Corto es, pero peleón también. Quiere dejar su impronta diferente resarciéndose de los días que le han quitado. Y no precisamente para alegría del género humano.
Nos ha hurtado el sol, el mes de febrero, y hemos caminado por paseos menos que nunca, deseosos del calor del hogar, cosa que me desconcierta: hay quien no puede pagarse la calefacción en casa y quienes van en pos del frío y la nieve para disfrute personal. He visto las escenas de gazatíes tiritando bajo el frío, ucranianos desesperados buscando un poco de calor y a golpe de zaping los juegos de invierno con deportistas de élite.
Qué mundo este, qué salvajes contradicciones, yo en mi cama bajo edredón de pluma y en la calle los inmigrantes entre cartones. Voy al colmado de la esquina a comprar la verdura de las huertas cercanas y a la pescadería donde vienen las merluzas con el anzuelo enganchado, mientras otros van al hipermercado en pos de las ofertas de ultra-procesados.
No he hecho nada de provecho este mes de Febrero que se acaba de ir por el sumidero. Nada de provecho para colaborar en hacer la vida un poco mejor a los demás, quiero decir. He tenido penas y tristezas y me he quedado paralizada porque, cuando no sé qué hacer, no hago nada.
Me ha dolido el estómago cada vez que ingería comida; he dormido mal y he estado de un humor nada sociable. Una querida amiga ha fallecido y otra –que creía que me quería- me ha mandado a hacer puñetas. No he visto ni a mis hijas ni a mis nietos más que unos minutos por video conferencia. La perrita Gaia me ha enviado unas fotos divertidas para alegrarme la vida.
Me han negado el alquiler del apartamento de “mi otro mar” porque han encontrado un inquilino que les ha ofrecido más que yo para el mes de Junio y compruebo que no tengo ningún derecho moral adquirido después de tantos años.
Me he dedicado a leer libros, pintar cuadros y ver películas. Y a rumiar y decirme que el mes de Marzo va a ser mejor, que siempre sale el sol –hasta que llegue el meteorito- y que estamos en Cuaresma, que significa tiempo de preparación espiritual para la muerte y pasión de Cristo, pero como soy atea recalcitrante, tan solo pienso en que en Semana Santa el personal trabajador tiene vacaciones y se inundará mi ciudad de turistas.
En realidad Febrero ha estado marcado tristemente por el fallecimiento de una persona querida y ¡más joven que yo!, que eso siempre te hace quedarte parada como si te hubiera dado un calambrazo el secador de pelo.
Eso sin contar el desastre total y absoluto que nos acorrala a los seres humanos en general y a las mujeres en particular: asesinatos, violaciones, raptos, vejaciones, abusos de poder… Y los que roban, los que insultan, los que mienten desde la palestra política. Ver algunos rostros llenos de odio en las pantallas me revuelve las tripas. ¡Qué feos son ellos y ellas con ese gesto de querer pisotearnos a todos los demás!
El último día nos hemos desayunado bajo el estruendo televisivo de las bombas sobre Irán. Los amos del mundo se han vuelto a convertir en los señores de la guerra.
Creo que todos estamos de acuerdo en que Febrero ha sido un mes como para borrarlo del calendario este año. Esperemos que Marzo no lo haga bueno, aunque camino lleva de quitarle el liderazgo del dolor.
Felices los felices, si es que queda alguno…
LaAlquimista
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