{"id":2168,"date":"2013-10-14T03:01:28","date_gmt":"2013-10-14T02:01:28","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/?p=2168"},"modified":"2013-10-14T03:01:28","modified_gmt":"2013-10-14T02:01:28","slug":"carnet-de-voyage-mexico-yucatan-merida-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/2013\/10\/14\/carnet-de-voyage-mexico-yucatan-merida-i\/","title":{"rendered":"&#8220;Carnet de voyage&#8221; M\u00e9xico. Yucat\u00e1n. M\u00e9rida (I)"},"content":{"rendered":"<h3><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;\"><a href=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/1CATEDRAL.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2169\" title=\"1CATEDRAL\" src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/1CATEDRAL.jpg\" alt=\"\" width=\"328\" height=\"246\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/1CATEDRAL.jpg 328w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/1CATEDRAL-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 328px) 100vw, 328px\" \/><\/a><\/span><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;\">Cuando me previenen de que voy a recalar en una ciudad \u201ccolonial\u201d ya se me est\u00e1 predisponiendo el \u00e1nimo a encontrarme con edificios seculares en mal estado de conservaci\u00f3n, pero con una de esas p\u00e1tinas rom\u00e1nticas con las que los profesionales de las gu\u00edas de viaje gustan de adornar el deterioro y el abandono arquitect\u00f3nico.<\/span><\/h3>\n<p><a href=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/SAANTOS.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2172\" title=\"SAANTOS\" src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/SAANTOS.jpg\" alt=\"\" width=\"615\" height=\"820\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/SAANTOS.jpg 615w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/SAANTOS-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 615px) 100vw, 615px\" \/><\/a><\/p>\n<h3><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;\">La ciudad de M\u00e9rida -capital de Yucat\u00e1n- se extiende l\u00e1nguida como una tarde al sol. Sus barrios -Sur, Centro y Norte- delimitan perfectamente la geograf\u00eda humana adem\u00e1s de la social. El Sur, como en todas partes del mundo, alberga la algarab\u00eda de quienes viven en un d\u00eda a d\u00eda que no va m\u00e1s all\u00e1 de lo inmediato, de una supervivencia te\u00f1ida de un imaginario epicure\u00edsmo. Los habitantes del Centro nadan entre las dos aguas del quiero y no puedo y el puedo y no quiero que conforma la clase media -a punto de extinguirse al decir de los economistas-. En el Norte viven los que gustan de ser llamados (o lo exigen) \u201cCasta divina\u201d; un nombre que, de entrada, me ha dado repel\u00fas por las connotaciones despectivas y arrogantes que, quiz\u00e1s, crean llevar en sus genes quienes ah\u00ed habitan. <\/span><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;\">Pero a m\u00ed no me interesa m\u00e1s M\u00e9rida que la que se me ofrece como viajera\/visitante, no como turista de hotel \u201ccon encanto\u201d y cantina con canturriadas y tequila con sangrita a dobl\u00f3n de oro el trago.<\/span><\/h3>\n<p><a href=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/MERIDA-MERCADO.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2171\" title=\"MERIDA-MERCADO\" src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/MERIDA-MERCADO.jpg\" alt=\"\" width=\"820\" height=\"615\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/MERIDA-MERCADO.jpg 820w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/MERIDA-MERCADO-300x225.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/MERIDA-MERCADO-768x576.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 820px) 100vw, 820px\" \/><\/a><\/p>\n<h3><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;\">Me ha gustado pasear su mercado a pleno sol -bajo la cobertura endeble de mi paraguas o peligro de derretirme-. Es \u00e9ste lugar -el mercado- el que primero necesito hollar con mis pies cuando llego a un sitio desconocido. Ah\u00ed se mide el pulso de la tierra y de la gente; ah\u00ed no hay trampa ni cart\u00f3n (como en los Centros Comerciales de alto standing que no dejan de sorprenderme, qu\u00e9 tonter\u00eda comprar vinos de la Ribera del Duero y jam\u00f3n de Jabugo para intentar paliar una nostalgia de manual).<\/span><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;\">El mercado Lucas de G\u00e1lvez o Mercado Grande, me ense\u00f1a m\u00e1s en sus intrincadas callejuelas que cualquier gu\u00eda de post\u00edn en papel couch\u00e9, de una ciudad habitada por yucatecos, muchos de ellos mayas por cultura y tradici\u00f3n adem\u00e1s de por la sangre ancestral que circula por sus vidas, tan despreciadas, explotadas, abrumadas como en todas las regiones y pa\u00edses donde una vez hubo colonizaci\u00f3n y despu\u00e9s qued\u00f3 el \u201cuso y la costumbre\u201d de aprovecharse del m\u00e1s d\u00e9bil. En el mercado puedo observarlo casi todo y comprar casi nada. Mis prejuicios y miedos occidentales me refrenan el impulso salvaje de querer tocar, oler, probar, dejarme invadir por los olores y el color y los aromas&#8230; <\/span><\/h3>\n<p><a href=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/1-CALABAZAS1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2174\" title=\"1 CALABAZAS\" src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/1-CALABAZAS1.jpg\" alt=\"\" width=\"615\" height=\"820\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/1-CALABAZAS1.jpg 615w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/1-CALABAZAS1-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 615px) 100vw, 615px\" \/><\/a><\/p>\n<h3><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;\">Puedo comprar tomates y calabacitas, cebollas y muchas hierbas para cocinar. La fruta es la del tiempo -ahora mandarinas y poco m\u00e1s-, el pescado no forma parte de la dieta habitual -por caro y culturalmente extra\u00f1o-. Los puestecitos de comida me atraen y repelen a la vez. Me obligan a esperar a llegar a casa para ingerir alimentos \u201captos\u201d para m\u00ed: verduras biol\u00f3gicas cultivadas por (algunos) jubilados canadienses que tienen su propio mini-market los s\u00e1bados en la calle Col\u00f3n\u00a0y donde venden a precio de oro encurtidos, reposter\u00eda, huevos de gallina come-maiz y delicatessen que encantan a los pocos europeos y muchos norteamericanos que han recalado en esta ciudad para vivir bien con may\u00fasculas.<\/span><\/h3>\n<p><a href=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/MERIDA-1-037.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2175\" title=\"MERIDA-1 037\" src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/MERIDA-1-037.jpg\" alt=\"\" width=\"615\" height=\"820\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/MERIDA-1-037.jpg 615w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/MERIDA-1-037-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 615px) 100vw, 615px\" \/><\/a><\/p>\n<h3><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;\">La Plaza Grande languidece al sol del mediod\u00eda en una especie de letargo del que s\u00f3lo despertar\u00e1 al caer la noche sobre sus jardines y bancos de piedra \u201cpara parejas\u201d, dos asientos enfrentados de lo m\u00e1s pintoresco. Es de noche cuando la Catedral luce acogedora y espl\u00e9ndida, cuando las terrazas se llenan de paseantes demorados y me apetece tomar un sorbete de naranja en una dulcer\u00eda al aire libre; porque aqu\u00ed ya toda la actividad adquiere su verdadera magnitud al aire libre&#8230;cuando el sol se cansa de fastidiar.<\/span><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;\">\u00bfQui\u00e9n preferir\u00e1 acudir a cenar la exquisita cocina yucateca en un restaurante con aire acondicionado en vez de sentarse en el fresco patio interior de una casa donde las delicias de la sopa de lima y la cochinita pibil o el queso relleno van a engalanar la mesa y agradar al est\u00f3mago bien acompa\u00f1ados de un agua de chaya?<\/span><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;\">Quiero probarlo todo -de nuevo y una y otra vez-, ir a donde van ellos, pasear por sus calles,\u00a0 mirar sus rostros y dejar que ellos miren el m\u00edo. Que me sonr\u00edan y me digan: \u201cwellcome\u201d porque tengo pintas de \u201cgringa\u201d y no de \u201cgallega\u201d, que pegue conmigo la hebra el camarero del bar, el ocioso que est\u00e1 sintiendo la fresca, que me den la mano para saludarme y me digan, \u201cqu\u00e9, \u00bfde paseo por ac\u00e1?\u201d y yo contarles que mi hija vive ac\u00e1, que trabaja\u00a0con ellos, que come su comida y escucha su m\u00fasica, que no soy una turista m\u00e1s que compra huipiles fabricados en serie para hacer regalos a sus amigas en Navidad.<\/span><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;\">Ciudad extensa y extendida, sin apenas alg\u00fan que otro edificio de siete pisos. Lisa y llana hasta el fondo donde est\u00e1 el mar que algunas noches imagino oler en la distancia. Pasear es un reto al astro rey antes de las siete de la tarde. Las distancias se cubren en auto o en bus, pocas bicicletas, menos ciclomotores. Uno se queda en su barrio a vivir y se desplaza para ganarse el pan. Es la vida igual a s\u00ed misma en cualquier parte. Hablen maya yucateco o espa\u00f1ol oficial. Con vaqueros o terno de huipil, polos de cocodrilo o guayaberas, las mujeres y los hombres de M\u00e9rida los siento tan cercanos como cualquier habitante de una comunidad aut\u00f3noma espa\u00f1ola. Pr\u00f3ximos si me miran con el coraz\u00f3n, lejanos si no me buscan los ojos. Eso no cambia en ning\u00fan lugar del mundo&#8230;<\/span><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;\">En fin.<\/span><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;\">LaAlquimista<\/span><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;\">Por si alguien desea contactar:<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;\"><a href=\"mailto:apartirdeloscincuenta@gmail.com\">apartirdeloscincuenta@gmail.com<\/a><\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;\">Fotos: Cecilia Casado<\/span><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Cuando me previenen de que voy a recalar en una ciudad \u201ccolonial\u201d ya se me est\u00e1 predisponiendo el \u00e1nimo a encontrarme con edificios seculares en mal estado de conservaci\u00f3n, pero con una de esas p\u00e1tinas rom\u00e1nticas con las que los profesionales de las gu\u00edas de viaje gustan de adornar el deterioro y el abandono [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2168"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2168"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2168\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2168"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2168"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2168"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}