
La pena es que cae en lunes y no es lo mismo… porque celebrarlo por adelantado o con retraso pues como que no tiene gracia, pero es lo que toca este año y hay que aguantarse. Estoy absolutamente a favor de la celebración de San Valentín, pero no porque tenga una tienda de regalos sino porque me gusta llevar la contraria a los que se van a llenar la boca y las columnas de los periódicos hablando de consumismo exacerbado y fuera de lugar en tiempos de crisis o de la imposibilidad de sustentar una pareja que se cae con apuntalamientos puntuales y paliativos varios.
Estoy a favor porque a mí cualquier fecha me parece buena para festejar lo que sea, me apunto a todas las excusas que se inventen o institucionalicen para celebrar el amor y el buen rollito. ¿No comemos huesos de santo a primeros de Noviembree, txistorra en Santo Tomás, turrón en Navidad y opillas por San Blas? Pues eso, que si empezamos a borrar del mapa costumbres y tradiciones nos vamos a quedar como los cuáqueros esos de escuetos y aburridos.
Hacer –o que te hagan- un regalo por San Valentín es igual que un regalo navideño: no lleva implícito el amor, aunque haya excepciones, pero es en muchos casos un detalle de cortesía o como cuando se le echa un trozo extra de carne a la fiera que ruge. Así que… ¿para qué vamos a rompernos la cabeza pensando si está bien o no está bien? Cada pareja tiene redactados sus propios estatutos sociales y reglamento de régimen interno así que tan sólo tienen que aplicarlos sin encomendarse a dios ni al diablo. ¿14 de Febrero? Regalo al canto. ¿Aniversario de boda? Cenita o fin de semana romántico. ¿Cumpleaños? Toma cien euros y cómprate lo que quieras…
Lo malo suele ser cuando una de las partes (casi siempre la mujer) va a identificar regalo con cariño o amor y le pone al otro en la mano la llave del engaño fácil y seguro… también se puede dar el caso contrario en el que ella le haga un regalito a él para distraer su atención de otras…cosas.
O sea que ese engaño es el “todo lo demás” contra lo que yo me posiciono y la fiesta del 14 de febrero me parece perfecta para que, si alguien está enamorado de mí (preferentemente hombre) hable ahora o calle para siempre. Las rosas, rojas y los bombones, de licor. Aunque mucho me temo que este año no me toca, pero en cuanto se me vuelvan a instalar las mariposas esas en el estómago lo pienso celebrar con efecto retroactivo. Por éstas.
En fin.
LaAlquimista