{"id":94,"date":"2011-05-02T01:30:14","date_gmt":"2011-05-02T01:30:14","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/airelibre\/?p=94"},"modified":"2011-05-02T01:30:14","modified_gmt":"2011-05-02T01:30:14","slug":"el_cuento_imposible_rizos_de_sangre_2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/airelibre\/2011\/05\/02\/el_cuento_imposible_rizos_de_sangre_2\/","title":{"rendered":"EL CUENTO IMPOSIBLE (RIZOS DE SANGRE) [2]"},"content":{"rendered":"<p><DIV align=center><IMG border=3 src=\"\/airelibre\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/Lanzamiento-de-martillo_e.JPG\"><\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV>Al apagar la luz fue consciente de que afuera soplaba el viento. Lo que ella no sab\u00eda es que si hubiera gaviotas plateadas en las costas de Cincinnati estar\u00edan jugando a flotar en el aire, vigilando el puerto, dej\u00e1ndose mecer bajo las nubes. Era l\u00f3gico, a Miss Templetick el viento, las gaviotas, las nubes o Cincinnati le importaban menos que nada.<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV>En un absurdo que resume su existencia Miss Templetick se hace llamar Mrs. Templetock, aunque quienes tienen la ocasi\u00f3n de dirigirse a ella saben que es la mujer m\u00e1s sola del mundo. Que yo sepa, jam\u00e1s ha sucumbido al significado de la palabra amistad y mucho menos al amor. Aparentemente estancada en su continuo tiempo presente, parece afrontar la vida encerrada en un mundo sin memoria, como un animal pero sin las bondades de los instintos. Dicen que siempre se ha sentido vieja. Yo, que la observo desde hace alg\u00fan tiempo, he llegado a sospechar que siempre lo ha sido, y pocos saben que para no verse la cara, cuya fealdad es el puro reflejo de la amargura, vive en un apartamento sin espejos, en la letra F de la sexag\u00e9simo sexta planta de la calle Miguel de Unamuno 1, un monumental edificio de setenta y&nbsp;nueve alturas construido en el centro de la ciudad al acabar la \u00faltima guerra.<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV>Miss Templetick s\u00f3lo tiene sue\u00f1os vac\u00edos. Nunca ha tenido un sue\u00f1o embriagador, uno de esos con aromas y sabores en los que todo es tan s\u00f3lido que sue\u00f1as convencido de estar despierto, y lo que sucede es tan excitante y extraordinario que si estiras los brazos tocas la felicidad con las yemas de los dedos. No, los sue\u00f1os de Miss Templetick no son as\u00ed, como si la naturaleza le hubiera amputado el privilegio. Alguna vez, solamente alguna vez, sus sue\u00f1os son rojos, simplemente rojos, rojos como los cabellos de la sin par Angie Wondall, a la que tanto odia. Pero casi siempre son negros, negros como la muerte, negros como su alma. Negros.<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV>La luz de la ma\u00f1ana entr\u00f3 en el cuarto de Miss Templetick y le abofete\u00f3 las arrugas. La noche hab\u00eda vuelto a ser negra, sin luci\u00e9rnagas amarillas. Deambul\u00f3 entre las alfombras sin saber qu\u00e9 hacer. Busc\u00f3 una escoba y las barri\u00f3 con esmero, pero no para limpiarlas sino para remover la suciedad de un lugar a otro y aspirarla. Comenz\u00f3 a dar vueltas. Vueltas y vueltas. Miss Templetick pasa buena parte del tiempo girando y girando sin sentido. Alguien podr\u00eda pensar que baila, yo creo que es el resultado de alguna de sus taras mentales, o un mecanismo propio de su maldad, que le hace da\u00f1o dentro del cuerpo.<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV>Se prepar\u00f3 media pinta de caf\u00e9 que degluti\u00f3 en seis tragos ruidosos y se lav\u00f3 los pocos dientes que a\u00fan le quedan enjuag\u00e1ndose las caries con orujo de hierbas. Se visti\u00f3. Un extra\u00f1o atuendo de baratija sin vida y un sombrero ladeado y ra\u00eddo resum\u00edan el concepto. Y botas de agua sin calcetines en pleno mes de junio. Era s\u00e1bado, d\u00eda seis. Nunca tiene rumbo pero dio un portazo y sali\u00f3 al descansillo con el rezongar de sus bronquios como \u00fanica compa\u00f1\u00eda. Meti\u00f3 las llaves en una cartera de ante y meti\u00f3 la cartera en un bolsillo que ella misma hab\u00eda cosido al vestido con pita e hilo de cobre. Dio tres vueltas sobre su propio eje y aguard\u00f3 a oscuras la llegada del ascensor, que descend\u00eda tintineando. Era una espera tensa para Miss Templetick, la fuerza de la costumbre no hab\u00eda disipado la inc\u00f3moda sensaci\u00f3n de tener que entrar de espaldas para no verse reflejada en el espejo.<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV>Un do alto se adue\u00f1\u00f3 del silencio y las dos puertas mec\u00e1nicas se separaron como los p\u00e1rpados de un gran reptil a c\u00e1mara lenta. En la penumbra del rellano se ilumin\u00f3 la espalda de Miss Templetick y su larga y amorfa sombra siluete\u00f3 el hueco de la escalera, al fondo. Un espeso tufo a <I>after shave<\/I> barato le hizo saber que no iba a viajar sola. Entr\u00f3 en la caja, con los ojos y los pu\u00f1os apretados en direcci\u00f3n al suelo, manteniendo su ritual de dar tres pasos hacia atr\u00e1s. El saurio tambi\u00e9n cerr\u00f3 su ojo de metal y se entrelazaron las fragancias de la loci\u00f3n y el azufre.<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV>Como si lo esperase, Miss Templetick no se inmut\u00f3 cuando una peluda mano sudorosa, grande y caliente, con cuatro largas u\u00f1as mugrientas, repos\u00f3 sobre su huesudo hombro derecho.<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;&nbsp; &#8211; \u00bfBaja?<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;&nbsp; &#8211; S\u00ed.<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;&nbsp; &#8211; Bonito sombrero, Mrs. Templetock, usted siempre tan guapa y elegante, \u2013minti\u00f3 una voz grave, como de narrador de cuentos.<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;&nbsp; &#8211; Miente usted muy mal, Mr. Abolic, y no est\u00e1 bien re\u00edrse de las viejas pasas como yo.<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV>Nadie, excepto Miss Templetick, llama Mr. Abolic al repugnante Ian Abolic, un ser de edad indeterminable, altura colosal, ojos perdidos y huesos anchos, con piernas enormes y robustas y tronco estrecho, como si estuviera formado por dos cuerpos distintos ensamblados.<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;&nbsp; &#8211; \u00bfBromea usted, Mrs. Templetock? Qu\u00e9 zalamera, con qu\u00e9 habilidad me obliga a repetirle que es usted lo m\u00e1s bonito, lo m\u00e1s hermoso que habita en este fr\u00edo rascacielos. F\u00edjese, nadie tendr\u00eda el buen gusto de llevar unos zapatos tan lustrosos como los suyos un cuatro de julio, o ese vestido de seda italiana. C\u00f3mo se nota que donde manda capit\u00e1n no manda marinero, conv\u00e9nzase, \u00a1sigue usted siendo la reina de los mares!<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV>Su voz son\u00f3 esta vez como la de un vendedor de boletos de t\u00f3mbola. Miss Templetick entreabri\u00f3 los ojos para mirar la punta de sus sucias botas y crecieron sus ganas de enzarzarse a mordiscos. \u201cCuatro de mierda\u201d, rechin\u00f3 entre las muelas.<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;&nbsp; &#8211; \u00bfVa usted a bailar, Mrs. Templetock?<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;&nbsp; &#8211; S\u00ed, \u2013minti\u00f3 condescendiente.<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;&nbsp; &#8211; \u00bfA bailar al parque?<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;&nbsp; &#8211; S\u00ed, al parque, \u2013sigui\u00f3 mintiendo.<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;&nbsp; &#8211; Como cada ma\u00f1ana.<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;&nbsp; &#8211; Exacto, como cada ma\u00f1ana.<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;&nbsp; &#8211; Qu\u00e9 envidia me da usted, yo tengo tantas cosas que hacer\u2026, \u2013Ian Abolic alz\u00f3 la voz enfatizando la ene del tan. Bien, ya hemos llegado, hasta otra Mrs. Templetock, un placer, como siempre. Divi\u00e9rtase.<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;&nbsp; &#8211; \u00bfNo sale usted?, \u2013pregunt\u00f3 Miss Templetick fiel a una ceremonia casi diaria, mientras la luz natural que rebotaba en los cristales del vest\u00edbulo suavizaba la tensi\u00f3n de un cinismo creciente. <\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;&nbsp; &#8211; No, tengo que volver a subir, he olvidado unos documentos important\u00edsimos. Hasta la vista, y no pierda esa magn\u00edfica sonrisa.<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;&nbsp; &#8211; Descuide, Mr. Abolic. Por cierto, si la ve salude de mi parte a nuestra com\u00fan amiga Angie Wondall. Ya conoce mi debilidad por esa chiquilla pelirroja y sus mofletes sonrosados.<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV>Con estas palabras Miss Templetick consigui\u00f3 su objetivo de estremecer a Ian Abolic, que relami\u00f3 el s\u00fabito sabor a sangre de su paladar y resopl\u00f3 por la nariz todo el aire de sus pulmones.<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;&nbsp; &#8211; Angie Wondall, Angie Wondall\u2026, \u2013repiti\u00f3 como un eco Ian Abolic, consciente de la estudiada provocaci\u00f3n, sujet\u00e1ndose para que su furia no saltase sobre Miss Templetick. Lo har\u00e9, no se preocupe, a ver si hoy coincido con ella, no tardar\u00e1 en ir a entrenarse. Para m\u00ed tambi\u00e9n es un objetivo prioritario.<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;&nbsp; &#8211; Lo s\u00e9, buena suerte. Quiz\u00e1 nos veamos a las seis, \u2013dijo por decir algo sin sentido.<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;&nbsp; &#8211; S\u00ed, eso, quiz\u00e1 nos veamos a las seis.<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV>Ian Abolic se gir\u00f3 sobre s\u00ed mismo. \u201cQu\u00e9 estar\u00e1 tramando\u201d, \u2013jade\u00f3 rezumando desprecio por cada poro.<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV>Miss Templetick baj\u00f3 los doce escalones que la separaban de la calle y alcanz\u00f3 la acera. Tom\u00f3 aire y protest\u00f3 que la luz y la brisa le rozasen el rostro. Las gaviotas plateadas segu\u00edan ausentes. Era una ma\u00f1ana llena de grandes nubes grises que avanzaban por el cielo como la Sexta Flota. Pens\u00f3 que no era viento de lluvia, y asqueada ante la posibilidad de que pudiera sonar m\u00fasica se perdi\u00f3 calle abajo con la \u00fanica idea de no entrar en ning\u00fan parque. Un perro, enloquecido, sobrevivi\u00f3 de casualidad tras lanzarse contra los coches intentando evitar su presencia, y unos ni\u00f1os, con la valent\u00eda de la inconsciencia, le cantaron:<\/DIV><br \/>\n<DIV>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV align=center>\u201cBruja vieja, bruja loca, bruja chiva,<\/DIV><br \/>\n<DIV align=center>que gira, que gira, que gira.<\/DIV><br \/>\n<DIV align=center>Bruja chiva, bruja loca, bruja vieja,<\/DIV><br \/>\n<DIV align=center>que da vueltas, da vueltas, da vueltas.\u201d<\/DIV><br \/>\n<DIV align=center>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV align=center>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV align=center>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV align=center>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV align=center><STRONG><FONT size=5>CONTINUAR\u00c1<\/FONT><\/STRONG><\/DIV><br \/>\n<DIV align=center>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV align=center>&nbsp;<\/DIV><br \/>\n<DIV align=center>&nbsp;<\/DIV><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Al apagar la luz fue consciente de que afuera soplaba el viento. Lo que ella no sab\u00eda es que si hubiera gaviotas plateadas en las costas de Cincinnati estar\u00edan jugando a flotar en el aire, vigilando el puerto, dej\u00e1ndose mecer bajo las nubes. Era l\u00f3gico, a Miss Templetick el viento, las gaviotas, las nubes [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":15,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[17],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/airelibre\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/94"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/airelibre\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/airelibre\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/airelibre\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/airelibre\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=94"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/airelibre\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/94\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/airelibre\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=94"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/airelibre\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=94"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/airelibre\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=94"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}