{"id":1867,"date":"2025-08-27T18:24:59","date_gmt":"2025-08-27T17:24:59","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/12-pulgadas\/?p=1867"},"modified":"2025-08-28T09:50:01","modified_gmt":"2025-08-28T08:50:01","slug":"oasis-edimburgo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/12-pulgadas\/2025\/08\/27\/oasis-edimburgo\/","title":{"rendered":"De Donosti a Edimburgo por Oasis: nuestro Masterplan"},"content":{"rendered":"<p><strong>Una previa que dura una semana<\/strong><\/p>\n<p>Donostia, 1 de agosto. Ambiente distendido en una Parte Vieja que hace tiempo que no reconozco. No termino de acostumbrarme a que en muchos de los bares haya encargados de pastoreo de clientes: que si en la barra no se puede estar, que si apuntes los <em>pintxos<\/em> en un papel&#8230; m\u00e9todos para gestionar el disfrute de nuestra gastronom\u00eda que recuerdan m\u00e1s a cadenas de comida r\u00e1pida. <em>The Times They Are a-Changin&#8217;<\/em> cantaba Bob Dylan, y para nuestra Parte Vieja han cambiado a peor. Mi querida Cl\u00e1sica San Sebasti\u00e1n se va a disputar al d\u00eda siguiente y los operarios dan los \u00faltimos retoques en el Boulevard, pero mis pensamientos est\u00e1n ya en el viernes de la semana siguiente. Una ruta por carretera nos va a llevar hasta Edimburgo, donde el d\u00eda 8 ofrecer\u00e1 Oasis la primera de las tres fechas programadas en la capital escocesa.<\/p>\n<p>Camino de la Breta\u00f1a, parada en Burdeos. Conocida, entre otros, por su vino, es una urbe elegante y cargada de historia. Su centro hist\u00f3rico (declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO), la Place de la Bourse, la Catedral de Saint-Andr\u00e9, el Gran Teatro de Burdeos, pasear a orillas del Garona&#8230; es una suerte tenerla a unas horas de Donosti. Con Rennes como centro de operaciones, dedicamos la siguiente parada a comer <em>galettes <\/em>y <em>kouign-amann<\/em> (pastel hojaldrado cargado de mantequilla y az\u00facar), por supuesto, pero tambi\u00e9n a visitar algunos puntos de la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Rennes, capital de Breta\u00f1a, combina elegantes palacetes y plazas cl\u00e1sicas con casas de madera y cubiertas de pizarra. Es una ciudad donde la historia convive con la vida universitaria y la modernidad. Sobreviven gran cantidad de negocios genuinos de ropa, dulces y artesan\u00eda; aspecto que convierte la visita en algo m\u00e1s especial. A pocos kil\u00f3metros est\u00e1 Dinan, una de las ciudades medievales mejor conservadas de la Breta\u00f1a. Sus murallas de casi tres kil\u00f3metros envuelven un casco antiguo repleto callejuelas empedradas que descienden hasta el r\u00edo Rance. Dentro de lo que cabe, han logrado cierto equilibrio entre el turismo y el mantenimiento de su esencia. Algo similar pasa en Saint-Malo: una fortaleza de piedra y murallas que recorren el contorno de la ciudad vieja. Dentro, una villa con esp\u00edritu corsario que siempre tiene un ojo puesto en el mar.<\/p>\n<p>All\u00ed donde la Breta\u00f1a cede el testigo a Normand\u00eda est\u00e1 el Mont-Saint-Michel. Las mareas transforman varias veces al d\u00eda el paisaje de esta monta\u00f1a, coronada por una abad\u00eda a la que se llega a trav\u00e9s de calles retorcidas y empedradas. Esta isla rocosa, lugar incesante de paso de muchos visitantes, es parada obligatoria camino al norte de Francia. Desde aqu\u00ed, algo m\u00e1s de 450 kil\u00f3metros nos separan de Calais y del Canal de la Mancha. All\u00ed, por primera vez en nuestra vida, tomaremos el tren del Eurot\u00fanel para aparecer en Folkestone tras media hora larga de trayecto.<\/p>\n<p>Londres, nuestra siguiente parada, est\u00e1 tan al sur del pa\u00eds que la alcanzamos en dos horas escasas de carretera desde la salida del Eurot\u00fanel. Lo m\u00e1s complicado de este trayecto es conducir en el mundo al rev\u00e9s: los coches circulan por la izquierda; los conductores van en el asiento derecho; las incorporaciones se hacen desde la izquierda; los kil\u00f3metros dan paso a las millas y a las yardas&#8230; un l\u00edo divertido que nos proveer\u00e1 de an\u00e9cdotas a\u00a0 lo largo de nuestra estancia en el Reino Unido. La ciudad sigue tan bonita, el\u00e9ctrica y estresante como la recordaba de hace m\u00e1s de una d\u00e9cada. Disfrutamos de cada paseo y de cada monumento, pero llega un momento en el que nos decimos que es suficiente. El caos ordenado de Londres est\u00e1 bien para un ratito.<\/p>\n<p>Sin salir de Inglaterra y en ruta hacia el norte, hacemos parada prospectiva en Newcastle. Ba\u00f1ada por el Tyne, su tranquilidad nos sirve de cura despu\u00e9s de Londres. Nos encandila con sus puentes ic\u00f3nicos sobre el r\u00edo; sus elegantes edificios victorianos; su cuidada arquitectura; su vida nocturna; y el bonito castillo medieval que da nombre a la ciudad. Adem\u00e1s, m\u00e1s all\u00e1 de su patrimonio hist\u00f3rico y su arquitectura, de Newcastle destaco la amabilidad de su gente. Nos vamos gratamente sorprendidos. Pr\u00f3xima parada: Oasis en Edimburgo.<\/p>\n<p><strong>El superconcierto<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"size-large wp-image-1869 alignleft\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/30\/2025\/08\/IMG_0369-1-628x471.jpeg\" alt=\"\" width=\"628\" height=\"471\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/30\/2025\/08\/IMG_0369-1-628x471.jpeg 628w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/30\/2025\/08\/IMG_0369-1-300x225.jpeg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/30\/2025\/08\/IMG_0369-1-768x576.jpeg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/30\/2025\/08\/IMG_0369-1-1536x1152.jpeg 1536w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/30\/2025\/08\/IMG_0369-1-2048x1536.jpeg 2048w\" sizes=\"(max-width: 628px) 100vw, 628px\" \/><\/p>\n<p>Edimburgo, 8 de agosto. Tras circular durante horas por la carretera de un carril por sentido que une la capital de Escocia con Newcastle, ya estamos aqu\u00ed. El ambiente es el de las grandes ocasiones. Antes de llegar al edificio Balmoral, en la North Street, a cada paso nos cruzamos con personas que van con camisetas de Oasis. En la Princes Street y la Royal Mile, el gorro <em>bucket<\/em> (estilo pescador) que tanto ha usado Liam, el peque\u00f1o de los Gallagher, es un complemento imprescindible. Seguimos caminando hasta Murrayfield, la casa de la selecci\u00f3n escocesa de rugby, ya con el tr\u00e1fico cortado a los coches y una marea humana de 67.000 personas que se dirige al aquelarre. Ya fuera del estadio, la cola da varias vueltas al puesto de productos oficiales y la oferta gastron\u00f3mica es una batalla abierta por ver qui\u00e9n ofrece los platos m\u00e1s pesados y picantes. Todo sea dicho: reina el buen humor y la camarader\u00eda, y la organizaci\u00f3n es muy solvente. Todo funciona.<\/p>\n<p>Tras los tempraneros Cast, que tienen la ingrata tarea de tocar demasiado pronto hasta para los brit\u00e1nicos, Richard Ashcroft sale al escenario con un set de siete canciones en 45 minutos. F\u00edsicamente, da gusto verlo y, musicalmente, es un profesional espectacular. Todas los temas que elige son de The Verve a excepci\u00f3n de uno, <em>Break the Night With Colour<\/em>. Toca <em>Space and Time<\/em>, <em>The Drugs Don&#8217;t Work<\/em>, <em>Lucky Man<\/em>, <em>Sonnet<\/em>&#8230; y todas encuentran una respuesta positiva por parte del p\u00fablico. El cierre con <em>Bitter Sweet Symphony<\/em> es apote\u00f3sico. Una canci\u00f3n que une generaciones, que ha trascendido en la historia del pop y que parece que Ashcroft la disfruta como si la tocara por primera vez. Se despide agradecido, cerveza en mano y subrayando que &#8220;es un placer tocar antes de la mejor banda de rock de la historia&#8221;.<\/p>\n<p>Apenas acaba de dejar el escenario y ya est\u00e1n desmontando y dejando listo todo para Oasis. Decenas de personas entran y salen probando los instrumentos y dando los \u00faltimos retoques. El hilo musical, por cierto, es excelente. Faltan pocos minutos para las ocho y cuarto (hora marcada por la banda para empezar a tocar) y ya no queda nadie sobre las tablas. En ese momento, suena por megafon\u00eda <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=6iKFn8dlxX8&amp;list=RD6iKFn8dlxX8&amp;start_radio=1\" rel=\"external nofollow\"><em>Born Slippy .NUXX<\/em>, de Underworld<\/a>, en un claro gui\u00f1o a <em>Trainspotting<\/em>, pel\u00edcula en la que Edimburgo es un personaje m\u00e1s. La gente entra en trance y los gritos suben de decibelios cuando el p\u00fablico situado en uno de los laterales del escenario hace saber al resto que la banda est\u00e1 subiendo las escalerillas. Silencian a Underworld y empieza a sonar la <em>intro<\/em> de la gira, que es un breve di\u00e1logo de <em>Encuentros en la tercera fase<\/em> junto a <em>Fuckin&#8217; in the Bushes<\/em>, el cl\u00e1sico preludio con el que los Gallagher, Paul &#8220;Bonehead&#8221; Arthurs (guitarra), Andy Bell (bajo), Gem Archer (guitarra) y Joey Waronker (bater\u00eda) se sit\u00faan en sus marcas. Los hermanos saludan al respetable cogidos de la mano. No pueden esconder el buen rollo y el amor que se profesan.<\/p>\n<p>Empieza el concierto. <em>Hello<\/em> y <em>Acquiesce<\/em> para abrir no parecen casualidad: en la primera, la letra reza &#8220;hello, hello, it&#8217;s good to be back, good to be back&#8221;, y en la segunda canta Noel &#8220;because we need each other, we believe in one another&#8230;&#8221;. <em>Morning Glory<\/em> y <em>Some Might Say<\/em> para llegar a <em>Bring It On Down<\/em>, precedida de recado de Liam para el consistorio edimburgu\u00e9s. El peque\u00f1o de los Gallagher lanza duras cr\u00edticas contra los dirigentes locales se\u00f1alando que, pese al enorme impacto econ\u00f3mico que generaban sus shows (entre mil y tres mil millones de libras, exagera), el dinero acabar\u00eda en manos de \u201clos amigos pijos y feos\u201d de los pol\u00edticos. Remata exigiendo una disculpa por unos documentos filtrados del propio consistorio que describ\u00edan hace unos meses a los seguidores de Oasis como \u201cborrachos, mayores, gordos y alborotadores\u201d.<\/p>\n<p>Llegamos al momento <em>Cigarettes &amp; Alcohol<\/em>, en el que Liam pide al p\u00fablico empezar la canci\u00f3n haciendo un <span class=\"relative -mx-px my-[-0.2rem] rounded px-px py-[0.2rem] transition-colors duration-100 ease-in-out\">&#8220;Pozna\u0144&#8221;, que co<\/span><span class=\"relative -mx-px my-[-0.2rem] rounded px-px py-[0.2rem] transition-colors duration-100 ease-in-out\">nsiste en que los asistentes nos giremos de espaldas al escenario, agarrados por los hombros y saltando al un\u00edsono.<\/span> <span class=\"relative -mx-px my-[-0.2rem] rounded px-px py-[0.2rem] transition-colors duration-100 ease-in-out\">Originaria de los aficionados del club polaco Lech Pozna\u0144, esta celebraci\u00f3n<\/span> <span class=\"relative -mx-px my-[-0.2rem] rounded px-px py-[0.2rem] transition-colors duration-100 ease-in-out\">fue popularizada en Inglaterra por los seguidores del Manchester City tras un partido contra el propio Lech Pozna\u0144 en 2010.<\/span> <em>Fade Away<\/em>, una de las que no estaba en las quinielas antes de la gira, suena como un tiro para que el cl\u00e1sico <em>Supersonic<\/em> y <em>Roll With It<\/em> cierren esta primera parte m\u00e1s ca\u00f1era del directo.<\/p>\n<p>Entramos en el espacio de Noel con un Liam que se baja del escenario a descansar. Al hermano mayor se le ve plet\u00f3rico durante todo el concierto y muy comunicativo con las primeras filas. Enlaza <em>Talk Tonight<\/em> (dedicada a las mujeres y en la que se le ve emocionado), <em>Half the World Away<\/em> (dedicada a \u201cla verdadera familia real\u201d, un gui\u00f1o humor\u00edstico a la serie brit\u00e1nica <em>The Royle Family, <\/em>que la tuvo de sinton\u00eda), y <em>Little by Little<\/em> (dedicada a los chicos, a los &#8220;lads&#8221;).<\/p>\n<p>Vuelve Liam y se marcan <em>D&#8217;You Know What I Mean?<\/em>, <em>Stand by Me<\/em> y <em>Cast No Shadow<\/em> antes de <em>Slide Away<\/em>, que durante esta gira se ha convertido en mi favorita de Oasis. Siempre ha estado ah\u00ed, pero he conectado con ella de manera muy especial, sobre todo despu\u00e9s de que publicaran la versi\u00f3n grabada en Cardiff hace unos meses. La letra, los diferentes riffs, la fuerza con la que la canta Liam&#8230; lo tiene todo. En <em>Whatever<\/em> se atreven a terminar con un trocito de <em>Octopus&#8217;s Garden<\/em> de los Beatles y el estadio se cae con <em>Live Forever<\/em>, dedicada a &#8220;los que no han podido venir a vernos reunidos&#8221;.\u00a0<em>Rock &#8216;n&#8217; Roll Star<\/em> es un trallazo atemporal y autobiogr\u00e1fico que sella el cierre del concierto antes de los bises. Mi mujer, la m\u00e1xima culpable de que estemos en Murrayfield y de tener este enganche con Oasis, me mira con cara de aprobaci\u00f3n. La verdad es que est\u00e1n dando un conciertazo, uno de los mejores que ha visto un servidor nunca.<\/p>\n<p>Llegan los bises, que son un carrusel de temazos. <em>The Masterplan<\/em>, precedida de la presentaci\u00f3n de la banda, es, probablemente, uno de los momentos m\u00e1s emocionantes para los m\u00e1ximos seguidores de la banda. Antes de interpretar \u201cDon\u2019t Look Back in Anger\u201d, Noel pregunta si hay \u201calguna lesbiana atea de izquierdas\u201d presente. Es un gui\u00f1o sarc\u00e1stico a una situaci\u00f3n que hab\u00eda circulado sobre el Festival Fringe de Edimburgo, donde una comediante hab\u00eda bromeado sobre que su p\u00fablico objetivo (lesbianas ateas de izquierda) prefer\u00eda ir a conciertos de Oasis en vez de sus shows.<\/p>\n<p><em>Wonderwall<\/em> y <em>Champagne Supernova<\/em> como gran final. Las vivo con pena de que ya no queden m\u00e1s canciones y con emoci\u00f3n por haber asistido a algo muy especial. Se terminan los fuegos artificiales, encienden las luces y todo el mundo abandona el estadio en orden. La tienda de productos oficiales sigue hasta arriba.<\/p>\n<p>Ya en el hotel, repaso los v\u00eddeos que he grabado con el m\u00f3vil,\u00a0 porque ya tengo nostalgia del concierto. A Oasis le quedan dos noches m\u00e1s en Edimburgo y luego viajar\u00e1n a Irlanda, Canad\u00e1, Estados Unidos, M\u00e9xico, Inglaterra, Corea del Sur, Jap\u00f3n, Australia, Argentina, Chile y Brasil. Parece que la cosa no va a terminar aqu\u00ed: los rumores sobre una gira europea en 2026 son ya muy intensos, casi imparables. No parece descabellado que, antes de terminar el Live &#8217;25, ya sepamos algo a este respecto.<\/p>\n<p><strong>El d\u00eda despu\u00e9s<\/strong><\/p>\n<p>Cafeter\u00eda de carretera entre Edimburgo y las Highlands escocesas. La camarera toma nota de lo que queremos desayunar. Ve la sudadera de mi mujer con el logo de Oasis y le dice que &#8220;se muere de envidia&#8221; porque no consigui\u00f3 entradas. Los pr\u00f3ximos d\u00edas circularemos por el norte de Escocia, Glasgow, Cardiff y Par\u00eds antes de llegar a Donosti. Es el ep\u00edlogo perfecto tras la noche con Oasis. &#8220;This is the place&#8221;, grit\u00f3 Noel antes del primer concierto en Manchester durante esta gira, y yo tengo la sensaci\u00f3n de que este tour de regreso era el lugar en el que hab\u00eda que estar, en el que deb\u00edamos estar.<\/p>\n<p><strong>El recuerdo feliz<\/strong><\/p>\n<p>El 8 de agosto de 2025, dos hermanos reconciliados, ya entrados en a\u00f1os, dieron un conciertazo en Edimburgo. Sin estridencias y sin canciones enrevesadas. Probablemente, con unos ritmos que, ahora mismo, son contratendencia, pero reconcilian a un servidor con la m\u00fasica en medio de tanta \u00ednfula. Bater\u00eda, bajo, guitarras y voz, sin mucho m\u00e1s artificio. A veces las cosas son as\u00ed de sencillas y, adem\u00e1s, as\u00ed es como deben ser.<\/p>\n<p>8 de agosto de 2025: el recuerdo feliz de nosotros viendo a Oasis en el estadio Murrayfield de Edimburgo.<\/p>\n<p>PD: ah, por cierto, todo este periplo tambi\u00e9n lo hizo con nosotros nuestro perro Pi\u00f1a. El perro viajero.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una previa que dura una semana Donostia, 1 de agosto. Ambiente distendido en una Parte Vieja que hace tiempo que no reconozco. No termino de acostumbrarme a que en muchos de los bares haya encargados de pastoreo de clientes: que si en la barra no se puede estar, que si apuntes los pintxos en un [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":50,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[6],"tags":[168,892,249,896,484],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/12-pulgadas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1867"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/12-pulgadas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/12-pulgadas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/12-pulgadas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/50"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/12-pulgadas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1867"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/12-pulgadas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1867\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1875,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/12-pulgadas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1867\/revisions\/1875"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/12-pulgadas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1867"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/12-pulgadas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1867"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/12-pulgadas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1867"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}