{"id":2216,"date":"2013-10-22T14:59:19","date_gmt":"2013-10-22T13:59:19","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/?p=2216"},"modified":"2013-10-22T14:59:19","modified_gmt":"2013-10-22T13:59:19","slug":"carnet-de-voyage-mexico-quintana-roo-paseo-por-las-islas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/apartirdelos50\/2013\/10\/22\/carnet-de-voyage-mexico-quintana-roo-paseo-por-las-islas\/","title":{"rendered":"&#8220;Carnet de voyage&#8221; Mexico. Quintana Roo. Paseo por las islas"},"content":{"rendered":"<h3><a href=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/2ISLAS.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2217\" title=\"2ISLAS\" src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/2ISLAS.jpg\" alt=\"\" width=\"615\" height=\"461\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/2ISLAS.jpg 615w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/2ISLAS-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 615px) 100vw, 615px\" \/><\/a><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;\">Quienes hemos nacido al borde del mar llevamos en un rinconcito de nuestra herencia gen\u00e9tica la emoci\u00f3n por playas, mares, r\u00edos y todos aquellos espacios que nos reconcilian con el l\u00edquido elemento de nuestro origen. Es algo un poco dif\u00edcil de explicar a quienes son \u201cde secano\u201d porque nos miran como si fu\u00e9ramos un poco fan\u00e1ticos o quiz\u00e1s hist\u00e9ricos. <\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;\">Eso me pas\u00f3 al subir al ferry que nos llevar\u00eda a la Isla Holbox despu\u00e9s de haber pasado una semana disfrutando de la ciudad de M\u00e9rida. La \u201cciudad blanca\u201d, pero que no tiene ni tan siquiera un r\u00edo en la superficie.<\/span><\/h3>\n<p><a href=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/2-ISLAS-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2218\" title=\"2 ISLAS-1\" src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/2-ISLAS-1.jpg\" alt=\"\" width=\"461\" height=\"615\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/2-ISLAS-1.jpg 461w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/2-ISLAS-1-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 461px) 100vw, 461px\" \/><\/a><\/p>\n<h3><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;\">Desde Holbox se realizan agradables excursiones en barco para visitar las peque\u00f1as islas de los alrededores. Un paseo acu\u00e1tico envueltos en pura naturaleza: aves como cormoranes, pel\u00edcanos y flamencos. Quiz\u00e1s delfines, iguanas y acaso cocodrilos entre las aguas de los manglares.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;\">Las lanchas son sencillas, sin aspavientos confortables y el patr\u00f3n -que tiene varias- dirige la operaci\u00f3n de \u201ccarga\u201d de pasajeros con una sonrisa afable. Los chalecos salvavidas descansan a nuestros pies y nos hace un gui\u00f1o c\u00f3mplice: si nos los ponemos nos asaremos de calor as\u00ed que si sabemos nadar&#8230; De la misma amabilidad negligente hace gala una vez en alta mar, invitando a quien quiera arriesgarse, a trepar al toldo de la embarcaci\u00f3n para disfrutar de la velocidad de la lancha \u201cmelena al viento\u201d. A m\u00ed personalmente me parece una imprudencia temeraria y me quedo tan tranquila sujetando mi sombrero mientras la brisa marina me alborota los deseos. Cuesti\u00f3n de gustos.<\/span><\/h3>\n<p><a href=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/2-islas-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2219\" title=\"2-islas-2\" src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/2-islas-2.jpg\" alt=\"\" width=\"615\" height=\"461\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/2-islas-2.jpg 615w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/2-islas-2-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 615px) 100vw, 615px\" \/><\/a><\/p>\n<h3><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;\">La Isla de los P\u00e1jaros tiene una peque\u00f1o embarcadero con un par de torres de avistamiento de aves; hacemos \u201cah\u201d y \u201coh\u201d a la vista de unos cormoranes y unos cuantos flamencos rosados y me da la impresi\u00f3n de que todos aceptamos de buen grado retroceder a un tiempo de enso\u00f1amiento, aquel en el que todav\u00eda pod\u00edamos emocionarnos ante la vista de algo maravilloso&#8230;o simplemente natural. \u00bfQu\u00e9 nos impacta m\u00e1s, la expresi\u00f3n libre de la naturaleza o la obra del hombre?<\/span><\/h3>\n<p><a href=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/2-islas-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2220\" title=\"2-islas-3\" src=\"\/apartirdelos50\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/2-islas-3.jpg\" alt=\"\" width=\"615\" height=\"461\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/2-islas-3.jpg 615w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/19\/2013\/10\/2-islas-3-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 615px) 100vw, 615px\" \/><\/a><\/p>\n<h3><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;\">Nos acercamos a la Isla de la Pasi\u00f3n -sin que nadie me explique el porqu\u00e9 de tal nombre- como no sea la asociaci\u00f3n de sus bancos de arena inmaculados a las s\u00e1banas de un t\u00e1lamo nupcial,\u00a0 habitados por hermosas aves que, indiferentes a la invasi\u00f3n calma de su territorio, siguen mirando al horizonte azul, infinito, caliente, muy caliente.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;\">En esta tierra hace un calor de castigo. Los turistas y los viajeros lo soportan porque se sabe que viene \u201cen el lote\u201d. Nos proveemos de abanicos y botellas de agua fresca all\u00e1 donde podemos, las cabezas cubiertas, la crema solar rebosando grasientamente la piel. Pero el calor no es \u00f3bice ni impedimento para el disfrute de las hermosuras naturales que se ofrecen a nuestra vista. No as\u00ed ese enemigo cuasi invisible, sanguinario -y nunca mejor dicho- confundido con los rayos de sol y la brisa del mar, esos habitantes que, por derecho propio, defienden su territorio a base de aniquilar la moral del \u201cenemigo\u201d con sus armas ancestrales y nunca obsoletas: los mosquitos.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;\">Son de todo tipo y tama\u00f1o y de familias diversas. Grandes y peque\u00f1os, negros y transparentes; se cubren a veces con el manto que les hace invisibles y otras anuncian su \u201ccarga\u201d con furiosos zumbidos. Ellos siempre ganan la batalla y dejan tras de s\u00ed cuerpos exang\u00fces echando pestes de los repelentes de insectos que nos han vendido en la farmacia antes de emprender el viaje asegur\u00e1ndonos que \u201ccon esto no te pica ni uno\u201d.\u00a0 Falso. Incierto. Ni siquiera los nativos de estas latitudes pueden librarse de tal plaga; lo que ocurre es que, al cabo del tiempo, quedan medio inmunizados y, como cuando aguantamos a alguien que nos molesta continuamente, acabamos por no notar ni su presencia ni sus \u201cpicotazos\u201d. Con esto quiero decir que mi piel, al igual que la piel de todos mis compa\u00f1eros de viaje, tiene un aspecto sencillamente repelente. Y nunca mejor dicho para resaltar la paradoja.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;\">Al igual que en la vida, la imagen id\u00edlica, de tarjeta postal, de estos parajes oculta involuntariamente -y muy convenientemente-\u00a0 todo aquello que no se ve a simple vista: el calor asfixiante y los mosquitos can\u00edbales.<\/span><\/h3>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter\" src=\"\/\/www.mexicoenfotos.com\/fotos\/MX12791049686593.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"480\" \/><\/p>\n<h3><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;\">El cenote de Yalahau es otra cosa. Escondido en medio de una peque\u00f1a isla plena de manglares y animales que se ocultan ante el ruido atroz que hacemos los humanos, es un \u201cojo de mar\u201d, un portento de la naturaleza que consiste en un gran agujero en medio de un laguito del que sale DESDE ABAJO una corriente de agua pura y cristalina. Lo curioso es que te invitan a sumergirte en ese l\u00edquido ancestral, incluso a beber unos sorbos -pero viendo al personal ba\u00f1arse vestido y en amigable reba\u00f1o hay que ser muy arriesgado para d\u00e1rselas de \u201csalvaje\u201d para beber de ese agua. El ba\u00f1o -largo, demorado- fue como una especie de \u201cretorno a casa\u201d puesto que la temperatura del agua era fr\u00eda, como en el Cant\u00e1brico, vamos&#8230;<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;\">Alrededor del manglar, en contradicci\u00f3n hermosa y rara a la vez, una extensi\u00f3n de tierra que asemeja a la sabana africana. Arboles muertos entre vegetaci\u00f3n amarilleada por el calor. Casi se espera ver aparecer por el \u00e1ngulo izquierdo de la foto una manada de \u00f1us o de elefantes&#8230;<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;\">Me llama la atenci\u00f3n el hecho de que todos vamos vestidos de cualquier manera, por fin se ha resquebrajado el \u201cdress code\u201d que parece que metemos en el equipaje: esto para la ma\u00f1ana, esto para la tarde, lo dem\u00e1s para la noche. Y con sus complementos a\u00f1adidos&#8230; Mea culpa por la parte que me toca, por supuesto&#8230;<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;\">\u00a1Qu\u00e9 dif\u00edcil es desprenderse de nuestros h\u00e1bitos y costumbres! Adaptarse a otro clima, a otra cultura, ni siquiera al cabo de muchos meses puede que resulte una tarea tan sencilla, aunque sea necesaria para la supervivencia.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;\">Acude esta reflexi\u00f3n a mi mente cuando suelo lanzar cr\u00edticas algo rabiosas sobre los expatriados de otros pa\u00edses que se aposentan entre nosotros y no abandonan su \u201cmodus vivendi\u201d ni su \u201cmodus operandi\u201d aunque vivan en una cultura diametralmente opuesta a la suya. La integraci\u00f3n es imposible excepto que sea interesada. Entonces s\u00ed, entonces yo me vuelvo yucateca si con eso consigo que no me piquen los mosquitos&#8230;<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;\">En fin.<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;\">LaAlquimista<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;\">Por si alguien desea contactar:<\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;\"><a href=\"mailto:apartirdeloscincuenta@gmail.com\">apartirdeloscincuenta@gmail.com<\/a><\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;\">Fotos: Cecilia Casado<\/span><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Quienes hemos nacido al borde del mar llevamos en un rinconcito de nuestra herencia gen\u00e9tica la emoci\u00f3n por playas, mares, r\u00edos y todos aquellos espacios que nos reconcilian con el l\u00edquido elemento de nuestro origen. 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