Vacaciones perfectas: "El ama de casa y su marido" | A partir de los 50

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Cecilia Casado

A partir de los 50

Vacaciones perfectas: “El ama de casa y su marido”

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 “Hola. Soy un ama de casa y no permito que me llamen  “maruja”. Os cuento cómo serían mis vacaciones perfectas.

 La verdad es que a mí me da lo mismo la playa o la montaña con tal de que se marchen todos y me dejen en paz. Sí, sola me las apañaría muy bien una semanita. En casa, yo sola, sí, de verdad que no es broma. Nada de cruceros con una amiga ni escapadas a un spa de moda. Ni hablar. En casita es donde mejor se está. Pero sola.

 Pues me levantaría más bien pronto, más que nada porque ya estoy acostumbrada y en vez de desayunar entre olores ajenos a café y colacao, me tomaría un buen trozo de piña cortadita a lo bonito mientras miro al infinito o al calendario de la cocina. Luego una ducha larga, muy larga, como en un anuncio de champú, sabiendo que nadie se va a poner a gritar para que deje libre el baño y secarme despacito pensando en todo lo que puedo hacer. Mientras sigo pensando me prepararía una tostada calentita con un chorrito de aceite de oliva por encima que lo he visto en un anuncio y debe saber a gloria bendita.

 Luego- para decidir en qué voy a emplear el día- me volvería un ratito a la cama, así en plan zángano, como suele hacer mi hija mayor los domingos cuando ha tenido fiesta el sábado por la noche… y ya no sé qué más decir, no sé qué haría de especial, sí sé qué NO haría… bueno, pues no saldría a hacer la compra, odio el carrito, odio el súper, odio las colas, odio pensar qué poner para comer, odio arrastrar quince quilos de comida por la calle y subir las escaleras y sacar bolsas y paquetes y colocarlo todo en el frigo y pelar, picar, mondar, calentar, sofreir, revolver, probar y dejar la comida preparada para los demás.

 No plancharía la ropa, ni la recogería de donde estuviera tirada, ni pondría la lavadora ni la tendería ni me agacharía más a recoger las pinzas que se caen al suelo. No pondría en orden las revistas ni los periódicos, no sacaría la basura ni la reciclaría, no cambiaría el rollo de papel higiénico, no cerraría el tubo de la pasta de dientes, no recogería pelos del plato de la ducha, ni ropa interior del suelo, ni toallas del bidé, ni más pelos del lavabo, ni…

 Durante una semana no tendría perro, ni marido, ni hijos, ni vecina, ni cuñada, ni nada ni a nadie. Me quedaría tirada encima de la cama, como el escarabajo ese de la novela, mirando al techo, pensando en todo y en nada, la semana entera.

 No sé, pensándolo bien, creo que necesitaría dos semanas; la primera para quitarme la rabia y la segunda para echar en falta la rutina que tanto odio, porque en realidad es la vida que he elegido y no tengo otra. No sé, creo que me he liado ¿no?”

https://andaluciainformacion.es/andalucia/740557/hola-soy-ama-de-casa-y-no-tengo-vacaciones/#

(El turno del marido del ama de casa)

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 “La verdad es que no tengo ni idea de cómo serían mis vacaciones ideales, siempre han sido iguales desde que nos casamos, cargar el coche hasta las cartolas y largarnos a un sitio donde no lloviera o por lo menos se pudiera ir a la playa dos días seguidos. Vaya rollo con la playa, odio la arena y el pringue de la crema y los críos gritando y las compresas flotando en el agua, y como la mula Francis, carga sillas, sombrilla, la colchoneta y cualquier chuminada que quieran llevar los críos, que ellos solo llevan su mochilita con dos tonterías que no pesan nada…Cada año vamos a un sitio diferente y todos me parecen iguales, el apartamento alquilado nunca es mejor que tu propio piso –a ver- y todo son quejas de mi mujer y siempre hay algo que no encaja o que se cae y lo tengo que poner en su sitio y… ah, ¿que no es decir lo malo de las vacaciones sino cómo serían perfectas para mí…? bueno…

 Pues sin niños, sin abuelos y sin perro. Solos mi mujer y yo, no sé, a cualquier sitio que no esté petado, donde se pueda descansar, descansar, que bastante curro ya todo el año, no sé, me da lo mismo mar o montaña, levantarme tarde, desayunar tranquilo, pasear, leer el periódico en el bar, andar en bici, echar la siesta o tomar una cervecita viendo el Tour, cenar fuera ni hablar, no aguanto pagar para que me den peor que en casa, algo sencillo y luego ver la tele tomando un guisquito o a la fresca echando un cigarrito, nada del otro mundo, vamos, sin peleas ni voceríos ni llantos ni protestas ni obligaciones de ningún tipo. Eso es; sin obligaciones de ningún tipo.

 ¿Qué…? ¿Qué quién va a hacer la compra y cocinar y arreglar un poco el apartamento…? Pues, eh…, mi mujer, pero total, eso lo hace en un pispás y ella ya está acostumbrada. Ah… ¿Qué no cuela…? Bueno… pues entonces…no sé… pues me quedo en casa solo y que se vayan todos al pueblo, con tal de que me deje la comida en el congelador y haya birras… ya me apañaré como pueda una semanita…”

 (Cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia)

 Felices los felices.

LaAlquimista

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Filosofía de Vida y Reflexiones. Lo que muchos pensamos dicho en voz alta

Sobre el autor

Hay vida después de los 50, doy fe. Incluso hay VIDA con mayúsculas. Aún queda tiempo para desaprender viejas lecciones y aprender otras nuevas; cambiar de piel o reinventarse, dejarse consumir y RENACER. Que cada cual elija su opción. Hablar de los problemas cotidianos sin tabú alguno es la enseña de este blog; con la colaboración de todos seguiremos creciendo.


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