{"id":237,"date":"2013-04-22T23:46:10","date_gmt":"2013-04-22T22:46:10","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/airelibre\/?p=237"},"modified":"2013-04-22T23:46:10","modified_gmt":"2013-04-22T22:46:10","slug":"me-llamo-roberto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/airelibre\/2013\/04\/22\/me-llamo-roberto\/","title":{"rendered":"EL D\u00cdA DE SAN JORGE ME LLAMO ROBERTO"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: xx-large;\"><strong>ME LLAMO ROBERTO<\/strong><\/span><\/p>\n<p><a title=\"Brigitte Bardot\" href=\"http:\/\/i3.photobucket.com\/albums\/y99\/Piropillos\/BrigitteBardot_zpsd35a79fa.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"external nofollow\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone\" title=\"BB - Brigitte Bardot\" src=\"\/\/i3.photobucket.com\/albums\/y99\/Piropillos\/BrigitteBardot--_zps3c742075.jpg\" alt=\"\" width=\"695\" height=\"315\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>He sobrevivido a la pesadilla. Qu\u00e9 limpio parece todo a mi alrededor, qu\u00e9 limpio me siento. Hoy intento llorar y ni eso puedo. Tendido en una cama de hospital, solo y a merced de mis heridas, bendigo los dolores que me liberan de la agon\u00eda que padec\u00ed ayer, la angustia que me hizo desear el fin, el tormento que quiso empujarme a saltar y finalmente lo consigui\u00f3 sin querer.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No deber\u00eda pensar en todo esto, pero c\u00f3mo evitarlo. Soy una persona m\u00e1s en el mundo, un lobo solitario que lleva con dignidad un negocio de alfombras en la peque\u00f1a ciudad de San Sebasti\u00e1n. Mi nombre es Roberto Vimon y no se me ocurre nada sobre m\u00ed que pueda interesar a nadie. \u00bfY a qui\u00e9n estoy contando esto sino a m\u00ed mismo? \u00bfPor qu\u00e9 me viene a la mente mi propio nombre? Un nombre que no est\u00e1 en boca de nadie\u2026 Aunque al otro lado siempre puede haber alguien. S\u00ed, seguro que hay alguien.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Era impensable hace dos d\u00edas. S\u00e9 que hoy es s\u00e1bado, s\u00e1bado 19 de octubre, acabo de escuch\u00e1rselo a unos m\u00e9dicos al recuperar la consciencia. Sin duda algo empez\u00f3 a torcerse a partir de las cinco y media del pasado jueves, cuando entr\u00f3 en la tienda aquel individuo mal encarado y sus abalorios y sus figuras de vud\u00fa. No vino a comprar sino a vender y reconozco mi mal car\u00e1cter ante estas situaciones, aunque nada fue igual a otras veces. Era un charlat\u00e1n que defend\u00eda muy bien su oficio, y en un inusual gesto de respeto decid\u00ed comprarle un cachivache. Abri\u00f3 una bolsa enorme y me mostr\u00f3 toda su mercanc\u00eda. Un ligero resplandor parec\u00eda brotar desde el interior de la saca. Supuse que se trataba de alg\u00fan truco y dej\u00e1ndome llevar por mi curiosidad acerqu\u00e9 la mano al primer bulto que encontr\u00e9.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cIntento fallido, amigo. No elija al azar\u201d, me advirti\u00f3 adivinando mis pensamientos. \u201cImagine qu\u00e9 le gustar\u00eda ser o cavile en el mal que desee a sus enemigos. No est\u00e1 comprando una vulgar figurita para la balda de su biblioteca, el poder de este vud\u00fa procede de M\u00e9xico y se ha forjado con la sangre derramada hace dos semanas en la Plaza de las Tres Culturas en la matanza de Tlatelolco. Hoy solo se habla all\u00ed de los Juegos Ol\u00edmpicos, la \u201cOlimpiada de la Paz\u201d en boca del presidente D\u00edaz Ordaz. Pero la sangre siempre acude a la sangre si se la sabe llamar, as\u00ed que conc\u00e9ntrese y elija pensando en el amor o pensando en la sangre\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sus palabras adquirieron un tono tan intrigante que tuvieron un inesperado eco dentro de mi cabeza. Me tom\u00e9 en serio la b\u00fasqueda y quise comprar alg\u00fan objeto que llamase realmente mi atenci\u00f3n. Por supuesto, no pens\u00e9 en muertes o en enemigos, dej\u00e9 la mente en blanco y la primera imagen que me sobrevino fue la de Brigitte Bardot, mi musa, mi reina, mi amor plat\u00f3nico. Al instante ten\u00eda en las manos una figura de cer\u00e1mica que, a pesar de la advertencia, imagin\u00e9 decorando mi biblioteca. El charlat\u00e1n me clav\u00f3 su mirada y quiso refunfu\u00f1ar, aunque sus palabras sonaron cordiales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cAmigo, d\u00e9jeme decirle que es usted transparente. Esta vez ha elegido la pieza por su est\u00e9tica y lo ha hecho imaginando un amor irreal. No se sonroje, mucha gente act\u00faa as\u00ed y no es reprochable. Pero yo le estoy ofreciendo algo m\u00e1s elevado que todo eso, yo le estoy otorgando poder, magia, vud\u00fa. Quiz\u00e1 no est\u00e1 usted familiarizado con esta jerga pero ya lo entender\u00e1, se lo aseguro. Asuma que la desgracia de unos hace feliz a otros, que si alguien llora en alg\u00fan lugar del mundo el mismo mundo se compensa con la risa de otro. Perm\u00edtame vaciar mi bolsa en su mostrador y encuentre el objeto que verdaderamente desea ser encontrado por usted. Es su tercer y \u00faltimo intento, no lo desaproveche\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Parece mentira lo claras que recuerdo hoy las frases de aquel desconocido. El amplio mostrador de mi tienda qued\u00f3 casi desbordado con todo lo que cab\u00eda en aquella bolsa fosforescente. Me tom\u00e9 mi tiempo, no s\u00e9 si por hacerle caso o por seguirle el juego a aquel hombre. Necesit\u00e9 varios minutos y reconozco que llegu\u00e9 a ponerme nervioso. Docenas de objetos preciosos, horribles, exquisitos, recorrieron mis dedos. Cerr\u00e9 los ojos y dej\u00e9 la elecci\u00f3n al tacto. Los abr\u00ed con una talla de madera en las manos, mir\u00e9 al vendedor y tuve la impresi\u00f3n de que \u00e9l estaba m\u00e1s sorprendido que yo. Romp\u00ed el silencio que s\u00fabitamente se hab\u00eda apoderado de mi tienda mientras \u00e9l se apresuraba en recoger su mercanc\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cHa dicho que era mi \u00faltimo intento, me quedo con esta figura, \u00bfqu\u00e9 le parece?\u201d. \u00c9l titube\u00f3 antes de hablar. \u201cHa, ha hecho usted una excelente elecci\u00f3n. Excelente. Su precio le va a parecer excesivo, cuesta 819 pesetas, aunque no se preocupe, no ponga esa cara, yo se la regalo. Nunca cre\u00ed que alguien elegir\u00eda ese trozo de sam\u00e1n, el \u00e1rbol de la lluvia, que pliega sus hojas cuando el cielo amenaza agua. Recuerde los consejos que le he dado, cuide su acierto como un tesoro y disfr\u00fatelo\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mascull\u00f3 una despedida que apenas sali\u00f3 de sus dientes y desapareci\u00f3. Tard\u00e9 un rato en volver a pensar en \u00e9l, met\u00ed el trozo de madera en un bolsillo del pantal\u00f3n y dej\u00e9 que llegase la hora del cierre de una jornada con poco trabajo. Anochec\u00eda. Di un breve paseo desde la tienda hasta la barandilla de la playa y respir\u00e9 profundamente los aromas de un mar Cant\u00e1brico enfurecido. Si no fueran tormentosos, estos d\u00edas de oto\u00f1o ser\u00edan inigualables. Quiz\u00e1 son las tormentas las que dan a la ciudad tanto encanto los meses de octubre. La cabeza me traicion\u00f3 y volv\u00ed a sentirme solo, como casi siempre desde hace ya tantos a\u00f1os, m\u00e1s de veintid\u00f3s, cuando aquel lamentable 29 de agosto de 1946 ella muri\u00f3 en mis brazos. Ella perdi\u00f3 su vida, y yo, que solo la ten\u00eda a ella, llevo arruinados la mitad de mis cuarenta y cuatro. Y los que queden, puedo hoy exclamar desde aqu\u00ed. El amor pas\u00f3 de largo en mi biograf\u00eda, pas\u00f3 de largo y por eso eleg\u00ed una diosa de mentira para que gobernara mi mundo. Brigitte Bardot, BB, mi Brigitte, la mujer que me mantiene cuerdo sabiendo que pisa el mismo planeta que yo, la mujer que me mantiene vivo con su simple existencia en mi mismo tiempo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Repar\u00e9 en la madera de mi bolsillo. Met\u00ed la mano en el pantal\u00f3n y juguete\u00e9 unos segundos. Record\u00e9 entonces los ojos de aquel vendedor, m\u00e1s bien su mirada fija, y repas\u00e9 mentalmente algunas de sus palabras; aquella palabrer\u00eda sobre el vud\u00fa, la sangre, los enemigos, el poder, la matanza de M\u00e9xico. \u00bfLos Juegos Ol\u00edmpicos? Yo he detestado el deporte desde que entend\u00ed mi torpeza, desde que comprend\u00ed la limitaci\u00f3n de mi cuerpo, quiz\u00e1 lo aborrezco desde la cuna. Ni s\u00e9 ni quiero saber nada de toda esa bazofia que estar\u00e1 celebr\u00e1ndose en M\u00e9xico. Y volv\u00ed a sentir que aquel hombre me miraba y, con el viento y el sonido del mar en mis o\u00eddos, recapacit\u00e9 sobre el mundo al rev\u00e9s que me hab\u00edan planteado. Un desconocido entra en mi negocio y en vez de comprar viene a vender\u2026 y lo consigue. \u00bf819 pesetas? A qui\u00e9n se le ocurre semejante estupidez. Menos mal que decidi\u00f3 no cobrarme y en vez de volverse el mundo del rev\u00e9s la escena qued\u00f3 como algo parecido a una broma absurda. Maldita broma.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Saqu\u00e9 la talla del bolsillo y por primera vez me fij\u00e9 en ella. Ten\u00eda en las manos un objeto negro, alargado, ligero, fibroso. Se asemejaba a una peque\u00f1a flauta aunque uno de sus extremos estaba cortado en dos hasta la mitad. Llegu\u00e9 a vislumbrar una figura antropomorfa pero era un trozo de madera demasiado simple. Pens\u00e9 si el precio (si es que era real) tendr\u00eda relaci\u00f3n con la calidad de la madera. \u00bf\u00c1rbol de la lluvia? El rumor del mar volvi\u00f3 a sacudirme y Brigitte Bardot se mezcl\u00f3 de nuevo con mis pensamientos. Celebr\u00e9 una vez m\u00e1s aquel 25 de abril de hace once a\u00f1os en el que fui hechizado en una sala de cine en Burdeos. El cine me regal\u00f3 \u201cY Dios cre\u00f3 la mujer\u201d, la vida al otro lado de la pantalla me regal\u00f3 a Brigitte Bardot y sus labios me regalaron la frase que tanto ha retumbado en mi cabeza: <em>\u201cEl problema con el futuro es que siempre arruina el presente\u201d<\/em>. Mi vida reflejada en el espejo de un enunciado de pel\u00edcula.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ahora es f\u00e1cil plantearme si comet\u00ed alg\u00fan error, alguna imperdonable herej\u00eda que volvi\u00f3 contra m\u00ed el poder y la magia prometidos. Me duele el cerebro al pensar as\u00ed desde mi escepticismo, pero he sufrido tanto desde el jueves que ya no s\u00e9 a qu\u00e9 raz\u00f3n sujetarme.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cElija pensando en el amor o pensando en la sangre\u201d, hab\u00edan sido sus palabras. Brigitte volvi\u00f3 a mi mente. Sent\u00ed el impulso de hacer caso al charlat\u00e1n y decid\u00ed esculpir las iniciales de mi fantas\u00eda en la madera que me hab\u00eda regalado. Busqu\u00e9 en la chaqueta una peque\u00f1a navaja y con ella cincel\u00e9, pausada y profundamente, mis letras m\u00e1gicas: <strong>BB<\/strong>. Evoqu\u00e9 el flechazo de Burdeos y tambi\u00e9n grab\u00e9 la fecha: <strong>254<\/strong>. \u00bfProfanaci\u00f3n? Ay.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Profanaci\u00f3n. Hoy lo veo probable, s\u00ed, porque un escalofr\u00edo me recorri\u00f3 la espalda y empezaron a sudarme las manos. \u00bfAcaso no pens\u00e9 en el amor? Mi salud siempre ha sido buena y no di importancia a estas primeras alteraciones que iniciaron mi ca\u00edda en el abismo que me ha tra\u00eddo hasta esta cama de hospital. Sospecho que no habr\u00eda podido hacer nada contra ellas. Mientras caminaba hacia casa tarare\u00e9 sin cesar el \u201cLa, la, la\u201d de Massiel en vez de saborear las melod\u00edas de Otis Redding , los Temptations, los Beatles o tantos otros, la m\u00fasica con la que me embriago en mis viajes de negocio a Francia, tan poco difundida aqu\u00ed. S\u00ed, algo distinto a lo normal corr\u00eda ya por mis venas cuando llegu\u00e9 a mi piso de la calle Hern\u00e1n Cort\u00e9s 8, 9\u00baA.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tomaba el aire junto a la ventana del sal\u00f3n mientras comprobaba en la enciclopedia la existencia del sam\u00e1n cuando varias punzadas en la tripa me cortaron la respiraci\u00f3n. Supongo que palidec\u00ed como una hoja de papel y asum\u00ed un principio de enfermedad. Las manos me ard\u00edan. Un s\u00fabito mareo me hizo caer de rodillas y solloc\u00e9 sin motivo. Junt\u00e9 algunas fuerzas para recorrer el pasillo y llegar hasta el dormitorio. Agotado, me tumb\u00e9 en la cama con la corbata, la camisa y el pantal\u00f3n puestos. Urg\u00eda dormir. Por fin quedaba atr\u00e1s el jueves 17 de octubre. Ingenuo de m\u00ed, no pod\u00eda sospechar que me encontraba al borde de un precipicio de varias horas de trances y amarguras atroces.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La habitaci\u00f3n entera daba vueltas a mi alrededor a una velocidad vertiginosa. Dudo de si aquello estaba dentro o fuera de mi cabeza. O dentro y fuera. Algo ilusorio deb\u00eda de haber porque no hab\u00eda luz y yo ve\u00eda mejor que en pleno d\u00eda. Cerraba los ojos y la claridad segu\u00eda envolvi\u00e9ndome. Las alucinaciones eran ya evidentes. \u00bfAlucinaciones? Una terrible desaz\u00f3n recorri\u00f3 mi garganta, mi respiraci\u00f3n se encresp\u00f3 y los estertores me quemaban los pulmones. Mi cuerpo se agit\u00f3 como un caballo loco y vomit\u00e9. Qu\u00e9 pudo ser aquella pestilencia que sali\u00f3 de mi boca si no hab\u00eda comido nada desde el mediod\u00eda. Un hedor repugnante se sum\u00f3 a los delirios. Con terribles dolores me quit\u00e9 la corbata y con ella trat\u00e9 de apartar el v\u00f3mito. En pleno calvario me quedaban recursos para pensar en la tienda y en si podr\u00eda abrir el negocio por la ma\u00f1ana. \u00bfAcaso era todo real o se me mezclaban las ideas? Con la viscosidad extendida asquerosamente por la almohada y el cabezal de la cama empezaron las voces. Voces que me llamaban por mi nombre. Sent\u00ed tanto miedo que not\u00e9 cada \u00e1tomo de mi cuerpo explotarme hacia dentro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">\u201cPor qu\u00e9, Roberto, por qu\u00e9\u2026\u201d<\/p>\n<p align=\"center\">\u201cQui\u00e9n eres t\u00fa, Roberto\u2026\u201d<\/p>\n<p align=\"center\">\u201c\u00bfEres t\u00fa tu peor enemigo?\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aqu\u00ed, en el hospital, me siento hoy a salvo. Pero c\u00f3mo entender lo de las voces. Todas ellas eran diferentes y todas igual de n\u00edtidas. Sent\u00ed p\u00e1nico, terror, c\u00f3mo no sentirlo. No s\u00e9 c\u00f3mo se llama lo que sent\u00ed.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">\u201cLa sangre siempre acude a la sangre\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a1Esa frase la hab\u00eda dicho el charlat\u00e1n! Despu\u00e9s de temblar no s\u00e9 cu\u00e1nto tiempo, emit\u00ed algo similar a un chillido y se me afloj\u00f3 tanto el cuerpo que me cagu\u00e9 y me me\u00e9 encima. Las voces no cesaban, yo no pod\u00eda hablar, no pod\u00eda defenderme y el olor era f\u00e9tido, nauseabundo, extremo. Como mi miedo, como mi enajenaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Encharcado en mis excrementos y sacudido por el terror, intentaba gritar pero mi garganta estaba encogida. La saliva ten\u00eda gusto a sangre. Los dolores eran insoportables tanto si me agitaba como si permanec\u00eda inm\u00f3vil. Hasta d\u00f3nde lleg\u00f3 mi tortura. Las voces pasaron a ser s\u00f3lidas, a tener ojos y extremidades. Me susurraban, me gritaban, me abrazaban y abofeteaban. Temblores, pat\u00e9ticos temblores me sacud\u00edan el cuerpo y las entra\u00f1as cuando notaba a flor de piel los g\u00e9lidos abrazos de aquellas presencias cada vez m\u00e1s f\u00edsicas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el l\u00edmite del desmayo lleg\u00f3 el primer viaje. Mi capacidad de asombro segu\u00eda ensanch\u00e1ndose. No eran alucinaciones, no pod\u00edan serlo. Me vi de cuerpo presente en M\u00e9xico, en la Plaza de las Tres Culturas en el momento que empez\u00f3 la matanza de la que hab\u00eda hablado el vendedor ambulante. No s\u00e9 c\u00f3mo lo sab\u00eda pero lo sab\u00eda. Envuelto en los empujones, las carreras, los disparos, el olor a p\u00f3lvora; los gritos de desesperaci\u00f3n, la sangre ti\u00f1endo el asfalto y las aceras. Corr\u00eda y lloraba con la marea humana hasta que ca\u00ed al suelo y fui pisoteado por la marabunta. Segu\u00eda vivo. Enjugu\u00e9 mis l\u00e1grimas y me incorpor\u00e9 torpemente. Estaba en Praga, en el aeropuerto de Ruzyn\u011b. Aviones, paracaidistas. Parpadeaba y cambiaba de lugar. Tanques, atrocidades, muerte. Me persegu\u00eda la sangre, con sus voces y amenazas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 la claustrofobia. Yo corr\u00eda por una sala de m\u00e1quinas. Militares de todos los rangos corr\u00edan tambi\u00e9n. No necesitaba entender porque las respuestas llegaban a mi mente. Estaba dentro un submarino nuclear, el USS Scorpion. Nos hund\u00edamos sin remedio. Viv\u00ed, vivimos la atrocidad de la muerte segura. Algunos cantaban, otros re\u00edan. Rezos, suicidios. El miedo en una de sus variables m\u00e1s perversas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Regres\u00e9 a la realidad p\u00fatrida de la cama. La desesperaci\u00f3n, los dolores, el asco y el p\u00e1nico me imped\u00edan cualquier acto racional. Si hubiera podido moverme yo tambi\u00e9n habr\u00eda intentado poner fin a tanto sufrimiento, pero aquellas voces y sus fr\u00edos brazos espectrales me reten\u00edan e incrementaban su fiesta aterradora. Comprend\u00ed que me estaban obligando a recorrer algunas de las desgracias de los \u00faltimos meses y ca\u00ed en la posibilidad de que en otro lugar o en otro tiempo mi situaci\u00f3n deb\u00eda estar haciendo muy feliz a otro ser humano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Son\u00f3 un disparo y el Dr. Martin Luther King cay\u00f3 al suelo en un charco de su propia sangre con el rostro destrozado. Corr\u00ed hacia \u00e9l, trataba de alcanzar el balc\u00f3n del segundo piso donde agonizaba pero al llegar me encontr\u00e9 en My Lai, envuelto en la m\u00e1s atroz y sanguinaria matanza de civiles en la guerra que est\u00e1 devastando el Vietnam. Violaciones de mujeres y ni\u00f1as, destrucci\u00f3n a fuego, ejecuciones a sangre fr\u00eda. Y yo all\u00ed en medio. Volv\u00ed a vomitarme encima y no s\u00e9 si abr\u00ed o cerr\u00e9 los ojos pero repet\u00ed la congoja virulenta de encontrar la muerte en el hundimiento de un submarino. En el submarino Dakar del ej\u00e9rcito israel\u00ed aprend\u00ed que todas las muertes se parecen a la misma muerte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El v\u00f3mito me recorr\u00eda la cara y se me met\u00eda por los o\u00eddos. Encontr\u00e9 alguna energ\u00eda para sacudirme y vi en el reloj de la mesilla que eran m\u00e1s de las diez y media. No pod\u00eda ser, no hab\u00eda luz en el pasillo. Descifr\u00e9 que no eran las diez y media de la ma\u00f1ana sino de la noche, llevaba m\u00e1s de veinticuatro horas en el filo de la locura. Once menos veinticinco. Yo no era yo, el miedo y los dolores segu\u00edan acech\u00e1ndome aunque las voces, sus ojos y sus abrazos estremecedores hab\u00edan cesado. Me sangraban la nariz y la garganta. La sensaci\u00f3n de la ropa pegada al cuerpo y el cuerpo aglutinado a la cama eran repugnantes; la pestilencia de la habitaci\u00f3n iba m\u00e1s all\u00e1 de lo tolerable. Ten\u00eda que escapar de all\u00ed, de aquella situaci\u00f3n repulsiva; que el 18 de octubre de 1968 no fuera un d\u00eda perdido. Me fallaron las fuerzas pero consegu\u00ed moverme. Eran las once menos veinte. Not\u00e9 que se me clavaba algo en el muslo y entend\u00ed que se trataba del trozo de sam\u00e1n que hab\u00eda ultrajado. Lo saqu\u00e9 del bolsillo y comprob\u00e9 con un nuevo espanto que de las letras y n\u00fameros que yo hab\u00eda grabado rezumaba un l\u00edquido pestilente. Intu\u00ed mi pecado y sospech\u00e9 por vez primera la culpa del objeto en todo lo que me hab\u00eda sucedido. Al final del pasillo estaba la ventana del sal\u00f3n y consider\u00e9 que la v\u00edspera se hab\u00eda quedado abierta. Mi meta en la vida pas\u00f3 a ser arrojar a la calle la diab\u00f3lica pieza de madera.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Me dej\u00e9 caer de la cama al suelo y me arrastr\u00e9 hasta el pasillo. En el otro extremo vi la ventana abierta de par en par. Un pasillo, tan solo unos metros me separaban del objetivo. Eran las once menos cuarto. Cerr\u00e9 los ojos, me concentr\u00e9, respir\u00e9 profundamente y busqu\u00e9 en lo m\u00e1s remoto de mi alma los recursos necesarios para tomar impulso. Junt\u00e9 todo el asco, el terror, la desesperanza y el dolor por todas las muertes que hab\u00eda presenciado y mi cuerpo reaccion\u00f3. El pasillo me pareci\u00f3 m\u00e1s largo de lo habitual pero consegu\u00ed correr hacia la ventana con un \u00edmpetu en el que tampoco me reconoc\u00ed. Lanc\u00e9 la talla de sam\u00e1n con tant\u00edsima fuerza que yo mismo despegu\u00e9 los pies del suelo y salt\u00e9 al vac\u00edo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El maldito cachivache se volatiliz\u00f3 en el aire, lo vi con mis propios ojos, creo, y yo vol\u00e9 los nueve pisos que me separaban del suelo sinti\u00e9ndome en paz conmigo mismo. No recuerdo el impacto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hoy los m\u00e9dicos se preguntan c\u00f3mo es posible que est\u00e9 vivo. Hace unos minutos, sin saber que yo les o\u00eda, comentaban su sorpresa. Al parecer, en una primera auscultaci\u00f3n contabilizaron 890 fracturas pero ante la incredulidad general el siguiente recuento ha llegado a 804, lo que debe de ser mucho m\u00e1s normal. Yo no entiendo de medicina pero s\u00ed s\u00e9 que tengo la suerte de seguir vivo, y no me refiero al vuelo o a las fracturas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se abre la puerta, alguien est\u00e1 entrando. El perfume me dice que es una mujer pero no puedo moverme para comprobarlo. Una voz, firme y compasiva, lo corrobora.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; Hola, Bob Vimon, \u00bfpuedes hablar? Mi nombre es Br\u00edgida y voy a ser tu enfermera particular.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; Pue, puedo hablar, pero yo no me llamo Bob, me llamo Roberto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfRoberto? Alma c\u00e1ndida, \u00a1t\u00fa no sabes qu\u00e9 cosas est\u00e1n pasando en el mundo!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; S\u00ed lo s\u00e9, Brigitte, desgraciadamente s\u00ed lo s\u00e9. Son las cosas que me han tra\u00eddo aqu\u00ed.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Qu\u00e9 vas a saber! Espera a leer los peri\u00f3dicos y ya ver\u00e1s qu\u00e9 gracia te hace. A partir de ayer, tras tu salto de nueve pisos, no habr\u00e1 nadie que no te llame Bob.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; ME LLAMO ROBERTO &nbsp; He sobrevivido a la pesadilla. Qu\u00e9 limpio parece todo a mi alrededor, qu\u00e9 limpio me siento. Hoy intento llorar y ni eso puedo. Tendido en una cama de hospital, solo y a merced de mis heridas, bendigo los dolores que me liberan de la agon\u00eda que padec\u00ed ayer, la [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":15,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[20,22,64],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/airelibre\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/237"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/airelibre\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/airelibre\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/airelibre\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/airelibre\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=237"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/airelibre\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/237\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/airelibre\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=237"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/airelibre\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=237"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/airelibre\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=237"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}