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Cecilia Casado

A partir de los 50

“Mi marido sólo me pega lo normal” Por LaAlquimista

 

Esta estremecedora frase forma parte ya de los anales de la historia judicial –declaración de una mujer maltratada-, terrible testimonio de una sociedad que se dice desarrollada. En los últimos días me ha amargado el desayuno la agria polémica suscitada por un artículo en un diario nacional en el que se achacaba de los males del machismo a las propias mujeres, polémica que tan sólo ha servido para desviar la atención de otros temas, dar más publicidad al rotativo y que al autor del artículo (hombre él, cómo no) se le hinche la vanidad. En fin.

Pero somos hijos de la cultura de “más vale una bofetada a tiempo” dirigida hacia los hijos díscolos y los que la recibimos en su día –la bofetada- quizás hayamos podido creer que era extensible al resto de los humanos: cónyuge, hijos, amigos y conocidos. Porque la verdad es que la gente se pega mucho. ¿Que digo una barbaridad…? No. Rotundamente, no. Lo que ocurre es que, como está mal visto, la gente se lo calla. No verás tú a una madre o a un padre dándole un soplamocos al hijo en el parque, pero sí que lo pueden hacer en su casa. Y si no, pregunta. Igual te contestan, igual no.

Decir que la culpa de la violencia machista la tienen las mujeres es como decir que la culpa de las guerras la tienen los hombres. Es una generalización retórica porque todos somos culpables de todo y todos somos inocentes de todo. Tan sólo hay que ver en qué lado de la trinchera te coge el tema. Las diputaciones tienen un servicio para atender a menores agresivos que maltratan física y psíquicamente a sus propios padres, abuelos y hermanos.

Algunas religiones supeditan claramente a la mujer a la férula del hombre; de hecho, dejan en manos de éste “educar” a la mujer y si es con el palo qué le vamos a hacer. Ellas lo aceptan. En esta sociedad muchas esposas le dan una buena bofetada al marido cuando se ponen “histéricas”. Ellos lo aceptan, con tal de que todo quede oculto.
Las situaciones de violencia de las que he sido testigo han quedado tapadas, impunes y exiliadas al país de “no pasa nada”.

Bendito fútbol que hace que se canalice la agresividad contenida; y los conductores (y conductoras) de primera hora de la mañana que vociferan, insultan, sacan el dedo medio enhiesto, esos que abren la boca como en un cuadro de Bacon, esos que daría miedo encontrárselos en la cocina de casa una noche cualquiera.

Al final es lo de siempre: “no existen opresores sino oprimidos”. Lo que ocurre es que, si te toca en el bando perdedor, pues eso, pierdes.

Asco de mundo.

LaAlquimista

Para ver más: www.apartirdelos50.com

Filosofía de Vida y Reflexiones. Lo que muchos pensamos dicho en voz alta

Sobre el autor

Hay vida después de los 50, doy fe. Incluso hay VIDA con mayúsculas. Aún queda tiempo para desaprender viejas lecciones y aprender otras nuevas; cambiar de piel o reinventarse, dejarse consumir y RENACER. Que cada cual elija su opción. Hablar de los problemas cotidianos sin tabú alguno es la enseña de este blog; con la colaboración de todos seguiremos creciendo.


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