{"id":2114,"date":"2013-09-20T06:37:20","date_gmt":"2013-09-20T05:37:20","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/?p=2114"},"modified":"2013-09-20T06:37:20","modified_gmt":"2013-09-20T05:37:20","slug":"otono-en-la-ciudad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/2013\/09\/20\/otono-en-la-ciudad\/","title":{"rendered":"Oto\u00f1o en la ciudad"},"content":{"rendered":"<h3><span style=\"font-size: large;\">\u00a0<a href=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/09\/lluvia.jpg.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2115\" title=\"lluvia.jpg\" src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/09\/lluvia.jpg.jpg\" alt=\"\" width=\"430\" height=\"323\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/09\/lluvia.jpg.jpg 430w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/09\/lluvia.jpg-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 430px) 100vw, 430px\" \/><\/a><\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">Es como despedir a un viejo y buen amigo; el verano se ha ido llev\u00e1ndose m\u00e1s de lo que soy capaz de reconocer. Lo miro con nostalgia partir desde mi ventana, su estela puede aletear todav\u00eda en mi coraz\u00f3n unos d\u00edas m\u00e1s, pero la realidad de su ausencia enfr\u00eda mis manos al paso cansino del calendario.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">Siento que el cambio de estaci\u00f3n me pesa y condiciona como el paso de una habitaci\u00f3n caldeada y confortable a otra h\u00fameda y fr\u00eda. Hace diez d\u00edas que he atravesado el mapa, dejando <em>mi otro mar<\/em> para venir a este, el que me corresponde por decreto-ley, y no ha habido d\u00eda en el que no haya venido la lluvia a recordarme que, el oto\u00f1o en la ciudad, trae la tristeza de la mano.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">Calles grises, suelo gris, ladrillo y adoqu\u00edn. Hojas pisoteadas, sucias, mojadas. No hay vida bajo su manto, tan s\u00f3lo la espera paciente al servicio de limpieza. No es este bosque de cemento el que late dentro de m\u00ed, sino el otro, el m\u00e1s lejano y so\u00f1ado, \u00e9se que vibra de vida con la lluvia, que emerge cada nuevo oto\u00f1o recogiendo los frutos del sol y el calor a la espera del descanso invernal. Este bosque de edificios, ruidos y autom\u00f3viles no me inspira ninguna poes\u00eda. Me hace so\u00f1ar con mirar hacia otro lado, escapar quiz\u00e1s, so\u00f1ar todav\u00eda.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">El oto\u00f1o en la ciudad me obliga a mirar con el coraz\u00f3n porque lo que veo con los ojos me deja indiferente y es ese trabajo de metamorfosear lo feo en bello, lo fr\u00edo en c\u00e1lido, lo antip\u00e1tico en acogedor el que me tiene atada a estas paredes. Paredes, puertas, ventanas, cerraduras\u2026<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">Siento que voy poco a poco perdiendo parte de mi esencia \u201csalvaje\u201d, \u00e9sa que me acorrala dentro de un cubo de hormig\u00f3n y hierro; caliente y confortable, pero cada vez m\u00e1s alejado de lo natural. Me aferro a las plantas de mi balc\u00f3n; las miro con aut\u00e9ntica pena. Ni ellas ni yo vivimos donde deber\u00edamos vivir. Sesenta a\u00f1os de confinamiento no han conseguido matar el instinto que habita en m\u00ed, el que me lleva a mirar la ciudad cayendo en el oto\u00f1o y llena mi boca de un viejo sabor amargo.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">No quiero vivir en esta jaula y sigo viviendo en ella. La puerta est\u00e1 abierta y no hay nada que me impida dejarla atr\u00e1s, tan s\u00f3lo la certeza de no saber ad\u00f3nde ir.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">Seguramente har\u00e9 como he hecho toda mi vida; vuelos cortos, vuelos con billete de ida y vuelta, siempre regresando al sitio que alguien, alguna vez, ide\u00f3 para m\u00ed. Y del que no he sido capaz todav\u00eda de desprenderme.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">El oto\u00f1o en la ciudad lo siento igual que el oto\u00f1o en mi vida: con una poes\u00eda inventada.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">En fin.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">LaAlquimista<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">Por si alguien desea contactar:<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\"><a href=\"mailto:Apartirdeloscincuenta@gmail.com\">Apartirdeloscincuenta@gmail.com<\/a><\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">\u00a0Foto: Cecilia Casado<\/span><\/h3>\n<h3>\u00a0<\/h3>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 Es como despedir a un viejo y buen amigo; el verano se ha ido llev\u00e1ndose m\u00e1s de lo que soy capaz de reconocer. 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