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Cecilia Casado

A partir de los 50

Una donostiarra “perdida” en Donosti

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Sigo manteniendo la costumbre de toda una vida de pasar el mes de Agosto “en casa”. Me he resistido, pataleando incluso, a viajar en temporada alta, a ir a lugares infernalmente tumultuosos, a alterar mi rutina para peor y, sobre todo, a que me obligaran a hacer lo que no quiero hacer y cuando no deseo hacerlo.

Siempre me quedaba “de guardia” en el trabajo mientras mis compañeros se gastaban la paga extra en quince días en playas abarrotadas, no muy limpias…y lejanas. Yo, aquí, en Donosti, tan feliz.

Tranquila en mi barrio, donde parques y terrazas se vacían durante el día para cobrar vida en los atardeceres. Sencillamente acostumbrada a dar un paseo por el bosquecillo cercano sin más pretensión –que no es poco- que respirar aire puro, beber del silencio, caminar con mi perrillo y leer un libro a la sombra que, para mí, es lo mejor del sol.

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Ayer por la tarde fui al centro de la ciudad “a dar una vuelta y ver el ambiente” –que es algo que hacemos mucho los vascos: mirar, remirar, cotillear y volver a casa. El caso es que en los veinte minutos andando que tardé en llegar a la barandilla de La Concha, me paré cuatro veces –por voluntad propia- para intentar ubicar a los turistas que estaban desorientados a pesar del Google Maps. (“Es que los nombres de las calles no coinciden” –me decía un matrimonio argentino. Yo, callada, que estoy más guapa.)

ciudad-noria-verano-2019Para cuando llegué al paseo y me asomé al mar, vía barandilla, ya había tomado conciencia de que estaba en una ciudad “cambiada”. Para empezar, me topé con un engendro metálico de forma redonda y gran envergadura. “Ah, otra noria, como en las Navidades pasadas” –pues qué bien. (Sin crítica negativa ni opinión alguna).

Fui siguiendo mi deambular habitual hasta que me cortaron el paso unos empleados municipales, “léase Guardia Urbana”, porque “está rodando Woody Allen en estas calles”. “Ah, pues qué bien, otro rodaje más”. (Sin crítica negativa ni opinión alguna). Di un pequeño rodeo y volví a salir hacia el Boulevard y me metí de lleno en la marabunta veraniego/turística/vacacional. Grupos y grupitos con un guía en el medio ensalzando (o destripando) la historia de La Bella Easo, que hay quien cree que es únicamente una marca de bollería industrial, según escuché de refilón al pasar.

¡Qué bonita ciudad para pasear, sacar selfies, subirlos a las redes sociales, tomar pintxos, comprar ropa y dormir en hoteles a precio de palacio oriental! ¿Para qué me voy a ir a Marbella (por poner un ejemplo) si esto es tan bonito o más e igual de caro?

ciudad-barandillaNo conocía a nadie, no saludé a nadie ni me crucé con ninguna compañera de colegio: incógnito total.  Así que me dio por pensar que yo también era una turista más y me dejé llevar por la multitud en vez de ir contra ella; estuve escuchando a los músicos callejeros (bastante mediocres, la verdad), viendo a los chavales que hacen piruetas sobre sus cráneos en el duro suelo, aplaudiendo y dejando mi pequeño óbolo en la gorra. Luego me metí en la Parte Vieja y fui a mis bares “de siempre”, pero estaban hasta la bandera y no pude entrar para tomarme un zurito y un pintxo sin que me pusieran en las manos un plato de loza.

ciudad-grises-agostoPegué la hebra con bastante gente de fuera: se asombraban de que yo fuera “de aquí” y anduviera sola paseando por la ciudad. A unos mexicanos les saqué de un bar de “tapas de catering” y les llevé a otro “de toda la vida”: me lo agradecieron dando palmas. Hacia las nueve de la noche saqué unas fotos preciosas de la bahía.

Me fui a cenar a mi casa, a dormir en mi cama, a pensar en silencio. No sé si fue un mal día o un día estupendo, pero dormí de un tirón. Hoy, subiré al monte a respirar aire puro, beber un poco de silencio y pasear a mi perrillo.

Felices los felices.

LaAlquimista

Fotos: Cecilia Casado

Por si alguien desea contactar:

apartirdeloscincuenta@gmail.com

Filosofía de Vida y Reflexiones. Lo que muchos pensamos dicho en voz alta

Sobre el autor

Hay vida después de los 50, doy fe. Incluso hay VIDA con mayúsculas. Aún queda tiempo para desaprender viejas lecciones y aprender otras nuevas; cambiar de piel o reinventarse, dejarse consumir y RENACER. Que cada cual elija su opción. Hablar de los problemas cotidianos sin tabú alguno es la enseña de este blog; con la colaboración de todos seguiremos creciendo.


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