Última carta de amor | A partir de los 50

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Cecilia Casado

A partir de los 50

Última carta de amor

Desde que duermo contigo me despierto al alba y aprovecho el momento de silencio negro para escuchar tu respiración, tan agitada últimamente. Sin necesidad de encender la luz sé que tú también has abierto los ojos –es una sensación inefable pero certera- y que ya estamos otra vez en marcha, dispuestos a afrontar un nuevo día.

No han sido buenos tiempos para la lírica estos últimos meses así que me he dedicado (en el blog) a filosofar y echar balones fuera por no hablar de lo que realmente mueve la tierra bajo mis pies: nuestro mutuo amor y tu enfermedad.

Siempre supe que la segunda ganaría la batalla, que ya la tiene ganada y ahora sé que cuando se publiquen estas líneas tú y yo estaremos compartiendo el momento más íntimo que pueden vivir dos seres vivos: el tránsito de la vida a la muerte que aunque sepamos que es la misma cosa, duele.

Hoy 27 de Septiembre comienza tu camino hacia el cielo donde van todos los perritos buenos y los animales inocentes, que son todos, sin excepción.

Sin embargo, nuestro tiempo no ha llegado a su fin, en absoluto, porque sé que los amores limpios perduran en el corazón de quienes los han vivido: son inmutables, imperecederos, mágicamente infinitos.

 

Curiosamente, y a pesar de mi poco domado carácter, siempre nos hemos entendido: tú con tu genio y yo con el mío, tú con tus mimos y yo con la necesidad de dar y recibir, regalar y compartir.

Dicen que los perros acaban pareciéndose a sus “dueños”, pero en este caso voy a declarar que soy YO la que he ido pareciéndome a ti, una especie de metamorfosis invisible para el mundo, pero más que evidente para mí misma.

Gracias a tu humilde paciencia he aprendido a ser más paciente con los fallos propios y ajenos. Por tu ilusionado recibimiento cada vez que volvía a casa aprendí a valorar a quien nos espera con cariño. ¡Cómo olvidar nuestras divertidísimas “conversaciones” en las que tú ladrabas, yo te respondía con ridículos ladridos y acabábamos los dos tirados en el suelo jadeando de la risa!

Comprendí tu idioma a la vez que tú aprendiste “ceciliano”. Nos entendíamos perfectamente en lenguaje de signos, de miradas, de silencios, de complicidad…

Has viajado conmigo todos los años al “otro mar” y si bien te dejé al cuidado de buena gente cuando me iba con la maleta y el pasaporte a sitios lejanos, siempre disfrutábamos del reencuentro sin reproches, con la sana alegría de quien sabe quererse sin apegos.

Únicamente tengo cosas que agradecerte, ningún mal recuerdo va a asaltar mi mente ni se va a instalar en mi corazón después de estos largos años de vida compartida. Lo que me inspiras es mucho más limpio y puro que lo que me han inspirado (y yo he prodigado) a otros seres humanos.

Esta mañana iremos por última vez donde los veterinarios cariñosos y competentes que tan bien han tratado tu dolencia degenerativa desde hace ya seis largos años. Has tomado mucha cortisona y antibióticos, pero sé que hemos compensado todo esto con cariño, mimos, paseos por el monte y arroz con carne picada.

Elur, abandonas tu pequeño cuerpecillo pero dejas en el recuerdo de TODOS quienes te han conocido una sonrisa llena de cariño. ¡Quien te ha conocido te ha querido!, ya quisiera yo poder decir eso de mi persona…

Sé que voy a llorar porque soy una sentimental y nunca he constreñido mis emociones, pero hoy estoy fuerte haciendo este pequeño homenaje público no solamente a mi perrillo ELUR, sino a todos los animales de compañía que, con su cariño, fidelidad y buen humor, han hecho que nuestras vidas humanas sean mucho más felices.

Gracias por siempre, mi perrito guapo.

(Y gracias de corazón a todas las personas que han transitado con Elur y conmigo el duro camino de su enfermedad, regalándonos su cariño y entrega. Amanda y Xixili, Francisca, Marimoto y Marian, Joserra y Jesus, Karmen y Arantza, Alex y Peio.Y Javier y Roberto, los buenos veterinarios. E Isabel, que ha estado a nuestro lado en el momento final.) (Menuda esquela me ha salido, pido disculpas si me olvido de alguien…porque ¡han sido tantos!)

Cecilia

https://www.facebook.com/laalquimistaapartirdelos50/

Fotos: Propiedad de Cecilia Casado

Por si alguien desea contactar:

apartirdeloscincuenta@gmail.com

 

 

Filosofía de Vida y Reflexiones. Lo que muchos pensamos dicho en voz alta

Sobre el autor

Hay vida después de los 50, doy fe. Incluso hay VIDA con mayúsculas. Aún queda tiempo para desaprender viejas lecciones y aprender otras nuevas; cambiar de piel o reinventarse, dejarse consumir y RENACER. Que cada cual elija su opción. Hablar de los problemas cotidianos sin tabú alguno es la enseña de este blog; con la colaboración de todos seguiremos creciendo.


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