{"id":2154,"date":"2013-10-04T05:19:41","date_gmt":"2013-10-04T04:19:41","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/?p=2154"},"modified":"2013-10-04T05:19:41","modified_gmt":"2013-10-04T04:19:41","slug":"paseos-con-mi-perro-el-parque-como-muestrario-de-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/2013\/10\/04\/paseos-con-mi-perro-el-parque-como-muestrario-de-la-vida\/","title":{"rendered":"Paseos con mi perro.- El parque como muestrario de la vida"},"content":{"rendered":"<h3><span style=\"font-size: large;\">\u00a0<img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter\" src=\"\/\/www.diariovasco.com\/noticias\/201308\/01\/Media\/l--647x231.jpg\" alt=\"\" width=\"647\" height=\"231\" \/><\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">El calor bochornoso de los primeros d\u00edas del oto\u00f1o nos ha tenido a mi perro y a m\u00ed confinados bajo las copas de los \u00e1rboles que adornan el barrio. Desmadejados en un banco del parque \u2013yo sentada, \u00e9l tumbado a mis pies- hemos acompa\u00f1ado de forma indolente el transcurrir de muchas horas. En silencio \u2013no nos hablamos y no por eso estamos enfadados- hemos contemplado el ir y venir de las gentes, el paso\u00a0liviano de la vida a treinta grados.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">Los ladrillos de un colegio de cr\u00edos ofrecen una magra sombra a los bancos de alrededor, que se ocupan y desocupan en funci\u00f3n del movimiento de rotaci\u00f3n de la tierra. Las campanadas enlatadas de la iglesia cercana despabilan el inevitable muermo de un tiempo que se ralentiza pero que sabe que no\u00a0puede detenerse.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">Son las cinco de la tarde y el hormiguero ha soltado a todas sus hormigas a pulular. Los ni\u00f1os, indiferentes a la temperatura, siguen sudando mientras meriendan a saltos, a gritos, a trompicones. Como hojas del oto\u00f1o van depositando distra\u00eddamente en el c\u00e9sped, en la piedra del suelo, y con preferencia alrededor de las papeleras, los envoltorios de papel de colores propios de la edad. En pocos minutos, florecen brillantes rojos y azules, verdes y amarillos, flores de un d\u00eda que morir\u00e1n al comenzar la pr\u00f3xima ma\u00f1ana a manos del servicio municipal de limpieza.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">Balones, patinetes, bicis y gritos inundan el espacio com\u00fan que ahora es reducto privilegiado de los infantes. Los padres de tanto cachorro andan por ah\u00ed, camuflados en las terrazas de los bares, dirigiendo distra\u00eddas miradas a la espuma de las cervezas o de los caf\u00e9s; de vez en cuando incluso a los cr\u00edos. Hablan entre ellos en todos los idiomas posibles, a veces, tambi\u00e9n a gritos. Es una algarab\u00eda de cientos de p\u00e1jaros que han perdido el sentido musical.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">Los perros campan a sus anchas por los jardines desprovistos de correas y amarres; ellos tambi\u00e9n van depositando regalitos en la hierba, junto a las bolsas vac\u00edas de gusanitos, patatas, pipas y esa boller\u00eda industrial que es m\u00e1s barata que un bocadillo de los de toda la vida. Elur se pone en pie y tira del arn\u00e9s que le sujeta a mi sombra. No entiende muy bien porqu\u00e9 otros s\u00ed y \u00e9l no\u2026 y no tengo ni fuerzas ni ganas de explic\u00e1rselo.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">En el otro extremo del parque se sientan las personas mayores, lo m\u00e1s lejos posible de los infantes alborotadores. Ellos, tambi\u00e9n en peque\u00f1os grupos, parlotean de sus cosas y se visten de mal humor cuando alg\u00fan bal\u00f3n mal dirigido les pasa rozando los huesos. Se apretujan cuatro y hasta cinco en un mismo banco, seguramente sea el esp\u00edritu de reba\u00f1o que no abandona nunca al ser humano gregario y sociable. <\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">Hay bancos de hombres y otros ocupados por mujeres, como en los bailes de anta\u00f1o, s\u00f3lo que ahora ya no se miran de reojo ni profieren risitas d\u00e1ndose codazos unas a otras. A la derecha est\u00e1 la zona \u201cde las viudas\u201d y a la izquierda la de los hombres casados cuyas mujeres prefieren quedarse en casa viendo la tele. Como aceite y agua conviven sin rozarse apenas con la mirada y mucho menos con la palabra.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">Entre ellos, parloteando por el tel\u00e9fono m\u00f3vil, los cuidadores de los ancianos en silla de ruedas, de procedencia lejana y no siempre identificable. Gente joven y fuerte que se gana la vida empujando los restos de tanto naufragio vital. Hablan en castellano r\u00e1pido y meloso, con un deje musical que no tenemos los de por aqu\u00ed, tan secos a pesar de tanta agua\u2026 Tambi\u00e9n escucho hablar en \u00e1rabe y en chino mandar\u00edn o canton\u00e9s. Los idiomas balc\u00e1nicos no los identifico en absoluto. A veces juego a contar pa\u00edses y vidas en el parque.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">Hay una peque\u00f1a letrina p\u00fablica en mitad del camino principal. De esas que se llenan de agua limpiadora despu\u00e9s de cada uso. Sirve para que los cr\u00edos jueguen a encerrarse dentro y a encaramarse a su techo con peligro de romperse la crisma al subir y al bajar. Debe de ser divertido.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">No hay \u201cporretas\u201d ni vagabundos a la vista. Por eso es un parque de tanta aceptaci\u00f3n entre el vecindario que lo utiliza como extensi\u00f3n de su propio domicilio. Queda a mano, no cobran y se puede ensuciar sin que nadie te llame la atenci\u00f3n.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">Elur y yo solemos estar al fondo a la izquierda. Justo en la esquina donde no hay ning\u00fan bar, ni fuente, ni columpios, ni sol. El \u00fanico sitio desde donde se puede observar sin molestar, el \u00faltimo reducto en el que mi perro y yo contemplamos la vida bullir mientras nada nos bulle por dentro. Algo parecido a un instante feliz.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">En fin.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">LaAlquimista<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">Por si alguien desea contactar:<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\"><a href=\"mailto:apartirdeloscincuenta@gmail.com\">apartirdeloscincuenta@gmail.com<\/a><\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">\u00a0<\/span><\/h3>\n<h3>\u00a0<\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">\u00a0<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">\u00a0<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">\u00a0<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">\u00a0<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-size: large;\">\u00a0<\/span><\/h3>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 El calor bochornoso de los primeros d\u00edas del oto\u00f1o nos ha tenido a mi perro y a m\u00ed confinados bajo las copas de los \u00e1rboles que adornan el barrio. 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