en Quintana Entrepeñas (nombre apropiado) hasta que sale al llano de Pedrosa, ya en el valle de Tobalina. En este pueblo de veraneo está la nombrada cascada, una de las maravillas naturales de Burgos. Aparcamiento junto al bar Vélez.

Cadiñanos, Quintanamaría y Lomana

Vamos hacia Trespaderne, con parada en Cadiñanos, pueblo con buenas casas a orilla del Jerea. La joya de la población es la arruinada casa palacio de los Medina Rosales edificada en el siglo XVI. Es una imponente fortaleza renacentista de planta cuadrada que pudiera ser obra del arquitecto Juan de Vallejo. Tuvo tres plantas y cuatro torres, de las que dos siguen en pie. En la arista de la mejor conservada aparece el escudo de la familia Medina Rosales. Saqueado y cubierto de yedra el edificio amenaza con derrumbarse.

El Nela se une al Ebro en Trespaderne. Más allá, en Cillaperlata, es el turno del Jerea. Seguimos hacia Frías. Antes están Quintamaría y los enterramientos altomedievales de la Peña de San Vicente. La necrópolis está a unos 400 m al sur de la iglesia, sobre un otero que domina la llanura del Ebro. Son sarcófagos de varios tamaños (faltan las tapas) excavados en la roca. Reflejan la manera de entender la muerte de los repobladores entre los siglos VIII y Xl.

Cerca, en Lomana, al otro lado de la carretera, se eleva la Torre de Bonifaz. Es una fortaleza rectangular con cubos en las esquinas levantada en el siglo XV por Alonso de Bonifaz, descendiente de Ramón Bonifaz, almirante de Fernando III de Castilla. Conserva los muros de un metro y medio de espesor, recios, de mampostería. Sin techo y con el interior hundido aguanta el paso del tiempo.

La aduana de Frías

Desvío hacia Frías, que aparece en el horizonte. Para alcanzar la ciudad había que cruzar el puente sobre el Ebro. De origen romano aprovecha en un vado del río. Tiene 143 m de largo apoyados sobre nueve arcos de toba. La torre es posterior, del siglo XIV. Guarecía al cuerpo de guardia encargado de cobrar el peaje a los viajeros.

Frías se destaca en el horizonte. La ciudad más poderosa del valle de Tobalina y la más pequeña de España se eleva desde la conquista romana (Fridas) sobre el peñasco de La Muela, en una encrucijada de calzadas. Por debajo pasa el río Molinar. El título de ciudad lo recibió del rey Juan II de Castilla en 1435, pero Frías no se agota en un título. Es mucho más. Las murallas protegen un casco viejo medieval coronado por una iglesia, un castillo y su torre del homenaje. Además de oficina de turismo hay bares, restaurantes, carnicería y panaderías.

La calle mayor sube a la explanada del castillo, de visita ineludible (consultar horario). Un puente levadizo y una escalera de caracol nos llevan a la torre del homenaje. Desde lo alto se abarcan Tobalina y el Ebro, Arcena, el Umión, techo de los Obarenes, y la sierra de Oña.

Enfrentada al castillo está la iglesia de San Vicente. El edificio actual data de 1517 y ocupa el extremo de un cortado rocoso. El pórtico era románico, pero se derrumbó en 1904 y fue vendido al Museo de Claustros de Nueva York. En el interior destaca la Capilla de la Visitación. Contiene la sepultura del matrimonio que la fundó, los judeoconversos Juan Sánchez de Ochandiano y Assua y Juana Sánchez de Medina.

Cascadas y ermita de Tobera

Camino de la Bureba está el desfiladero de Tobera. Espectacular paraje de gran belleza modelado por la naturaleza y el hombre. El río Molinar aprovecha la angostura para bajar en cascadas bajo el puente de la calzada romana. Las paredes de la garganta protegen la ermita románica de Ntra. Sra. de la Hoz. A sus pies está la capilla del Cristo de los Remedios con fama de milagrero. La zona está señalizada y habilitada con pasarelas.

Estamos de vuelta. Cruce del puente de Frías. Por la derecha el Ebro camina hacia Sobrón y la central nuclear de Sta. María de Garoña. Vamos hacia Angulo por Tobalina y el cañón del Jerea. Crucero de Losa. San Martín, romano, queda la derecha. Al final del valle está Villalba de Losa, en las crónicas ‘que los lieva cada anno por el castiello de Villa Alba’. En el siglo XIV era villa de realengo coronada por un castillo (resiste algún muro).

El secreto de Juan de Garay

De aquel pasado quedan una casa con arcos ojivales, tres palacios blasonados y la que dicen fue ‘casa de Juan de Garay’. Es una larga polémica que no tiene visos de solución. Vaya por delante que no se ha encontrado la fe de bautismo de Garay ni en Losa ni en Orduña, pero se sabe que nació entre 1527 y 1528.

Mientras unas fuentes señalan como originaria la ciudad bizkaína de Orduña, otras se inclinan por el municipio de Villalba de Losa. Son localidades cercanas y el valle de Losa era en aquella época una zona de Castilla que se regía por el fuero del Señorío de Vizcaya. Ahí puede estar la clave.

Garay se definía como ‘castellano de Vizcaya’. Refundó La Trinidad ahora Buenos Aires, capital de Argentina, el 11 de junio de 1580 sobre el solar donde Pedro de Mendoza había edificado un fuerte.

En marzo de 1583, Garay va a Santa Fe. Se desorientan y entran en una laguna. Quizá Punta Gorda (Santa Fe). Por la noche los indios querandíes les atacan y matan al conquistador, que se lleva el secreto de su nacimiento a la tumba.

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Burdeos y Saint Emilion: un placer para los sentidos

Por Mikel Madinabeitia

Francia es un país cargado de atractivos y en esta ocasión nos vamos a centrar en una región cercana a nuestro territorio, Gironda, ideal para una escapada de varios días en estas vacaciones de Semana Santa. Nuestro viaje de la semana pasada consistió en elegir Burdeos, la pequeña París del sur, como campamento base para a partir de ahí coger el coche y perdernos por esas carreteras secundarias que tanto seducen. Burdeos y Saint Emilion son las joyas de la corona de una tierra que produce uno de los mejores vinos del mundo. Bienvenidos a la Gironda. Un placer para los sentidos.

La capital de Aquitania, Burdeos, es una ciudad sorprendente. Apenas a dos horas y media de casa por autopista, ofrece al viajero un sinfín de posibilidades. Es una ciudad moderna llena de gente joven, con mucha vida, opciones para todos los bolsillos y con un gusto exquisito. Pueden pasear a orillas del río Garona, callejear por su entrañable casco histórico y admirar la belleza de los edificios. No se pierda la place de la Bourse, la Grosse Cloche, la catedral de Saint André o la place de la Comedie. La rue Sainte Catherine es el pulmón del centro, la arteria principal que atraviesa Burdeos de norte a sur. Una calle diseñada para pasear, repleta de comercios, y más elegante cuanto más cerca de la ópera (place de la Comedie).

Burdeos es una ciudad en la que se come y se bebe muy bien, pero el mejor postre se encuentra a 40 kilómetros. Concretamente en la encantadora localidad de Saint Emilion, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Es un pueblo en el que Baco, Dios del vino, vive los 365 días del año… Sus empinadas callejuelas ascienden a lo alto, donde se halla la iglesia y desde se puede contemplar una panorámica inolvidable del entorno. No se irá de Saint Emilion sin comprar una botella de un caldo de postín (lo más difícil consiste en decantarse por una de las numerosas tiendas existentes) e incluso merece la pena probar los macarons, un tipo de galleta tradicional hecho de clara de huevo, almendra molida, azúcar glas y azúcar.

En cuatro días nos tiempo a conocer Burdeos, Bergerac (Dordogne), Saint Emilion, Bazás, Saint Macaire, Sainte Croix du Mont, la Dune de Pilat y Arcachón. En cuanto a los restaurantes, les sugeriré dos. El primero se llama l’ Abricotier y está en Saint Macaire. Es un local que les recomiendo si quieren degustar la clásica cocina moderna francesa a un precio contenido. El segundo se encuentra en Arcachón, se llama Plage Diego y es un must de la dolce vita. Si una vez al año les apetece sentirse como los ricos, hacer su vida, éste es un destino imprescindible.

No les quiero enseñar más cosas. Con estas pequeñas notas háganse un mapa mental y disfruten con una región que aúna paisajes, cultura y gastronomía de primer nivel.

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El turismo de masas amenaza a las islas más remotas de Tailandia

Las islas más remotas de Tailandia como Koh Lipe, antaño a salvo del coste ambiental y social del turismo de masas, se ven amenazadas por la expansión de los vuelos de bajo coste y el desarrollismo sin control.

Las playas de aguas turquesa y arena blanca bajo las sombras de las palmeras son el perfecto reclamo para los miles de turistas que visitan Koh Lipe durante la temporada alta, en la época seca, e incluso durante el monzón.

Con un área de unos 1,6 kilómetros cuadrados, la pequeña Koh Lipe se encuentra en el extremo sur de Tailandia, en el mar de Andamán, dentro del parque natural de Tarutao y al borde de la frontera con Malasia. Se trata de la única isla del parque donde está permitida la urbanización, lo que se ha convertido en una fiebre del hormigón con el turismo de los últimos años.

El turismo ha provocado el crecimiento económico de la isla, con hoteles, restaurantes y bares por doquier, pero también un problema medioambiental por el exceso de basura y social, debido a la situación de vulnerabilidad de la minoría urak lawoy.

Este pueblo, también conocido erróneamente como los “gitanos del mar”, se beneficia llevando de excursión a los turistas en sus botes para visitar otras islas, pescar (aunque en muchos lugares es ilegal) o practicar snorkel.

Estas excursiones dejan montañas de envoltorios de poliestireno en otras islas deshabitadas como Koh Hin Ngam, donde una leyenda del dios de Tarutao amenaza de muerte al que se lleve una de sus emblemáticas piedras negras, aunque nada dice de los que tiran la basura.

Los urak lawoy, que llegaron hace siglos desde los territorios que hoy conforman Malasia e Indonesia y hablan una especie de dialecto malasio mezclado con tailandés, lamentan que los operadores turísticos han ido empujándolos hacia el interior de la isla para poder ampliar sus negocios.

Esta zona, popular por sus playas paradisíacas, la diversidad biológica en las islas y por contar con algunos de los mejores lugares para el buceo, se encuentra un tanto apartada de las rutas turísticas habituales.

Sin embargo, las ofertas de las aerolíneas de bajo coste, que incluyen el vuelo, vehículo y lancha hasta la isla, han provocado un aluvión de visitas, aumentando el número de los turistas incluso en la época de lluvias (entre mayo y octubre).

Un barco navega unos 70 kilómetros desde el continente para recoger la basura, lo que no evita que parte termine en el mar, que la devuelve muchas veces a algunas de sus playas arrastrada por las corrientes, dejando un rastro de botellas y plásticos en la arena. EFE

 

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El paraíso según Marlon Brando

 

En julio abrirá sus puertas en un atolón privado de la Polinesia el resort con el que siempre soñó el actor y que combina lujo, respeto al medio ambiente y encanto local

A treinta millas de Tahiti se encuentra el atolón de Tetiaroa, un lugar excepcional por su belleza e inalcanzable para la mayoría de los mortales. Es ‘The Brando’ el legado soñado de Marlon Brando.

A partir de julio de 2014 se abrirá al público este enclave al que sólo se puede acceder en avión privado y que cuenta con exclusivas villas con acceso privado a la playa y piscinas individuales. Podría ser uno más entre los resorts de lujo que se ven en los folletos de las agencias de viajes pero este tiene una curiosa historia detrás. Tetiaroa no fue sólo hogar del actor Marlon Brando, fue para él lo más próximo al paraíso y de su empeño por preservar la naturaleza del lugar nace este resort.

Marlon Brando pisó por primer vez el atolón de Tetiaroa durante el rodaje de ‘Revelión a bordo’ y automáticamente se enamoró del lugar. No sólo del lugar sino que también de una de las lugareñas, Tarita, que también participaba en el filme y con la que después se casaría y tendría dos hijos. En aquel instante decidió que se haría dueño y señor de este enclave. Lo logró en 1967 y allí se instaló.

Brando, su mujer y sus hijos vivieron durante varios años en Tetiaroa. El lugar terminó convirtiéndose en su paraíso particular y su válvula de escape. Marlon Brando quiso montar un modesto hotel para que sus herederos pudieran disfrutar del lugar pero su intención era que el hotel fuera totalmente auto suficiente y que respetara la fauna y la flora.

Hay distintas versiones sobre cómo el lugar ha terminado convertido en un resort de lujo. Por muy auto suficiente, eco-friendly y respetuoso con el medio ambiente que sea, parece contradictorio el hecho de que se quiera proteger el entorno y que al mismo tiempo se abra al turismo.

Según la web de ‘The Brando’, en 1999 el actor se puso en contacto con Richard Bailey, natural de Tahiti y creador de varios de los mejores resorts de la Polinesia y como consecuencia de esta unión nació el proyecto del que dicen es el primer resort ecológico de lujo.

Algunas otras webs señalan que Marlon Brando y Richard Bailey tuvieron sus diferencias y que han sido más bien los herederos del actor los que han tirado hacia delante con el proyecto.

Lo que sí que parece confirmado es que Marlon Brando dejó escrito en su testamento que la tercera parte de su riqueza estaría destinada a la preservación de este atolón. Lo que no sé es si, de seguir con vida, el actor habría estado de acuerdo con el diseño y la política actual del lugar.

Sea como sea la historia nos encontramos ante un lugar al que sin duda nos gustaría acudir. Que levante la mano el que no quiera bañarse en esas aguas cristalinas.

Para más información podéis visitar la web de The Brando.

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