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Cecilia Casado

A partir de los 50

Vivir duele


elur-enfermo

 

Hay días que comienzan siendo duros. Antes de que el trabajo genere el cansancio o que la vida, con sus pejigueras, llame a la puerta para desordenarlo todo, la piel se agrieta anticipando el golpe por venir. Porque siempre hay golpes, pequeños o grandes: cada día tiene su afán. Y puede que este no sea otro que afrontar, enfrentar, afrentar o confrontar.

Con la frente por delante. La cara, la piel, el rostro, lo más vulnerable que tenemos. Más que el corazón protegido por una coraza de hueso, más que el torso endurecido de músculos, más que las manos y las piernas que son sustituibles entre sí. La frente. Ese lugar donde se disparan los tiros que asesinan; y no solo en las películas.

Hay días que siguen siendo duros incluso aunque creamos que podremos salir victoriosos, vencedores de esa pelea que es una batalla continua en una guerra para la que no nos hemos ofrecido voluntarios, pero que ha hecho su leva y nos arrastra con ella.

El enfrentamiento cotidiano con nosotros mismos, quién se libra de ello, acaso quienes no ven porque no quieren mirar, acaso los que ven y desvían los ojos hacia otro lado, probablemente los que dicen que quieren vivir en paz, tener paz, propiciar la paz y escuchan en silencio acobardado los disparos, los golpes, las injurias. Sin decir nada. Sin hacer nada. Mirando para otro lado.

La vida duele entonces, vivir duele sin remisión, y como sabemos que son pequeñas dosis de un veneno que no es letal (todavía), dejamos que nos vacunen contra todo lo que puede hacernos daño: por el bien futuro, por la prevención total.

Vacunados contra la mentira y la infamia, contra la hipocresía y la injuria, contra la traición y las puñaladas traperas. Inmunes e inmunizados. Impertérritos. Incólumes. Vencedores. “Viviendo en paz”.

a-partir-de-los-50-2Asépticamente dispuestos para seguir caminando el tiempo que nos quede. Alejados de todo aquello que suponga una molestia, un malestar; apartando con el silencio y la omisión lo que altere las pulsaciones o quite el sueño o revuelva las tripas. En una burbuja, inmunes.

Así diremos que somos felices o moderadamente felices o que vivimos en paz en el mejor de los mundos posibles o, rizando el rizo, que somos personas equilibradas que no buscamos conflictos por el expeditivo sistema de huir de ellos aunque nos exploten en la cara.

Cobardes que parecen valientes porque no dan un paso al frente ni alzan la voz, ya que su valentía reside en protegerse las espaldas ante todo y ante todos, ante las personas a las que dicen querer volteando el rostro para no ver, para no sentir nada de aquello que podría molestarles o enturbiar esa paz tranquila en la que duermen cada noche después de haberse lavado los dientes y tomado la pastilla. La de dormir. La de no pensar. La de olvidarse de todo.

a-partir-de-los-50Sin embargo. Los días siguen siendo duros. Es el castigo a todos los errores cometidos. No se salva nadie. Eso es justicia. Lo sé. Yo también pago mi cuota. Tengo que aprender.

Felices los felices.

LaAlquimista

http://www.amandaarroutea.com/

Por si alguien desea contactar:

apartirdeloscincuenta@gmail.com

Filosofía de Vida y Reflexiones. Lo que muchos pensamos dicho en voz alta

Sobre el autor

Hay vida después de los 50, doy fe. Incluso hay VIDA con mayúsculas. Aún queda tiempo para desaprender viejas lecciones y aprender otras nuevas; cambiar de piel o reinventarse, dejarse consumir y RENACER. Que cada cual elija su opción. Hablar de los problemas cotidianos sin tabú alguno es la enseña de este blog; con la colaboración de todos seguiremos creciendo.


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