{"id":11705,"date":"2026-01-13T06:35:09","date_gmt":"2026-01-13T05:35:09","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/?p=11705"},"modified":"2026-01-11T09:05:03","modified_gmt":"2026-01-11T08:05:03","slug":"las-rebajas-y-los-agujeros-emocionales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/2026\/01\/13\/las-rebajas-y-los-agujeros-emocionales\/","title":{"rendered":"Las rebajas y los agujeros emocionales"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2026\/01\/3bc1e13d0a6f9ee04d5914f81628fdff.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-large wp-image-11707\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2026\/01\/3bc1e13d0a6f9ee04d5914f81628fdff-1024x576.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"576\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2026\/01\/3bc1e13d0a6f9ee04d5914f81628fdff-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2026\/01\/3bc1e13d0a6f9ee04d5914f81628fdff-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2026\/01\/3bc1e13d0a6f9ee04d5914f81628fdff-768x432.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2026\/01\/3bc1e13d0a6f9ee04d5914f81628fdff-1536x864.jpg 1536w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2026\/01\/3bc1e13d0a6f9ee04d5914f81628fdff.jpg 1600w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Hace ya mucho tiempo que decid\u00ed hacer una \u201crazzia\u201d en mis armarios y deshacerme de todo aquello que ocupaba sitio sin servir para nada, como un amigo de los malos. La pregunta del mill\u00f3n era muy sencilla: <\/strong><em><strong>\u201c\u00bfMe lo puse el a\u00f1o pasado? \u00bfNo? Pues menos me lo voy a poner ahora<\/strong><\/em><strong>.\u201d Y as\u00ed fui barriendo abrigos, cazadoras, <\/strong><em><strong>jerseys<\/strong><\/em><strong>, pantalones y blusas que fueron a parar a manos menos superficiales que las m\u00edas. Adem\u00e1s, si he aumentado de talla\u2026 \u00bfSoy tan ilusa como para enga\u00f1arme con un \u201c<\/strong><em><strong>ya adelgazar\u00e9<\/strong><\/em><strong>\u201d \u00a0y podr\u00e9 entonces aprovechar lo que ahora no me entra ni aguantando la \u00a0respiraci\u00f3n durante un minuto? Estupideces con mi nombre y apellidos.<\/strong><\/p>\n<p>Lo terrible fue que cuando ya llevaba amontonado casi un metro c\u00fabico de textiles variados me di cuenta de que segu\u00eda colgando tanta ropa de las perchas como murci\u00e9lagos en una cueva bien h\u00fameda. Y adem\u00e1s con aspecto de poder durar un lustro m\u00e1s\u2026 \u201c-<em>Qu\u00e9 cosa. C\u00f3mo es posible. En qu\u00e9 estar\u00eda pensando yo. Hay que estar atontada mirando para otro lado\u201d.<\/em> En fin, pensamientos en voz alta.<\/p>\n<p><strong>De repente, como un \u201cd\u00eda de la marmota\u201d que no cesa, las rebajas. Los se\u00f1uelos, los anuncios, la invitaci\u00f3n obscena a consumir que provoca un chute de dopamina y acaba en un\u201dbajonazo\u201d. Comprar por comprar. Gastar por gastar. Que no es necesidad sino adicci\u00f3n. Entrar en una tienda cualquiera y descubrir que <\/strong><em><strong>\u201c<u>la colecci\u00f3n permanente<\/u><\/strong><\/em><strong>\u201d no se rebaja y lo que te gusta es ya de la \u201c<\/strong><em><strong><u>nueva colecci\u00f3n<\/u><\/strong><\/em><strong>\u201d y tampoco. Que todo est\u00e1 a su precio actualizado, que lo que lleva etiquetas con porcentajes en fosforito son prendas que sabemos de d\u00f3nde las han sacado por feas, por \u201c<\/strong><em><strong>imponibles<\/strong><\/em><strong>\u201d, por ser puros trapos impresentables fabricados exprofeso como se\u00f1uelo de las <u>falsas rebajas<\/u>.<\/strong><\/p>\n<p>Y me vuelvo a preguntar: <em><u>\u201cM\u00e1s ropa, \u00bfpara qu\u00e9?\u201d.<\/u><\/em> Qu\u00e9 agujero emocional intentan tapar las compras compulsivas, ese ef\u00edmero desahogo de salir a gastar dinero para acallar la voz del desasosiego interno, intentando aliviar un malestar que, al d\u00eda siguiente, volver\u00e1 porque el origen del \u201cruido interno\u201d no est\u00e1 ah\u00ed sino en otro sitio mucho m\u00e1s oscuro y de dif\u00edcil acceso\u2026<\/p>\n<p><strong>Recuerdo el buen criterio y el sentido com\u00fan de aquellas madres del siglo pasado que nos hac\u00edan los vestidos y los abrigos con mucho dobladillo para que duraran tres temporadas, hasta que la industria textil decidi\u00f3 que cada tres meses hab\u00eda que renovar el armario para dar salida r\u00e1pida a una producci\u00f3n desenfrenada, consecuencia de un trabajo casi esclavizado, comprada en <\/strong><em><strong><u>rupias<\/u><\/strong><\/em><strong> o <em><u>yuanes<\/u><\/em> para revenderla en euros con obsceno beneficio para quien paga el flete de contenedores de 40 pies llenos hasta los bordes. <\/strong>Temo que llegue un d\u00eda en que haya que vaciar el frigor\u00edfico cada semana, tirar a la basura lo no consumido \u2013como hacen en tantos bares con las tapas que no se pueden aprovechar de un d\u00eda para otro- y volver a comprar, a llenarlo para que la econom\u00eda alimentaria se mueva al ritmo de los beneficios requeridos.<\/p>\n<p><strong>Me da la sensaci\u00f3n de que no aprendemos nada, de que queremos seguir viviendo en una nube, sin renunciar a <\/strong><em><strong>lo <\/strong><\/em><em><strong><u>superflu<\/u><\/strong><\/em><em><strong><u>o<\/u><\/strong><\/em><strong> como si formara parte integrante de nuestra <u>esencia<\/u>. Y no es as\u00ed, nunca lo ser\u00e1, el agua y el aceite no se mezclan aunque los pongamos en el mismo vaso. Hasta que reventemos de (in)satisfacci\u00f3n ef\u00edmera y descubramos entonces \u2013tarde y mal- que la vida no tiene el sentido que esper\u00e1bamos y nos hagamos adictos a algo mucho peor que las rebajas: los medicamentos que prometen el para\u00edso perdido y que no es el de Milton. Avisados \u2013y aviados- estamos.<\/strong><\/p>\n<p>Felices los felices.<\/p>\n<p>LaAlquimista<\/p>\n<p>Te invito a visitar mi p\u00e1gina en Facebook.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/apartirdelos50\/\" rel=\"external nofollow\">https:\/\/www.facebook.com\/apartirdelos50\/<\/a><\/p>\n<p><em>Por si alguien desea contactar:<\/em><\/p>\n<p><a href=\"mailto:apartirdeloscincuenta@gmail.com\">apartirdeloscincuenta@gmail.com<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace ya mucho tiempo que decid\u00ed hacer una \u201crazzia\u201d en mis armarios y deshacerme de todo aquello que ocupaba sitio sin servir para nada, como un amigo de los malos. La pregunta del mill\u00f3n era muy sencilla: \u201c\u00bfMe lo puse el a\u00f1o pasado? \u00bfNo? 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