Madrugón bestial para volar de Hong Kong a Taipei, capital de Taiwán, y total para conseguir ir en un avión medio vacío. Podíamos haber dormido tres horas más y pillar el del mediodía.
Taiwán sigue rindiendo honores y homenajes al Padre de la Patria, aquel señor que se llamaba Chiang Kai-shek y que se estudiaba en los libros de historia y del que prefiero no decir nada por si las moscas. Algo así como visitar el Valle de los Caídos cuando los restos del dictador estaban allí. Empero, lo primero que te “obligan” a hacer nada más llegar es visitar su memorial y rendirle pleitesía.
** Conejito Jr, se ha mareado en el avión porque no le había dado tiempo a desayunar.
**Foto obligada junto al Memorial sacada a traición. Obsérvense las nubes oscuras y mi sonrisa de circunstancias.
*** Contraste
Luego hay que visitar el Museo del Palacio que es el culmen que ellos tienen para mayor gloria de su cultura, museo que alberga objetos, porcelanas, memoria de artefactos y obras de arte chinas. Nada demasiado reconocible por el viajero europeo a pesar de custodiar 700.000 pienuncian que este Museo está entre los cinco más famosos del mundo, opinión con la que no estoy de acuerdo, pero cualquiera les lleva la contraria en su propio terreno. ***Obra más famosa que se muestra: “Imagen de la belleza de la mujer china”. En realidad lo que guarda son los tesoros domésticos que acumularon los emperadores chinos durante siglos. (Casi me da un pasmo de la falta de coherencia para meternos en un museo que , yo por lo menos, nunca habría visitado habiéndome levantado a las cuatro de la mañana para coger un avión.)
Y en tercer lugar de imprescindible visita el rascacielos más famoso de Taiwán, llamado Taipei 101, por el número de pisos, obviamente, al que la guía local se empeña en acceder en una tarde desapacible de lluvia y gran bruma, lo ideal para subir hasta el piso 89 y NO VER CASI NADA al otro lado de los ventanales.
En mi opinión, lo mejor ha sido la comida gastronómica en el restaurante del museo –pura categoría- y horas más tarde, tirarme en la enorme cama de la enorme habitación del hotel, aunque no fueran más que las ocho de la tarde…
Si hubiera estado sola, me habría dedicado a pasear por las calles populares de la ciudad, pero si vas con un grupo que te protege también tienes que aceptar la situación a las duras y las maduras y no andar tocando las narices con el típico “yo me voy por ahí, ya nos veremos en el hotel. 
Afortunadamente, mañana toca NATURALEZA.
Y que sepáis que Taiwán está en una situación política pendiente de un hilo, con el país rodeado por buques de la armada China, que lo dicen en todos los telediarios… Otro conflicto que lleva años gestándose como consecuencia del odio mutuo que se tuvieron los que primero fueron grandes aliados en la China moderna. Chiang Kai-shek (nacionalista) y Mao Zedong (comunista) fueron los líderes rivales que definieron el destino de China en el siglo XX, luchando por el poder durante décadas. Tras una frágil alianza contra Japón, Mao venció en la Guerra Civil y proclamó la República Popular China en 1949, mientras Chiang se exilió a Taiwán y cuyos seguidores están instalados en la oposición política desde hace décadas.
***Esto es un pequeño apunte importante, ya que si viajas es para conocer lo que se cuece en el país visitado, no únicamente para sacar fotos, comprar souvenirs y criticar lo que no se adecua al gusto europeo. El idioma oficial y más utilizado en Taiwán es el chino mandarín (específicamente el mandarín taiwanés), empleado en el gobierno, educación y medios. A diferencia de China continental, en Taiwán se utiliza la escritura en chino tradicional. Además del mandarín, una gran parte de la población habla el hokkien taiwanés (o taiwanés) y los que piensan que se van a entender en inglés con ellos están más que equivocados porque es un idioma que no pueden hablar bien debido a sus peculiaridades de pronunciación con la “r” y la “l”., así que lo destrozan más que los españoles todavía, que ya es decir, pero con sonrisas amables al final de cada frase incomprensible.
Felices los felices, malgré tout. El origen del conflicto entre China y Taiwán: la guerra civil que dividió el país
LaAlquimista
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Viaje del día 15 de Abril 2026