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Cecilia Casado

A partir de los 50

Jubilados VIP


jubilados

Cuando estaba embarazada no veía más que “barriguitas” por la calle, cuando adopté a mi perrillo todo era cruzarme con gente atada a la correa de su fiel amigo, y ahora que estoy jubilada… ¡es que no hago más que fijarme en quienes –como yo- andan sin prisas por la vida!

Pero los jubilados de los chistes de antaño ya no están; han dejado de cobrar la pensión y ya no pueden pararse a “mirar obras”. Era la generación de nuestros padres o abuelos, aquella de “las batallitas”, los que con todo derecho podían contarlas puesto que la habían vivido, la guerra.

Ahora los jubilados somos los viejos rockeros, hay que darse cuenta. Que los que andan en la sesentena coqueteando con la jubilación anticipada y con las ganas de dejar de trabajar son aquella juventud de los setenta que se comió el mundo a bocados –o por lo menos lo intentó- y levantó un país a su imagen y semejanza…en lo que les permitieron.

Yo estoy ya jubilada y aprendiendo a armonizar los restos de mis ímpetus juveniles y la lucha que emprendimos “contra todo” en los años setenta con el cartelito que nos han colocado oficialmente de “tercera edad” o “inútiles que no tienen nada mejor que hacer que protestar”.

Llevo con la cabeza bien alta mi condición de pensionista –que significa que cobro una pensión acorde con mis pretéritas y larguísimas cotizaciones a las arcas comunes. Hasta ahí estamos de acuerdo, pero poco más…

Somos hijos de aquellos hombres y mujeres que se casaron en una postguerra de penuria, ausencias y falta de compromiso (casi siempre) con el desarrollo humanista y económico. Nuestros padres sudaron por darnos una vida mejor que la que habían tenido ellos y esa lección la hemos aprendido a machamartillo; prueba de ello es que nosotros a nuestros hijos les hemos propiciado una serie de oportunidades que jamás nuestros padres soñaron y que nosotros a duras penas tocamos con la punta de los dedos. Hemos mejorado la raza, como decía aquél, en el sentido de que cada generación tiene más ventajas que la anterior, más calidad de vida, más cultura, más oportunidades y lecciones aprendidas, más categoría humana incluso y hasta son más altos y más guapos.

a-partir-de-los-50-2Nuestros hijos están entre los 25 y los 40 y, a pesar de formar parte de una generación suficientemente preparada, con estudios de nivel medio/alto, se enfrentan a una dinámica laboral amparada por unas leyes que les cercena las fuerzas para conseguir todo aquello que desean profesionalmente (y que nosotros hemos deseado para ellos).

Curiosamente, paradójicamente, pertenecen también a nuestra generación de jubilados (por edad) quienes han robado, expoliado el erario público y llevado a este país al barranco de la crisis de valores con amenaza de despeñarlo en el precipicio de la quiebra total y absoluta.

Mientras unos luchábamos en los setenta por conseguir libertades, por unas leyes más justas para las mujeres, mientras hacíamos huelgas –y no pocas- para que se establecieran unos buenos derechos laborales alejando el fantasma de la explotación de la primera mitad del siglo en que vivíamos, tuvimos que convivir codo con codo con tantos y tantos sinvergüenzas de nuestra misma edad que se llenaban los bolsillos sin más esfuerzo que alargar la mano y tomar lo que se les antojaba desde la falta de escrúpulos y ausencia de honestidad.

Ellos también están “jubilados” ahora; los que han probado las “mieles” carcelarias después de haber tocado el cielo con la punta de los dedos, los que tienen nietos a los que no pueden llevar al parque porque están muy ocupados en hacer de eméritos sin haber hecho realmente ningún mérito.

a-partir-de-los-50Al igual que hay buenos y malos trabajadores, también hay buenos y malos jubilados. Los mejores, los que siempre colaboraron con “el saco común” sin llevarse a su casa ni un lápiz que no fuera suyo y los otros…los que cobraban parte del sueldo en un sobre, bajo manga, para pagar menos IRPF y ahora se les ha olvidado y se ponen en primera fila de la manifestación o vituperan desde el sofá a los ladrones a los que les han pillado.

Un respeto, por favor,

No sé si hoy serán “felices los felices”.

LaAlquimista

Por si alguien desea contactar:

apartirdeloscincuenta@gmail.com

Filosofía de Vida y Reflexiones. Lo que muchos pensamos dicho en voz alta

Sobre el autor

Hay vida después de los 50, doy fe. Incluso hay VIDA con mayúsculas. Aún queda tiempo para desaprender viejas lecciones y aprender otras nuevas; cambiar de piel o reinventarse, dejarse consumir y RENACER. Que cada cual elija su opción. Hablar de los problemas cotidianos sin tabú alguno es la enseña de este blog; con la colaboración de todos seguiremos creciendo.


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