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Cecilia Casado

A partir de los 50

“Carnage” = “Masacre”

En inglés y en francés significa “matanza”, “masacre” o
“escabechina”, pero en español la traducción es “Un dios salvaje” para titular
la última obra maestra de Polanski. Pero no voy a hablar de los despropósitos
que hacen los de las distribuidoras traduciendo con el culo (¿recordáis “Solo
ante el peligro” cuyo título original era “High noon” = pleno mediodía o
“Sonrisas y lágrimas” que nunca dejó de ser “The sound of music”?), sino de
todo lo que me ha revuelto por dentro la peli “Carnage”.

Se trata de dos matrimonios que intentan hablar
civilizadamente de lo que ha ocurrido entre sus dos hijos adolescentes, una
situación en la que uno de los chavales le arreó al otro con un palo y le saltó
dos incisivos. Se ve que son educados, políticamente correctos, que quieren
parecer ciudadanos del mundo, cultivados, de un cierto nivel… y conforme va
pasando el tiempo –encerrados toda la película en el salón de la casa de los
padres del chaval agredido-, hay dos desencadenantes que hacen que la situación
derive en un auténtico caos absolutamente imprevisible.

El primero de los detonantes es el teléfono móvil del padre
del chaval agresor, que no para de sonar y el hombre de interrumpir la
conversación contestando a las llamadas. Al principio parece que no tiene mucha
importancia –a todos nos pasa que nos suena el móvil inoportunamente- pero
luego se va descubriendo la falta de respeto tan absoluta que supone estar con
una persona y anteponer la llamada que sea a la presencia física y real del
interlocutor.

¿Por qué vamos charlando con una amiga, con la pareja, con
un primo de Valladolid y les suena el móvil y es como si anunciaran el
Apocalipsis que todo queda suspendido?; el que no atiende al móvil se queda con
cara de póquer, sin saber a dónde mirar, escuchando la conversación porque no
queda más remedio (existe una variante en la que al que le llaman se aleja y te
deja sola en mitad de la calle o de donde sea como si fueras una apestada) y
aguantando la impertinencia para no recibir al final ni siquiera un “lo siento,
era mi madre…”  En la película, las
interrupciones se llevan al límite y se ve perfectamente cómo los personajes
serían capaces de estrangular al que no para de pedir tiempo para atender las
llamadas.

La segunda –y no menos importante- circunstancia detonadora
es el alcohol. Una botella de güisqui de dieciocho años que va pasando de mano
en mano, y cuanto más baja de volumen más aumenta el grado de agresividad de
los personajes. Llega un momento en que dejan de ser educados,
contemporizadores, amigables y políticamente correctos para dejar que el
auténtico yo interior, la verdadera esencia del ser humano aflore al exterior
con un resultado que, desde luego, vale la pena pagar por contemplar.

Me ha recordado la película –basada en una novela de Yasmina
Reza que pienso leer en cuanto la pille- a lo que va a pasar dentro de un par
de semanas en tantas y tantas reuniones familiares… Ay qué risa, que la
realidad supera siempre a la ficción. Pero aunque el título original sea
“Carnage” le llamaremos “Reunión Navideña”.

 En fin.

LaAlquimista

 Por si alguien quiere contactar:

laalquimista99@hotmail.

 

11 de Diciembre de 2011

Temas

Filosofía de Vida y Reflexiones. Lo que muchos pensamos dicho en voz alta

Sobre el autor

Hay vida después de los 50, doy fe. Incluso hay VIDA con mayúsculas. Aún queda tiempo para desaprender viejas lecciones y aprender otras nuevas; cambiar de piel o reinventarse, dejarse consumir y RENACER. Que cada cual elija su opción. Hablar de los problemas cotidianos sin tabú alguno es la enseña de este blog; con la colaboración de todos seguiremos creciendo.


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