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Cecilia Casado

A partir de los 50

Ser más feliz


pajarito

Ese era el propósito o deseo para el año 2019 que me expresó sin rubor alguno una amiga hablando del cambio de año. También habría podido pedir que hiciera buen tiempo en primavera o que le tocara una buena habitación en el hotel al que va de vacaciones en Canarias. Así, sin anestesia, sin encomendarse a dios ni al diablo: ser más feliz. Que se dice pronto.

Añadía mi amiga A. que expresaba su deseo en términos genéricos, que si el año 2018 le había resultado bueno, lo único que pedía era que la cosa no fuera a peor sino a mejor. Que ya es pedir, le dije yo, que también iba a poner de su parte, contestó rápida ella.

Supongo que ahí está el truco del almendruco, en esforzarse para que las cosas vayan mejor en nuestra vida y no dejarlo todo en manos de las circunstancias o los algoritmos que, parece ser, son los que manipulan nuestro cerebro habiéndonos hecho perder la capacidad del libre albedrío que todos creíamos era algo muy importante para el desarrollo de la consciencia del ser humano.

https://elpais.com/elpais/2018/08/20/eps/1534781175_639404.html Entrevista a Yuval Noah Harari. Autor de “Sapiens”

Siguiendo con nuestra filosofía en zapatillas, mi amiga y yo convinimos en que no había que aflojar “en nada”, porque todo aquello que nos ocurre –bueno, malo, regular o absolutamente fatídico- es para que aprendamos la lección correspondiente.

Bien entendido que somos unas mujeres –ambas- de “una edad” (yo más que ella, que le llevo diez), que las hemos pasado de todos los colores, pero que a pesar de ello –o precisamente por esa razón- estamos consiguiendo tener ante la vida una actitud natural, como esas modelos elegantes que aunque se pongan una falda vieja y un jersey con bolitas parece que están a punto de ir a una fiesta.

a-partir-de-los-50-2Así que le dije que yo también quería ser (un poco) más feliz, ya puestas a pedir. Que he empezado el año con muy mal pie –en lo físico y en lo anímico- y que como cuando las cosas van mal lo único que pueden hacer es mejorar, pues ya tenía la mitad del bacalao cortado y menos trabajo por delante.

“Ser más feliz”, menudo panorama, como si ello dependiera exclusivamente de nuestra voluntad y estuviera protegido de acciones externas y ajenas a nosotros…

Supongo que el equilibrio entre lo nuestro y lo ajeno es la llave que abre esa pequeña puerta por la que se accede a esa pequeña felicidad de andar por casa que todos andamos buscando, nada del otro mundo, sin estridencias; ser un poco más feliz en lo cotidiano, que no aprieten las tuercas la gente que no nos quiere bien, que no nos alcance la mala suerte que sí les alcanza a quienes tienen que bregar con dramas y desgracias de esas que salen en las noticias.

a-partir-de-los-50Ser un poco más feliz y estar un poco más conformes con lo que nos rodea, dejar de protestar por todo y enderezar lo que vemos torcido; cambiar la queja por la acción, lo roto por lo entero, lo triste por lo alegre, las actitudes negativas por otras un poco más amables. Que se puede, vaya que sí se puede…

Así que le dije que decidía apuntarme a su carro de buenos deseos, que me hiciera sitio. Total, por el mismo precio, por la misma lucha que me (nos) acompaña, a cambio de los malos ratos que me (nos) van a tocar vivir…yo también quiero ser un poco más feliz. Me lo pido.

Gracias A. por inspirarme este post.

Felices los felices.

LaAlquimista

** Fotografía: Cecilia Casado

Por si alguien desea contactar:

apartirdeloscincuenta@gmail.com

Filosofía de Vida y Reflexiones. Lo que muchos pensamos dicho en voz alta

Sobre el autor

Hay vida después de los 50, doy fe. Incluso hay VIDA con mayúsculas. Aún queda tiempo para desaprender viejas lecciones y aprender otras nuevas; cambiar de piel o reinventarse, dejarse consumir y RENACER. Que cada cual elija su opción. Hablar de los problemas cotidianos sin tabú alguno es la enseña de este blog; con la colaboración de todos seguiremos creciendo.


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