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Cecilia Casado

A partir de los 50

Los quejicas no pueden ser felices

soledad

En realidad he elegido hablar de este tema porque es uno de mis caballos de batalla desde hace mucho tiempo y como creo que ya lo voy domesticando y tentándole las riendas de forma positiva me atrevo a contar aquí mi experiencia .

Que somos una sociedad de quejicas cuando en realidad somos una sociedad de privilegiados inconscientes para mí es una verdad como un templo . Se gasta demasiada energía en darle alas a la queja como desahogo evitando de esta manera ponerse las pilas y buscar las soluciones a los problemas que supuestamente tenemos.

Y digo supuestamente, porque que me explique alguien por qué todo el mundo se queja cuando hace calor para, sin solución de continuidad, quejarse porque llueve y acabar quejándose de que vuelve a hacer calor.  El tema de hablar del tiempo es estúpido y sin embargo todos recurrimos a él como eje fundamental de nuestras quejas cotidianas .

Me he dedicado a observar a la gente quejica sobre todo cuando representaban un reflejo de mi personalidad.  Me reconocía en ellos y, formando parte de esa “masa”, a la vez que era indulgente con mis defectos también justificaba la queja común.

Afortunadamente, una de las ventajas de cumplir lustros es que a uno le pica el gusanillo de la reflexión  Y claro, una vez que comienza esa comezón ya no hay quien pare de “rascarse“.

La queja me parece ahora peligrosa después de haberme quejado mucho creyendo que eran los demás los que tenían que cambiar las cosas que me molestaban.  La queja me ha impedido durante buena parte de mi vida tomar conciencia de que únicamente yo soy responsable de lo que ocurre a mi alrededor.  La que ha sido  el escudo o la pared del frontón en la que he dejado que rebotaran muchas opiniones ajenas.

Afortunadamente para mí esto ya se ha acabado y si lo comparto es únicamente porque estoy escribiendo un blog ya que en mi grupo de amigas no hace falta decir nada puesto que todas somos muy conscientes de lo privilegiadas que somos por tener salud,estabilidad económica y cierto colchón emocional para los días grises.

Que una cosa muy distinta es reivindicar lo que es justo para el ser humano o luchar por los derechos inalienables y otra cosa es el discurso cansino y aburrido de los quejicas oficiales.

Que si la política y los políticos, que si el machismo y el feminismo, que si los que pagan menos impuestos que uno y que si los precios de las terrazas de verano. Que si el egoísmo de los padres y que si el egoísmo de los hijos; que si los médicos te atienden demasiado rápido y que los camareros que te atienden demasiado lento. Que si la familia es un coñazo y que si quién pudiera tener una buena familia.

Quejas por estar en pareja y quejas por estar solo,  quejas por los vecinos  y quejas por la soledad; quejas por las nubes y quejas por el sol…

Así no hay manera de centrarse en lo que es importante de verdad: algo parecido a ser moderadamente feliz y estar en paz con uno mismo.

Felices los felices.

La alquimista.

Por si alguien desea contactar:

apartirdeloscincuenta@gmail.com

 

 

Filosofía de Vida y Reflexiones. Lo que muchos pensamos dicho en voz alta

Sobre el autor

Hay vida después de los 50, doy fe. Incluso hay VIDA con mayúsculas. Aún queda tiempo para desaprender viejas lecciones y aprender otras nuevas; cambiar de piel o reinventarse, dejarse consumir y RENACER. Que cada cual elija su opción. Hablar de los problemas cotidianos sin tabú alguno es la enseña de este blog; con la colaboración de todos seguiremos creciendo.


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