La otra mañana me quedé con la tapa del ordenador en la mano. Vamos, que se soltó la bisagra y tuve el reflejo de agarrar el cuerpo del aparato antes de que se descolgara hasta el suelo. La tapa es la pantalla obviamente y ante tamaño desaguisado me pegó un arreón la adrenalina que casi me mareo del susto. Al instante pasó por mi mente -como cuando dicen que te estás muriendo- cómo todos los documentos, información, fotografías e intimidades varias archivadas se iban introduciendo en ese túnel que lleva al más allá, en este caso el agujero negro de lo irrecuperable informáticamente. La copia de seguridad bien, gracias.
Lo miré, al aparatejo, sin atreverme a tocarlo por aquello de no asesinar al moribundo y cruzar los dedos para que aguantara hasta el taller de “paliativos” donde podría ordenar la migración de datos a un nuevo y modernizado soporte.
Mi informático de cabecera se sorprendió de que el PC me hubiera durado la friolera de ¡ocho años! y eso contando con que tanto el fondo como la forma seguían operativos, aunque algunas letras del teclado necesitaran del aporreo digital -de mis dedos- para soltar el signo asignado. Indicaré que escribo con los diez dedos de las manos y sin necesidad de buscar las letras, como los concertistas de piano, y que soy “dominatrix” de programas de ofimática, me apaño de cine con aplicaciones varias y, en definitiva, controlo el pc bastante mejor que la “airfryer”.
Un fabricante que no utiliza la obsolescencia programada es como para hacerle la ola y llevarle a los altares de la honestidad y si, además, comercializa un producto de mucha calidad, pues “agustamente” pago el precio que me pidan por sus productos. Mi pequeño homenaje desde aquí a William y David quienes en 1939, en un garaje de Palo Alto (California) inventaron el famoso Silicon Valley que tantas alegrías nos ha dado a quienes estamos detrás y no delante de los teclados.
¿Por qué cuento esta “sinsorgada”? -tontería, en mi pueblo- Pues porque si el ordenador se hubiera roto a los cuatro o cinco años también lo denunciaría poniendo aquí la marca del fabricante, el nombre del dueño y hasta su dirección email.
En cuarenta y ocho horas han procedido al volcado de datos en otro aparato oliendo a nuevo y sin perder ni uno. Huele como cuando sacas el coche del concesionario y te da un subidón de dopamina que te hace sentirte el rey o la reina del mambo.
He pagado una pasta por este electrodoméstico imprescindible para mi bienestar mental. No importa: lo barato siempre sale caro, como decía mi abuela. Y también estoy agradecida al Universo por haberme enfrentado a un problema de fácil solución, que son todos aquellos que se solucionan con dinero, y no haberme dado una desgracia afectiva, un descalabro físico o un gobierno de ultraderecha. Y no está fabricado en China. Creo.
Soy un poco pesadita -mis hijas y amigas lo saben- con el discurso de que: “los problemas que se solucionan con dinero poco problemas son”. Y si además tienes a mano la cantidad necesaria…pues mucho menos.
Soy consciente de que cuando nos ocurre un incidente de salud lo achacamos a la mala suerte o miramos al cielo con rabia contenida, pero lo aceptamos como si fuera un imponderable. Sin embargo, cuando se rompe o avería una “cosa”, -el coche, el frigorífico, las luces del baño o la suela de los zapatos- nos revolvemos con rabia, con enfado, y se nos amarga el día o incluso la semana si el precio del estropicio es considerable.
Las cosas no son eternas y menos en estos tiempos en los que todo está fabricado para que se estropee justo en cuanto acaba el período de garantía. Deberíamos aceptar sin enfado e incluso con agradecimiento que “todas las desgracias sean así”; es decir, solucionables con dinero.
Porque el dinero no sirve para arreglar los sentimientos heridos, ni para paliar la soledad triste, ni mucho menos para hacernos sentir que vivimos en un mundo con la mínima esperanza necesaria para que sea justo y feliz para todos.
Así que lo dicho: ordenador nuevo y que todos mis males sean así…
Felices los felices.
LaAlquimista
Te invito a visitar mi página en Facebook.
https://www.facebook.com/apartirdelos50/
Por si alguien desea contactar: