Creo que soy de las poquísimas donostiarras que, no teniendo que trabajar, se quedan “haciendo guardia” en la ciudad. No voy a quejarme otra vez de la marabunta turística que la invade, porque hay sitio para todos. Es decir, que si vienen miles es porque miles se han ido por ahí con sus maletas en busca de la breve felicidad que da el sol, el buen tiempo y el gustazo de gastar dinero.
Por cierto: que habiendo como hay aplicaciones que avisan del tiempo meteorológico hay que ser rancio para ir a un sitio donde ya sabes que va a llover todo el día, no vas a ver el sol ni por casualidad y pasarás frío en el cuerpo y el viento te alborotará el buen humor. Pero allá cada cual, que hay gente que con tal de salir de casa son capaces de cometer cualquier error. Porque la lluvia, el viento y el mar revuelto lo amamos los donostiarras porque para eso lo hemos mamado junto con el Pelargón.
A mí, por ejemplo, me gusta quedarme en casa cuando todos andan por ahí afuera, relamiéndome del gusto pensando en que ya me iré –o no- cuando todos vuelvan. Es la mejor forma de llevarse bien con los vecinos, aviso.
Hoy es festivo en mi tierra, Jueves Santo, y anuncian lluvia todo el día y un poco menos de once a doce, tiempo que aprovecharé para pasear por mi parque favorito que, intuyo, estará desierto. No se me ocurre imaginar qué hará la “turistada” con los comercios del centro cerrados; supongo que dar vueltas y más vueltas por esta pequeña ciudad abarrotando bares, cafeterías y restaurantes y sacándose fotos haciendo la señal de la “V” frente al marco incomparable…si no se los lleva el viento.
*Foto de la autora
Algunos visitarán lo visitable previo pago: el Museo San Telmo, el Aquarium, el monte Igueldo con sus vistas únicas y un parque de atracciones de mediados de la Era Cuaternaria y, si tienen coche y les gusta Chillida, se desplazarán unos kilómetros para hacerse fotos con sus esculturas.
Pero el TopTen van a ser los bares y los famosos pintxos a precio de doblón. Que disfruten salivando ante los expositores rebosantes de riquísimas “tapas” que, la mayoría de ellas, son industriales y no de cocina casera. Da igual, que se preparen: dos vinitos y dos pintxitos son diez euros en cualquier lugar, así que se guardarán los tiques para luego publicarlos en Internet y quejarse. Yo me parto la caja, sinceramente. Y aprenderán que en esta tierra, en los bares, junto con la bebida no ofrecen ni cacahuetes para el mono.
Mi plan para hoy es genial: paseo, txitxarro al horno, siesta, nuevo óleo, peli con mantita y sopa caliente y para redondear el día, me acostaré con un libro oliendo a nuevo. Y todo esto sin gastar un euro como aquel que dice.
Porque a mi edad ya he aprendido a hacer de la necesidad virtud, y que para estoica, yo misma.
Felices los felices.
LaAlquimista
Te invito a visitar mi página en Facebook. *Foto de la autora
https://www.facebook.com/apartirdelos50/
Por si alguien desea contactar:
apartirdeloscincuenta@gmail.com