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Cecilia Casado

A partir de los 50

¿Cuánto cuesta salvar una vida?

 

La otra noche caí en “El Intermedio”, ese programa informativo que nos cuenta “la verdad” sorteando la censura como pueden y peleándose por que no les callen la boca. Esa noche –desde la comodidad de mi sofá y con una buena cena en marcha- dejé que se me enfriara la sopa y se me calentaran las neuronas cuando supe de lo que están haciendo un pequeño grupo de socorristas catalanes en las costas de Lesbos. Esta gente, acabada la temporada veraniega en playas españolas, cobrando bien por sus servicios imprescindibles, vio por televisión cómo naufragaban continuamente pequeñas embarcaciones llenas de refugiados e iban ahogándose sin remedio cada día, a cada hora, decenas de personas que escapaban del horror de la guerra en su país.

Oscar Camps –que así se llama el coordinador de la pequeña empresa- no pudo resistirlo y con los ahorros que tenía para pasar el invierno -15.000€- puso en marcha a sus compañeros y allá que se fueron con la idea de ayudar en lo posible ya que ellos eran socorristas profesionales. Nada más llegar, sin solución de continuidad, se vieron impelidos a tirarse al agua a salvar a personas que se estaban ahogando delante de ellos, a escasa distancia de la costa donde estaba su salvación. Gente que viajaba en barcas de chichinabo fletadas por la mafia que les “ayuda” a salir de su país en guerra, provistos de chalecos salvavidas que sirven para muy poco puesto que su flotabilidad es mínima y que naufragaban delante de las cámaras de televisión como si fuera un maldito reallity show.

Se tiraron al agua nada más llegar, con lo puesto, a la brava, e hicieron aquello para lo que están mejor preparados: salvar la vida de personas que están a punto de ahogarse en el mar.

No son voluntarios de ninguna organización ni pertenecen a ninguna comisión de la UE al efecto: van por libre, sin más medios que sus brazos, su fuerza, su decisión de ayudar. Como no podía ser de otra manera, al cabo de unas semanas, sus recursos, sus ahorros, se terminaron y empezaron a pedir ayuda por aquí y por allá. La burocracia administrativa les conminó a crear deprisa y corriendo una ONG (Proactiva Open Arms-Proactiva Brazos Abiertos) que puede solicitar y recibir donativos directos de cualquiera que quiera convertir la solidaridad en hechos más allá de las palabras y los  gestos de buena voluntad.

Son gente sencilla o así los quiero ver; no buscan fama, ni enriquecimiento, ni piensan en sus propias familias ni es sus intereses. Tan sólo están allí donde ven que pueden hacer algo tan inmenso, tan sin precio, como es salvar vidas humanas. Cada día, diez, quince, incluso más, un balance que sería magnífico si no fuera porque hay muchas otras que no pueden salvar, que se ahogan delante de ellos porque no pueden dar abasto. Contaba Oscar Camps ante las cámaras la impotencia, el dolor de ver a una pareja con

una niña en el agua, luchando por mantenerse a flote y ellos ir a salvar primero a la niña y al buscar después con los ojos a la madre y al padre, comprobar que habían desaparecido, tragados por el mar; aquella niña, a salvo pero sola, una imagen terroríficamente desoladora.

 

Lo institucional, lo que puede y no puede hacer  Frontex, la Unión Europea, el gobierno griego o el ayuntamiento de Lesbos es…otra cuestión. En estos momentos, hay media docena de personas que se está autoabasteciendo como puede, recibiendo ayudas particulares para acceder al mar en motos de agua y pequeñas embarcaciones y rescatar a los refugiados que caen al mar frío del otoño, con vientos ya anunciadores del invierno y que siguen llegando, cada día, sin parar, a las costas griegas.

La anécdota –una de las muchas- fue que salvaron la vida de un hombre que llevaba una gran bolsa que pesaba mucho y que estaba… ¡llena de joyas! Era uno de los mafiosos que abandonan las embarcaciones llenas de gente a su suerte y que además les había robado las joyas que llevaban encima y, al escapar le había ocurrido lo mismo que aquellos a los que estaba entregando a su suerte. Lo salvaron igual que a los otros, pero obviamente, su destino no fue el centro de atención sino el puesto de Policía más cercano.

Aquí pongo el link de estas valientes personas, de estos ciudadanos solidarios y llenos de generosidad; desde el sofá de casa también podemos ayudarles a seguir salvando vidas humanas un día sí y otro también.

http://www.proactivaopenarms.org/

https://www.youtube.com/watch?v=nYdAAMt_Z8U

(Video resumen de la entrevista)

Este puede ser uno de los momentos en que se puede aportar un granito de arena para conseguir que la solidaridad no se quede en palabras sino que se transforme en hechos y a difundir y compartir la llamada que nos hacen los compatriotas que se “están mojando”, ellos sí…

En fin.

Mil gracias de corazón.

LaAlquimista

Por si alguien desea contactar:

apartirdeloscincuenta@gmail.com

Temas

Filosofía de Vida y Reflexiones. Lo que muchos pensamos dicho en voz alta

Sobre el autor

Hay vida después de los 50, doy fe. Incluso hay VIDA con mayúsculas. Aún queda tiempo para desaprender viejas lecciones y aprender otras nuevas; cambiar de piel o reinventarse, dejarse consumir y RENACER. Que cada cual elija su opción. Hablar de los problemas cotidianos sin tabú alguno es la enseña de este blog; con la colaboración de todos seguiremos creciendo.

noviembre 2015
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