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	<title>ELVIRA WATSON, SHAKIN&#039; THAT ASS | Al aire libre</title>
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	<description>Pinceladas finas al deporte rey</description>
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		<title>ELVIRA WATSON, SHAKIN&#039; THAT ASS | Al aire libre</title>
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		<pubDate>Sun, 02 Aug 2009 23:58:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Carlos Hernández</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Atletismo]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>Cuando Elvira Watson despertó aquella mañana de agosto se sintió débil y fuerte a la vez. Había llegado el día del entrenamiento del año previo a la competición del año, y rumió con forzado orgullo las dudas que le acompañaban en los estados de forma óptimos. Tras tres noches soñando con su canción favorita, Elvira [&#8230;]</p>
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<p>Cuando Elvira Watson despertó aquella mañana de agosto se<br>
sintió débil y fuerte a la vez. Había llegado el día del <i>entrenamiento del año</i> previo a la <i>competición del año</i>, y rumió con forzado orgullo las dudas que le<br>
acompañaban en los estados de forma óptimos. Tras tres noches soñando con su<br>
canción favorita, Elvira lo asumió como un augurio de buena suerte. En el<br>
sueño, durante un concierto, el guitarrista del grupo atacaba su solo usando un<br>
as de picas en vez de una púa. La guitarra era azul, la banda tenía en sus<br>
manos el poder de una nueva generación, el mundo giraba en orden. Elvira miró<br>
por la ventana y el silencio de los pájaros le recordó la canícula. Se<br>
arrodilló en la cama, estiró la espalda como los gatos, se volteó y la sábana le<br>
acarició suavemente las piernas.</p>
<div> </div>
<p>Al poner el primer pie en la<br>
calle un calor espeso le sacudió el rostro y pensó: “mejor así que con lluvia”.<br>
Avanzó unos pasos antes de darse cuenta de que había olvidado su iPod. No se<br>
dio la vuelta, ese día el camino era sólo hacia adelante. Su imaginación mezcló<br>
entonces las que iban a ser sus zancadas con la canción que debería estar<br>
sonando en sus oídos: <i>“In a </i><i>w</i><i>ord or 2,<br>
it’s you I wanna do…”</i> y el bálsamo ayudó a calmar su pulso, que empezaba a<br>
atolondrarse pensando en el tercero de los tres trescientos <i>a muerte</i> que le retaban en el duelo al<br>
sol de la pista. Elvira tenía ese algo de artista de cine que concita las<br>
miradas, aunque disfrutaba más manteniendo su runrún: <i>“Horns, stand please… dub durub, dub durub… I like it, I like it…”.</i></p>
<div><i> </i></div>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>En la estación del metro fue ella<br>
la que miró a los ojos de quienes la rodeaban y adivinó en ellos el peso de sus<br>
distintas rutinas. Elvira pensó que ella también hacía algo parecido pero<br>
siempre distinto a lo del día anterior, y se imaginó a sí misma con una boina<br>
de color frambuesa, una de esas que se encuentran en las tiendas de segunda<br>
mano. Sonrió y se sintió atractiva, como la chica de la canción. <span>Su piel no dejaba de cantar: <i>“Sexy motherfucker shakin’ that ass, shakin’<br>
that ass, shakin’ that ass…”</i>. </span>Tomó asiento, respiró profundamente,<br>
cerró los ojos y dejó que el tren la acercase a su destino.</p>
<div> </div>
<p>Elvira Watson siempre llegaba la<br>
primera al entrenamiento. Esta vez, sin embargo, su entrenador ya la estaba<br>
esperando. Elvira era consciente de lo mucho que esperaba de ella, quizá él<br>
también estaba nervioso aquella mañana. Ambos eran ambiciosos y la exigencia<br>
era recíproca. Para el entrenador, Elvira representaba la culminación de muchos<br>
años de trabajo y sacrificios, de muchos atletas resumidos en ella. Elvira, que<br>
lo sabía, lo veía todo como un futuro que sería del color con el que ella<br>
decidiera pintarlo.</p>
<div> </div>
<p>“Los tres son <i>a tope</i>, Elvira, pero controlando la<br>
técnica y la relajación de los hombros. La recuperación es amplia, los dos<br>
primeros no te darán problemas; la clave está en el tercero, ya lo sabes.<br>
Soltura y ritmo, Elvira, soltura y ritmo, mantén siempre el ritmo en tu cabeza,<br>
como esas canciones que tanto te gustan. Haz lo que sabes y el sábado arderán<br>
los cronómetros. Ánimo y disfruta.”</p>
<div> </div>
<p>¿Disfrutar? Ella sabía que esa<br>
era la recompensa final, cuando la saliva vuelve a la boca, cuando deja de<br>
quemar el pecho y cuando las piernas y los glúteos vuelven a ser funcionales.<br>
Si todo sale bien, las sensaciones van mucho más allá del disfrute, el premio<br>
consiste en sentirse en la cima del mundo.</p>
<div> </div>
<p>El guión siguió su curso. Las dos<br>
primeras series fueron perfectas, aunque el corazón empezaba a trepar por la<br>
garganta. Llegaba el trance de enfrentarse a los conocidos fantasmas del sufrimiento<br>
voluntario y al esfuerzo casi irracional de culminar el entrenamiento. En las<br>
sienes de Elvira chocaba la sangre con los tambores y la guitarra de la canción<br>
de sus sueños. Bebió agua. No quería mirar el reloj, enemigo directo en ese<br>
momento, y parte de ella no quería estar allí. Es el miedo. Volvió a beber y buscó<br>
una sombra donde quedarse sola, ajena a los amigos que querían animarla. No era<br>
el momento para hablar con nadie, ni para sentir el olor del césped recién<br>
cortado. Sólo la voz del entrenador podía romper el letargo de su<br>
concentración.</p>
<div> </div>
<p>“¡Elvira, te queda un minuto!<br>
¡Mueve el culo!”</p>
<div> </div>
<p>La exclamación del entrenador le<br>
recordó la canción que llevaba toda la mañana en su cabeza. Junto a una<br>
inesperada sonrisa, de la boca de Elvira surgió la canción en voz alta: <i>“Horns, stand please”</i>. Con paso firme se<br>
fue acercando a la línea de salida con la sección de vientos entre los dientes.<br>
Resopló y colocó el pie izquierdo en la señal al grito de <i>“¡¡I like it, I like it!!”</i>. Se tragó los sapos y culebras del miedo<br>
y del dolor y esperó a que en su alma Michael B. volviera a sacudir su batería<br>
en el primer compás. Rivalizando en elegancia y precisión, sus zancadas se<br>
alargaron y se acompasaron. <span>El<br>
corazón de Elvira seguía cantando: <i>“Sexy Elvira<br>
Watson shakin’ that ass, shakin’ that ass, shakin’ that ass. Sexy Elvira Watson<br>
shakin’ that ass, shakin’ that ass, shakin’ that ass…”</i>.</span></p>
<p><span><br></span></p>
</body></html>
<hr />
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