4.- Mientras siguen pegándose taiwaneses y chinos nos vamos de excursión por los alrededores de Taipeí a un lugar llamado PingXi donde hay unas cascadas que lo mejor que tienen es el paseo por la naturaleza hasta acceder a ellas.
Después volvemos a la civilización y hacemos el pequeño ritual ancestral de las linternas luminosas de los deseos: el mío está muy claro. Hoy tocaba día de botas y bastones… por fin la naturaleza en casi todo su esplendor… aunque estés donde estés siempre habrá una tienda de souvenirs – o veinte-.
Hoy nos hemos saltado la comida para aprovechar el tiempo que aquí anochece muy pronto. Por cierto, lo de “saltarse la comida” es lo más habitual: comes un tentempié y aguantas hasta las cinco de la tarde que es la hora en que abren los restaurantes para la cena.
Y de repente…! Como si estuviera en casa…! Un paisaje que reconozco, un olor a mar – o amar- que me enamora: Yehliu Geopark, justo aquí al lado, en el mar del Sur de la China… pero a mí me parecía que era el Cantábrico,!!!
Una caminata entre formaciones geológicas realmente hermosas que me recordaban al monte Jaizkibel, y que sobre todo me han llenado los pulmones del aire que más me gusta respirar.
Me he “perdido” por mi cuenta, con Conejito Jr. y el bastón de monte. Un tiempo perfecto para suspirar como verso libre.

De vuelta a Taipei, hacemos lo que hacen ellos: cenar a las 5:00 de la tarde, aunque para mí sea una merienda en toda regla, utilizando el viejo sistema del fogón encima de la mesa, con la cazuela de agua
hirviendo y donde echas los fideos de arroz y todo lo que se te ocurra. Mientras los demás ponían verduritas y carne yo me he decantado por el pescado y el marisquito… eso si regado, con un buen té.
Aquí el día es muy largo aunque anochezca antes y hay que seguir” haciendo cosas”; como visitar un precioso templo taoísta Tsi Yao
a pesar de que se ha puesto a llover a cántaros, lo que me permite usar mi paraguas “queer”, como yo le llamo que cuando hace sol tiene protección UVA 50+ y cuando llueve te protege individualmente.
Lo de ir al mercado nocturno de Rahore Street a comprar baratijas Made in China, me lo he saltado olímpicamente, pillando un taxi de regreso al hotel para pensar en mis cosas y darle al cuerpo lo que más necesita en estos momentos: descanso.
Otro día más, intenso e interesante… y conociendo gente nueva que tiene mucho que aportar. Hoy tampoco hay lectura, ni peli, ni noticias… si nos tiran un pepinazo, prefiero que me pille desprevenida… para poder seguir diciendo lo que siempre digo de la gente feliz.
5.- Taiwán. De norte a sur y de este a oeste vamos a recorrer este país, subiendo a las montañas, visitando lagos, bosques y parques. Hemos comenzado por la región de NANTOU y un monasterio budista y un templo dedicado a Confucio junto al lago Sol y Luna… un lugar emblemático en el país después de un agradable paseo en barco por el lago.
Pero la compañía especial, el valor añadido, es el guía acompañante, un auténtico erudito en filosofías orientales. Del taoísmo, al budismo, pasando por el confucianismo… de manera que los templos y monasterios que se visitan no son una imagen para la foto, sino un reflejo de una cultura que preside la vida de millones de asiáticos.
No son religiones sino filosofía de vida… así que se puede seguir aprendiendo en el año 2026. Las clases magistrales que nos da el cultísimo Miguel Macías no tienen precio… bueno, sí que lo tienen pero se paga muy a gusto. 

La comida chino- taiwuanesa te gusta o no te gusta… pero como no hay pan ni vino… ligero se anda el camino. Aunque esto no es del todo cierto porque hemos sido invitados a una cena en la que había vino tinto tempranillo español para acompañar diversos manjares: pato laqueado, tataki de atún, sushi hecho al momento y diversos mariscos de los que tan solo he reconocido las gambas porque el resto de crustáceos y bivalvos no los había visto en mi vida y no me he privado de hacerlo, obviamente. Y a falta de pan una pastelería exquisita que nos ha subido la glucosa al cielo a todos los comensales. No hay nada como un día intenso coronado por una cena de postín, para compensar con otros almuerzos que ni fu ni fa.
Felices los felices… y todavía desde Pekín no nos han echado ningún misil.
LaAlquimista
Lago de Sol y Luna – Wikipedia, la enciclopedia libre
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Planes realizados los días 16 y 17 de Abril de 2026