{"id":17,"date":"2009-08-02T23:58:01","date_gmt":"2009-08-02T23:58:01","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/airelibre\/?p=17"},"modified":"2009-08-02T23:58:01","modified_gmt":"2009-08-02T23:58:01","slug":"elvira_watson_shakin_that_ass","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/airelibre\/2009\/08\/02\/elvira_watson_shakin_that_ass\/","title":{"rendered":"ELVIRA WATSON, SHAKIN&#039; THAT ASS"},"content":{"rendered":"<p><meta http-equiv=\"Content-Type\" content=\"text\/html; charset=utf-8\"><br \/>\n<meta name=\"ProgId\" content=\"Word.Document\"><br \/>\n<meta name=\"Generator\" content=\"Microsoft Word 11\"><br \/>\n<meta name=\"Originator\" content=\"Microsoft Word 11\">\n<link rel=\"File-List\" href=\"file:\/\/\/C:%5CDOCUME%7E1%5CJUANCA%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml\"><!--{PS..0}--><!--{PS..1}--><\/p>\n<style>\n<!--{PS..2}-->\n<\/style>\n<p><!--{PS..3}--><\/p>\n<p><IMG src=\"\/airelibre\/wp-content\/uploads\/sites\/6\" border=\"3\"><\/p>\n<p><\/p>\n<p>Cuando Elvira Watson despert\u00f3 aquella ma\u00f1ana de agosto se<br \/>\nsinti\u00f3 d\u00e9bil y fuerte a la vez. Hab\u00eda llegado el d\u00eda del <i>entrenamiento del a\u00f1o<\/i> previo a la <i>competici\u00f3n del a\u00f1o<\/i>, y rumi\u00f3 con forzado orgullo las dudas que le<br \/>\nacompa\u00f1aban en los estados de forma \u00f3ptimos. Tras tres noches so\u00f1ando con su<br \/>\ncanci\u00f3n favorita, Elvira lo asumi\u00f3 como un augurio de buena suerte. En el<br \/>\nsue\u00f1o, durante un concierto, el guitarrista del grupo atacaba su solo usando un<br \/>\nas de picas en vez de una p\u00faa. La guitarra era azul, la banda ten\u00eda en sus<br \/>\nmanos el poder de una nueva generaci\u00f3n, el mundo giraba en orden. Elvira mir\u00f3<br \/>\npor la ventana y el silencio de los p\u00e1jaros le record\u00f3 la can\u00edcula. Se<br \/>\narrodill\u00f3 en la cama, estir\u00f3 la espalda como los gatos, se volte\u00f3 y la s\u00e1bana le<br \/>\nacarici\u00f3 suavemente las piernas.<\/p>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<p>Al poner el primer pie en la<br \/>\ncalle un calor espeso le sacudi\u00f3 el rostro y pens\u00f3: \u201cmejor as\u00ed que con lluvia\u201d.<br \/>\nAvanz\u00f3 unos pasos antes de darse cuenta de que hab\u00eda olvidado su iPod. No se<br \/>\ndio la vuelta, ese d\u00eda el camino era s\u00f3lo hacia adelante. Su imaginaci\u00f3n mezcl\u00f3<br \/>\nentonces las que iban a ser sus zancadas con la canci\u00f3n que deber\u00eda estar<br \/>\nsonando en sus o\u00eddos: <i>\u201cIn a <\/i><i>w<\/i><i>ord or 2,<br \/>\nit\u2019s you I wanna do\u2026\u201d<\/i> y el b\u00e1lsamo ayud\u00f3 a calmar su pulso, que empezaba a<br \/>\natolondrarse pensando en el tercero de los tres trescientos <i>a muerte<\/i> que le retaban en el duelo al<br \/>\nsol de la pista. Elvira ten\u00eda ese algo de artista de cine que concita las<br \/>\nmiradas, aunque disfrutaba m\u00e1s manteniendo su runr\u00fan: <i>\u201cHorns, stand please\u2026 dub durub, dub durub\u2026 I like it, I like it\u2026\u201d.<\/i><\/p>\n<div><i>&nbsp;<\/i><\/div>\n<p>En la estaci\u00f3n del metro fue ella<br \/>\nla que mir\u00f3 a los ojos de quienes la rodeaban y adivin\u00f3 en ellos el peso de sus<br \/>\ndistintas rutinas. Elvira pens\u00f3 que ella tambi\u00e9n hac\u00eda algo parecido pero<br \/>\nsiempre distinto a lo del d\u00eda anterior, y se imagin\u00f3 a s\u00ed misma con una boina<br \/>\nde color frambuesa, una de esas que se encuentran en las tiendas de segunda<br \/>\nmano. Sonri\u00f3 y se sinti\u00f3 atractiva, como la chica de la canci\u00f3n. <span>Su piel no dejaba de cantar: <i>\u201cSexy motherfucker shakin\u2019 that ass, shakin\u2019<br \/>\nthat ass, shakin\u2019 that ass\u2026\u201d<\/i>. <\/span>Tom\u00f3 asiento, respir\u00f3 profundamente,<br \/>\ncerr\u00f3 los ojos y dej\u00f3 que el tren la acercase a su destino.<\/p>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<p>Elvira Watson siempre llegaba la<br \/>\nprimera al entrenamiento. Esta vez, sin embargo, su entrenador ya la estaba<br \/>\nesperando. Elvira era consciente de lo mucho que esperaba de ella, quiz\u00e1 \u00e9l<br \/>\ntambi\u00e9n estaba nervioso aquella ma\u00f1ana. Ambos eran ambiciosos y la exigencia<br \/>\nera rec\u00edproca. Para el entrenador, Elvira representaba la culminaci\u00f3n de muchos<br \/>\na\u00f1os de trabajo y sacrificios, de muchos atletas resumidos en ella. Elvira, que<br \/>\nlo sab\u00eda, lo ve\u00eda todo como un futuro que ser\u00eda del color con el que ella<br \/>\ndecidiera pintarlo.<\/p>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<p>\u201cLos tres son <i>a tope<\/i>, Elvira, pero controlando la<br \/>\nt\u00e9cnica y la relajaci\u00f3n de los hombros. La recuperaci\u00f3n es amplia, los dos<br \/>\nprimeros no te dar\u00e1n problemas; la clave est\u00e1 en el tercero, ya lo sabes.<br \/>\nSoltura y ritmo, Elvira, soltura y ritmo, mant\u00e9n siempre el ritmo en tu cabeza,<br \/>\ncomo esas canciones que tanto te gustan. Haz lo que sabes y el s\u00e1bado arder\u00e1n<br \/>\nlos cron\u00f3metros. \u00c1nimo y disfruta.\u201d<\/p>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<p>\u00bfDisfrutar? Ella sab\u00eda que esa<br \/>\nera la recompensa final, cuando la saliva vuelve a la boca, cuando deja de<br \/>\nquemar el pecho y cuando las piernas y los gl\u00fateos vuelven a ser funcionales.<br \/>\nSi todo sale bien, las sensaciones van mucho m\u00e1s all\u00e1 del disfrute, el premio<br \/>\nconsiste en sentirse en la cima del mundo.<\/p>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<p>El gui\u00f3n sigui\u00f3 su curso. Las dos<br \/>\nprimeras series fueron perfectas, aunque el coraz\u00f3n empezaba a trepar por la<br \/>\ngarganta. Llegaba el trance de enfrentarse a los conocidos fantasmas del sufrimiento<br \/>\nvoluntario y al esfuerzo casi irracional de culminar el entrenamiento. En las<br \/>\nsienes de Elvira chocaba la sangre con los tambores y la guitarra de la canci\u00f3n<br \/>\nde sus sue\u00f1os. Bebi\u00f3 agua. No quer\u00eda mirar el reloj, enemigo directo en ese<br \/>\nmomento, y parte de ella no quer\u00eda estar all\u00ed. Es el miedo. Volvi\u00f3 a beber y busc\u00f3<br \/>\nuna sombra donde quedarse sola, ajena a los amigos que quer\u00edan animarla. No era<br \/>\nel momento para hablar con nadie, ni para sentir el olor del c\u00e9sped reci\u00e9n<br \/>\ncortado. S\u00f3lo la voz del entrenador pod\u00eda romper el letargo de su<br \/>\nconcentraci\u00f3n.<\/p>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<p>\u201c\u00a1Elvira, te queda un minuto!<br \/>\n\u00a1Mueve el culo!\u201d<\/p>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<p>La exclamaci\u00f3n del entrenador le<br \/>\nrecord\u00f3 la canci\u00f3n que llevaba toda la ma\u00f1ana en su cabeza. Junto a una<br \/>\ninesperada sonrisa, de la boca de Elvira surgi\u00f3 la canci\u00f3n en voz alta: <i>\u201cHorns, stand please\u201d<\/i>. Con paso firme se<br \/>\nfue acercando a la l\u00ednea de salida con la secci\u00f3n de vientos entre los dientes.<br \/>\nResopl\u00f3 y coloc\u00f3 el pie izquierdo en la se\u00f1al al grito de <i>\u201c\u00a1\u00a1I like it, I like it!!\u201d<\/i>. Se trag\u00f3 los sapos y culebras del miedo<br \/>\ny del dolor y esper\u00f3 a que en su alma Michael B. volviera a sacudir su bater\u00eda<br \/>\nen el primer comp\u00e1s. Rivalizando en elegancia y precisi\u00f3n, sus zancadas se<br \/>\nalargaron y se acompasaron. <span>El<br \/>\ncoraz\u00f3n de Elvira segu\u00eda cantando: <i>\u201cSexy Elvira<br \/>\nWatson shakin\u2019 that ass, shakin\u2019 that ass, shakin\u2019 that ass. Sexy Elvira Watson<br \/>\nshakin\u2019 that ass, shakin\u2019 that ass, shakin\u2019 that ass\u2026\u201d<\/i>.<\/span><\/p>\n<p><span><br \/><\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando Elvira Watson despert\u00f3 aquella ma\u00f1ana de agosto se sinti\u00f3 d\u00e9bil y fuerte a la vez. 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