Diario Vasco

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Este verano, a Amsterdam
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Diariovasco.com | 08-01-2014 | 10:39| 0

A partir del próximo 26 de mayo Amsterdam estará un poquito más cerca ya que la aerolínea KLM ha anunciado la apertura de una nueva ruta entre Bilbao y Amsterdam. Contará con  una frecuencia de cinco vuelos semanales y estará operativa hasta el 24 de octubre, informó la compañía en un comunicado. Este vuelo será operado con un Embraer 190 con capacidad para 100 pasajeros en clase ‘Business’ y ‘Economy’ y con una frecuencia diaria, excepto los martes y los jueves.

Amsterdam, es la capital oficial de los Países Bajos. Fue fundada en el siglo XII como un pequeño pueblo pesquero. Sin embargo, en la actualidad es la ciudad más grande del país y un gran centro financiero y cultural de proyección internacional.

Tiene una población de unos 750 000 habitantes y en su área metropolitana residen aproximadamente 1,5 millones. El centro histórico de la ciudad fue construido en gran parte en el siglo XVII y es hoy en día uno de los centros históricos más grandes de Europa.

En Ámsterdam se encuentran muchos museos de fama internacional, como el Rijksmuseum, el museo de arte moderno Stedelijk Museum y el Museum het Rembrandthuis o ‘Museo de la Casa de Rembrandt’, que fue el hogar y taller de Rembrandt, y exhibe una interesante colección de aguafuertes de su autoría; el Museo van Gogh, que posee la mayor colección de pinturas de Van Gogh en el mundo; el museo de Cera Madame Tussaud, o el Museo del cine, también conocido como Filmmuseum.

También la Casa de Ana Frank, convertida en museo, es un destino turístico muy popula.

El Hortus Botanicus, fundado a comienzos de la década de 1660, es uno de los más antiguos jardines botánicos del mundo, con muchas antiguas y raras especies, entre las cuales está la planta de café de la cual salió el esqueje que sirvió como base de las plantaciones en América Central y América del Sur.

 

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Entre picos y peñas
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Diariovasco.com | 09-01-2014 | 09:53| 1

 

ERLANTZ GUDE./ La ruta de los Ferrocarriles es una mezcla de dos vías verdes. Ruta de rutas, recoge pedazos de los itinerarios de Traslavina y Alen en un tránsito mentolado sobre avenidas de tierra.

La pena de Santullán y los picos de Otanes y la Cruz conforman el triunvirato implacable que otea los pasos del caminante. Un macizo que corta el cielo de Santullán con sus puntas afiladas.

Y, mientras, el caminante escudriña los entresijos del itinerario en las inmediaciones del cementerio de la pedanía, antes de afrontar un recorrido circular que le devolverá al punto de partida tras más de dos horas de éxtasis contemplativo, donde las miradas quedarán atrapadas bajo los designios de la batuta natural.
Cada metro ganado aleja la realidad, trasladando al observador a épocas pasadas en un viaje que revive la sufrida tarea del labriego y la obstinada diligencia del ganadero, que transporta a su carnero en un viejo todoterreno.

La fronda se precipita sobre el camino eclipsando la lluvia de sol, y, entre las sombras, el bosque recuerda que atesora secretos insondables. En medio de la quietud, sólo se aprecian las voces de un arroyo que esculpe guijarros con su suave cincel.

La estación de Otañes alza tres pisos del suelo aguardando a máquinas que nunca llegarán. Entre el exquisito paisaje, exhibe pujante su luminoso traje blanco en espera de un baile imposible, aunque su futura conversión en albergue rural la convertirá en novia del peregrino fatigado. La travesía conduce al núcleo de la pedanía, a la que el puente de acceso le otorga un aire inexpugnable.

La localidad es breve, y el tránsito a la iglesia de Santa María, sencillo. Los perros custodian las viviendas rurales con vista fi rme ante el paso del extraño. En torno al templo aparecen varias fuentes entre las que sobresale un manantial que fl uye intenso desde 1855 a través de un estrecho caño.

Océano de eucaliptos

El hechizo del agua se extiende al salto del Cabrera, que, de vuelta a los bosques de Otañes, muestra las acometidas del río Rucalzada contra los restos de la presa que nutrió el molino de la pedanía en tiempos lejanos. La cascada indica el camino de retorno al caminante, que debe desandar sus pasos para dar con la senda de regreso.

Los leñadores revisan la cosecha de troncos de vuelta de la tala, cuando una mirada fugitiva muestra Otañes, cautiva entre robustas montañas. El camino se adentra en un océano de eucaliptos, que despliega su estimulante aroma. Un manto balsámico hipnotiza al caminante ya próximo a Santullán. Los árboles se dispersan para exhibir la fortaleza de su peña arañada sin piedad por la fábrica que indaga su roca caliza, celebrando con un panel los casi dos años sin accidentes en un macizo que duerme su resignación. Entre la nube de polvo, un pequeño pedregal sugiere la huida. En forma de uve, transita por la tierra labrada de La Marea, para desembocar en el barrio El Campillo. La iglesia de San Julián y el palacio de los Indianos son las perlas que luce el vecindario. La pedanía mantiene una deuda con la casona, pues presume de su presencia con un vasto cartel mientras la maleza devora sus paredes y el desamparo apaga su brillo.

Cómo llegar:  Abandonamos la A-8 en la salida de Santullán (km. 145) y, tras superar una rotonda, nos desviamos a la izquierda en la cuesta que conduce a la pedanía.
El camino empieza a extinguirse al paso por una simpática garita amarilla que ofrece cortes de pelo. La ruta se aproxima de nuevo al cementerio de la pedanía, donde exhalará su último aliento. Un vistazo al cielo devuelve una sonrisa cegadora. Son las tres montañas cómplices despidiéndose ufanas del caminante.

Parada y fonda

Las más de dos horas que conlleva el recorrido requieren un avituallamiento, pudiendo disfrutar a mitad de camino de un pincho en el bar de Otañes, situado en la plaza de la pedanía. Su terraza facilita un apacible reposo los días soleados. Al final de la ruta, con las reservas agotadas, el restaurante La Cantera, próximo a la peña de Santullán, propicia una buena oportunidad para reponerse en un ambiente tranquilo. Un menú del día asequible y se sirve a cualquier hora. La variada oferta de vino y los postres caseros son la principal característica del establecimiento.

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Ulizar, el guardián de historias
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Diariovasco.com | 09-01-2014 | 09:52| 0

 

ELISA BELAUNTZARAN./ Romanos, franceses, reyes y ganaderos han recorrido a lo largo de la historia el antiguo camino real entre Navarra y Gipuzkoa. Hoy son muchos los mendizales que recorren los casi veinte kilómetros que separan Tolosa de Areso por la GR-121 rumbo a las Malloak o Aralar.

A través de pastizales, helechales y antiquísimos hayedos el paseante, tras varias horas de marcha, llega a Uli, donde puede reponer fuerzas y saciar la sed en la fuente donde en escasas ocasiones falta el agua, y en estas fechas, fresca, más bien fría.

Este enclave, situado en un frondoso hayedo, ha sido escenario de historias de contrabando de harina, aceite, vino… o ganado que era llevado a la feria de Tolosa, según relatan los lugareños y en el que hasta hace unas décadas existía una casa de miqueletes.

A unos cientos de metros de allí, en la ‘muga’ se situaba la ‘silla de rey’, según realatan los más mayores de la zona. Recuerdan haberlo escuchado de boca de sus abuelos durante las largas tardes de invierno en las que contaban historias de antaño y, según aseguran, «la situaban en el pinar de Lizartza, por el antiguo camino real». ‘Erregeen bidea’ según los más veteranos de Orexa o Areso.

Una muga con mucha historia, que fue considera durante siglos como la ‘frontera de malhechores’. Por allí, en más de una ocasión pasaron carruajes reales que se acercaban desde el viejo reino hasta las costas guipuzcoanas, mezclándose con los ganaderos que llevaban sus reses desde Deba, Azpeitia y otras localidades de Urola hasta la Ribera navarra. La ruta también es conocida como la ‘Cañada de los Toros’.

Siguiendo esa misma cañada en dirección a Areso, el camino nos acerca a Ulizar, a 868 metros de altitud, lugar clave en el pasado de tropas enemigas llegadas desde Roma o la misma Francia.

Los estudiosos hablan de posibles asentamientos romanos en la zona. Siglos después, los datos reconocen que los habitantes de las localidades cercanas al camino vivieron difíciles por los franceses. Eran los años de la Guerra de la Convención (1793-1795).Entonces, las tropas galas arrasaron a su paso casas, iglesias, ganado y pertenencias. Dejaron decenas de muertos.

Ulizar era un lugar clave para invasores e invadidos. Muy cerca de su cima se encuentran los restos de la antigua ermita de Santa Cruz. Las vistas desde allí son magníficas en los días soleados. Se puede contemplar montes de Leitza, Ezkurra hasta Beruete. Desde allí podían controlar el movimiento de cualquier vecino, a pie o a caballo.

Cueva de brujas

Pero Ulizar guarda consigo parte de la historia de la Inquisición en la zona. Entre los años 1577 y 1610 se llevaron a cabo los procesos iniciados por la misma en el valle de Araitz. Un total de cuarenta personas fueron acusadas y ajusticiadas por prácticas de brujería en la zona.

Según los datos de la época los vecinos se reunían en dicha cueva para celebrar los akelarres. Tan sólo hay que seguir el camino que rodea el pinar situado en la falda del monte y en cuestión de unos minutos el paseante se encuentra con un orificio en una pared de roca que conduce a las entrañas de la montaña.

Recientemente miembros de Burdina taldea junto a vecinos de Areso y con ayuda de los espeleólogos de Felix Ugarte fundazioa se adentraron en la sima. En una de sus incursiones descubrieron un tesoro oculto durante siglos y siglos. Tras horas de trabajo, dieron con los restos de una vasija datada por la fundación Príncipe de Navarra en la Edad de Hierro. El recipiente destaca porque su decoración se asemeja a otras producciones del Alto valle del Ebro. Tal vez pudo ser traída desde allí por algún viajero o comerciante que realizara un largo viaje.

Hoy, los mendizales son los usuarios del camino real.Entre ellos son muchos los que cada cuatro años realizan las XIV horas, después de atravesar montes de Gaztelu, Orexa y Berastegi y pasar después a tierras de Areso antes de llegar a Gorriti, para dirigirse a San Miguelde Aralar.

Para acceder a la zona de Ulizar, basta con salir en el acceso de Areso de la A-15 y una vez en la rotonda dirigirse a la zona industrial. Siguiendo el camino de los caseríos, por una carretera asfaltada se accede hasta la zona de Altzegi. Allí se puede disfrutar de magníficas vistas las Malloak, y los días de buen tiempo se puede ver gran parte de las montañas de Tolosaldea, Uzturre, Hernio… Un lugar magnífico para disfrutar de una jornada en familia, en plena naturaleza.

Una vasija de la Edad de Hierro, el gran tesoro escondida

Las noticias de la existencia de una cueva en la zona de Ulizar eran conocida por los vecinos de Areso.Generación tras generación conocían su ubicación pero nadie hacía uso de la misma. La historia que rodeaba a la sima no era del agrado de los aresoarras, que incluso evitaban acercarse a ella. Tal vez, las condenas de la Inquisición por la celebración de akelarres en la misma a ocho vecinos aresoarras hicieron que el paso del tiempo la dejara en el olvido. Semioculta por derrumbes de tierra y piedras, pasaba desapercibida para muchos pero, hace unos meses un grupo de trabajo de Burdina taldea y varios vecinos se adentraron con espeleólogos de Felix Ugarte fundazioa en su interior.

Para su sorpresa descubrieron restos de una vasija que dio un vuelco a los datos de la cueva de Ulizar. Así lo acredita el informe realizado por la Sección de Arqueología de la Dirección General de Cultura-Institución Príncipe de Viana. Se trata de una vasija prehistórica que dataría de la Edad del Hierro. «Se han recuperado los fragmentos cerámicos» en Ulizar (Iri/Uri-Zahar) donde se sospecha que existió «un asentamiento de la Edad del Hierro en altura (castro)». Se han recuperado «90 fragmentos de un único recipiente cerámico. Una parte importante de ellos y los de mayor tamaño (el 32%) se han podido ensamblar».

Se trata de «un recipiente elaborado a mano, es decir, no torneado, una olla abierta, de proporciones anchas. Presenta un borde marcadamente inclinado hacia fuera, lo que origina un cuello destacado». A la espera de realizar estudios físico-químicos los técnicos determinan que «se trataría de un recipiente de producción local de capacidad media, cuyas características técnicas lo hacen idóneo para el procesado de alimentos al fuego. No se trata de un recipiente de almacenaje ni tampoco de un recipiente funerario».

De forma Castiella 6 «eran habituales en el área cantábrica central, donde se la denomina ‘recipiente de cuello estrangulado y borde excavado’. La decoración de esta olla en nada se asemeja a las piezas del cantábrico central, donde dominan los estampillados, líneas bruñidas, peinados, baquetones, etc.) y encuentra mejores paralelos en otras producciones del Alto valle del Ebro, cuya descripción resultaría demasiado prolija».
El mayor interés del recipiente reside «en la escasez de este tipo de hallazgos en la vertiente atlántica Navarra, tratándose de una forma de perfil completo raramente documentada».

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Islandia, también en invierno
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blogs | 31-12-2013 | 14:29| 0

ÁLVARO VICENTE./ En Islandia hay una estación en la que hace frío y otra en la que hace más frío. Pero en Reykiavik, la capital situada más al norte de todo el mundo, es posible huir del frío también en invierno y pese a que la oscuridad secuestre buena parte del día. En diciembre amanece a las 11.30 horas y oscurece cuatro horas después. No hay duda de que Islandia es un destino de verano. Así lo atestiguan las escasas conexiones de vuelos que existen a la isla. Es difícil encontrar una vía directa para volar fuera de la temporada estival, pero, haciendo parada en Londres o Copenhague dependiendo de nuestro aeropuerto de salida, bien Bilbao o Barcelona, el viaje merecerá la pena también en invierno. El contraste de los campos de lava negra con la nieve es la primera imagen que recibe al visitante nada más aterrizar en el aeropuerto internacional situado a 50 kilómetros de la capital. La naturaleza es la gran protagonista en esta isla con cerca de 200 volcanes. No es una naturaleza amable a escala humana, sino dispuesta a mostrar y ejercer todo su poder.

Alojarse en el Hotel Marina de Reykiavik, situado en el mismo puerto del que zarpan los bacaladeros es una buena opción si lo que busca es entender lo que supone la industria pesquera para los islandeses. Hay pocos países en el mundo tan dependientes de la pesca. Aporta el 11% del PIB y un 25% si se incluyen los efectos derivados del sector del mar en su conjunto. El bacalao es su stock más valioso. Es famoso por su calidad, capturado de forma responsable y procesado de acuerdo con los más altos estándares del sector. Una magnífica opción para acercarse a la gastronomía islandesa es el restaurante del Hotel Holt, escenario en el que el rey de la novela negra Arnaldur Indridason ambienta ‘La Voz’. Bacalao en todas sus versiones y el cordero cocinado a fuego lento serán elecciones seguras en este restaurante en el centro de la capital. Si busca algo más asequible al bolsillo, siempre quedará un pylsur (perrito caliente). ¡Hasta Bill Clinton cumplió con este ritual en una visita oficial al país! Recomendable el Bæjarins Beztu Pylsur, un puesto de perritos considerado como el mejor de Europa.

Hay muchos más bares y restaurantes en la ciudad, por supuesto, pero otro de los centros magnéticos de Reykiavik es Hallgrimskirkja, la iglesia que muchos denominan, sin serlo, la catedral. Esta iglesia luterana preside, en forma de misil, la parte más alta de la ciudad. Merece la pena visitarla para contemplar la ciudad a vista de pájaro, con sus calles, el puerto y el auditorio Harpa, inaugurado en mayo de 2011.

Muy cerca está la plaza del Parlamento, donde se concentraron los indignados islandeses después de la crisis de otoño de 2008, cuando los tres bancos más importantes del país quebraron y la corona se devaluó en un 60%. Cinco años después lo peor de la crisis ha pasado. La tasa de desempleo está en un 4%. Queda a la vista cuando se recorre la calle Laugavegur, la arteria, eje del distrito 101, en el que los ciudadanos de Reykiavik llenan sus bares y restaurantes, también entre semana y cuando la nieve pinta las aceras. No es extraño coincidir en un café con la cantautora Björk, exponente de la escena musical y que los islandeses dicen ha situado al país en el mapa. Las erupciones de volcanes también han hecho inmejorables campañas de publicidad. ¿Recuerdan el Eyjafjallajökull? Su erupción en 2010 obligó a cerrar buena parte del espacio aéreo en Europa, estimándose la cancelación de hasta 17.000 vuelos. En Islandia hay una erupción cada cuatro años.
Por ello, a veces, uno tiene la impresión de que Islandia es un país de otro mundo, una tierra que lucha por sobrevivir en medio de una naturaleza hostil. Los islandeses, en cualquier caso, se defienden con humor. Por eso cuando en invierno, sea cual sea el objetivo, dicen que no hay que olvidar el traje de baño y la toalla en la maleta es inevitable pensar que es una broma. No. La energía geotérmica que fluye bajo sus pies se utiliza para calentar más de 170 piscinas públicas de todo el país. El Blue Lagoon, una humeante laguna de un increíble color azul caribe que se extiende en medio del campo de lava es el mejor ejemplo. El agua está a 37º. Merece la pena abonar los 35 euros que cuesta la entrada básica. En este recinto da servicio el mejor cocinero de Islandia. En el trayecto de vuelta a Reykiavik, de 50 kilómetros, quizás pueda ver la aurora boreal. Sólo por tener la oportunidad de ver las hipnóticas luces de colores bailando en el cielo merecerá la pena el viaje en invierno.

  •  Población: 180.000 habitantes en Reykiavik de los 320.000 que pueblan la isla.
  •  Extensión: 103.000 m2, algo mayor que Portugal y Hungría.
  • Cómo llegar: En invierno hay que hacer escala en Londres o Copenhague con Icelandair. En verano hay un vuelo directo desde Barcelona a Reykiavik con Vueling. El precio en invierno ronda los 1.200 euros. 
  • Más información:
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El Hotel de Hielo que abre y cierra cada invierno
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Diariovasco.com | 09-01-2014 | 09:50| 0

'Un rostro en la multitud', una obra de de Mikael 'Nille' Nilsson e Ingemar Almeros. FOTOS : ICEHOTEL

NIEVES FERNÁNDEZ. / El Hotel de Hielo que se construye cada año, desde hace 24, en el pueblo de Jukkasjärvi, en la Laponia sueca, acaba de abrir sus puertas. Se trata de un prodigio efímero, que cada invierno nace y muere. Hay otros hoteles de hielo en el mundo, pero en este presumen de un sello de diferencia, su pasión por la creatividad. Esta temporada, en concreto, cuentan con ocho nuevas suites y espacios tallados por artistas a partir de 1.600 toneladas de hielo. Esas obras han sido elegidas entre un total de 200 diseños.

“Nuestro hotel es más que habitaciones y camas. Es un proyecto de arte hecho de nieve y hielo que es totalmente único”. Trabajan con agua helada del río Torne, uno de los pocos en Europa que no ha sido utilizado con fines industriales.

El período de construcción del Icehotel se extiende desde octubre a principios de diciembre de cada año. Son aproximadamente ocho semanas de trabajo, a las que habría que sumar otras seis antes y después, en los preparativos y en el cierre de la temporada. Se requieren alrededor de 1.000 toneladas de agua congelada y cerca de 30.000 m3 de ‘snice’ (nieve y hielo; partículas de hielo del río Torne que se mezclan con el aire y forman la llamada ‘Snice’, parecida a la nieve, pero estructuralmente es más fuerte.

Cada artista trabaja por libre, pero, durante la última semana antes de la apertura, unos 40 de ellos trabajan juntos, en un ambiente de creatividad único. Antes, durante todo el año, se reciben cientos de propuestas de todo el mundo. A partir de ahí, un jurado selecciona a los ganadores, que acuden a Jukkasjärvi para trabajar en noviembre y diciembre.

Cada invierno visitan este hotel unas 50.000 personas. Se trata, dicen sus promotores, de experimentar la tranquilidad, de ver las auroras boreales y de practicar todas las actividades que se ofrecen en el más alejado parque natural de Europa, 200 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico.

Información de interés:

  • ¿Cuántas habitaciones tiene el Ice Hotel? Varía de año en año. En general, unas 65, incluidas las suites decoradas por los artistas.
  • ¿Cuál es su extensión? 5.500 metros cuadrados.
  • ¿Cuánta nieve y el hielo se utiliza? Alrededor de 30.000 m 3 de snice y cerca de 1.000 toneladas de hielo.
  • Visitas guiadas: Se hacen dos cada día.
  • ¿Cuántas bodas se celebran en la capilla de hielo cada año? Más de 100 ceremonias.
  • Precio: A partir de 200 euros la noche.
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Turismo volcánico por Canarias
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Diariovasco.com | 13-12-2013 | 16:57| 0

Por VICTORIA SOUVIRON

Hace apenas dos años, todas las miradas se volvieron hacia la isla de El Hierro, porque sus volcanes volvían a rugir bajo el agua después de mucho tiempo. Este misterioso fenómeno natural es uno de los principales atractivos del archipiélago canario, un conjunto de islas que comenzó a emerger del fondo del océano hace 23 millones de años, como consecuencia de la fuerza desatada del magma incandescente. Los cráteres, conos, campos de lava, calderas, acantilados y galerías subterráneas diseminados por toda su geografía forman un paisaje extraordinario y único en España. Podría decirse que más lunar que terrenal.

El Hierro es la más pequeña y occidental de las islas. Y también la última en nacer, por tanto, la más inquieta en sus entrañas. Hasta que Colón descubrió América, se creía que era el fin del mundo. Ptolomeo situó allí el meridiano cero, pero en el siglo XIX fue trasladado a Greenwich, en el Reino Unido. Bajo el suelo que pisamos, la lava de El Hierro está activa y en continuo movimiento, lo que provoca temblores ocasionales, pero en la superficie se respira una calma chicha, ideal para pasar unas vacaciones sin estrés ni horarios.

Las dos ciudades principales son Valverde, la capital, y Frontera. El resto son pequeños pueblos silenciosos que viven de la agricultura, la pesca y el turismo. Protegida como Reserva de la Biosfera, las escarpadas laderas negras de roca volcánica y vertiginosos acantilados, se mezclan con bosques de sabinas, árboles autóctonos tumbados por la fuerza del viento, frondosos pinares, campos frutales y viñedos.

El Mirador de la Peña es visita obligada. A más de mil metros de altura ofrece una vista panorámica del valle de El Golfo, cuya forma semicircular, como un gran anfiteatro construido por la naturaleza, se debe a que es parte del cráter que dio a luz a la isla. Allí se encuentra un famoso restaurante diseñado por el arquitecto César Manrique. Continuando en las alturas, otro espectáculo singular es el Malpaso, la cota más elevada de El Hierro, a 1.500 metros sobre el nivel del mar, desde donde se divisa un fuerte contraste de tonalidades entre el negro de la lava petrificada y el verde de los bosques húmedos de laurisilva.

Aunque la isla no tiene buenas playas, para darse un baño en aguas cristalinas encontramos al norte las piscinas naturales de Tamaduste y Monacal, mientras que al sur, La Restinga se ha convertido en uno de los grandes paraísos para los amantes del buceo y la pesca submarina.

Personas escalan el volcán del Teide. /AFP

Para combinar el turismo de sombrilla y pareo con la experiencia de pisar un volcán, lo ideal es quedarse en Tenerife y, además de disfrutar de sus amplios arenales, organizar una excursión al majestuoso Teide, tercer mayor volcán del mundo, tras Mauna Kea y Mauna Loa, ambos en Hawaii. El ascenso hasta los 3.718 metros que alcanza el ‘techo’ de España se realiza a pie o en teleférico, aunque para conquistar la cima hay que pedir un permiso especial en la oficina del Parque Nacional.

En Lanzarote, el Parque Nacional Timanfaya ofrece la ruta de los volcanes, otra buena opción para conocer de cerca cómo aparecieron estas gigantescas pirámides de fuego. De paso, también se puede dar un paseo en camellos. Para románticos, un plan muy especial es reservar una cena en el restaurante de los Jameos del Agua (T 928848020), el espacio artístico que Manrique creó dentro de una caverna volcánica.

En el resto del archipiélago hay otros ejemplos de volcanes, como la Caldera de Bandama, en Gran Canaria, el parque Garajonay de La Gomera o el Roque de los Muchachos, en La Palma, lugar escogido por científicos de todo el mundo para estudiar las estrellas.

Información útil

  • Dónde comer: En El Hierro, el restaurante Mirador de la Peña, construido en piedra y madera, a 700 metros de altura, por César Manrique. Sirven platos típicos, como el mojo de quesos herreños o el cabrito frito. A partir de 20 euros (Mirador de la Peña, 40. Guarazoca, Valverde. T922550300). En el sur, Casa Juan prepara los mejores pescados frescos de la zona (Juan Gutiérrez Monteverde, 23. La Restinga. T922557102). El pueblo de La Orotava, en el norte de Tenerife, es uno de los templos gastronómicos de Canarias. Hay buenos establecimientos que combinan la cocina tradicional con propuestas creativas, como Lucas Maes (Barranco de la Arena, 53. T922321159).
  • Dónde dormir: El Parador del Hierro, rodeado de exuberantes jardines y suspendido en la montaña sobre el océano Atlántico. Desde 96 € la noche (Las Playas, 15, Las Casas. T902547979). Si buscas además de alojamiento, un buen spa donde relajarte y hacerte algún tratamiento especial, Balneario Pozo de la Salud. A partir de 66 € la habitación doble (Sabinosa, Frontera. T922550900). Apartamentos El Sitio, un lugar donde cuidan los detalles y el bienestar de sus huéspedes. Desde 44 € la noche (La Carrera, 26. Frontera. T922559843).
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Orbaizeta, oculta por la sombra de Irati
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Diariovasco.com | 05-12-2013 | 11:36| 1

ANJE RIBERA. / La selva navarra de Irati concentra toda la atención y eclipsa cualquier otra visión. Por ello, muchos de los millones de personas que han recorrido su hayedo, bien sea desde Otxagabia o desde Orbaizeta, se han perdido las riquezas que existen en sus alrededores. Pueblos como Garralda, Aribe, Hiriberri, Garaioa, las dos Aubarrea o el más distante Eugi quedan al margen de las rutas por la premura que imponen las ansias de degustar toda la belleza del paisaje cromático que ofrece el anillo de verdes y ocres que cada primavera u otoño, según el color que agrade, rodea el embalse de Irabia, regulador del río que da nombre al bosque.

Oculta por la alargada sombra de Irati está, por ejemplo, una de las muestras más importantes de la primitiva arqueología industrial que se puede encontrar en el norte de la península. Las ruinas de la real fábrica de armas de Orbaizeta pasan desapercibidas para el viajero, cuyos ojos se ven cegados por el derrame de naturaleza que desprende la mancha verde mejor conservada de Europa y sus 17.000 hectáreas de extensión.

 

Ruinas de la real fábrica de armas de Orbaizeta. / Diario de Navarra.

Sólo los amantes de la montaña tropiezan con los vestigios de la antigua factoría construida bajo el mandato de Carlos III en el siglo XVIII, concretamente en 1784. Lo hacen cuando buscan las cimas que separan España de Francia y su contraste brutal con Irati por una alopecia arbórea fruto de siglos de desforestación para fines y objetivos militares. Pero de esa zona se hablará al final.

La riqueza maderera de esta zona del norte de Navarra, la relativa proximidad de distintas minas de hierro y los inagotables cauces de las corrientes de agua que nacen en los Pirineos llevaron al conde de Lazy y a los expertos del cuerpo de infantería a elegir Orbaizeta –a cinco kilómetros de una frontera enemiga– para ubicar allí la principal fábrica de armas que abasteciera al ejército del monarca Borbón tras el decaimiento de la que se estableció previamente en la localidad asturiana de Trubia.

Amparándose en la más poderosa de las razones, que no es otra que la propia razón, se situó la factoría en este municipio del valle de Aezkoa, en el mismo lugar donde al parecer ya hubo una explotación romana y más tarde –en el siglo XV– existió una vieja ferrería explotada por la nobleza francesa. Justo en medio de un desfiladero que separa los montes de Mendilatz y Arlekia.

La fuerza del Legarda

El río Legarda, debídamente canalizado y frenado por presas, fue el encargado de aportar la fuerza motriz y el agua para enfriar las piezas. Los vecinos y propietarios de terrenos no constituyeron ningún problema. Fueron víctimas de su inocente candor y, convencidos por la fuerza de las armas o comprados a cambio de un empleo poco menos peligroso que el de soldado, cedieron sus bosques.

Sin embargo, en los primeros albores de lo que hoy llamamos bienestar social, para la masa obrera se creó un pequeño asentamiento –con iglesia incluida– que ha resistido al paso del tiempo. Allí vivieron los distintos directivos de la fábrica –todos militares–, la guarnición que la custodiaba y los propios obreros. La dotación para su cuidado estaba compuesta por un médico, dos maestros de escuela y, por supuesto, un capellán.

La producción era variada, desde todo tipo de bombas de hierro colado hasta granadas, pasando por munición de distintos calibres. La estructura de trabajo se basaba en un planteamiento industrial importado de Inglaterra o copiado del modelo enciclopédico francés, con una separación clara de los distintos espacios de trabajo.

El complejo estaba dividido en cuatro líneas paralelas de proyección longitudinal, otros tantos hornos, un sistema que conectaba las carboneras y los almacenes de mineral con la propia boca de las fundiciones a través de unas plataformas aéreas. Las instalaciones también contaban con talleres de carpintería y cerrajería, además de almacenes cubiertos y al aire libre. Hoy en día hace falta algo de imaginación para divisar in situ este esqueleto. La señalización y los carteles que lo explican son claramente insuficientes.

Una vieja bruja en las instalaciones

La factoría de Orbaizeta vivió varios períodos operativos y sufrió también espacios de tiempo en los que dejó de funcionar tras ataques de las tropas francesas en la guerra de la Convención (1784) y la invasión napoleónica de la Guerra de la Independencia (1808), y durante la contienda carlista (1834), además de por incendios fortuitos en 1869 y 1871. Fue reconstruida una y otra vez hasta que a finales del siglo XIX cerró definitivamente sus portones.

Las instalaciones y viviendas cayeron en manos de particulares. Las destinaron a explotación agraria, ganadera y forestal. Las casas siguen habitables, aunque sin apenas moradores. Las instalaciones industriales, por contra, viven un estado de avanzada ruina y son devoradas sin prisa pero sin pausa por la insaciable vocación invasora de la vegetación.

Aun así, su visita es más que recomendable. Alojarse en la modesta casa rural colindante puede ser una buena idea, más si fructifica un proyecto que quiere convertir los vestigios en un centro de interpretación de arqueología industrial. El primer paso debe ser declarar las ruinas bien de interés cultural, para luego poder solicitar subvenciones y sacar adelante el proyecto.

No hay que temer a la vieja bruja que, según la leyenda, deambula por las instalaciones. Si la encuentran pregúntele sin miedo, porque ella conocerá mejor que nadie las azarosas historias que atesoran las húmedas y mudas paredes de la real fábrica. Hemingway o Valle Inclán la desafiaron durante las visitas documentadas que realizaron.

Otra ocurrencia brillante puede ser utilizar las ruinas de la factoría de Orbaizeta como pórtico de acceso a rincones tan interesantes como el puerto y el refugio de Azpegi, Txangoa, el monte de Urkulu o la cueva de Arpea. Sin darse cuenta el visitante cruzará la frontera y se adentrará en Francia. Un mensaje de su compañía telefónica recordará a su móvil que ya está en situación de suma vulnerabilidad ante el inexplicable y temible roaming. Allí todavía la imaginación traslada al turista a los pasados tiempos de los contrabandistas o de los mugalaris que durante la Segunda Guerra Mundial introducían en España –con destino final en Portugal– a los aviadores aliados que caían en la Francia ocupada por los nazis. Hoy sólo es posible divisar a caballos y pottokas que pastan y a excursionistas del otro lado de la frontera. Y, por supuesto, vistas sin fin.

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La playa cubierta más grande del mundo
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Diariovasco.com | 02-12-2013 | 08:46| 0
Por Ander Carazo:
En Berlín el termómetro apenas alcanza los cinco grados durante estos días. Pero a menos de una hora por carretera hay un punto donde la temperatura se mantiene por encima de los 26 grados y el paraguas no es un obligado compañero de viaje. Es el Tropical Islands de la localidad de Krausnick, un antiguo hangar de la II Guerra Mundial que se ha adaptado para alojar un complejo turístico con un clima en las antípodas del invierno alemán.
Esta nave industrial, donde se construían zepelines para el Ejército nazi, es ahora un ‘resort’ que dispone de toda clase de comodidades: playas artificiales, tiendas, restaurantes, parques de atracciones, spa, hoteles y teatros. Sus 66.000 metros cuadrados lo convierten en el edificio sin columnas más grande del mundo y en su interior entraría la Torre Eiffel tumbada y la Estatua de la Libertad de pie. De hecho aquí se encuentra la playa cubierta más grande del mundo que tiene capacidad para 6.000 personas, cuenta con 400 hamacas y 50.000 plantas.
Tras la caída del Muro, la aeuronáutica Cargolifter compró este hangar al Gobierno de la República Democrática de Alemania (RDA) con el objetivo de construir allí el modelo CL160. El proyecto fracasó y finalmente vendieron el terreno de Krausnick a la compañía malaya Tanjong que, conocedora de la afición de los centroeuropeos por el calor, acondicionó el edificio y, en 2004, inauguró el Tropical Islands. Desde entonces recibe alrededor de 8.000 visitantes diarios.

Pero el éxito de este recinto no se limita únicamente a los días de frío, durante el resto del año muchos acuden a este oasis tropical situado a las afueras de Berlín. La playa más cercana a la capital germana está a cuatro horas en coche y sus aguas permanecen la mayor parte del tiempo por debajo de los diez grados. Además, por 35 euros, es la mejor opción para aquellos que desean huir del frío, pero no quieren -o pueden- rascarse en exceso el bolsillo para viajar a los paraísos del Sudeste Asiático que simulan en Krausnick (Bali, Tailandia o Borneo).
Abierto 365 días
Sus puertas no se cierran en ningún momento del año y por eso, además de los hoteles, hay una zona dispuesta para acampar y pernoctar. Cerca de allí, alrededor de 29.000 plantas de 500 especies simulan una jungla tropical con cacatúas, loros, pavos reales y faisanes. Los altavoces -ocultos en rocas de cartón piedra- amplifican el canto de los pájaros, que de vez en cuando se ve interrumpido por los anuncios sobre próximas actuaciones en el teatro del Tropical Islands.
Esta antigua factoría bélica se ha convertido en un lugar de descanso y diversión. Quienes lo conocen aseguran que está adaptado para personas de todas las edades. Mientras los niños se lanzan por el tobogán más alto de Alemania, sus padres pueden acudir a la sauna más grande de Europa y sus abuelos caminar en sandalias por el mayor bosque tropical. Eso sí, quienes quieran broncearse lo tendrán difícil si, pese al cálido clima interior, hace malo en el exterior.

 

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Visita a la casa del Olentzero
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Diariovasco.com | 15-11-2013 | 09:25| 1

IGOR BARCÍA. / La Navidad todavía queda lejos, a más de un mes de distancia, pero Olentzero tiene mucha tarea en estas fechas. Es la época donde no cesa de recibir cartas y más cartas cargadas de peticiones de regalos para la Nochebuena. Su actividad es frenética, puesto que para el 24 de diciembre, tiene que tenerlo todo preparado y no dejar a un sólo pequeño sin regalo para cuando se levante el 25 por la mañana. Pero a pesar de la enorme cantidad de trabajo que tiene, Olentzero tiene tiempo para recibir a todos aquellos que lo deseen en su casa para, además de atender las demandas de los niños que quieran hacerlo en persona, explicarles muchas cosas sobre la mitología vasca, sobre sus ayudantes y sobre todo lo que esté relacionado con la figura del afamado carbonero euskaldun. Lo hace en su caserío, en Mungia.

Izenaduba Basoa es el primer parque temático sobre la mitología de Euskal Herria, que ofrece 6.000 metros cuadrados de actividades para pequeños y mayores y cuyo objetivo es difundir las costumbres, tradiciones y leyendas vascas de la manera más amena posible. Y en el centro del parque, se encuentra Landetxo Goikoa, uno de los baserris más antiguos de los que hay constancia en Euskadi (1511) pero totalmente renovado para convertirse en la casa mágica del Olentzero.

Como antes decíamos, todavía queda más de un mes para las fechas navideñas, pero cuanto antes se haga la visita, y en especial la reserva, mucho mejor. Desde el propio centro advierten de que las fechas y horas para los días cercanos al 24 ya escasean, por lo que conviene planificar esta excursión con tiempo de antelación. Tras acordar el día de la visita, nos trasladamos a Mungia, donde se encuentra este peculiar parque destinado al mundo de la mitología vasca y donde Olentzero tiene su centro de operaciones.

El paseo dura en torno a dos horas, y arranca en el centro de acogida a los visitantes. Desde la entrada, un guía -las visitas pueden ser en euskera o castellano- acompaña a los grupos por un paseo donde hay diferentes personajes como la bruja Mari, las lamiak, Sugar… Allí se ofrece la explicación sobre cada uno de ellos, con una novedad para este año. La visita será teatralizada y serán los propios personajes mitológicos quienes adrenten a los visitantes en el mundo mágico de mitología vasca y en esta época del año en los misterios de la navidad.

La segunda parte sirve para que los más pequeños jueguen en el exterior de la casa del Olentzero. Hay atracciones compuestas por personajes como el dragón, el Tartalo, Basajaun… Es el paso previo al gran momento, la entrada a Landatxo. Será el propio Olentzero el que reciba a los visitantes, y les explique como era un baserri en el siglo XVI, además de otras muchas cosas relacionas con el paseo por su casa y la presentación de amigos suyos, como los Galtzagorris, Kuku y Pintzoi, y su mujer, Mari Domingi. Y con suerte, es posible que los niños puedan darle su carta de regalos antes de abandonar Izenaduba con un fantástico viaje a bordo de un simulador 3-D…

Serán dos horas de emociones, de paseos por la milotogía de Euskal Herria, de encuentros con el Olentzero y sus amigos… Para reponer fuerzas, el parque tiene a la entrada una cafetería y los que deseen llevarse un recuerdo, también tienen una tienda con diseños propios de Izenaduba.

Para alargar la visita, hay diferentes opciones. Se puede apostar por un recorrido por Mungia, o coger el coche en dirección a Butrón, donde se encuentra el imponente castillo. Pero la situación de la localidad vizcaína también nos permite dar un salto hacia la costa y acercarnos hasta Bermeo o por Morga y Fruiz, internarnos en el Urdaibai.

Información de interés

  • Dirección: Olentzeroren Baserria. Landetxo Goikoa. 48100 Mungia
  • E-mail: olentzero@izenaduba.com
  • Teléfono: 94 674 00 61
  • Cupo: Grupo máximo de 20 personas por visita
  • Entradas: Cajeros multiservicio de la BBK Página web BBK: www.bbk.es
  • Venta telefónica BBK: 944 310 310
  • Horario: Fines de semana, festivos y vacaciones escolares abierto para todos los públicos.
  • Precios: 0-2 años gratis 3-14 años, 8 euros. Adultos 9,8 euros

 

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Utrecht, con la excusa del vinilo
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Diariovasco.com | 13-11-2013 | 08:21| 2

 

Cualquier excusa es buena para conocer otros lugares. En esta ocasión, os proponemos una visita a la ciudad holandesa de Utrecht con motivo de su feria anual del vinilo.  La de este año, que se celebrará  los próximos 23 y 24 de noviembre, cumple su 40 edición y  será la más grande del mundo. Sin duda, una cita ineludible para los fans de la música, los DJs y los amantes del vinilo.

Pero además de la música, Utrecht tiene mucho más que ofrecernos. Está construida alrededor de la torre de Dom, visible desde prácticamente cualquier punto de la ciudad. Con sus 112 metros de altura es la torre de iglesia más alta y antigua de Holanda. Se puede visitar por unos 9 euros. La única ‘pega’ de la visita es que para disfrutar de sus maravillosas vistas hay que subir 465 escalones.

 

Canales de Utrecht. Foto: Holland.com

Otra de las imágenes más conocidas de Utrecht son sus canales, con sótanos a nivel del agua que acogen bares, cafés y terrazas. Además de hacer una parada para tomar un café, también se puede disfrutar de los canales desde el agua. Podemos optar por realizar un crucero circular o alquilar un barco a pedales o canoa para disfrutar por nosotros mismos de este paiasaje único.

Si nuestra visita coincide en sábado, una parada obligada es el mercado de las flores que se celebra en la plaza Janskerkhof. Paralelamente, también hay otro mercado de flores en el canal Oudegracht y el puente Bakkerbrug. Y siguiendo con la ruta floral, no dejéis de visitar el jardín botánico Oude Hortus.

 

¿Conocéis Utrecht? ¿Algún sitio que queráis recomendar?

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