{"id":1095,"date":"2012-06-20T08:02:11","date_gmt":"2012-06-20T07:02:11","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/?p=1095"},"modified":"2012-06-20T08:02:11","modified_gmt":"2012-06-20T07:02:11","slug":"el-placer-de-volver-a-casa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/2012\/06\/20\/el-placer-de-volver-a-casa\/","title":{"rendered":"El placer de volver a casa"},"content":{"rendered":"<h3><span style=\"font-size: large;\">\u00a0<img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter\" src=\"\/\/3.bp.blogspot.com\/-5zMp3PFr9S0\/TrSSVyve-xI\/AAAAAAAAARo\/R6M840QcD8c\/s1600\/camino_maleta.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"400\" \/><\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">Las once de la noche es la hora l\u00edmite para decidirse; es la hora justa en que el cuerpo demanda el descanso merecido y el momento exacto en que se le puede hacer un gui\u00f1o para regalarle algo, lo que sea. Ayer, una hora antes de la medianoche, volv\u00ed a casa despu\u00e9s de seis d\u00edas por tierras londinenses. El taxista que nos trajo desde el cercano aeropuerto se sorprendi\u00f3 de lo apartado, discreto y silencioso del lugar mientras mi hija y yo nos\u00a0mir\u00e1bamos c\u00f3mplices. En un abrir y cerrar de ojos, dejamos las maletas, cogimos nuestro coche y nos fuimos a buscar a Elur a casa de nuestros amigos, que dorm\u00eda, angelico, sin saber que no le hab\u00edamos abandonado\u2026<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">Por el camino, comenz\u00f3 a fraguarse una de esas tormentas mediterr\u00e1neas que nacen en las monta\u00f1as y adornan campos y costa con su parafernalia de luces imposibles, espect\u00e1culo gratuito y hermoso de la naturaleza que compensaba con su resplandor intermitente la ausencia de luces en el jard\u00edn y en la piscina. Bajo la mirada sorprendida \u2013y de nuevo cari\u00f1osa y entregada- del perrillo, que no ha dejado de querernos en estos d\u00edas pasados, dejamos en el agua oscura y fr\u00eda el cansancio del viaje y procedimos a reiniciar el programa \u201c<em>vacaciones en el otro mar<\/em>\u201d que hab\u00edamos cambiado por \u201c<em>escapada a Londres<\/em>\u201d.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">Volver a casa\u2026!qu\u00e9 inefable y magn\u00edfica sensaci\u00f3n! El olor del aire, dulz\u00f3n y penetrante hasta la m\u00e9dula de los huesos que se hab\u00eda enfriado con la humedad y los vientos del T\u00e1mesis. La temperatura ambiente, acogedora, casi de \u00fatero materno, para calentar los huesos que han estado envueltos en ropa de lana en los albores de un verano que en la isla de su majestad brit\u00e1nica empieza un mes m\u00e1s tarde que en nuestra tierra.<\/span><\/h3>\n<h3>\u00a0<span style=\"font-size: large;\">Volver a casa y comprobar con satisfacci\u00f3n que la vida ha seguido sin nosotros pero que vamos a poder volver a subirnos a ese tiovivo cuya m\u00fasica y cadencia nos protege de tanta agresi\u00f3n extra\u00f1a. El tiempo suspendido y el alma en paz reencontrando nuestro sitio, nuestro espacio, preservado m\u00e1gicamente por alg\u00fan dios que ha estado velando durante nuestra ausencia.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">\u00a0<\/span><span style=\"font-size: large;\">Recuperar el olor del hogar, el alimento necesario, el aroma de las s\u00e1banas, el silencio tan nuestro que no se ha movido mientras nosotros gir\u00e1bamos unos cuantos miles de kil\u00f3metros para oler hogares ajenos, ingerir comidas extra\u00f1as, dormir en s\u00e1banas impersonales y escuchar el tr\u00e1fago incesante de la vida de un pa\u00eds rico, donde no hay crisis, donde est\u00e1n a salvo, donde los pol\u00edticos in\u00fatiles dimiten, donde los ladrones van a la c\u00e1rcel, donde la honradez nos gana por \u2013como m\u00ednimo- tres a cero.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">\u00a0<\/span><span style=\"font-size: large;\">Volver a casa y que el taxista nos hable del \u00faltimo partido de f\u00fatbol, como si hablara de que a su cu\u00f1ado le han dado el premio Nobel de algo, volver a casa y tener miedo de conectar el ordenador, de saber las noticias, con el miedo de que la espoleta de la bomba se salte en cualquier momento y nos pille a todos, sin excepci\u00f3n, dentro de su radio de acci\u00f3n.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">\u00a0<\/span><span style=\"font-size: large;\">A pesar de todo, volver a casa es lo \u00fanico que podemos hacer. Una excursi\u00f3n londinense de seis d\u00edas no es una hu\u00edda hacia ninguna parte, es tan s\u00f3lo un par\u00e9ntesis para ver otras caras en las portadas de los peri\u00f3dicos, un peque\u00f1o lapsus de aire fresco \u2013y nunca mejor dicho por las temperaturas de Inglaterra- donde todo lo hemos encontrado m\u00e1s limpio, m\u00e1s civilizado, m\u00e1s ordenado, pulido, discreto, europeo y\u2026aburrido.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">\u00a0<\/span><span style=\"font-size: large;\">Pero esa es otra historia que tengo que desgranar poco a poco despu\u00e9s de ordenar ideas, apuntes, reflexiones y fotograf\u00edas.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">\u00a0<\/span><span style=\"font-size: large;\">De momento, hemos vuelto a la casa &#8220;del otro mar&#8221;. Y la vida sigue en el punto exacto en el que la hab\u00edamos dejado\u2026<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">\u00a0<\/span><span style=\"font-size: large;\">En fin.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">\u00a0<\/span><span style=\"font-size: large;\">LaAlquimista<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">\u00a0<\/span><span style=\"font-size: large;\">Por si alguien desea contactar:<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\"><a href=\"mailto:Laalquimista99@hotmail.com\">Laalquimista99@hotmail.com<\/a><\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">\u00a0<\/span><\/h3>\n<h3>\u00a0<\/h3>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 Las once de la noche es la hora l\u00edmite para decidirse; es la hora justa en que el cuerpo demanda el descanso merecido y el momento exacto en que se le puede hacer un gui\u00f1o para regalarle algo, lo que sea. 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